Angel "Java" Lopez en Blog

Abril del 2006


Publicado el 26 de Abril, 2006, 12:26

Viendo en la última clase del curso  Los puentes entre el arte, la ciencia y la tecnología de Ideas y Organizaciones, dirijo por Cristina Lozano y Liliana Delgado, la repercusión del arte de Lucio Fontana, en particular, una obra, un cuadro, pintado de rojo con apenas cuatro tajos, he visto que he equivocado la profesión, y de ahora en más me dedicaré al arte. Como mi pereza es proverbial, solamente escribiré este prólogo, a un futuro libro y obras míos. Estos párrafos serían escritos por el inefable Gervasio Montenegro, que supo ser prologador de don Bustos Domecq.

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En vano fatigaré estas páginas, con oraciones que no llegarán a expresar mi admiración por el autor de este opúsculo. Quien no se inclina ante lo tremendo, lo profundo y esclarecedor, de este prohombre de nuestra patria y del mundo, el pintor, escultor, escritor de teatro, hombre del renacimiento viviendo en el tercer milenio, don Angel "Java" Lopez.

Sólo el menos avispado podrá ignorar su obra. Recordemos sus inicios pictóricos, intercalando algunas frases de una entrevista anterior, enunciada para el semanario "Palermo vive", editado por la sociedad de peluqueros de la zona. Dejemos hablar al hombre, que ya es más que el mito:

"La pintura estaba, antes de mí, totalmente equivocada. Trabada en artilugios y herramientas, en materiales que sólo podían provocar la erección de límites, el arte sólo era un culto a la esclavitud de la materia, un perpetuo inclinarse ante la finitud del lienzo, una forma de ejercer la técnica, sin mayor vuelo..."

Recordemos algunas de sus obras. No contento con el color, o el dibujo, rehuyendo la vil imitación, la representación superflua, e imperfecta, y aún más, la representación deforme de otras escuelas, comenzó su carrera con impresionantes obras, que dieron pie a su actual fama. Nada de lienzo, nada de óleo o de acuarelas, ni siquiera una brocha o un pastel, una carbonilla o una birome. Simplemente, un marco, sin nada más. Veinticinco siglos de cultura para llegar a la iluminación. ¿Qué mejor que la revelación de la propia realidad? Detrás del marco vacío, la obra. Tal vez, la más famosa, hoy cuelga (malamente reproducida sin permiso), en varias de las salas de exposición de los principales museos: la famosa obra "Pared de Museo", sólo el marco, colgado, y atrás, la genial idea, la realidad última, la pared de la casa anfitriona.

"Duchamp era alguien limitado por su propia obra, tomemos el urinario de 'Fuente'...."

prosigue nuestro iluminado compatriota. Cómo dejar de recordar su obra, nuevamente el marco solamente, sin tela, plantado en el medio de la pampa, atrás los pastos y el horizonte. Otra titulada justamente "Urinario".... Que lugar más amplio para ejercer el alivio humano, que la pampa infinita. Se lo vió en la inauguración, recorriendo la planicie, ensayando chorritos cada vez más lejanos.

Pero no nos quedemos con esa imagen, tal vez escandalosa, pero que trata de despertarnos a una nueva visión, a una nueva forma de tomar contacto con la realidad. Atrás los arquetipos, fuera las moralinas y morales, derribados son los elementos que sustentan nuestra sociedad y nuestras creencias, la doxa se acaba, aún la ciencia se inclina. Sino, basta como muestra el botón proverbial, en este caso, la obra de culto "El Leopardo de Schrodinger", nuevamente el marco mítico, ningún lienzo, y atrás un leopardo vivo. Hoy, esa obra es una obra adorada, visitada regularmente, en su emplazamiento original, la sabana del Serengueti.

Pero no quiso dejarnos el gran hombre, solamente su visión de un arte. No, esa visión solamente puede comprenderse, emprendiéndola contra todo arte, renovándolo, descubriendo su esencia, oculta por siglos de prejuicios y banalidades. Dejemos esa entrevista, donde su natural modestia ha impedido que se explaye más allá de la pintura, y exploremos sus seducciones al resto de las musas.

Las dos carátulas no han sido ignoradas: su obra de teatro "Yendo al teatro", consistía solamente en un escenario con un inmenso espejo, donde los espectadores contemplaban su propia llegada, se veían a sí mismos durante tres horas, y finalmente, aplaudían a rabiar, esperando que el autor apareciera, situación inconseguible porque el mismo se encontraba ya libando elíxires alcóholicos, con los frutos de la boletería.

El séptimo arte ha sentido su furia. En su película "Mi sueño", ocho horas completas filmándose a sí mismo, arropado, acostado en su cama, durmiendo, y sólo durmiendo. Qué mensaje profundo: la realidad trastocada, lo importante es la vida interior, lo onírico, el maestro Freud recuperado, la falta de interés en el movimiento, en el caos delueziano, un la vida es sueño moderna, qué notable resumen, qué cable a tierra para tantos interrogantes. Tantos ríos de tinta, de críticos tratando de entender tal vuelta, tal ronquido, el bostezo inicial, el despertar tranquilo. Una vez más, el maestro aflora en esta cinta.

Y llegamos a la obra que nos ocupa, que nos conmueve, y nos hace sentir culpables por estas líneas, que desentonan seguramente, con lo que viene: su primer obra de literatura, "Novelas completas", pues ya ha decidido que éste será su primer y última obra. Mientras Herodoto puede vanagloriarse de dos obras al menos, mientras otros escriben volúmenes y volúmenes, creando tautologías legibles e ilegibles, nuestro amado congénere, apiadado de tanto esfuerzo aplicado en vano, de tanta pretensión de trabajo para el lector, nos deleita con las siguientes seiscientas páginas, totalmente en blanco. Que el lector adivine la trama. Que devane su sesera descubriendo el misterio. Que no lo sorprenda el final, sin haberlo entendido. Roto el eslabón de la escritura, liberado el espíritu del surco de tinta, capaces al fin de olvidarnos del lenguaje y aún del signo, esta obra es la quintaesencia de su mensaje.

Salud, libertador!!

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Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Publicado el 16 de Abril, 2006, 18:58

Ya en el artículo anterior Lo real y lo virtual, se plantearon varios de los puntos que trataremos ahora. Y de alguna forma, el planteo final de ese artículo, fue el mismo que el de Platón: ¿Qué es la realidad?

Gran pregunta, que está resonando desde milenios en el pensamiento humano. No ha habido una respuesta definitiva, ante tan importante cuestión. Examinemos acá, desde la perspectiva de alguien con mente inquieta, el tema de la realidad.

Desde el punto de vista del común de la gente, la pregunta no se plantea. La realidad está y punto. Pero al poco de ir explorando lo que entendemos por realidad, surgen algunos puntos menos claros. Tomemos como base un ejemplo del bueno de Bertrand Russel.

Ahora mismo, estoy escribiendo esto, apoyado sobre una mesa. Veo la mesa, veo las vetas de su madera, veo dos de sus cuatro patas, alguna vez ya vi las otras dos patas, presupongo que están ahí abajo, aunque no las veo. Extiendo la mano, y siento la madera, la presión que ejerce, su calor. Si me levanto bruscamente, puedo chocar mi pie desnudo (es de madrugada, me estoy despertando) contra una de las patas, y ver las estrellas, de una forma algo distinta a la vivencia que tuvieron Ptolomeo o Galileo. Pero si nos detenemos en qué es lo que me hace decir que la mesa existe, no es tan simple discernir la respuesta.

En principio, lo que queda claro, es que toda esa descripción de la mesa, está basada en datos sensibles: la luz que llega a mi vista, la presión que percibe mi tacto, si fuera otro objeto, hasta podrían participar otros sentidos de mi percepción de la mesa. Pero, acaso ¿la mesa existe? O, expresado de otra forma bastante diferente, ¿todos esos datos sensibles, corresponden a algo ahí afuera?

Si estuviera desayunando en un bar, como espero hacer dentro de unos momentos, estaría en otra mesa, sobre la que tendría otros datos. Otro color de madera, otra forma. Puede ser que sea cuadrada, aunque seguramente a mis sentidos llegará con su parte superior en forma de cuadrilátero, por efecto de la perspectiva. Podré decir que es de color marrón, aunque a mí me lleguen impresiones de distintos colores, debido a las diferencias de luz y reflejo en cada parte de la mesa. Pero tendré en este caso, otras corroboraciones: el mozo actuará de forma tal que reconoce la existencia de la mesa, y dejará mi preciado café doble, sobre la misma, como si él mismo también participara de la percepción de la mesa.

Entonces, recapacitemos: la mesa no es lo que percibo. Es algo más. Lo que percibo apenas es luz, presión. Ni siquiera la luz es la luz física, una onda electromagnética. Acá estamos hablando de la luz de mi vista: la sensación PROVOCADA por la onda, pero no la onda misma. Pero el manojo de sensaciones no es lo único que está. Hay un proceso posterior, interno, de mí mismo como observador, que ordena esos datos, y de alguna forma, construye el objeto mesa (no el concepto abstracto mesa, sino el objeto concreto esta mesa del bar). Aquí hay un proceso del observador (por favor, no confundir con la discusión del observador influye en lo observado, tan típica desde Heisenberg).

Claro, alguien podría reclamar: no hay mesa, sólo datos sensibles. Eso es lo que plantea un mundo virtual. Pero no veo que eso derribe nuestra separación entre datos sensibles y cosas embebidas en una realidad. Sólo nos alerta, y por primera vez en la historia humana, nos muestra y demuestra una forma de engañar casi completamente a nuestras sensaciones (donde ese "casi" se va haciendo más pequeño a medida que avanza la tecnología). Pero sin mundo virtual, alguien podría insistir: todo eso no existe, todo es plantado por una especie de dios o demonio, que está jugando con mi conciencia. Semejante grado de solipsismo (creo que así se llama), no puede ser derrotado, no puede ser demostrado como falso. Entonces, lo que nos salva es la concordancia entre nuestro modelo mental y lo que pensamos que está ahí afuera: ante tanto dato sensible, y más aún, ante tanto dato faltante (por ejemplo, no veo alguna pata de la mesa, no veo el edificio que está detrás de aquella pared), todo se comporta de la manera esperada: me levanto, rodeo la mesa y veo las patas; salgo a la vereda, camino unos metros, y ahí está el edificio vecino.

Es sabido que los datos de los sentidos pueden engañarnos. Pero también puede pasar que esos datos sean fidedignos, y ser mal interpretados. Todos hemos visto esos dibujos ambigüos, donde según nos concentremos en una forma  u otra, aparece el dibujo de una anciana, o de una joven mujer. O basta quedarse ante la representación en dos dimensiones de un cubo (sólo sus aristas, las caras transparentes), para tener dos formas de verlo, según cual de las caras la colocamos más cerca de nosotros.

Pero eso sólo muestra las limitaciones del mecanismo. Lo que creo que sucede, es que "hay algo ahí afuera", que produce las sensaciones. Incluso, algunas de esas sensaciones no son un atributo exclusivo de la mesa. La sensación de color, es, en realidad, una consecuencia de la existencia de luz física. Cambiemos la composición de esa luz, o apaguémosla por completa,  y otro será el color de la mesa, que ahora podrá quedar invisible (para mis ojos, no para mi pie que seguirá tropezando con ella).

Recapitulemos: hay algo ahí afuera, que interactúa con el resto del universo, por ejemplo, con la luz física que refleja, que al llegar a mis sentidos, produce sensaciones, que mediante mecanismos humanos, se transforman en el objeto mesa del bar (no estoy hablando aquí del concepto universal "mesa", o de la idea de mesa, sino de esta mesa en particular). Al principio de esa oración es donde está el gran salto de fe: hay algo ahí afuera. Esto no podemos demostrarlo: sólo podemos investigar qué es lo que hay ahí fuera.

Notemos que no digo que está la mesa. No hemos llegado a considerar aún qué es mesa y qué no es, o si es válido hablar de mesa. Hasta ahora, esperamos que haya allí un conjunto de átomos, agrupados en moléculas, que denominamos en nuestro mecanismo, el objeto mesa. En toda esta discusión, de alguna forma, se cuela el problema del conocimiento: al investigar la realidad, debemos plantearnos qué podemos conocer de la misma.

Creo que es hora, entonces, de hablar del mecanismo del observador. Durante generaciones, dijimos mesa, no átomos. El concepto de átomo, desde el punto de vista de la física moderna, es novísimo, en la historia humana. Entonces, ¿en qué consiste ese mecanismo, que nos da "mesa" tan fácil, y nos niega, nos escatima durante cientos de miles de años, el concepto "átomo"?

Algo he esbozado mi opinión, en un anterior artículo. Creo que ese mecanismo, que, al sumergirnos en el abanico de sensaciones que nos da la realidad de "ahí afuera", nos ordena esa panoplia de sensaciones, en un modelo de mesa, mozo, edificio y demás, es producto de la evolución. Cuando en la antigua Tierra, la vida aparece y explota, se produjeron dos estrategias principales para conseguir energía y materiales de supervivencia: apelar a la luz solar, y devorar a los que apelaban a la luz solar. En el caso de esta última, dos subestrategias predominaron: esperar que el alimento llegara solo, o viajar por el espacio, para conseguirlo. De nuevo, para la última, surgen dos ramas: vagar al azar, o dirigir el movimiento de alguna forma. He aquí que esto produjo alguna asimetría en los organismos: se especializaron en tener una parte "que va adelante" en este movimiento, y otras que producen el movimiento. Esa parte que "va adelante",   pronto se encontró con una boca (curiosamente, los primeros animales complejos, en lugar de aparato digestivo, tenían un canal abierto en su parte inferior, del cual la "boca" era apenas la "parte delantera"), y un ganglio nervioso que cada vez se fue especializando más y más en manejar el movimiento, y detectar alimento.

Podría seguir varios párrafos detallando el proceso. Pero lo que surge es: nuestra mente no es ingenua. Es el producto de la evolución. Los mecanismos que maneja, no son los mejores a primera intención para llegar a aprehender la realidad de ahí afuera. Son los adecuados para manejar lo importante en nuestra supervivencia. Hoy tenemos "mesa", porque ayer teníamos "leopardo", y nos convenía manejar "leopardo", más que ponernos a discriminar al "leopardo" en átomos, o ponernos a discutir si ese "leopardo" es el mismo que el de hace dos segundos (algunos átomos habrán abandonado su cuerpo, otros pasaron a ser parte). El mecanismo primario es conveniente. Pero no nos alerta sobre la existencia de paramecios, o corrientes magnéticas, o sobre la existencia de supercúmulos de galaxias en el cielo.

Acude en nuestro auxilio, la ciencia. Para entender realmente que hay más allá de lo que Platón diría es la "cosa sensible" (yo diría, es "la cosa" que nos importó por millones de años, para poder seguir vivos un día más), debemos seguir usando el mecanismo animal, que nos dispone las sensaciones en el espacio (¿cuán lejos estamos del leopardo?) y en un tiempo subjetivo, y apelar a un nuevo mecanismo que apareció hace un tiempo, la inteligencia (desarrollado nuevamente por conveniencia, excepto para los que creen que el ser humano es algo insuflado por un aliento divino, y entonces, esencialmente distinto de un animal, como al parecer pensaba Wallace, ante la consternación del propio Darwin).

Pero es la ciencia la que aporta un método. Es la ciencia la que veo como culminación del uso de la inteligencia. Esta es el último mecanismo. La ciencia es la forma de utilizarlo. Y la tecnología amplía nuestras sensaciones. Ahí tenemos el microscopio y el telescopio óptico. Tenemos el Hubble, y los radiotelescopios. Tenemos los aceleradores de partículas, y las sondas espaciales que nos acercan sensaciones de lugares que no hubiéramos soñado. Tenemos es el espectrómetro, sin el cual, hubiera tenido razón Comte en señalar que nunca podríamos conocer el material del que están  compuestas las estrellas.

Un botón de muestra: Galileo usando el telescopio. Con sólo ampliar las sensaciones, por ejemplo, descubriendo puntos de luz en la parte oscura de la luna, cerca del borde con la parte iluminada; usando su inteligencia, para proponer un modelo, imaginando que esas luces correspondian a cimas de montañas iluminadas; repitiendo observaciones, para determinar que esos puntos de luz seguían apareciendo en el mismo lugar; detallando la evolución de esos puntos de luz, que se convertían en parte de cadenas al parecer montañosas, al moverse hacia la parte iluminada por el sol; al apelar a la experiencia anterior, mostrando cómo el mismo fenómeno pasaba en las montañas de la Tierra. Bien, todo esto, la tecnología, las nuevas sensaciones, el mecanismo primario, la inteligencia, el método científico, el planteamiento de modelos, la constatación mediante la experiencia, y de alguna forma, la predicción de resultados en los datos sensibles de la realidad, en base al modelo imaginado, todo eso nos ha comenzado a develar más que el mecanismo primario que veníamos usando desde las sabanas de Africa.

¿Qué es la realidad? hoy es una pregunta que ha pasado a la ciencia. Claro, la filosofía todavía escarba, y bien, planteando problemas epistemológicos, criticando y viendo desde afuera el método, y eso es bueno. Pero la principal carga en la búsqueda de esa respuesta, por ahora, está en manos de la ciencia. Si hasta los mecanismos de la lógica ("o hay leopardo o no hay leopardo"), y quizás de la causalidad ("está el leopardo, me va a comer"), se ven conmovidos por examen de la física cuántica.

Agrego, algo insertada a fuerza, una metáfora, que imaginé hace ya tiempo, con reminiscencias de la caverna de Platón. Sea un cubo en el espacio, y una luz detrás del él. Proyecta una sombra sobre el piso, una sombra extraña, un polígono irregular. Los habitantes del piso, sólo conocen dos dimensiones, y para ellos el piso es el universo. Ven que en su universo, hay zonas claras y oscuras. Van descubriendo la medida. Miden ángulos y lados del polígono. No saben explicar su aparición. Y ahora, la luz se mueve, el polígono cambia, más desconcierto entre los planares. El problema último de su ciencia, de su teoría del todo, debería explicar la forma del polígono, sus ángulos y lados, y su evolución. Lo que para ellos es el ángulo A, para nosotros es la carga del electrón. Lo que para ellos es el largo de un lado b, para nosotros es la constante de estructura fina. Quizás nuestras constantes no sean tan constantes, como a ellos les cambian los ángulos, tal vez a nosotros nos cambien las constantes. Pero aún en los valores iniciales, y en el cambio, hay una relación oculta: todo es la sombra de un cubo según una luz. La ciencia física está tratando de encontrar el modelo que ligue todos los valores arbitrarios de nuestro universo, que explique su aparición y su valor. Vemos sólo la "sombra" del universo, no nos hemos dado cuenta aún, de cúal es el cubo, y dónde está la luz...

Vivimos tiempos interesantes.

Me voy a desayunar, espero encontrarme con la mesa de siempre, y no con un leopardo, escapado del zoológico de Buenos Aires, a unos cientos de metros de aquí.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Publicado el 15 de Abril, 2006, 23:04

Hola gente!

En la quinta reunión del del curso  Los puentes entre el arte, la ciencia y la tecnología de Ideas y Organizaciones, dirijo por Cristina Lozano y Liliana Delgado. hemos tocado el tema de lo real versus lo virtual. Uno de los textos a leer, entregado en la anterior reunión, es de Philippe Quéau, ingeneriero en telecomunicaciones, especialista en imágenes sintetizadas. El texto fue escrito en 1997, titulado "Lo virtual, virtudes y vértigos", donde trata la adopción de tecnologías que nos sumerjan en realidades virtuales, y sus consecuencias. Al leer, me pareció encontrar a alguien muy optimista sobre el desarrollo de la tecnología de realidad virtual: cascos y nuevos hardware que nos hacen rodear de un mundo totalmente creado. Vaticina que para el "final de la década" esa tecnología (recordemos que el fragmento fue escrito en 1997), sería de uso común. Me temo que esa década pasó, y el tema de las realidades virtuales todavía está por implementarse a nivel masivo. Creo que el camino que se desarrolló más fue la difusión de Internet, como canal de comunicación, más que el desarrollo (en Internet o fuera de ella) de los mundos virtuales.

Liliana Delgado explicó la tesis principal de Quéau (autor al que no conocía, y que al parecer, es un ingeniero interesado en la filosofía y su relación con la tecnología): para él, el mundo virtual rompe con la dicotomía entre mundo sensible y mundo intelegible. Ya volveremos a esta dicotomía, en base a un excelente resumen que planteó Liliana sobre Platón. Liliana hizo hincapié (o sea, "hizo pie en tierra de inca... "...Les Luthiers dixit... :-), en que Quéau fue el primero en derribar esa separación. Ahí comenté que me resultaba extraño. Por lo que entendí, Quéau es el primero en mostrar una tecnología que demuestra la posibilidad de romper esa bifurcación de mundos, pero sospecho que no debió ser el primero el plantear la cuestión. Según Cristina (que esta vez se situó de tal forma que no pude verle las expresiones de su rostro ante la declamación de Liliana), el primero en plantearse el derribo de esa separación fue Nietzche. Deberé investigar más ese camino abierto.

Acá, debemos destacar, no se está discutiendo que sobre representaciones, por ejemplo, el cuadro de pintura que representa una mesa, o un río. Esas representaciones, no tienen la intensidad, o la fuerza del original. Uno no puede sumergirse en el río, o caminar por el dibujo de la basílica. He aquí lo nuevo de lo planteado por Quéau: ahora estamos discutiendo de simulación, de "realidades" que impactan nuestros sentidos, en un mundo virtual (gracias al uso de cascos, trajes, guantes, y otros adminículos, presentes o futuros), que nos hacen "imbuirnos" en un escenario que no es para nada una corriente de sensaciones de cosas reales, sino totalmente generadas por un modelo simulado, he aquí la novedad. Se plantea que en este contexto, las sensaciones ya no responden a "cosas" que podemos situar en nuestro exterior, como existentes, sino que corresponde a algo "inventado", "simulado", creado por la ejecución de un modelo matemático de alguna forma, que se expresa por sensaciones creadas para darnos la impresión de realidad.

Algún miembro del grupo, creo que Raúl, planteó una objeción al uso de la palabra virtual: recordó que en óptica, el foco virtual, es, de alguna forma, un resultado del foco real. Es decir, que en esa acepción, "virtual" siempre tiene una referencia "real", y propuso el uso de "simulado" en lugar de "virtual".

En algún momento, se planteó la cuestión, entre los asistentes, si lo que quería decir el autor se refería a la simulación de algo existente, o de algo creado. Creo que no agregaba mucho a la discusión o la cuestión expuesta, si se refería a un caso u a otro. Lo importante era ver que tanto sea que esté creyendo volar un F15, ya inventado, o un F500 por inventar, ninguno de las dos situaciones y objetos existe, sino que las sensaciones provienen de algo que no existe.

Al hablar de simulación, recordé ante los presentes, una experiencia mía. Cerca de finales de los 70, principios de los 80, compré una revista Status, con Sonia Braga en la tapa, tal cual llegó al planeta. Claro, luego de la quinta vez, leí algo de la revista, y, oh, sorpresa, encontré dos relatos que fueron mi primer contacto con un autor que luego visité y conocí en multitud de ocasiones: Stanislaw Lem, recientísimamente fallecido. En uno de esos relatos, se planteaba el problema de si la realidad no sería tan sólo una simulación. Un científico del relato, planteaba que la realidad, el universo, en realidad es una simulación. Y que los milagros, las excepciones a las leyes naturales (apariciones, máquinas volantes, ....) eran simplemente fallas en la simulación. Inventaba entonces una especie de baúles, donde simulaba universos, desde la perspectiva de un observador también simulado. Tenía una fila de tales baúles en su laboratorio, y en el último baúl, un simulado científico, llegaba a la misma conclusión que él, y en su universo simulado, creaba baúles de simulación....

Ahí Liliana retrucó con que la idea de realidad como simulación era borgeana. No reaccioné en el momento, lo primero que se me ocurrió es el fragmento donde Borges plantea que quizás el pasado no existe, sino sólo el recuerdo del pasado (creo que comentando el libro Omphalos, donde se sugiere que Adan tiene ombligo, aunque nunca haya nacido de forma natural, es una marca engañosa). Pero no, creo que el mejor ejemplo, en el que pensaba Liliana, es "Las ruinas circulares".

Conociendo de antemano que el tema de la dicotomía entre mundo sensible y mundo intelegible, podría no ser comprendida inmediatamente, Liliana preparó y desplegó toda una clase magistral sobre el creador, aparentemente, de esta  separación: el bueno de Platón. El se planteó, ya hace como veinticinco siglos, qué es lo real. Y al plantearse ese tema, separó entre Mundo Sensible y Mundo Intelegible. Recordemos que Platón fue el que separó entre la "doxa", la opinión, y la "episteme", el conocimiento. Plantada ante un caballete con papel, Liliana pasó a describir el modelo platónico:

Al nivel de la "doxa", hay dos columnas, entidades y facultades de conocimiento. La entidad más "baja" en Platón, es la imagen (curiosamente, el principal elemento del que se vale Quéau para su exposición). De ahi, se corresponde a esa entidad, la facultad de conocimiento que llamamos imaginación. Una imagen no nos asegura que corresponda a algo real. La próxima entidad, es la cosa sensible, y corresponde a la facultad de conocimiento denominada creencia. Lo que vemos, sentimos, oímos, sólo puede crear creencias, no conocimiento verdadero (esta frase es una interpretación mía, que tengo que corroborar, pero que arroja todo un problema: cómo conseguimos conocimiento, que sospecho que abarca toda una historia de la filosofía, desde Platón, Hume, y Russel, por ejemplo).

Ahora, abandonemos la "doxa", y pasamos al nivel de la "episteme". Aquí, la entidad más "elemental" es la matemática (supongo que las "ideas", "conceptos" de la matemática, como "uno", "número", "triángulo"....) (según García Morente, Platón "inventó" el término "idea", que antes de él no existía en el griego, fue un neologismo). Liliana acotó que hoy en día, Platón agregaría las ciencias particulares, que en aquel entonces no estaban identificadas o separadas claramente de la actividad filosófica. A estas entidades, le corresponde la facultad de conocimiento designada "entendimiento". Y en el más alto nivel de entidades, se encuentran las ideas metafísicas y morales, a las que accedemos mediante la facultad "inteligencia".

Todo un modelo, el de Platón. Un modelo que ha dado para escribir en estos siglos, y que ha sido, de algun modo seguido, por gran parte de los filósofos posteriores. Igualmente, me parece que esa separación tan clara que hace, no ha sido tan clara en otros pensadores. Creo que muchos se han decantado por entender que en el conocimiento hay algo de nuestra mente, pero que responde inicialmente a los sentidos. Es interesante el resumen que el bueno de Bertrand Russel hace de esta cuestión en su conocido opúsculo "Los problemas de la filosofía". Ahí menciona al idealismo de Berkeley, notable postura que dará para un "post", titulado "Qué es la realidad".

Liliana no mencionó alguna de los otros pensamientos de Platón. Por ejemplo, la teoría de la "reminiscencia" o "anamnesis": según Platón, conocer es recordar. Imagina que algo de nosotros, el alma ("psiché") debe contener de antemano o haber visto ya algo del mundo ideal. Según Platón, el ser humano se compone de dos elementos, uno de los cuales, el alma, ya habitaba el mundo de las ideas. El otro elemento es el cuerpo ("soma").

Otra forma de acceder a las ideas es la "dialéctica", la discusión, la presentación de tesis que se discuten, descubriendo los fallos y progresando en su definición. Temo que es una pobre descripción de esta palabra, que debo depurar. Otros términos platónicos, son la "diánoia", o razón discursiva del matemático, y la "nóesis" o dialéctica propiamente dicha.

Volviendo a lo virtual, a los mundos simulados, Liliana planteó, que ante toda esa parafernalia de sensaciones simuladas, algo perdura, que es el cuerpo, y su posición frente al mundo. Pero ahí surgió una reacción del grupo, al que me uní: aún el cuerpo puede ser simulado. Si yo recibo sensaciones sobre mi cuerpo, aunque sólo sea un cerebro en un balde de formol, bien podría creer que mi cuerpo existe. Es conocido el efecto "miembro fantasma" sufrido por los amputados. En algún momento surgió el ejemplo de la película "Matrix". Luego, en el ejercicio planteado más adelante, sobre la caverna de Platón, uno de los miembros, Marcelo, comentó que Platón bien podría haber sido el director de Matrix (comentario que ya había leído en algún artículo de Clarín o La Nación, y en algún blog de fans de semejante obra).

Liliana planteó que la simulación virtual, de alguna forma nos deja entre la representación y la ilusión. Hoy, una simulación no es perfecta. Pero plantea cuestiones sobre conceptos como

- El número: en vez de realidad, hay un modelo numérico detrás de la simulación.

- El espacio: ya no está como substrato que nos mantiene a la realidad.

- La mediación: en un cuadro de Rembrand, las brasas "queman" pero el cuadro sigue frío, en una simulación eso no sucede.

- La distancia: se trastocan ideas de métrica, hoy podemos tener reuniones virtuales con otras personas que estan distantes.

- El lugar: acá surgió la discusión sobre el cuerpo, mencionada arriba.

- El abismo: el vértigo que puede surgir de la simulación, aunque Cristina mencionó que podemos caer en el abismo, pero no lastimarnos, de nuevo, surgió la reacción comentada más arriba.

Mi postura, con respecto a todo esto del cuerpo, es que puede ser simulado. Creo que lo único que no puede ser simulado, es la conciencia de uno mismo. De alguna forma, aquí me sale el "pienso, luego no estoy simulado", robándole algo a Descartes. Como interesado en la inteligencia artificial, debo plantear que eso, la conciencia, es la parte más difícil (algunos declaran imposible) de "simular", "crear", en un programa de computación. He aquí otro frente abierto a explorar, con las opiniones pesimistas de Searle, y Penrose por un lado, y Minsky, ajlopez, y demás, por el otro. Pero no llegué a expresarlo en el curso: lo que parece imposible negar, aún en una simulación, es la propia conciencia. Puedo imaginarme que me simulan el cuerpo, puedo imaginarme cayéndome en un abismo y sintiendo todo el dolor, la sangre, el desmenbramiento, y hasta ver y sentir el borde de la muerte. Pero no veo posible simular la inconciencia o la ausencia de "uno".

Al final de estas discusiones y explicaciones, se nos planteó en grupo, un ejercicio. Se presentó el conocido texto de la caverna, de Platón, y se nos invitó a contestar la pregunta "¿Qué creen ustedes que le sucedería al prisionero liberado, si al salir de la caverna ingresar directamente a un "mundo virtual"?". Creo que hubo varias contestaciones, desde "no se daría cuenta que está en un mundo virtual", hasta "volvería a la caverna, a lo conocido, ante el miedo a lo nuevo, desconocido".

Debo confesar, que todo esto me hizo investigar y pensar mucho, sobre el concepto de realidad. En algún momento, durante la reunión, quise plantear algo sobre Lewis Carrol, pero no encontré ejemplo o baza a intercalar. Pero es interesante lo que hizo, creando realidades donde las leyes, la causalidad, y el orden aparente, están trastocados o directamente desaparecidos. También quise comentar algo sobre ideas que rondan en mi mente, sobre conceptos que creo que nos son útiles, porque nos han servido en nuestra evolución. Nuestra visión de la realidad no es "inocente": ha sido aceitada por lo que consideramos relevante para nuestra supervivencia. Cuando identificamos un concepto, como "leopardo", es que esperamos que actúe de alguna forma, lo reconocemos porque nos conviene reconocerlos. Las entidades pequeñísimas (un paramecio), o inmensas (el supercúmulo de galaxias de Virgo), sólo entraron en nuestro conocimiento gracias al uso de tecnología y muchas abstracciones. Algo así comenté en su momento, en el curso de verano sobre Budismo Zen, dictado por el bueno de Ruben Ríos (a veces me sorprendo imitando algún gesto de Ríos, como pasarme la mano por el mentón, al explicar algo a mis estudiantes). Conceptos como tiempo y espacio, están imbuidos en nuestra mente, para ordenar de una forma conveniente las sensaciones (conveniente para nuestra supervivencia). Creo Russel me gritaría, viendo alguna reminiscencia de Bergson en estas líneas, pero no estoy seguro. De nuevo, tendré que meditar y estudiar más sobre el tema. Y Kant creo que pensaba totalmente distinto.

Luego del ejercicio,pasamos a otra lectura, de un texto de Sherry Turkle (autora que conocía, por su trabajo sobre psicoanálisis, aunque no había reparado en su género femenino, siempre era una nota S.Turkle en la bibliografía). Temo que quedará para otro "post", así como la resolución de un trabajo para el hogar que nos encomendaron.

Estuve consultando y sigo consultando, algunos escritos:

Bertrand Russel: "Los problemas de la filosofía" (publicado por primera vez en 1912, Colombia, 1995, Labor)
Manuel García Morente: "Lecciones preliminares de filosofía" (México, escrito en 1938, impreso en 1994, Porrúa)
y la buena de la enciclopedia Espasa Calpe, entregada por el gran diario argentino cada martes, el volumen correspondiente a la P de Platón.

Algunos enlaces:

Philippe Quéau
http://mondediplo.com/2000/01/14queau
http://www.chairetmetal.com/que-bio.htm
http://mondediplo.com/_Philippe-Queau_

Platón
http://www.philosophypages.com/ph/plat.htm
http://www.connect.net/ron/plato.html
http://www.wsu.edu/~dee/GREECE/PLATO.HTM
http://plato-dialogues.org/plato.htm
http://en.wikipedia.org/wiki/Plato

Bertrand Russel
http://en.wikipedia.org/wiki/Bertrand_Russell
http://www.ditext.com/russell/russell.html (versión en línea de su libro "The problems of philosophy")
http://users.drew.edu/~jlenz/brtexts.html

Sobre la filosofía de la inteligencia artificial
http://wiki-shorts.freestat.pl/48-4226-Philosophy_of_artificial_intelligence.html

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com

Publicado el 15 de Abril, 2006, 0:40

Hola gente!

En estos días estuve mudando a Palermo gran parte de mis libros. Estoy muy entusiasmado, por primera vez en años, los principales libros de consulta que uso están en un solo lugar. Solamente quedan libros menos actualizados en mi cubil de Quilmes. Pero ya van a venir a la capital, tanto a mi departamento como a mi oficina.

Tengo 25 estantes, con libros, que he agrupado en temas:

Computación
- Java
- .NET
- PHP y MySql
- Inteligencia Artificial
- Compiladores e Intérpretes
- Otros lenguajes de programación: Lisp, Logo, Prolog, Haskell...
- UML, metodologías, arquitectura e ingeniería de software
- Varios: criptografìa, VB6, COM,....

Matemáticas
- Geometría
- Análisis (clásico, ecuaciones diferenciales...)
- Teoría de números (clásica, analítica)
- Lógica, Teoría de conjuntos
- Topología
- Algebra, Teoría de grupos (finitos y contínuos)

Ciencias
- Física (desde mecánica, hasta cuántica y relatividad)
- Química
- Biología (casi un estante dedicado a Stephen Jay Gould)
- Economía (bien, podemos discutir si incluirlo en ciencias...)

Marketing y Desarrollo Personal
(varios temas, me temo que los coloqué todos juntos)

Historia
Desde Felix Luna a Julio César....

Filosofía
Desde Bertrand Russel a Aristóteles....

Literatura
Acá caen Borges, Lem, Asimov, Agatha Christie, y hasta Tom Clancy....

Inglés
Multitud de gramáticas, biografías y novelas para practicar my english.

Espero en estos días inaugurar la sección libros de este blog, para ir comentando alguno de estos volúmenes....

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Publicado el 9 de Abril, 2006, 16:23

Hola gente!

Les dejo una serie de instrucciones para darse de alta en Yahoogroups, y ver los grupos asociados a sus cuentas de email. Desde hace un tiempo, Yahoogroups funciona de esa forma: para ver los grupos por la web, y sus mensajes, uno debe tener una cuenta Yahoo, que tiene otros servicios, como email por la web, espacio para dejar nuestros archivos, y demás. Las instrucciones están orientadas para Yahoo Groups Argentina, en español, pero deberían ser similar el ingreso por otros puntos de Yahoogroups, de otros países e idiomas.

En primer lugar, si uno no está registrado en YahooGroups, pasar por

http://ar.groups.yahoo.com

Hay un enlace arriba cerca del centro, que dice "Inscribirme" debería aparecer una página como:

Hay que llenar el formulario. Es importante no olvidar el nombre de usuario Yahoo y la contraseña elegida. El nombre de usuario es la forma de nombrarnos dentro del sistema Yahoo. Corresponde a un nombre como ajlopez2000, por ejemplo. Es probable que si elige un nombre común, como pedro, solamente, Yahoo le informe que existe y que debe cambiarlo. De ahí que se ha popularizado el agregar algún número o característica para diferenciarse de cualquier otro nombre. También puede intentar combinar letras de su apellido o sus iniciales.

Más abajo en el formulario, encontrará un "Verificá tu inscripción". Hay que escribir en ese campo, lo que aparece en la imagen de más abajo. Esto es para evitar que un programa de computación llene el formulario automáticamente: se supone que sólo un humano podrá entender lo que aparece en la imagen. A veces, tendrá que volver a pedir la página del formulario, porque el texto que aparece en la imagen (letras y números al azar deformados), es ilegible.

Si todo sale bien, será dado de alta en el sistema, y aparecerá su página inicial. Lo más probable es que no aparezcan ahí sus grupos, si es que Ud. estaba inscripto en alguno. Lo que pasa, es que el sistema no conoce con cuál dirección de correo. Debe ir a la dirección:

http://ar.groups.yahoo.com/memwiz

El memwiz viene de Member Wizard, ayudante de membresía, que nos permite ubicar los grupos de acuerdo a nuestras direcciones de correo. Posiblemente, deberá agregar su dirección de correo, porque no aparece. Busque el enlace o botón para agregarla.

Una vez informado la dirección de correo, si acepta el botón de continuar, Yahoo deberá mostrarle los grupos en los que está inscriptos.

Espero que este tutorial sirva, cualquier problema, pueden comentarlo en esta misma página (ver el enlace sobre Comentar que aparece al pie).

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com

Publicado el 3 de Abril, 2006, 1:17

El título de este artículo, alude a lo tratado en la cuarta reunion del curso  Los puentes entre el arte, la ciencia y la tecnología de Ideas y Organizaciones, dirijo por Cristina Lozano y Liliana Delgado. Ha sido una reunión de lo más interesante, como las anteriores. Creo que esta vez hemos llegado a temas más afines a los asistentes, como es la ciencia, el metodo científico, la ética de la ciencia, la idea de progreso y revolucion científica.

En la anterior reunión, se nos entregó un fragmento de la obra de Bertolt Brecht, "Vida de Galileo", que debimos leer como tarea para el hogar. En esta clase, Liliana nos pasó a describir a este autor teatral. Brecht, nacido en Alemania a fines del siglo XIX, luego de participar de la primera guerra mundial, desilusionado, deja su anterior actividad y pasa a dedicarse al teatro. El teatro de Brecht, que algunos consideran el fundador del teatro moderno, ya no se compone de obras que busca la belleza, o orientadas al sentimiento, sino que el autor se plantea el desafío de crear obras que muevan al pensamiento, una especie de teatro didáctico, político si se quiere, aunque no separado de la emoción. Asi, en "Galileo", el personaje principal, el físico y matemático italiano, se muestra humano, sensible, conmueve en su vejez con decadencia, se entrega a la gula, mientras va planteando el ambiente de su tiempo y las dificultades que atravesó para difundir sus descubrimientos.

Cuando uno de los personajes, Sagredo, le pregunta donde esta Dios en su obra, Galileo contesta: "¿Soy teólogo acaso? Soy matemático". Ante la insistente pregunta "¿Dónde está Dios en tu sistema universal?", replica "¡En nosotros o en ninguna parte!", de alguna forma, acordando con Giordano Bruno, ya quemado en la hoguera en los tiempos de Galileo.

Esto me hizo recordar a la "Mecánica Celeste" del Marqués de Laplace. Creo que fue Napoleón quien le preguntó dónde estaba Dios en su obra, a lo que Laplace contestó: "Sire, no tuve necesidad de esa hipótesis". Laplace tenía interés en demostrar que el sistema solar era estable ante la gravitación, aunque fuera un problema de muchos cuerpos.

(Una digresión: mientras Liliana disertaba, Cristina la observaba fijamente, con una expresión indescriptible en la cara; pagaría por leerle la mente tras esa facha de perplejidad, curiosidad, y expresión tipo : "¿¿qué está diciendo esta mujer Liliana??")

En algun momento, Liliana mencionó la anécdota famosa de Galileo lanzando desde la torre de Pisa dos piedras, de diferente peso, para mostrar que llegaban al mismo tiempo al suelo. Tengo entendido que la postura actual de la historia de la ciencia es que ese hecho no ocurrió: nunca hubo tal demostración, que nació a la historia dentro de las memorias de Viviani y algun otro. Más destacable, para el método científico, es mencionar que Galileo observó ese comportamiento (igual caída de dos cuerpos de distinto peso) utilizando planos inclinados. Esa es una nueva forma de experimento: modificar las condiciones naturales (caída libre), para adecuarlas a una mejor observación (el plano inclinado disminuye las velocidades observadas), confiando de alguna manera que el cambio no altere el resultado esencial. Tengo que estudiar las críticas a Galileo, sobre su alejamiento del método científico en muchos de sus estudios. Uno de los más críticos ha sido al parecer Feyerabend.

En un monólogo final de Galileo, Brecht le hace declamar a su personaje, una queja, una advertencia, sobre la ciencia y la ética; hasta insinúa la necesidad de un juramento hipócratico para cientificos.

Hay también una descripción de lo que puede ser la amenaza de la ciencia, que plantea la duda, al sistema establecido:

"La lucha por la mensurabilidad del cielo se ha ganado mediante la dudañ a causa de la fe religiosa, la lucha de las amas de casa romanas por su leche se perderá todos los días. La Ciencia... tiene que ver com ambas lubchas. Una humanidad tambaleante en un vapor nacarado de supersticiones y consejas, demasiado ignorante para desarrollar sus propias fuerzas, no será capaz de desarrollar las fuerzas de la Naturaleza que vosotros le reveláis...Yo sostengo que el único objetivo de la Ciencia es aliviar las fatigas de la existencia humana. Si los científicos, intimidados por los poderosos egoístas, se contentan con aumular Ciencia por la Ciencia misma, se la mutilará, y vuestras nuevas máquinas significarán sólo nuevos sufrimientos. Quizás descrubráis con el tiempo todo lo que haya que descubrir, pero vuestro progreso será sólo un alejamiento progresivo de la Humanidad. El abismo entre vosotros y ella puede ser un día tan grande que vuestros gritos de júbilos por alguna nueva conquista sean respondidos por un griterío de espanto universal..."

Liliana nos comentó que esa parte fue reescrita luego de la segunda guerra (la primera versión de la obra era de 1938). Interesante, eso me pareció al leerla: algún párrafo era prácticamente una advertencia sobre las consecuencias de la aplicación nefasta de la ciencia, una visión que seguramente Brecht vió reafirmada luego de Hiroshima y Nagasaki. No por evidente hay que dejar la aclaración: toda esa "bajada de línea" es una declamación de Brecht, no hay evidencia de haber sido el reflejo del pensamiento de Galileo.

Como una forma de organizar el estudio, Liliana planteó tres formas de investigación: investigación básica pura, luego una investigación básica orientada, y finalmente, investigación aplicada; destacó que en las tres, hizo falta la tecnología, en el caso de Galileo, el uso del telescopio. Aunque Brecht no lo plantea, Liliana nos mencionó el soporte que recibió en vida Galileo, en forma de subsidios, de parte de una parte de la sociedad, interesada en las aplicaciones prácticas de las ideas del científico.

Yo comentaría que esa relación ha ido evolucionando, hasta el punto que hoy en las grandes empresas, hay un departamento de "Investigacion y Desarrollo", que en algunas industrias, es parte esencial de la estrategia de negocios (me imagino en mi campo, la computacion, a Intel, IBM y Microsoft). Tal vez el que validó esta idea de investigación aplicada, que rinde frutos, haya sido Edison, aunque no siguiendo metodos cientificos (recuerdo la critica de Nicolas Tesla a su busqueda sin orden de un filamento incandescente para la lámpara eléctrica). En el siglo XX recordaría a Land (creo que así era el apellido del inventor de la película Polaroid).

Con respecto al uso de tecnología, yo puedo comentar dos cosas: la situación actual de la ciencia, permite que la difusión de los resultados de los experimentos sean aprovechados por científicos distintos de los que efectuaron las medidas. El caso clásico es Einstein, que sin usar tecnología, pero aprovechando el experimento Michelson-Morley, desarrolla su nuevo principio de relatividad, con la velocidad de la luz constante. Otro de ese tiempo, es Plank: él no fue el que descubrió la "catástrofe ultravioleta", sólo encontró explicación a un experimento que otros habían realizado. Pero en la actualidad, donde en algunas ramas de la física, el experimento es un gran acontecimiento (pensemos en los aceleradores de partículas, y el Hubble), gran parte de los nuevos datos son aprovechados por los mismos grupos que lanzaron el experimento (Carlo Rubbia del CERN, premio Nobel, es un ejemplo).

Y apareció en esta charla, Thomas Kuhn. Un autor al que he leído superficialmente, más por comentarios de los demas, que directamente de la fuente. Recordando a Borges, todo dueño de biblioteca se siente culpable de no conocerla completamente: "La estructura de las revoluciones científicas" de Kuhn es uno de esos libros que pueblan mi culpa (ya casi una infinitud numerable de libros participan de esa culpa) que tengo pendientes de lectura seria.

(Ya vendrá algún "post" sobre Kuhn, cuyos planteos son muy interesantes, y discutidos)

Discutiendo el aparente relativismo de los paradigmas de Kuhn, llegamos nuevamente a la idea de progreso, que al parecer, fue analizada en ediciones anteriores del curso (ya llevan cuatro años, creo, tratando distintos temas, espero que este blog sirva para que esta quinta instancia quede algo reflejada en la red de redes). Cristina Lozano desde siempre, ha destacado la novedad de la idea de progreso: la idea que hay un avance en el tiempo, que según ha mencionado, tiene fecha de nacimiento en la idea de modernidad. Marcelo, un asistente, planteó una definición de progreso en ciencia, como un "no marcha atras". Luego de la teoria atomica, arguyo, despues de haberla descubierto y aplicado, no podemos volver a los cuatro elementos de los griegos (¿Tales quizás? ¿O Heráclito?). Cristina nos recordó que progreso, no solamente implica una "dirección", sino tambien una "mejora", y aqui viene el problema: ¿qué es mejor?

Segun Kuhn, un paradigma no es mejor que otro, o no es conmensurable con otro. Aqui me parece que Kuhn puede recibir alguna critica (algo en lo que Popper ha trabajado). No me parece que sea tan asi. Percibo que hay dos grandes grupos de paradigmas: unos, los que se asientan en la historia humana en general (el hombre es el centro de las cosas, o la tierra, los mitos, somos hechos a semejanza de Dios....), y otros, son los paradigmas de la ciencia moderna. De vez en cuando, un cambio de paradigma en la ciencia, lleva a cambios de paradigma en la sociedad. El más reciente, que se me ocurre, es la teoria de la evolucion de Darwin, o la existencia de eras geologicas de larguisima duración. Otros, como el cambio a la fisica cuántica que ocupó el siglo XX, veo que no han producido un gran cambio de paradigma en la visión del mundo, en la sociedad. Tal vez, lo más cercano que ha producido, es la perprejidad acerca del principio de incertidumbre, que algo afectó a las posiciones en otras ciencias, o las dudas sobre la lógica y la causalidad o la existencia del azar y el libre albedrío. Agregaria la aparición de la complejidad y el caos, que tantos ríos de tinta han provocado en otros estudios humanos.

A veces, hay cambios de paradigmas (¿pequeños?) en alguna rama de la ciencia. Como ejemplo, pondría el énfasis de mi admirado y querido Stephen Jay Gould, en tratar de cambiar la visión de una evolución gradual, por su teoría del equilibrio puntuado (incluso tratando de revivir algo similar, el "catastrofismo", en la geología). O el cambio que tratan de provocar las ideas expresadas en "El gen egoísta" de Richard Dawkins.

Pero en mi opinión, los paradigmas científicos exhiben un progreso: cada paradigma debe explicar MAS anomalías o hechos o situaciones que el anterior. No he visto aun un retroceso en esa tendencia. Se me ocurre que alguna vez pueda surgir un paradigma científico que, equivocado, explique más cosas que el anterior, y luego, se descubra su error. Pero aun así, mi visión general, es que la evolución de los paradigmas científicos debe exhibir un progreso en ese sentido. Un paradigma científico es mejor que otro, porque explica más.

Otro conjunto se compone de los paradigmas que van más allá del método científico: la adopción de los mitos, que sirvió durante gran parte de la historia humana, y aun hoy pervive de alguna forma, es otro tipo de paradigma: la explicación de la naturaleza se basa en fuerzas sobrehumanas, encarnadas en dioses, semidioses y otros seres, que manejan entre bambalinas, el caos y el orden del mundo. Aquí me gustaría mencionar la idea de meme, que me hizo conocer Dawkings, en su libro "The Selfish Gene", donde se alude a que, así como hay una población de genes en biología para una especie, hay, en la cultura humana, ideas llamadas meme, que se van esparciendo y ganando espacio, o se van debilitando y desapareciendo. Algunos memes luchan contra otros, por ganar atención en la cultura. Me parece una idea algo débil de fundamento, pero interesante como imagen, como marco, para describir y explicar algunos fenómenos.

Pero deberé estudiar más sobre la definición de paradigma de Kuhn. Al parecer, el propio Kuhn confiesa en un apéndice a la segunda versión de su "La Estructura de las Revoluciones Científicas" que usó ese término de más de una forma. Voy a estudiar en algún momento ese apéndice, donde al parecer reclama que no quiso decir que no haya progreso en la ciencia, al declarar la inconmensurabilidad de los paradigmas.

Hubo varias discusiones durante la clase. Alguien planteó que Galileo fue condenado por afirmar sin demostración el heliocentrismo. Al parecer fue así, pero Galileo hizo muchos esfuerzos para dar plausibilidad a la idea de una Tierra en movimiento: su principio de relatividad es prácticamente consecuencia de esa lucha. Feyerabend lo discute: afirma que la demostración de Galileo es un juego mental. Un asistente del curso mencionó que fue Kepler el que probó el heliocentrismo. Tengo mis dudas: si hubiera sido así, esa demostración estaba disponible en tiempos de Galileo. Lo interesante de Kepler, que no conocía, es que no planteó solamente una solución cinemática, sino que también estudió la existencia de una supuesta fuerza solar, y la influencia de esa misma fuerza desde la Luna, creando las mareas (un comentario: al parecer Galileo no gustaba de las elipses keplerianas, y tenía su propia teoría, equivocada, sobre las mareas; su forma de llegar a esa teoría ha sido utilizada por los que sostienen que Galileo no llevaba a cabo un método científico). He leído (en el libro de Cohen que menciono al final) que la teoría de Copérnico, no era heliocéntrica, sino helioestática (colocaba el Sol fuera del centro de la órbita). Y contenía algunos argumentos en favor de la rotación de los planetas alrededor del Sol, como el cambio del tamaño aparente de Venus, y la presencia de la retrogradación de Marte solamente cuando está en oposición al Sol. Pero en mi opinión, el que resuelve de una vez por todas la cuestión es Newton, quien expone un modelo, basado en la gravitación, que prácticamente grita que el Sol es el que ocupa el foco de todas las órbitas, y el que, al tener mayor masa, se puede ubicar como "centro" del sistema.

En algún momento apareció el tema del dogma, la opinión, la doxa, versus el conocimiento científico. Con respecto al dogma, Liliana mencionó que se exponía como un todo coherente. Yo discutiría mínimamente ese punto: el dogma tiene el problema de tener que ser coherente, completo, pero siempre algún punto queda en discusión. Desde si Adán tiene ombligo o no, hasta el concepto de la inmaculada concepción resuelto al parecer recién en el siglo XIX, son ejemplos de la religión cristiana que de alguna forma muestran las dificultades del dogma para completarse. Comenté que el dogma fue evolucionando en cada religión, y que hubo "dogmas" que desaparecieron (el arrianismo, los cátaros, por seguir con la religión cristiana). Y que parece probado que la presencia de la religión católica en una serie de países europeos, preocupada en tiempos de Galileo por la contrarreforma, hizo que en los siguientes siglos, el desarrollo de la ciencia pasara a ser regida por los países protestantes. Interesantemente, alguien mencionó que aún en los científicos hay fe en sus descubrimientos, poniendo como ejemplo a Copérnico, que sin poder probar definitivamente su teoría, tenía "la fe" de saber que era cierta. Creo que eso indica algo muy humano en el desarrollo de la ciencia. Soy un convencido que los científicos no adoptan en general, posiciones racionales y científicas, sino que se ven influidos por su tiempo, su fe en la naturaleza y la simplicidad de las explicaciones, y sus conceptos estéticos.

Al final, se nos propuso un ejercicio grupal, escribir un diálogo supuesto entre Galileo y Einstein. El resultado algo modificado de mi grupo está en Diálogo entre Galileo y Einstein.

Algunos enlaces sobre Galileo:

http://www.crystalinks.com/galileo.html
http://galileoandeinstein.physics.virginia.edu/lectures/gal_life.htm
http://en.wikipedia.org/wiki/Galileo

Y sobre Brecht

http://en.wikipedia.org/wiki/Bertolt_Brecht
http://digicoll.library.wisc.edu/BrechtGuide/

En estos días, ahora que estoy reencontrándome con mis bibliotecas, estoy estudiando:

T.S.Kuhn: "La Estrucutra de las Revoluciones Científicas" (México, Fondo de Cultura Económica, 1971, reimpresión 1993)
I.B.Cohen: "El nacimiento de una nueva física" (Alianza Editorial, 1985)
Alan F. Chalmers: "¿Qué es esa cosa llamada ciencia?" (Buenos Aires, Siglo Veintiuno de Argentina Editores, 2005)

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com