Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 26 de Abril, 2006, 12:26

Viendo en la última clase del curso  Los puentes entre el arte, la ciencia y la tecnología de Ideas y Organizaciones, dirijo por Cristina Lozano y Liliana Delgado, la repercusión del arte de Lucio Fontana, en particular, una obra, un cuadro, pintado de rojo con apenas cuatro tajos, he visto que he equivocado la profesión, y de ahora en más me dedicaré al arte. Como mi pereza es proverbial, solamente escribiré este prólogo, a un futuro libro y obras míos. Estos párrafos serían escritos por el inefable Gervasio Montenegro, que supo ser prologador de don Bustos Domecq.

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En vano fatigaré estas páginas, con oraciones que no llegarán a expresar mi admiración por el autor de este opúsculo. Quien no se inclina ante lo tremendo, lo profundo y esclarecedor, de este prohombre de nuestra patria y del mundo, el pintor, escultor, escritor de teatro, hombre del renacimiento viviendo en el tercer milenio, don Angel "Java" Lopez.

Sólo el menos avispado podrá ignorar su obra. Recordemos sus inicios pictóricos, intercalando algunas frases de una entrevista anterior, enunciada para el semanario "Palermo vive", editado por la sociedad de peluqueros de la zona. Dejemos hablar al hombre, que ya es más que el mito:

"La pintura estaba, antes de mí, totalmente equivocada. Trabada en artilugios y herramientas, en materiales que sólo podían provocar la erección de límites, el arte sólo era un culto a la esclavitud de la materia, un perpetuo inclinarse ante la finitud del lienzo, una forma de ejercer la técnica, sin mayor vuelo..."

Recordemos algunas de sus obras. No contento con el color, o el dibujo, rehuyendo la vil imitación, la representación superflua, e imperfecta, y aún más, la representación deforme de otras escuelas, comenzó su carrera con impresionantes obras, que dieron pie a su actual fama. Nada de lienzo, nada de óleo o de acuarelas, ni siquiera una brocha o un pastel, una carbonilla o una birome. Simplemente, un marco, sin nada más. Veinticinco siglos de cultura para llegar a la iluminación. ¿Qué mejor que la revelación de la propia realidad? Detrás del marco vacío, la obra. Tal vez, la más famosa, hoy cuelga (malamente reproducida sin permiso), en varias de las salas de exposición de los principales museos: la famosa obra "Pared de Museo", sólo el marco, colgado, y atrás, la genial idea, la realidad última, la pared de la casa anfitriona.

"Duchamp era alguien limitado por su propia obra, tomemos el urinario de 'Fuente'...."

prosigue nuestro iluminado compatriota. Cómo dejar de recordar su obra, nuevamente el marco solamente, sin tela, plantado en el medio de la pampa, atrás los pastos y el horizonte. Otra titulada justamente "Urinario".... Que lugar más amplio para ejercer el alivio humano, que la pampa infinita. Se lo vió en la inauguración, recorriendo la planicie, ensayando chorritos cada vez más lejanos.

Pero no nos quedemos con esa imagen, tal vez escandalosa, pero que trata de despertarnos a una nueva visión, a una nueva forma de tomar contacto con la realidad. Atrás los arquetipos, fuera las moralinas y morales, derribados son los elementos que sustentan nuestra sociedad y nuestras creencias, la doxa se acaba, aún la ciencia se inclina. Sino, basta como muestra el botón proverbial, en este caso, la obra de culto "El Leopardo de Schrodinger", nuevamente el marco mítico, ningún lienzo, y atrás un leopardo vivo. Hoy, esa obra es una obra adorada, visitada regularmente, en su emplazamiento original, la sabana del Serengueti.

Pero no quiso dejarnos el gran hombre, solamente su visión de un arte. No, esa visión solamente puede comprenderse, emprendiéndola contra todo arte, renovándolo, descubriendo su esencia, oculta por siglos de prejuicios y banalidades. Dejemos esa entrevista, donde su natural modestia ha impedido que se explaye más allá de la pintura, y exploremos sus seducciones al resto de las musas.

Las dos carátulas no han sido ignoradas: su obra de teatro "Yendo al teatro", consistía solamente en un escenario con un inmenso espejo, donde los espectadores contemplaban su propia llegada, se veían a sí mismos durante tres horas, y finalmente, aplaudían a rabiar, esperando que el autor apareciera, situación inconseguible porque el mismo se encontraba ya libando elíxires alcóholicos, con los frutos de la boletería.

El séptimo arte ha sentido su furia. En su película "Mi sueño", ocho horas completas filmándose a sí mismo, arropado, acostado en su cama, durmiendo, y sólo durmiendo. Qué mensaje profundo: la realidad trastocada, lo importante es la vida interior, lo onírico, el maestro Freud recuperado, la falta de interés en el movimiento, en el caos delueziano, un la vida es sueño moderna, qué notable resumen, qué cable a tierra para tantos interrogantes. Tantos ríos de tinta, de críticos tratando de entender tal vuelta, tal ronquido, el bostezo inicial, el despertar tranquilo. Una vez más, el maestro aflora en esta cinta.

Y llegamos a la obra que nos ocupa, que nos conmueve, y nos hace sentir culpables por estas líneas, que desentonan seguramente, con lo que viene: su primer obra de literatura, "Novelas completas", pues ya ha decidido que éste será su primer y última obra. Mientras Herodoto puede vanagloriarse de dos obras al menos, mientras otros escriben volúmenes y volúmenes, creando tautologías legibles e ilegibles, nuestro amado congénere, apiadado de tanto esfuerzo aplicado en vano, de tanta pretensión de trabajo para el lector, nos deleita con las siguientes seiscientas páginas, totalmente en blanco. Que el lector adivine la trama. Que devane su sesera descubriendo el misterio. Que no lo sorprenda el final, sin haberlo entendido. Roto el eslabón de la escritura, liberado el espíritu del surco de tinta, capaces al fin de olvidarnos del lenguaje y aún del signo, esta obra es la quintaesencia de su mensaje.

Salud, libertador!!

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Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/