Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 20 de Junio, 2006, 12:55

Durante una clase del curos Los puentes entre el arte, la ciencia y la tecnología de Ideas y Organizaciones, dirijo por Cristina Lozano y Liliana Delgado, se discutió, como ejercicio, sobre un texto de Nietzche. Reproduzco aquí ese texto, no para repetir el ejercicio, sino para reflexionar  libremente:

"En un apartado rincón del universo, donde titilan innumerables sistemas solares, hubo una vez una estrella en la que inteligentes animales inventaron el conocimiento. Fue ése el más orgulloso y mentiroso minuto de la "historia universal", pero sólo un minuto. Tras pocos resuellos de la naturaleza, la estrella se congeló, y los inteligentes animales hubieron de morir.
Alguien pudo invetar una fábula así, y sin embargo no habría ilustrado de modo suficiente la situación tan lamentable, tan sombría y fugas, sin fines y contingente que presenta el intelecto humano dentro de la naturaleza; hubo eternidades en las que no existió; si desaparece, nada pasará. Pues no hay para ese intelecto otra misión fuera de la vida humana. Es sólo humano, y solo su dueño y productor lo toma de modo tan patético como si los goznes del mundo giraran sobre él. Pero si pudiéramos entendernos con el mosquito advetiríamos que también flota por el aire poseído por ese pathos y que se siente en él el centro alado del Universo" [...]
Nietzche, F., "Sobre verdad y mentira en sentido extramoral"

No conocía este fragmento de Nietzche, como en general me pasa con toda su obra. Texto que se impone, que no pasa desapercibido. Suscribo la idea general a la que apunta, desde hace bastante tiempo de mi vida.

Cada día que pasamos, nos preocupamos de nuestros asuntos. Pero más allá de los intereses personales, la humanidad ha ido formando un conjunto de saberes y pareceres, que a veces se olvida de ubicarse en lo que existe. Nos creemos, más veces de las convenientes, el centro de la creación, cuando la realidad se parece más a la del fragmento. Es asombroso comprobar, que por más que hayamos avanzado en la historia, somos simplemente una especie más, perdida en la inmensidad del mar universal, una concha arrojada en las arenas de una playa infinita, un pedo en el viento, un instante en lo interminable.

A quien dude de esto, lo invito a contemplar, en una noche clara, lo que se le abate desde las alturas. El Universo nos contempla, o nos ignora, desde el cielo. Nuestro sol es apenas una estrella entre millones, nuestra galaxia, una isla en un mar sin límites visibles. Creo que fué Milton quien expresó algo como (rememoro sin notas): "... tantas estrellas, tantos mundos.... Si estuvieran deshabitados, cuánto desperdicio.... si hay otras humanidades, cuánto sufrimiento...".

Y sin embargo, aquí estamos. Recuerdo haber leído que alguien se le acercó a Einstein, comentando que para un astrónomo, el hombre es insignificante ante el Universo. El bueno de Albert contestó: "El astrónomo que dijo eso, también es hombre". He aquí lo asombroso: cómo, siendo una hormiga perdida en el jardín cósmico, el hombre ha podido encontrar y describir esta posición suya en el Universo.

Hemos llegado a este punto gracias a la ciencia. Solamente durante los últimos siglos de nuestra existencia la ciencia ha tenido influencia sobre nuestras vidas. Mientras que para los antiguos griegos, la ciencia apenas era filosofía y matemáticas (encontraban a los experimentos y a todo trabajo manual como inferior al intelecto), en los últimos años ha ido abonando cambios que están influyendo en el destino humano. Pero poco a poco, cada avance de la ciencia (creo que hay un progreso, una pendiente en la historia de la ciencia), nos ha sacado del centro del Universo. Primero Copérnico, luego Darwin, finalmente Hubble y otros, han ido destruyendo la vieja idea de "el hombre es la medida de todas las cosas". Curiosamente, Freud escribió alguna vez que Copérnico y Darwin fueron los autores de las dos "heridas narcicistas" que la humanidad ha sufrido.

Ya estamos saliendo de esa adolescencia donde nos creíamos el centro de las cosas. Pero aún el fragmento de arriba, abre también otra lectura. El mismo hombre diminuto, es el que ha descubierto su propio tamaño y posición en el Universo. No es menor el logro.

No deberíamos confundir el tamaño y la escala del Universo, como signos inequívocos de nuestra insignificancia. Mientras que sigo pensando que somos una flatulencia en una canasta, tengo que argumentar que ese mismo hombre es el que ha podido descubrir todo esto. La estrella más grande, es más simple que el mosquito mencionado. La vida es algo que no me parece simplemente un detrito, un polvo sedimentado en algún pedrusco perdido entre las estrellas. Creo que es parte importante de la historia del Universo. No sabemos cuál es su origen, ni si tiene una "función" y menos un "destino", descreo de la teleología. Pero la aparición de la conciencia, en especial en el ser humano, no parece algo trivial. La organización de la materia, cada vez más sutil y avanzada, puede ser una característica fundamental de la flecha del tiempo.

Mientras navegamos en esta nave que llamamos planeta, tratemos de ir entendiendo las olas y el mar que nos rodea.

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por Angel, en: Filosofía