Angel "Java" Lopez en Blog

Julio del 2006


Publicado el 23 de Julio, 2006, 15:02

A veces en nuestra actividad, debemos elegir un camino de acción para enfrentar el futuro, y éste, como tantas veces, es incierto. Solo tenemos algunos datos en que basarnos, y nuestra intuición. Aprendamos de Bill Gates. Lo siguiente, está basado en la idea presentada por el artículo Creating Strategy in an Unknowable Universe

En 1987, el bueno de Gates enfrentaba un problema. Su compañía, Microsoft, producía el sistema operativo DOS, que la había catapultado a jugar entre los grandes de la informática. De apenas un cuarto en medio del desierto de Nuevo México, con los años, retornando a su natal Seattle, Gates y su socio Allen, rodeados de gente talentosa, habían creado esa empresa prácticamente de la nada, hasta convertirla en lo que es hoy. Pero en ese 1987, el futuro era incierto.

Si bien el sistema operativo DOS era el producto estrella, los clientes se estaban decantando por abrazar un nuevo tipo de programa, con interfaz gráfica. IBM estaba desarrollando su nuevo sistema operativo OS/2, mientras Apple seguía tratando de imponer la computadora MacIntosh ¿Qué podía hacer la empresa de Gates? Podría haber elegido entre:

- Desarrollar su propio sistema operativo gráfico

- Abandonar el mercado de los sistemas operativos, y buscar otro nicho para ocupar

- Vender la empresa

Los que conocen la historia de la informática, afirmarían que Gates y cía eligieron la opción 1. Pero en realidad, lo que pasó es que Microsoft, ante la incertidumbre, eligió seguir varios caminos. No estaba claro, por ejemplo, el futuro del sistema operativo Unix, bastante más grande y sólido que el DOS. Entonces, planteados distintos escenarios futuros, Gates sigue los pasos:

- Sigue invirtiendo en DOS para satisfacer a la base de clientes instalada, que igual sigue creciendo

- Compra una empresa que desarrolla una variante de Unix, en caso de que este sistema operativo sea el futuro

- Invierte en el mercado de aplicaciones, como planillas de cálculo y procesadores de texto, en caso de ser este el nicho que le depara el mañana

- Invierte fuertemente en el desarrollo de Windows

Ante un futuro incierto, se plantean varios escenarios, y para reducir el riesgo, se elaboran planes de negocio que de alguna forma abarquen las distintas opciones.

Esto me recuerda algún comenario de Kotov, gran maestro ruso de ajedrez, que mientras estudiaba para llegar a ser de los primeros en su patria, se topó con la sorpresa que en los libros, las partidas que se comentaban eran muy perfectas. El autor del libro, que generalmente era el que ganaba la partida comentada, describía su plan de atacar por el lado de la dama a su adversario, y cada jugada que hacía lo acercaba a ese final previsto. Pero en la vida real, un gran maestro se plantea varias alternativas. La mejor jugada es la que hace frente tanto a que el adversario planee atacar por el flanco dama, como que pretenda cerrar el centro de peones, o juegue a cambiar piezas para llegar a un final temprano. Eso mismo pasa en los negocios. El que marca la estrategia, deberá contemplar distintos escenarios. Lo bueno de Microsoft, es que, teniendo recursos, los pudo aplicar en varias jugadas simultáneas. Aún hoy sigue actuando así.

En mis charlas, suelo mencionar "Microsoft apuesta una ficha a rojo y una ficha a negro, total, cuando gana, gana cien fichas por cada apuesta". Tal vez no todos tengamos una empresa que pueda apostar, planear varias estrategias, de esa forma. Pero no es excusa para imaginar solo un futuro.

Más información:


¿Cómo elaborar una estrategia cuando el futuro es indescifrable? Aprenda de Bill Gates
Creating Strategy in an Unknowable Universe
The Origin of Wealth: Evolution, Complexity, and the Radical Remaking of Economics

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/


Por Angel, en: Emprender

Publicado el 3 de Julio, 2006, 14:38


Durante la quinta clase del curso Los puentes entre el arte, la ciencia y la tecnología de Ideas y Organizaciones, dirijo por Cristina Lozano y Liliana Delgado, tratamos lo virtual y lo real segun Philippe Quéau, que ya he comentado en otro artículo, Lo virtual y lo real. Pero me faltaba comentar la lectura y exposición de parte de la reunión, basado en un escrito e ideas de Sherry Turkle. Esta clase se dictó en Abril, pero recién hoy en Julio ha tomado forma este comentario.

No conocía que Turkle era mujer. Me había topado con ella, estudiando la historia del psicoanálisis. Es la autora de una obra bastante citada, "Psychoanalytic Politics: Jacques Lacan and Freud's French Revolution" (Basic Books, 1978), donde trata el fenómeno del psicoanálisis. Más adelante en su carrera, se interesa por la relación que se establece entre los seres humanos y los computadores, de donde sale a escribir "The Second Self: Computers and the Human Spirit", y el "Life on Screen: Identity in the Age of the Internet" (Simon and Schuster, 1995). Al parecer, la buena de Sherry es aficionada escribir libros con título y subtítulo.

Al final de este artículo, encontrarán enlaces sobre Turkle, donde se comenta que profesora de estudios sociales sobre la cienci y la tecnología, en el MIT, y directora de la Iniciativa del MIT sobre tecnología y el yo (http://web.mit.edu/sturkle/techself). Es lo bastante conocida como para hasta tener su página en la Wikipedia.

De una traducción al español, "La vida en la pantalla, la construcción de la identidad en la era de Internet", se nos dió a leer parte del tercer capítulo. Pasaré alguna revista sobre el texto. El capítulo se titula "Seducir a un robot".

En ese texto, Turkle comenta las reacciones que provocan los ordenadores en distintas generaciones de niños. Actualmente, los infantes crecen una cultura donde el ordenador es parte de sus vidas (por lo menos, en las sociedades a las que se dirige Turkle). Al contrario de muchos de nosotros, que nacimos cuando el computador personal no existía, y donde los computadores eran artefactos que ocupaban fácilmente un piso, tanto en la realidad, como en las películas y ficciones. Es interesante que Turkle vaya describiendo las reacciones que provocan ahora los computadores personales (en la traducción aparecen como mencioné antes, como ordenadores).

Comenta que otras generaciones, en vez de enfrentarse a computadores, se encontró con radios, televisores, heladeras, o construcciones mecánicas varias. Muchos nos iniciamos en la tecnología viendo, estudiando y desarmando semenjantes artefactos. Recuerdo en mi propia infancia haber desarmado radios, relojes, y espiado en el interior del televisor. Pero como Turkle señala, ya en mi tiempo muchos de esos artefactos eran "opacos": no se componían de partes que se pudieran separar y estudiar y comprender. La radio a transistores es un ejemplo que saca a relucir. Contrariamente a las radios anteriores, compuestas de tubos que brillaban, la radio a transistores tiene muchas menos partes. Ciertamente, me sucedió a mí con ese artefacto, al que sólo conseguí entender recurriendo a lecturas, especialmente a mi querida colección de Tecnirama, en aquellos años de mi infancia.

Turkle relata experiencias que tuvo con grupos de niños en los ochenta, cuando todavía no había una cultura del ordenador. Algunos, trataron de abrirlos para investigar cómo estaban hechos, pero se encontraron con la opacidad comentada. Entonces, Turkle investiga cómo sigue esa relación. Menciona a Piaget, quien explica que en distintas etapas del desarrollo humano, la persona aprende o nota determinados conceptos. Por ejemplo, el concepto de cosa viva. Para los niños que veían entonces un ordenador, se les planteaba la duda de si ese artefacto era o no una cosa viva. Tema que ya había tratado en su anterior libro "The second self". Los niños de los setenta y ochenta se enfrentaban a objetos que interactuaban, hablaban, enseñaban, producían imágenes. No estaba claro para ellos si clasificarlos como vivos o no. Surgía, por ejemplo, el problema de si tal computadora podía hacer o no trampa, al jugar un juego. Surgieron respuestas como "sí, puede hacer trampas", o "sí, puede hacer trampas, pero no se da cuenta, porque no está vivo", o "no, no hace trampas". Pero al tiempo, el problema de la vida o no de una computadora, se trasladó a considerarla o no con un "espíritu" psicológico: parecía estar dotado de razón, y mente. Mientras que para los adultos de aquellos años, el computador era sólo una máquina.

Turkle se asombra luego que los grupos de niños que examina a fines de los ochenta y principios de los noventa, reaccionan de forma diferente. Mientras que un grupo de Rusia, tiene actitudes similares a los niños anteriores, asombrándose de los computadores, otros, de Boston, ya inmersos en la cultura de las PC, adoptan la actitud adulta de "sólo son máquinas".

Sigue así tratando estos temas, y destaca entonces que se ha producido una reconfiguración, de máquinas como objetos psicológicos, y de las personas, como máquinas vivientes, dentro de una amplia corriente de cambios culturales y científicos. Podría discutir algo de esa conclusión: me parece que desde Descartes y alrededores se ha dado explícitamente la afirmación de humanos como máquinas, pero tendría que investigarlo mejor. También me traiciona la formación profesional en estos temas: mi trabajo es el uso de las computadoras, así que tengo una visión muy parcial de estos asuntos. Me gustaría comentar igualmente algunas cosas sobre el tema computadoras como seres vivos, objetos psicológicos, y otras visiones.

En principio, yo debo levantar una gran distinción: creo que gran parte de las conductas que ofrecen los computadores, se pueden reducir a software, a programas, que se pueden independizar del hardware, de lo físico. He aquí la gran diferencia con el enfoque ingenuo de los contactos entre humanos y computadores: para mí, el computador es un accidente, lo importante es el programa. Ya sé que Turkle se referiere a las impresiones de los humanos ante el artefacto, más que a describir exactamente cómo es y funciona el artefacto, pero me gusta encarar este camino, para describir qué podemos esperar en el futuro de estas máquinas.

Hasta ahora, los programas apenas si han podido simular algunas actividades humanas que implican inteligencia: tal vez el más visible de los resultados, la derrota del entonces campeón mundial de ajedrez Kasparov, ante la Deep Blue de IBM, haya sido el evento mediático cumbre de ls inteligencia artificial en estos últimos años. Se ha producido desde hace años, la discusión de qué es y hasta dónde puede llegar la inteligencia artificial. Mi postura es optimista: veo cada década que el software avanza, a veces con vueltas y rodeos, pero creo que los programas cada vez son más sofisticados. No me refiero a los sistemas administrativos, sino a las ideas desarrolladas por la inteligencia artificial, ya sea con sistemas expertos, con redes neuronales, aplicación en juegos, algoritmos genéticos, agentes inteligentes, aprendizaje automático, y la simulación de vida. Si me explayara sobre todos esos temas, bien podría agotar este blog y los que siguieran. Así que debo llamarme a recato, y dejar para algún futuro post la discusión de estos temas. Pero insisto: soy optimista, a pesar que la historia de la inteligencia artificial ha estado llena de fracasos, optimismos no justificados, y vuelta atrás en el progreso (perdón Miss Lozano, por el uso de este sustantivo...:-).

El texto dado de Turkle, entonces, termina justo cuando en ese capítulo va a tratar la Máquina de Turing, así que no sé a qué se refería con ese tema. Veamos entonces el discurso del resto de la reunión, explicando la tesis de Sherry.

Liliana Delgado tuvo a su cargo la descripción de la postura de Turkle. Según Liliana, Turkle se plantea, que dado que el yo se desarrolla a lo largo de la vida, Internet colabora en la formación del yo. Veamos, el yo se va formando durante la infancia, la adolescencia, y aún podríamos decir en la vida adulta. Todo lo que nos pasa puede influir en lo que somos y seremos, en nuestra personalidad. Liliana recordó que el concepto de sujeto, es un concepto moderno. Recién en los últimos tiempos de la historia humana se ha puesto de manifiesto un especial interés en el sujeto, cualquiera que este fuera. En una sociedad donde aparentemente todos somos alguien, el sujeto cobra relevancia. Nos preguntamos qué somos, donde vamos, en medio de esta vorágine de vida. Volviendo a Turkle, ella plantea que Internet prolonga la formación del yo. ¿Por qué? Porque permite cambiar la identidad. Turkle se especializa en los MUDs, sistemas multiusuario donde uno puede conversar e interactuar con otros participantes, sin mostrar realmente su verdadero nombre o identidad. Algo como el más moderno Messenger o sala de Chat. Recuerdo los MUDs de los tiempo de Turkle, eran realmente primitivos. Esto demuestra lo efímero de muchas tecnologías, y el riesgo de hacer afirmaciones basadas en su uso. Ya mencioné en el anterior comentario sobre esta clase, cómo Philippe Quéau se interesaba en las realidades virtuales, según la tecnología de su época, que, años después, en la actualidad, no llegó a despegar como él vaticinaba. Algo parecido pasa con Turkle: su insistencia en los MUDs empaña un poco la solidez de su argumento. Sigamos con el mismo.

Internet bien usada, entonces, permite hacer, formar, sujetos más flexibles. Pero mal usada, podría facilitar la aparición de múltiples personalidades, el nacimiento de la esquizofrenia. Liliana destacó cómo ha ido evolucionando el concepto de salud del individuo (veo acá el preludio a lo que vendrá más adelante en el curso, con Foucault). Antes, en la sociedad, se buscaba un sujeto estable. Ahora, se prefiere un sujeto flexible. Sospecho que en gran parte se debe a los cambios sociales y tecnológicos que se pueden producir durante la vida de una persona en la edad moderna. Hay ahora, una cultura de la flexibilidad, la salud de lo flexible. Turkle aduce entonces que esa flexibilidad se puede lograr con la ayuda de Internet.

Ahora algún comentario mío: me temo que no he visto suceder lo que Turkle anuncia. En general, la gente que participa y simula identidades en Internet (ahora en la mensajería instantánea, y las salas de chat), más bien juega, y veo que son personas que YA son flexibles. No he visto a alguien que no fuera flexible de antemano, mejorar en ese aspecto por participar en Internet. Internet no es un mundo nuevo: es una proyección del mundo actual. Nuestra personalidad se refleja ahí, no se forma en ciber espacio. Internet es un espejo, no una nueva olla para el caldo de la personalidad. Claro, no he realizado un estudio para afirmar categóricamente esto, pero eso no me impide emitir opinión.

Internet es fascinante. Cada año se reconfigura. Lo que era Netscape, ahora no está más. Lo que eran los MUDs de Turkle, ahora ya apenas si están, o se mudaron a otros formatos, como CyberTown, pero no despegan como "killer applications". Hoy estudio con Wikipedia y con Google. Ahora, la mensajería instantánea permite la interacción y la simulación, pero también el contacto personal tiene algo de simulación. Nadie se muestra tal cual es, ni siquiera a sí mismo. Creo igualmente, que lo más destacable de Internet, es que cambia la métrica y el tiempo. Hoy puedo comunicarme con personas alejadas físicamente, y relacionarme con gentes que comparten mis intereses, tanto en las listas de correo como en las redes sociales como Orkut. Veo ahí simulaciones y sinceramientos. Y en cuanto al tiempo, me permite emitir mensajes, sin que del otro lado, simultáneamente haya un receptor: este artículo es un ejemplo. Está aquí, emitiendo, sin que yo intervenga. Creo entonces, que Internet, más que prolongar la formación de la personalidad, permite emitir más sobre la personalidad que ya tenemos. Nos relacionamos con otras personas, de nuevas formas. La búsqueda del otro, la relación con el otro, afirma nuestra personalidad. ¿Qué hubiera sido de mi vida sin Internet? No sé, pero seguramente no me hubiera comunicado y relacionado con las mismas personas.

Al final de la reunión, se nos planteó una práctica, que se suponía que tendríamos que completar en ese momento, pero no hubo tiempo. Es una práctica que aún estoy completando, como tarea para el hogar, lo que habla de lo interesante que resultó. Se nos preguntó:

¿Qué factor es el más decisivo a la hora de la constitución de uno mismo? Se nos dieron cuatro opciones: lo genético, lo socio cultural, lo afectivo, o lo tecno científico. Cuánto me ha hecho pensar esta pregunta. La idea original era que contestáramos con nuestras opiniones del momento. Me he tomado la libertad de estudiar un poco el tema, apelando a algunos libros, sobre etología, genética, y otros. Espero en breve, poder escribir sobre algunas conclusiones o dudas que me ha generado ese trabajo práctico.

De los enlaces de más abajo, vean CyberTown y su historia: un sistema donde los usuarios pueden "habitar" una ciudad virtual, trabajar, comprar y vender, postularse para alcalde y demás. Un sistema que ha tenido sus altas y bajas, pero parece interesante de visitar.

Igualmente, descreo que esas tecnologías se impongan en breve. Creo que la tecnología de Internet se va filtrando más en nuestras vidas, mediante aplicaciones como la mensajería instantánea, las redes sociales como Orkut, los foros y listas de correos, los blogs como éste en el que escribo, y la multitud de páginas con información, discusión y ruido que puebla la red.

Enlaces sobre Turkle, comunidades virtuales, y demás:

http://en.wikipedia.org/wiki/Sherry_Turkle
http://web.mit.edu/sturkle/www/
http://web.mit.edu/sturkle/www/
http://www.transparencynow.com/turkle.htm (Life On Screen)
http://www.transparencynow.com (Estudiar The Age of Simulation)
http://en.wikipedia.org/wiki/Category:Virtual_communities
http://en.wikipedia.org/wiki/Category:Virtual_reality_communities
http://en.wikipedia.org/wiki/CyberTown
http://www.cybertown.com/

http://web.mit.edu/sturkle/techself

http://www.well.com/~hlr/texts/mindtomind/turkle.html
http://www.well.com/~hlr/texts/mindtomind/turkleint3.html
http://www.wired.com/wired/archive/4.01/turkle.html
http://web.mit.edu/sturkle/www/Life-on-the-Screen.html

http://www.kurzweilai.net/bios/frame.html?main=/bios/bio0047.html?

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/


Por Angel, en: Filosofía