Angel "Java" Lopez en Blog

Enero del 2007


Publicado el 31 de Enero, 2007, 15:35

En el excelente libro de Piergiorgio Odifreddi, "Las matemáticas en el siglo XX", encuentro un prólogo firmado por Gian Carlo Rota. Propone derribar algunos mitos sobre la divulgación de las matemáticas: enuncia una serie de razonas que considera algo erróneas para justificar su enseñanza o divulgación.

Repasemos algunos de esos asertos, con comentarios míos propios, que en general coinciden con el autor del prólogo.

La matemática es divertida

Sí, para los que la encuentran divertida. Solamente alguien que ha despertado al encanto de las matemáticas puede encontralas divertidas o interesantes. Los libros de divulgación, en todo caso, consiguen que la gente con mente inquieta se entere de los desarrollos de alguna rama de esa magna ciencia, o despertar un interés por la misma en jóvenes. Pero dudo que alguien adulto que no se haya interesado nunca por el tema, lo encuentre divertido.

La matemática es maravillosa

Yo soy un convencido de esto. Pero usar este argumento como razón para su divulgación, choca con el mismo problema que el anterior: es muy difícil transmitir esa verdad a los demás. Solamente en los jóvenes puede llegar a despertar alguna reacción favorable. Si bien las matemáticas son maravillosas, hasta diría bellas, es muy difícil transmitir esa belleza a quien, luego de años de vida adulta, aún no ha sabido captarla.

La matemática tiene muchas aplicaciones

Sí, cuando se las encuentra. No todas las ramas tienen aplicaciones, hoy o en el futuro cercano. Se podrá usar este argumento para conseguir un subsidio, o similar, pero no como una razón de peso, mas bien como una esperanza.

La matemática es un sustituto de los clásicos

Esta me toma de sorpresa. Para mí, que vivo en un lugar y tiempo donde los clásicos no interesan, es extraño encontrar esta justificación para la enseñanza o divulgación de las matemáticas. El autor del prólogo se refiere a que hay personas que encuentran en las matemáticas un sustituto a lo que en algunos lugares, como el imperio británico, se toma como base de la educación: los clásicos de la antigüedad.

La matemática es como la música

Una imagen que no me convence. La música tiene sus características, y las matemáticas otras. Nada veo en la música que se parezca a una estructura abstracta, o al desarrollo de un argumento, o al juego intelectual que puede abarcar generaciones, dedicado a resolver un problema.

La matemática es una profesión tranquila

Hoy por hoy, las matemáticas profesionales exigen una dedicación diaria de horas y horas, debido a la competencia y al avance de la disciplina. Diría que puede ser agobiante, si uno realmente no ama a esa profesión.

La matemática es la reina de las ciencias

Me gustaría no mezclar a las ciencias (muchas se apoyan en una realidad), con las matemáticas. Aunque varias abrevan en los resultados matemáticos, el desarrollo de algunas ramas se ha dado con independencia de relación alguna con el resto del saber humano. Yo afirmaría que las matemáticas están en otro nivel, distinto, no para ser reina, ni para ser servida. Es otro tipo de actividad.

En mi pais, Argentina, se ha vivido un rebrote de la divulgación, gracias a dos excelentes libros de Adrián Paenza. Creo que su gran valor para el futuro, es acercar a los jóvenes, lo que es realmente la actividad matemática. Pero no creo que mueva a los demás, más allá de una curiosidad pasajera, o más allá de alguna lectura entretenida.

Mientras tanto, inauguro aquí me sección de Matemáticas, en este mi blog personal. Si puedo divulgar algo, mejor, pero mis motivos para escribir son, digamos, más egoístas: me sirve para "bajar a tierra" lo que leo, y trato de aprender. Una observación: me siento más cómodo con la expresión matemáticas en plural, pero simplemente por costumbre creo.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/
(yes!! it's my sabbatical week!!!....
http://ajlopez.wordpress.com/2007/01/27/sabbatical-week/ )

Publicado el 30 de Enero, 2007, 0:13

Sigmund Freud destaca en uno de sus escritos, que, durante la historia de la humanidad, ha habido dos descubrimientos, dos revelaciones de la ciencia, que de alguna forma han ido desplazando la idea de ser humano como centro del cosmos:

En el curso de la historia, en su cándido amor propio, ha tenido que soportar a la ciencia dos grandes ultrajes. El primero fue cuando se comprendió que nuestro planeta no era el centro del universo, sino que se trataba solamente de una mota en un sistema de mundos con una magnitud difícilmente concebible. El segundo fue cuando la investigación biológica privó al hombre del privilegio particilar de haber sido creado superior, para relegarle a un puesto de descendiente del reino animal.

En lo que debe ser una de las actitudes menos modestas escritas, Freud pasa a poner a su trabajo como la tercer gran herida, destronando la última barricada: la idea de que, aunque "venimos de los monos", tenemos una mente racional.

Me gusta destacar de esta declaración, que la ciencia ha contribuido de alguna forma a llegar a esta situación de cosas. Sin el análisis, experimentación, formación de modelos, meditación e interrogación de la realidad, todavía estaríamos imaginando, malamente, que todo esto, el Universo, o el ordenado Cosmos, es para nosotros. Aún quedan resabios de actitudes de "hombre como centro del universo", o similares, pero creo que estamos más "aware", más avisados, de la situación real.

Esa creencia tan arraigada del ser humano como centro, se origina (y creo firmemente que esto es así, y es origen de otras actitudes similares), en la gran situación que nos toca en la realidad: ser sujeto. Todo lo que experimentamos en nuestra vida, nos es dado a partir de vivencia de sujeto: siempre está el "yo siento", "yo pienso", "yo percibo", "yo esto y aquello". Solo con esfuerzo, pasamos a ponernos en un punto de vista más neutral. Pero la vivencia de sujeto (por llamarla de alguna manera), es lo que nos rige, desde nuestro estar en el vientre materno, hasta el cerrar los ojos en el último respiro.

De ahí, de ese asombroso estado, el sujeto, del temprano reconocimiento de nuestra finitud, que hacemos en la infancia, de todo eso, surgen nuestros miedos, inseguridades, y actitudes como la de arriba.

Lo de Freud, lo transcribí de la cita del primer capítulo del libro "La flecha del tiempo", del bueno de Stephen Jay Gould.

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 30 de Enero, 2007, 0:08

Franco Selleri, en su excelente libro "El debate de la teoría cuántica", discute, en el último capítulo, sobre las consecuencias de la paradoja de Einstein, Podolsky, Rosen, a la luz de los experimentos de mitad de los 80, del siglo pasado. Escribe como conclusión:

El desarrollo de la paradoja de EPR.... ocasionado por la investigación moderna, enfrenta a la ciencia actual con una clara alternativa. Una de las tres afirmaciones siguientes es, necesariamente, falsa:

1) Existen los objetos atómicos con independencia de las observaciones humanas.

2) El espacio es efectivo a la hora de separar objetos, es decir, todo tipo de interacción entre dos objetos tiende a cero cuando su distancia mutua se incremente de forma indefinida.

3) La mecánica cuántica es correcta.

Habrá que estudiar la validez de estas conclusiones, pero parecen plausibles. El tema de la física cuántica (me resisto a "mecánica cuántica", un resabio de la época newtoniana; además que induce a olvidarse de alguna forma de la electrodinámica cuántica, que creo que de eso se trata todo esto) es un tema fascinante, pero su interpretación implica un esfuerzo y cuidado mental, para no caer en falacias y falsas analogías.

El punto uno, en mi postura, es cierto. Me asombra todavía que aparezcan posturas como la de Wigner, que hacen intervenir a la conciencia (en especial la humana), para explicar algún fenómeno. Supongo que tendrá su asidero, pero igualmente, me gustaría opinar desde el llano: creo que es otra de las ideas surgidas de nuestra visión antropocéntrica, tan característica de tantas posiciones.

El punto tercero, es una apuesta, pero que por ahora ha dado su gran ganancia: la física cuántica nos ha probado todo su poder de predictibilidad (observemos de paso, que las distintas formulaciones, como la función de onda, son determinísticas, no incluyen el azar, este último aparece en cuanto queremos determinar el valor de un observable).

Así que me inclino, en caso de tener que acusar de falso a alguno, por desechar el punto segundo. Ahí hay un interesante camino a explorar: la no separabilidad de las interacciones (por no hablar de causa y efecto). Es un tema interesantísimo,   el estudiar los fenómenos de entrelazamiento, y entenderlos correctamente. Algunos, como Popper, han visto ahí la "acción a distancia". Otros, por los cuales me inclino, como el físico español Ynduráin, declaran que no es así, mencionando que no hay "intercambio de información". Debo estudiar más el punto, pero, insisto: es una pista que nos está dejando la naturaleza, una pista muy interesante.

Para delirar desde artículo, podría sugerir, desde mi mesa de café casi unipersonal que este "blog" (me temo que nadie me comenta nada.... snif... :-), las siguientes consecuencias de la no separabilidad.

La existencia de interacción entre "objetos" distantes, podría explicar algunos de los misterios de la cosmología moderna, como la aparente uniformidad de algunas distribuciones del universo, la "chatura" del espacio, y tantas coincidencias que aparecen a la hora de observar algunos valores que describen la situación actual del cosmos.

Creo que también es hora de examinar más cuidadosamente cuestiones que podrían involucrar la "esfera de las estrellas fijas", como la inercia según Mach.

Esan son pistas a explorar. Vivimos tiempos interesantes. Tantos misterios, tantas explicaciones. Siempre nos acompaña, ante tremendo trabajo, la frase inmortal de David Hilbert: "Debemos saber, sabremos".

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 29 de Enero, 2007, 11:10

Recordemos hoy a Mark Twain

El hombre ha estado aquí 3200 años. Que hicieran falta cien millones de años para prepararle el mundo, es prueba de que fue hecho para él. Supongo, no lo sé. Si utilizáramos la torre Eiffel para representar la edad del mundo, la capa de pintura de la protuberancia que corona la cima, representaría la porción que corresponde a la edad del hombre; y cualquiera se daría cuenta de que fue por esa capa por la que se construyó la torre. Imagino que se darían cuenta, no lo sé.

Con el tono irónico que lo caracteriza, y salvando errores de su tiempo en valores de años y eras, el bueno de Twain nos llama la atención sobre nuestra posición en el mundo.

Espero que se hayan dado cuenta, no?

(citado en "La flecha del tiempo", de Stephen Jay Gould, capítulo 1).

Por si no se dieron cuenta, somos un plin plin en el viento... :-)

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 29 de Enero, 2007, 11:07


Karl Popper prologa el excelente libro de Franco Selleri "El debate de la teoría cuántica", advirtiendo que el autor ha sobrevido a "los lavados de cerebro a los que somete la enseñanza tradicional de la mecánica cuántica, trata de pensar los problemas de manera absolutamente crítica e intenta eliminar las huellas de ese gran lavado de cerebro".

Popper ha escrito todo un libro dedicado a la cuántica, que no he tenido ocasión de leer, apenas me han llegado comentarios. Me temo que uno de los comentadores, el físico español Ynduráin, no es precisamente benévolo. Pero aún así, es interesante leer lo que tiene Popper que declarar:

Quizás el punto decisivo de ese lavado de cerebro sea el problema de la comprensión. Parte de la enseñanza de Bohr -líder espiritial y profesor de Heisenberg, Pauli y casi todos los demás fundadores de la mecánica cuántica- era: no intentes entender la mecánica cuántica, porque es casi completamente incomprensible. Y Bohr trató de explicar esta incomprensibilidad; es decir, trató de hacer la incomprensibilidad compresible. Su explicación era que sólo podemos entender situaciones similares a aquellas a las cuales estamos acostumbrados. Pero la única física a la que estamos bien acostumbrados es la macrofísica. La microfísica es sencillamente distinta y, por lo tanto, está en desacuerdo con muchas cosas a las que estamos acostumbrados. Esta es la razón por la cual somos incapaces de entender la microfísica y por la que no debiéramos hacer intento alguno para entenderla. Todos los modelos clásicos deben fracasar en situaciones de microfísica. Las entidades microfísicas son incognoscibles: son cosas en sí mismas. Y pueden mostrársenos bien como partículas, bien como ondas. El cómo se nos muestras depende de nosotros, del modo en el cual las observemos. Por supuesto, sólo podemos observarlas con la ayuda de instrumentos y, en consecuencia, su aparición dependerá de los instrumentos que usemos: podemos utilizar o una trampa para partículas o una trampa para ondas. Pero no podremos, jamás, utilizar ambas al mismo tiempo. Este es el argumento. Los experimentos de las partículas y los experimentos de las ondas son incompatibles.

Esta última frase no es cierta, como demuestra el análisis del ejemplo favorito de Bohr: el experimento de las dos rendijas. En este experimento obtenemos franjas de interferencia, la característica estándar de las ondas. Pero todas las franjas de interferencia son también (como todo el mundo sabe) lo característico de las frecuencias de partículos, de densidades de partículas, y esto es así en cada uno de los experimentos en los cuales intentamos atrapar u observar una onda.

Por lo tanto, tenemos ondas y partículas más bien que ondas o partículas: para cada tipo de partícula un tipo de campo. (No existe la "complementaridad" bohriana ni tampoco la "indeterminación" heisenbergiana- la llamada fórmula de indeterminación debe ser interpretada como relaciones de dispersión).

Pero si ambas, partículas y ondas, existen tal y como propuso hace sesenta años Luis de Broglie, en 1924, entonces la teoría de Bohr-Heisenberg es no sólo errónea sino engañosa: se mueve en una dirección equivocada. Una dirección más prometedora es la investigación de ondas (campos) y partículas, el modo en el cual están conectadas y sus interacciones.

El problema central aquí es, pues, éste: ¿existen las ondas vacías?

Popper escribe esto en 1984, cerca de los famosos experimentos de Aspect, pero cuando aún no se habían asentado todas las discusiones e interpretaciones posibles. Es interesante destacar su intento de poner una explicación de la cuántica, opuesta a la complementaridad de Bohr: para él, hay que estudiar el caso de que existan partículas y ondas. El libro de Selleri describe en algún momento, un intento de tal explicación, que espero poder detallar en algún "post": en el capítulo segundo, sección 6, menciona la teoría del potencial cuántico, basado en desdoblar la función de onda compleja, en dos funciones reales, más cercanas a la física clásica, dando interpretaciones del tipo onda Y partícula.

Igualmente, hasta donde entiendo, los problemas de la medida, la destrucción de las hipótesis de las variables ocultas locales desde Aspect y cía, y todo lo que ha sido investigado en los últimos veinte años, ha dejado en condiciones difíciles la salida propuesta por Popper.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 28 de Enero, 2007, 22:42

Recordemos el consejo del título, con un video divertido

http://www.youtube.com/watch?v=c_uj9tM9W7A

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Emprender

Publicado el 28 de Enero, 2007, 21:17


En la obra teatral "La vida de Galilei" de Bertolt Brecht, encontramos este fragmento

Barberini: ... Vosotros pensáis en círculos o elipses y en velocidades uniformes, en movimientos simples adecuados a vuestros cerebros. ¿Qué pasaría si Dios hubiera querido que sus estrellas siguieran estas trayectorias? (Dibuja con el dedo en el aire una órbita muy complicada con velocidades irregulares). ¿De qué servirían vuestros cálculos?

Galilei: Querido señor, si Dios hubiese construido así el Universo (repite la órbita de Barberini), habría construido así nuestros cerebros (repite la misma órbita), de modo que éstos considerarían precisamente estas trayectorias como las más simples.

(citado en "Luz del confín del Universo", de Rudolf Kipperhahn, capítulo 13)

Tanto puede haber contestado así el Galileo de Brecht, por tratar de convencer a su interlocutor, o porque realmente creía en lo que ahí afirma: la adecuación de nuestra mente a la estructura del Universo. Recordemos una frase de Einstein: "Lo más incompresible del Universo es que sea comprensible". Bien, desde hace un siglo, la física cuántica y la relatividad, han dado un gran toque de atención a esta apuesta de inteligibilidad por adecuación. En mi opinión, nuestra mente es producto de la evolución, y ha sido moldeada para destacar lo que pasa en el mundo macrofísico: todos nuestros sentidos y leyes del pensamiento, han sido formadas en base a la adecuación a la realidad ahí afuera, cierto, pero a una realidad de bajas energías y velocidades, de apariencias lejanas a lo que pasa en el substrato de la realidad misma.

No renuncio a la inteligibilidad: solamente quisiera dejar planteada lo difícil que será para nuestras estructuras mentales, navegar en este nuevo panorama, manejar los nuevos modelos, que se han planteado en último siglo.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 28 de Enero, 2007, 21:10

En alguna parte del delicioso libro "La evolución de la física", de Einstein e Infeld, se menciona que durante siglos, desde Galileo y otros, hubo una pista que nos daba la naturaleza, la equivalencia entre masa inercial y masa gravitatoria, que pasó inadvertida. Llegado el momento, el bueno de Albert la usa como base para su teoría general de la relatividad.

Quisiera exponer acá una pista, que espero se esté siguiendo de alguna manera, que al parecer está flotando desde hace tiempo, pero que a veces se olvida, y hasta se ignora de la mayor manera: la naturaleza aborrece el infinito.

De alguna forma, esa pista me fue sembrada hace décadas, por el experimento del cuerpo negro, del que Plank luego derivó su teoría de los cuantos, y la constante que acabó llevando su nombre. De alguna forma, el valor de h (tal constante), al no ser 0, impide que aparezcan infinitos en el espectro del cuerpo negro. Eso es, en mi opinión, notable. Que h sea distinto de cero, explica prácticamente todo lo extraño que aparece en substrato de la realidad que se estudia en la física de altas energías.

A veces, se cuestiona a la física cuántica, por lo aparentemente inexplicables que son algunas de sus formulaciones, lo (aparentemente) incomprensibles que son sus interpretaciones, su abandono (aparente, insisto en mi posición) de la esperanza de inteligibilidad de cómo funciona todo. Pero creo que puede verse una luz, contra preguntando: acaso Dios (para usar la expresión de Einstein, cambien por "la naturaleza" si les place) tenía alguna otra opción, cuando creó lo que llamamos Universo?

No veo cómo crear algo coherente con h=0. Aparecería entonces, alguna división por 0, infinitos a cada paso.

La segunda vez en mi vida, donde me choqué con esta pista, es leyendo el excelente "La historia del tiempo", del bueno de Stephen Hawkings. Ahí describe su trabajo con Penrose (escribo de memoria, me disculparan algún olvido), y su descubrimiento de la existencia forzosa de singularidades en el universo. Una singularidad, una especie de agujero negro degenerado (no en el sentido de conducta social, por favor...:-), se deducía, según ellos, aplicando de alguna forma un teorema de punto fijo, a la Brower. Pero me temo que semejante conclusión, que daría lugar a algo como "gravedad infinita", sólo se sustenta si admitimos, como pide todo teorema de punto fijo que se precie, la continuidad del espacio (o, para quedar más "cool", del espacio-tiempo). He aquí el resurgimiento de la pista: si el espacio fuera continuo, implicaría un infinito. La pista nos dice que la naturaleza no llega a esos extremos. Entonces, el espacio no es continuo.

Esta es una disquisición simplista, pero creo que ahí hay algún punto a estudiar con mayor detenimiento. La tercera vez que me llego a pegar con la pista, es al tratar cualquiera de las paradojas de Zenón. Reconozcamos que las paradojas de Zenón, creadas para defender las ideas de su maestro Parménides, son paradojas siempre que juguemos con las reglas de Zenón. Varios son los que la resuelven fuera de esas reglas, apelando a herramientas como el límite en matemáticas. Pero si las vemos desde otro punto de vista, podemos ver ahí que resurge de nuevo la pista: el funcionamiento de la naturaleza, eso que pasa ahí afuera (dejemos por un momento el problema del sujeto), es algo que sólo parece posible, si el movimiento no es continuo. O lo que es parecido, h>0 aparece en cualquier forma de explicación predictiva de lo que pasa en el substrato de lo real.

Observemos esto desde otro punto de vista. La naturaleza es perezosa. No quiere calcular la posición de una "partícula" (sí, tomemos posición y partícula como simples ejemplos mentales, para fijar la idea, pero recordando que al parecer, el substrato actúa de otra forma) en infinitos momentos. Las leyes (de nuevo, una metáfora) de la naturaleza, no parecen guiarse por un cálculo infinitesimal, por un cálculo con límite, mas bien, parecen encaminarse a algo similar a los autómatas de Wolfram, calculando el próximo estado, paso a paso, a partir del anterior.

Lo que ha sucedido, es que aún no hemos llegado a un experimento, una pregunta a la naturaleza, que revele esa granularidad de todo. Nuestro primer tropiezo ha sido el cuanto. Sospecho la ausencia de singularidades desnudas como otro tropiezo, pero que no ha recibido apoyo experimental. Algunas renormalizaciones en fórmulas de de la cuántica, apuntan a evitar un infinito, he ahí otra pista. El cálculo de la carga efectiva de un electrón, como resultado de ser "apantallada" por el vacío (temo no recordar en detalle), sería otra rendija donde aparece de alguna forma la pista. La evaporación de los agujeros negros, es otra rendija abierta por la pista.

Habrá que ver qué modelo y qué experimento pondrá a prueba esta pista del horror al infinito. Uno podrá ser algún modelo de gravedad cuántica (toda teoría de gravedad desemboca en algún infinito, por lo menos en las formulaciones intentadas). Otra forma posible, es atacar a la teoría de cuerdas, y reconvertirla en algo donde lo discreto aparezca de alguna forma explícita.

La naturaleza es perezosa, trabaja con algoritmos, paso a paso, y aborrece al infinito.

Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 26 de Enero, 2007, 21:30

En pocas horas, comienzo una semana sabática, dedicada a pensar, leer, escribir, poner en orden ideas, libros, apuntes, y demás. Abarcará hasta el lunes 5 de febrero inclusive. Me parece importante tomarme esta semana, para bajar a tierra varias cosas que están flotando en la neurona que me queda. Espero poder publicar algo interesante, como resultado de esta semana, o por lo menos, algo que resulte informativo. Las otras locuras, las informáticas, que resulten de estos días, quedarán publicadas en mis blogs técnicos

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http://www.msmvps.com/lopez

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: General

Publicado el 26 de Enero, 2007, 17:37

Lao Tse andaba por un camino, con sus compañeros, cuando se encuentran con un perro, agonizante, al costado de la senda. Era un perro enfermo, feo, sucio; jadeaba, con la lengua afuera, en sus últimos momentos. Uno de los hombres, comenta: "Miren qué feo perro, la suciedad que tiene!". Otro exclama: "y qué llagas de sarna tiene en todo el cuerpo!". Y los demás siguen: "Qué cantidad de garrapatas!", "Vean qué cuerpo deforme y delgado!".

Entonces, al ver tanta crítica y desprecio, Lao Tse se acerca y dice:

"Pero qué hermosos dientes tiene".

Encontré esta historia en el prólogo de un libro de Helvio Botana (hijo de Natalio Botana el periodista argentino, fundador y director del diario Crítica), titulado justamente "Los dientes del perro". Un libro fascinante, autobiográfico, sobre lo que fueron sus experiencias de vida, en épocas turbulentas de la historia de mi pais, Argentina.

Quisiera, esperaría, que quizás, entre todo lo que escribo en este blog, alguien encuentre, un "diente de perro".

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: General

Publicado el 16 de Enero, 2007, 10:12

Imaginemos un grupo de investigadores, que toma un voluntario sano, lo pesan, y lo deja en una habitación una semana (hagamos su vida más fácil, hay baño, libros, etc). Le proveen dos limones por día, como único alimento.

Al final de la semana, la persona sale, débil, tal vez más instruido en algún de los libros que le dieron como compañía, pero al pesarlo, descubren que disminuyó su peso, cosa que se veía a simple vista al atravesar la puerta de salida.

Conclusión a la que llega el grupo: "El limón adelgaza".

Luego, salen libros sobre "El limón adelgaza", aparece toda una justificación "El limón se lleva lo mal de nuestro cuerpo, lo transforma", alguien dice que su tipo de limón es mejor que el otro, aparece un "master" en limones, y algun John Lemmon se transforma en gurú del nuevo descubrimiento. Las nuevas escuelas de limonología se esparcen por el mundo, y los que se inscriben y siguen su estudio, creen a pie juntillas todo lo que se les dice, "porque está comprobando científicamente", y "vean, funciona".

Si creen que esta es una situación ridícula o extraña, les digo que no lo es tanto en la vida real. Multitud de explicaciones que pretenden ser científicas, acuden a explicaciones de este tipo.

El error, como muchas veces, es adoptar una explicación, sin ponerla a prueba.

Alguien podrá decir: funciona. Sí, funciona, enciérrense como el voluntario del ejemplo y adelgazarán. ¿Pero hemos avanzado en el estudio de la obesidad, de las causas y efectos de los alimentos? ¿El tomar la explicación del limón, no nos llevará a conclusiones equivocadas, sin tener luego el criterio de analizar correctamente las causas de esa situación? Muchas veces, cuando el método del limón no funcione, por alguna causa, no será raro escuchar: "no era el limón adecuado", "no era el limón para Ud.", "debe purificarse antes de ensayar nuestro limón".

En gran parte, es un problema de metología. Atención: no estoy criticando creencias. Sino que el grupo "el limón adelgaza" piensa realmente que ha llegado a un descubrimiento real. Una actitud más inquisitiva (podemos decir, con más rigor intelectual, o llamarla actitud científica) hubiera analizado qué pasa si le damos 4 kilos de limones a esta persona, o cambiaría limón por naranja. También podría haber experimentado con otro voluntario, al que le da un placebo en forma y sabor de limón.

El problema no es creer en algo, sino imaginarse (malamente) que uno tiene un modelo que explica los fenómenos.

Como ejemplo, cambien "limón" por "programación neurolingüística" y "adelgaza" por "incrementa la efectividad de su cuerpo de ventas", y tendrán un caso de la vida real.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 15 de Enero, 2007, 8:50

En una lista de correo privada, dejé un mensaje, que me parece interesante compartir, aunque sea como sumar a mi historia clínica (escrito en mi estilo "email", sin acentos, con enies, abundantes tres puntos...). Pequeñas aclaraciónes entre [].

De vez en cuando busco los origenes (sino las razones) de algunas particularidades mias. El impulso mimetico de supervivencia me lleva a adoptar, a lo largo de este camino hacia la muerte que preferimos llamar vida, las costumbres de otros, antes que inventar alguna mia. Tal vez en la apropiacion haya algo creativo.
 
La costumbre de mencionar a varios autores y obras, no viene de los "papers" o libros comentando otros libros, sino del bueno de Stanislaw Lem (murio el anio pasado... no hay caso, yo soy yeta, todos los que leo se mueren). Hace algunas decadas, lei su "Solaris", donde habia algun pasaje (tipico de Lem), donde enumeraba autores y obras y papers, que trataban, a lo largo de siglos, explicar el planeta Solaris y sus caracteristicas tan especiales.
 
La costumbre de tratar un tema, nombrar a un autor, y a sus comentadores, me viene de una vieja discusion con mi profesora de filosofia en quinto anio. Ella decia que habia que ir al autor, yo recomendaba a los comentadores, porque descubrian fascetas que yendo al autor se nos escaparian (no podemos darnos cuenta de todo). Creo que los dos teniamos razon.
 
La costumbre de poner en boca de otros algun comentario cualquier sobre un tema fijo, cometiendo anacronismo y audacia, me viene tambien de hace decadas, sembrada por algun suplemento de La Nacion de los 60/70. En aquel entonces aparecia (creo que por semana), un fasciculo (que feo sin acento) en papel mas o menos comun, sobre un tema. Recuerdo el dedicado a Filosofia, donde en una doble pagina, habia un bebe, y distintos filosofos opinando sobre el mismo (Sartre mencionaba algo sobre la pizarra en blanco)..... Todos en ronda alrededor del baby, y a la derecha, la madre diciendo algo como: "Bueno seniores, debe ser muy interesante lo que dicen, pero me van a disculpar, tengo que darle de comer".... Excelente el fasciculo dedicado a Matematicas, mencionaba a Euler como "el hombre que calculo a Dios"... Mostraba los numeros perfectos, y la conjetura que afirmaba que todos eran pares.... Fermat, Gauss.... Otro influyente fue el de Ajedrez..... No, nones, nada de Go.... Hoy disfruto de la serie "Para Principiantes".
 
La costumbre de relacionar X con Y aunque tenga poco que ver, me viene de Burke y su Connections (si, la miniserie, las columnas, en poco tiempo aparecera la telenovela.... Burke sigue "robando" con ese formato, ahora tengo aca "El efecto carambola", me parecio mejor "Del hacha al chip"). Burke (y Gamow) me dieron tambien la fascinacion por la historia del conocimiento humano.
 
La costumbre de escribir es una reaccion a querer dejar de hablar: cualquiera que dicta un curso, a mi edad, sabe que lo mas pesado de la vida es hablar.... Quisiera usar algun sintetizador de voz, a la Stephen Hawkings.... Lo estoy pensando seriamente.
 
No se me da siempre, pero tambien para divertirme, acudo a la rima, con animus jocundi, como en
 
http://lists.ourproject.org/pipermail/solar-general/2004-July/009146.html
 
(me temo que solo entendible para informaticos, y alguna estrofa, solo dentro del contexto de esa lista).
 
La costumbre de jugar a conocer de algo en aparente profundidad, me viene de hace decadas: siempre envidie al pibe de esa serie de muniecos (supongo de los Anderson), que le pasaban una cinta y salia cirujano, astronauta, o lo que sea [era Joe 90 creo].... Cuanto tiempo ahorrado! Luego aparecio una pelicula con John Colicos, donde simulaba de todo, y hace poco la de Tom Hanks y el pibe de Titanic.
 
La costumbre de coleccionar libros, me viene de la infancia supongo. El vendedor de libros puerta por puerta, cubria la cuota visitandome. Anios mas tarde, me entere que era el tio de mi companiero de banco de la secundaria, el vasco Tovillas. El coleccionar libros y leerlos decadas despues, me viene de los tiempos donde conseguir un libro en la Argentina implicar rezar que estuviera en El Ateneo, o que las buenas senioras de la American Books te dieran bola para traerlo (lo que pasaba muy de vez en cuando). Hoy Platon esta en kiosko, junto a Paparazzi. Juro que vi en los tempranos 80, en El Ateneo un libro "Programando con APL aplicaciones contables", no lo compre, y nunca mas lo vi....
 
El coleccionarlos y nunca desprenderme de nada (salvo bajo presion onda "daselos a X que ya no lo usas"... extranio a los doce tomos de "Lo se todo"... snif... creo que los voy a comprar, los vi en un puesto del pasaje subterraneo que cruza 9 de Julio, cerca del obelisco, ideal para pollos cruzadores [lo del pollo, chiste privado de la lista donde escribí este email]), viene de lejos, pero fue reforzado por un episodio de Historias Fantasticas, de Spielberg. Mi novia dice que sufro de un sindrome, que tiene nombre y todo. Pero no le crean, ella es parcial, y piensa de esa manera porque tiene la esperanza inaudita de encontrarme cura (en mas de un sentido, supongo).

Agregaría

La costumbre de al dar una charla sobre un tema, atosigar con más temas, no es exactamente una copia exacta, pero veo la influencia del bueno del ingeniero Guido Vasallo, que tanto hizo porque yo aprendiera temas nuevos.

La costumbre de tratar de saber de más de un tema, viene de la admiración que me despertó la personalidad de Amadeo Jacques, tan bien presentado por Miguel Cané en su Juvenilia. Tal vez me motive cierta envidia al personaje de Rubin, insoportable sabelotodo, de Isaac Asimov y sus Cuentos de los Viudos Negros.

La costumbre por la matemática, es la más difícil de rastrear. Tiene varios orígenes: el descubrimiento temprano de algunas relaciones, el asombro ante que el multiplicar matrices cuadradas, se mantuviera la multiplicación de los determinantes, de nuevo Cané (en su extenso prólogo a Juvenilia, recuerda con cariño a un ex compañero de colegio, al que llamaban Binomio, por el de Newton). Un temprano libro con múltiples temas y ejercicios, me entretuvo durante años.

La costumbre por la ciencia, la vivió mi generación, que en la infancia vió llegar al hombre a la luna. Las lecturas de Verne (recuerdo haber pensado qué necesitaba para hacer algodón pólvora en la bañadera, luego de leer "De la Tierra a la Luna"). Pero creo que fue decisivo un hecho de mi infancia: luego de visitar a un tío lejano (habría que analizar alguna característica de mi familia para explicar lo de "lejano"), me vine con un regalo inesperado y hermoso: la colección completa de Tecnirama, unos diez tomos, de nuevo en fascículos. En la contratapa de cada uno, había artículos, que me parecieron no triviales: recuerdo uno que calculaba el radio del átomo de hidrógeno. Cuántas veces repasé la tabla periódica (que incluía un detalle de la distribución en capas de los electrones), cuántas veces seguí todos los artículos sobre química orgánica.

La costumbre de ir con libros en bolsas de un lado a otro, me la dieron las horas de viaje que insumía trasladarme desde mi Quilmes natal en el Gran Buenos Aires, al propio Buenos Aires. Prácticamente me eduqué en el colectivo 22, leyendo en el viaje de ida, y quízás en el de vuelta.

La costumbre de leer con suma dificultad novelas, me viene sembrada por la lectura de J L Borges: luego de sus pequeñas piezas magistrales, nadie quiere leer algo que dure más de un capítulo.

La costumbre de tratar de concentrarme en temas generales, y no muy específicos, y de nuevo, que quizás abarcando varios temas, me viene de la lectura de "Profesión", de Asimov. Un relato sobre la elección de la profesión y trabajo de un adolescente: en la Tierra del cuento, debía pasar un examen para ser seleccionado en cosas como "especialista en tornos Johnson X11", e ir a trabajar a los planetas exteriores, donde estaba la acción y el dinero. Hasta que descubre que en realidad, hay otra selección: la de las personas que crean los tornos, las técnicas y las ciencias, y todo lo interesante que hay para hacer.

Termina el email original con:
 
La costumbre de escribir cosas que no le interesan a nadie, sobre mi mismo, es una forma de imitar al hombre levantando la mano (el dibujo que fue en la sonda espacial, recuerdan a Sagan?), como diciendo "Ugh! Vengo en paz, no llevo armas, no vengo a romperte el upite! este soy yo...", la ficcion del sujeto... viste?

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: General

Publicado el 12 de Enero, 2007, 10:08

En el libro "Los problemas de la filosofía", de Bertrand Russell, encuentro un prólogo escrito por Emilio Lledó, en los 70 del siglo pasado, siendo entonces Catedrático de Filosofía de la Universidad de Barcelona. Ahí rescata un comentario de Friedrich Waismann:

Está muy bien hablar de claridad, pero cuando se convierte en una obsesión, propende a cortar el pensamiento vivo en capullo. Temo que ésta sea una de las consecuencias deplorables del positivismo lógico, no previsto por sus fundadores, pero demasiado visible en alguno de sus secuaces. Considérese a esas personas atacadas por la neurosis de la claridad, atormentadas por el miedo, anquiloglóticas, que sin cesar se pregunta ¿Tiene ahora esto un sentido perfectamente cabal? Imagínense a los precursores de la ciencia a Kepler o Newton, a los descubridores de la geometría no euclidiana, de la física de campo, del inconsciente, de las ondas materiales y de los cielos saben qué más, formulándose a cada instante esta pregunta. Habría sido el medio más seguro de hacer trabajo de zapa a todo poder creador. Ningún gran descubridor ha procedido de acuerdo con el lema: Todo cuanto se puede decir puede decirse con claridad. Algunos de los mayores descubrimientos surgieron de una especie de niebla primordial. Para decir algo en favor de la niebla, por mi parte, yo siempre sospeché que la claridad es el último refugio de los que nada tienen que decir.

Me temo que el bueno de Waismann confunde el proceso creativo, con la explicación necesaria para someterla a los demás, a su revisión y difusión. Aun los descubridores de la geometría no euclidiana, o de la física de campo, o tantas otras, terminaron expresando sus ideas y descubrimientos con cierta claridad. Y cuando lo que querían expresar o explicar contenía algo dudoso, no claro, creo que han sido lo bastante honestos para expresarlo en sus escritos. Una cosa es el descubrimiento, que bien puede nacer de una niebla creativa, otra es explicarla. Creo que fue Richard Feynman quien dijo algo como "si no podemos explicarlo, es que no lo estamos entendiendo". Y Unamuno (recuerdo de memoria): "la claridad es la gentileza del sabio".

Me temo que tanto en matemática y en física, de alguna forma a los creadores se les pide en algún momento claridad y justificación de sus descubrimientos y desarrollos. Nadie tiene que hacer "hermenéutica de Euclides". En cambio, he visto con consternación creciente, que en el ambiente filosófico, alguien puede escribir la más oscura de las explicaciones, y nadie le pide aclaraciones. Al contrario, se desalienta cualquier señalamiento "el emperador está desnudo", y se busca describir las excelentes ropas que luce el monarca, no sea que nos crean que no entendemos nada, y quedemos fuera de la "elite" intelectual de turno. Luego se juega un juego tipo "interpretando al maestro", que me parece sumamente frágil en conclusiones.

Desde acá, les pediría, que si tienen algo interesante que decir, exprésenlo claramente, por lo menos en el caso de un libro. No hay excusa para eludir la claridad, ni para huir del rigor intelectual, cuando se comunica algo importante.

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 11 de Enero, 2007, 9:57

Quisiera citar esta vez fragmentos de Bertrand Russell, de su excelente "Los problemas de la filosofía". En el segundo capítulo, "La existencia de la materia", discute si hay algo ahí afuera que corresponda a lo que percibimos por los sentidos.

No es lógicamente imposible la suposición de que toda la vida es un sueño, en el cual nosotros mismos creamos los objetos talcomo aparecen ante nosotros. Pero aunque esto no sea lógicamente imposible, no hay razón alguna para suponer que sea verdad; y es, de hecho, una hipótesis menos simple, considerada como un medio de dar cuenta de los hechos de nuestra propia vida, que la hipótesis del sentido común, según la cual hay realmente objetos independientes de nosotros, cuya acción sobre nosotros causa nuestras sensaciones.

Es fácil ver que se llega a una mayor simplicidad suponiendo que hay realmente objetos físicos. Si el gato aparece en un determinado momento en un lugar de la habitación y en otro momento en otro lugar, es natural suponer que se ha movido de un lugar a otro, pasando por una serie de posiciones intermedias. Pero si es un mero agregado de datos de los sentidos, no puede haber estado en lugar alguno cuando yo no lo miraba; así, tendremos que suponer que no existía durante el tiempo en que no lo miraba, sino que surge súbitamente en otro lugar. Si el gato existe lo mismo si lo veo que si no, podemos comprender por nuestra propia experiencia cómo se le despierta el hambre, entre una comida y la siguiente; pero si no existe cuando no lo miro, parece raro que el apetito aumente durante su no existencia lo mismo que durante su existencia. Y si el gato consiste únicamente en datos de los sentidos, no puede tener hambre, puesto que ningún hambre, salvo la mía, puede ser un dato de los sentidos para mí. Así, la conducta de los datos de los sentidos que representan para mí el gato, que parece perfectamente natural si la considero como expresión del hambre, parece enteramente inexplicable si la considero como un conjunto de meros movimientos y cambios de manchas de color, tan incapaz de tener hambre como un triángulo es incapaz de jugar al fútbol.

....

El argumento que nos ha conducido a esta conclusión es, sin duda, menos sólido de lo que podríamos desear, pero eso es típico de muchos argumentos filosóficos, y, por consiguiente, vale la pena que consideremos brevemente su carácter general y su validez. Hemos hallado que todo conocimiento debe fundarse en nuestras creencias instintivas, y que si éstas son rechazadas, nada permanece. Pero, entre nuestras creencias instintivas algunas son más fuertes que otras, y muchas, por el hábito y la asociación, se han enredado con otras creencias que no son realmente instintivas, sino que se supone falsamente que forman parte de lo que creemos por instinto.

La filosofía debería exponernos la jerarquía de nuestras creencias instintivas, empezando por las que mantenemos de un modo más vigoroso y presentando cada una de ellas tan aislada y tan libre de adiciones superfluas como sea posible. Deberá ocuparse de mostrar que, en la forma en que son finalmente establecidas, nuestras creencias instintivas no se contraponen, sino que forman un sistema armonioso. No puede haber razón para rechazar una creencia instintiva, salvo si choca con otras; pero, si hallamos que se armonizan, el sistema entero se hace digno de ser aceptado. Es, sin duda, posible que todas o algunas de nuestras creencias nos engañen y, por consiguiente, todas deben ser miradas con un ligero elemento de duda. Pero no podemos tener razón para rechazar una creencia sino sobre el fundamento de otra creencia. De ahí que, al organizar nuestras creencias instintivas y sus consecuencias, al considerar cuál de entre ellas es más posible o si es necesario modificarla o abandonarla, podemos llegar, sobre la base de aceptar, como único dato aquello que instintivamente creemos, a una organización sistemática y ordenada de nuestro conocimiento. En ella subsiste la posibilidad del error, pero su probabilidad disminuye por las relaciones recíprocas de las partes y el examen crítico que ha precedido a la aquiescencia.

La filosofía, por lo menos, puede cumplir esta función. La mayoría de los filósofos, con razón o sin ella, creen que la filosofía puede hacer mucho más -que puede darnos el conocimiento, no asequible de otro modo, del universo como un todo y de la naturaleza de las realidad últimas-. Sea éste el caso o no, la función más modesta de que hemos hablado puede ser evidentemente realizada por la filosofía. Y esto basta, en efecto, para los que han empezado a dudar de la adecuación del sentido común, para justificar el trabajo arduo y difícil que llevan consigo los problemas filosóficos.

Interesante, vemos como la conveniencia de nuestras creencias instintivas se corresponde con cómo explica algo ahí afuera. Y cómo advierte sobre olvidarse de la posibilidad de error de esas creencias, aunque el error se reduce con las relaciones de consistencia, de alguna forma, de lo que "vemos" ahí afuera.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 7 de Enero, 2007, 20:56

Hola gente!

Alguna vez tendré que leer y comentar sobre el libro "El olvido de la razón" de Juan José Sebreli. Por ahora, recordaría una nota de Perfil:

El olvido de la razón

Destacaría algunos párrafos, como:

Con precisión, lucidez y una formidable curiosidad, Sebreli se encarga de mostrar cómo, de Dostoievski y Schopenhauer a Deleuze y Derrida, el pensamiento central de la filosofía, y muchos de sus meandros y afluentes menores, ha formulado preguntas y buscado respuestas alejadas por completo de la racionalidad. Una urgente paciencia le permite desarrollar argumentos prácticamente imbatibles contra corrientes y tendencias que la mayoría de las veces ocultan en énfasis verbales y artilugios retóricos sus debilidades y su vocación de fanatismo.

Adentrándonos en el primer capítulo:

El pensamiento moderno no entró en crisis a partir del estridente
anuncio de su fin por los posestructuralistas, sino en el momento mismo
de su origen. El surgimiento simultáneo, entre los siglos diecisiete y dieciocho,
del capitalismo, la industrialización, la urbanización, las revoluciones
burguesas, los descubrimientos geográficos, la democracia política,
el desarrollo de la ciencia y la técnica, engendraron la concepción
universalista, secular y racional de la Ilustración. Pero, al mismo tiempo,
provocaron, en sectores que se sintieron desplazados o vislumbraron un
futuro incierto, la reacción irracionalista, antiilustrada y contramoderna
adelantando, en pleno apogeo del Siglo de las Luces, el clima romántico
del tormentoso siglo diecinueve.

Pueden leer el capítulo completo en

http://www.perfil.com/docs/Primer_capxtulo._Los_Precursores.pdf

Hay cosas para discutir... pero igual....aguante Sebreli! :-) :-)

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 4 de Enero, 2007, 16:20

Me encuentro hoy con un texto, del que quisiera publicar dos fragmentos:

Cuando era un joven investigador del Instituo Haber, en Alemania, durante la primera gran contienda bélica del siglo XX, Max Born se negó a colaborar con la guerra química. Coherente con estos compromisos de su juventud, y siendo ya un reconocido científico laureado con el premio Nobel, escribió:

Aunque ame la ciencia, tengo el sentimiento de que se opone de tal manera a la historia y la tradición que no puede ser absorbida por nuestra civilización. Pudiera ser que los horrores políticos y militares y el completo hundimiento de la ética, de todo lo cual he sido testigo a lo largo de mi vida, no sean el síntoma de una debilidad social pasajera, sino una consecuencia necesaria del desarrollo de la ciencia, la cual es, en sí misma, un ode los más altos logros intelectuales del hombre.

Más adelante, obtenemos otra opinión:

A comienzos de la década de 1970, Jacob Bronowski -matemático y poeta de origen polaco- realizó uno de los más importantes trabajos de divulgación científica que se hayan producido para televisión: El ascenso del hombre. Enfrentado a los mismos dramas que Max Born llega a una conclusión diametralmente opuesta a la del célebre físico. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, Bronowski se dirige a Auschwitz, donde habían muerto la mayoría de sus familiares, y allí afirma que el drama de los campos de exterminio nazi es la consecuencia de la renuncia al pensamiento crítico, cuando la legitimación del "saber" viene dada por la fuerza del poder. Desde allí, el más grande campo de exterminio de la Seguda Guerra Mundial, Bronowski da una definición muy breve y al mismo tiempo intensa y estremecedora de una de las más dignas peculiaridades de la ciencia como actividad del hombre: "La ciencia es un tributo a lo que podemos saber pese a que somos falibles".

Mi postura se inclina a favor de Bronowski, aunque es grande la afirmación de Born al decir que la ciencia no puede ser asimilada por la civilización, como prediciendo una tensión constante.

Lo extraje de un artículo de Eduardo Wolovelsky, titulado "El siglo XX ha concluído", en el libro "Certezas y controversias, apuntes sobre la divulgación científica", de Libros del Rojas. Ahí encontramos: Eduardo G. Wolovelsky es biólogo egresado de la Universidad de Buenos Aires. Se desempeñó como director de planta en la industria farmacéutica y como profesor en diferentes Universidades Nacionales. Ocupó cargos de dirección en publicaciones sobre ciencia, tecnología y educación y coordinó diferentes programas relacionados con la enseñanza de las ciencias. Es autor de numerosos libros y trabajos de su especialidad. Coordina, en el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas (UBA), el Proecto Nautilus de comunicación y reflexión sobre la ciencia. Es director de la revista Nautilus y de la colección "Los liros del Nautilus". Su actual campo de investigación se centra en cuestiones relacionadas con la socialización del conocimiento científico.

Muy bueno y completo el artículo de Wolovelsky, donde además nombra y comenta a Sagan, o al Galileo de B. Brecht.

Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 2 de Enero, 2007, 21:58

Durante el año pasado, gracias al curso de Cristina Lozano y Liliana Delgado (ver Un espacio de pensamiento, Los puentes entre el arte, la ciencia y la tecnología) me enfrenté de nuevo a algunos de mis libros de filosofía, donde se tratan temas como metafísica, ontología, el problema del ser, y la historia de la filosofía. Tengo que estar algo orgulloso, pues fueron en gran parte, libros que he ido recolectando en estas últimas décadas, y he notado que he hecho buenas elecciones, en temas que apenas estoy conociendo.

Pero, como siempre que veo algo de la historia de la filosofía, me llama la atención la dificultad de entender algunas posturas y filósofos, y lo oscuro que pueden ser algunos temas. Un tema en especial, es el caso Parménides, el ser, las ontologías que se han ido proponiendo, y las consecuencias de seguir al eleata, como hizo Zenón y sus paradojas. Parece rastrearse hasta el bueno de Parménides, la idea de dos realidades, una sensible, otra inteligible (con lo que quiera significar ese adjetivo). Yo quisiera discutirlo conmigo mismo aunque sea, de otra forma. De ahí, que en próximas entregas, iré discutiendo los temas:

El problema del ser
Imposibilidad de definir el ser
Qué es ser?
Quién es el ser?
Qué es existir?
Quién existe?
El consistir
Parménides y su postura
El principio de identidad, como ley del pensamiento
Rescatando a Heráclito
La física moderna nos hace abandonar al ser, y volver al devenir
No más identidad en cuántica?
Ser como concepto humano
Una nueva lógica para la física
Hacer más que Ser

Un temario ambicioso, si lo hay, pero que creo que ha llegado la hora, por lo menos de comenzar a plantearlo. En gran parte de esos temas, he sido guiado por el excelente libro de García Morente, "Lecciones preliminares de filosofía", que tendré que comentar en la sección de libros.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 1 de Enero, 2007, 16:13

No he podido confirmar todo lo afirmado en el artículo que cito más abajo, pero me pareció interesante comentar acá un caso que afectó en su tiempo a ASALUP Asociacion Argentina de Lucha contra la Pseudociencia (no he podido corrabar el enlace donde ahora reside esta organización):

http://www.csicop.org/sb/2003-03/enemy-within.html

Pero es interesante ver cómo funciona el espíritu crítico.

Los invito al nuevo sitio al que, al parecer se ha trasladado gran parte del material del viejo ASALUP:

http://www.clubdelarazon.org

Corrección Enero 2007: Según el comentario que dejó en este "post" el bueno de Sebastián Bassi, El Club de la Razón no tiene relación con ASALUP

Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 1 de Enero, 2007, 16:00

He eligido clasificar este "post" en filosofía, aunque bien podría ir en mi categoría de Ciencias (espero con ansiedad el día que ZoomBlog permita colocar en más de una categoría una entrada de blog).

Es para referirme al "post"

http://palasathenea.blogspot.com/2005/08/posmodernismo-en-astronoma.html

Muy interesante el planteo, y el debate generado. Mi posición, en principio, es defender a la astronomía como una ciencia dura, donde el posmodernismo no tiene cabida. Lo de astronomía cultural le interesa a los antropólogos. El apelar a una apertura de mente, pero llevarnos al terreno del relativismo, me parece un camino estéril.

También interesante es la transcripción de parte del Tratado de Filosofía Básica de Bunge, un libro que tengo pendiente. Me parece demasiado el tratamiento formal, pero es interesante explorarlo (luego de tanta ambigüedad en el lenguaje filosófico).

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 1 de Enero, 2007, 11:19

Me he topado con esta interesante declaración del bueno de Karl Popper (en su libro autobiográfico Búsqueda sin término):

Nunca te permitas la inclinación de tomar en serio los problemas de las palabras y sus significados. Lo que ha de tomarse en serio son las cuestiones de hecho y las aserciones sobre hechos; teorías e hipótesis; los problemas que resuelven; y los problemas que plantean

El lo propone cuando va a declarar sobre su vida y el problema de los universales (Platón los llamaría ideas, pero creo con B. Russel, que universal es un término menos vapuleado que idea). Pero opinaría que igual en algún momento tenemos que tomar el problema de los significado, no para meditar sobre ellos y conseguir nuevo conocimiento sobre ello, sino para que podamos entender a nuestro interlocutor. De ahí, mi gusto por lo sugerido por Leibnitz, Bolzano, Ingenieros: algun lenguaje filosófico universal, que nos libera de "los problemas de los significados", y podamos realmente pensar sobre lo importante.

La interpretación de textos filosóficos debería relegarse a la historia. Nadie interpreta a Euclides, o a Hilbert. Llegaremos a dejar toda esta filosofía que debe ser interpretada? Parecería que en términos de historia de la filosofía, estamos en la oscuridad de algunos fragmentos de la física presocrática.

Por ajlopez, en: Filosofía