Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 4 de Enero, 2007, 16:20

Me encuentro hoy con un texto, del que quisiera publicar dos fragmentos:

Cuando era un joven investigador del Instituo Haber, en Alemania, durante la primera gran contienda bélica del siglo XX, Max Born se negó a colaborar con la guerra química. Coherente con estos compromisos de su juventud, y siendo ya un reconocido científico laureado con el premio Nobel, escribió:

Aunque ame la ciencia, tengo el sentimiento de que se opone de tal manera a la historia y la tradición que no puede ser absorbida por nuestra civilización. Pudiera ser que los horrores políticos y militares y el completo hundimiento de la ética, de todo lo cual he sido testigo a lo largo de mi vida, no sean el síntoma de una debilidad social pasajera, sino una consecuencia necesaria del desarrollo de la ciencia, la cual es, en sí misma, un ode los más altos logros intelectuales del hombre.

Más adelante, obtenemos otra opinión:

A comienzos de la década de 1970, Jacob Bronowski -matemático y poeta de origen polaco- realizó uno de los más importantes trabajos de divulgación científica que se hayan producido para televisión: El ascenso del hombre. Enfrentado a los mismos dramas que Max Born llega a una conclusión diametralmente opuesta a la del célebre físico. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, Bronowski se dirige a Auschwitz, donde habían muerto la mayoría de sus familiares, y allí afirma que el drama de los campos de exterminio nazi es la consecuencia de la renuncia al pensamiento crítico, cuando la legitimación del "saber" viene dada por la fuerza del poder. Desde allí, el más grande campo de exterminio de la Seguda Guerra Mundial, Bronowski da una definición muy breve y al mismo tiempo intensa y estremecedora de una de las más dignas peculiaridades de la ciencia como actividad del hombre: "La ciencia es un tributo a lo que podemos saber pese a que somos falibles".

Mi postura se inclina a favor de Bronowski, aunque es grande la afirmación de Born al decir que la ciencia no puede ser asimilada por la civilización, como prediciendo una tensión constante.

Lo extraje de un artículo de Eduardo Wolovelsky, titulado "El siglo XX ha concluído", en el libro "Certezas y controversias, apuntes sobre la divulgación científica", de Libros del Rojas. Ahí encontramos: Eduardo G. Wolovelsky es biólogo egresado de la Universidad de Buenos Aires. Se desempeñó como director de planta en la industria farmacéutica y como profesor en diferentes Universidades Nacionales. Ocupó cargos de dirección en publicaciones sobre ciencia, tecnología y educación y coordinó diferentes programas relacionados con la enseñanza de las ciencias. Es autor de numerosos libros y trabajos de su especialidad. Coordina, en el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas (UBA), el Proecto Nautilus de comunicación y reflexión sobre la ciencia. Es director de la revista Nautilus y de la colección "Los liros del Nautilus". Su actual campo de investigación se centra en cuestiones relacionadas con la socialización del conocimiento científico.

Muy bueno y completo el artículo de Wolovelsky, donde además nombra y comenta a Sagan, o al Galileo de B. Brecht.

Por ajlopez, en: Ciencia