Angel "Java" Lopez en Blog

15 de Enero, 2007


Publicado el 15 de Enero, 2007, 8:50

En una lista de correo privada, dejé un mensaje, que me parece interesante compartir, aunque sea como sumar a mi historia clínica (escrito en mi estilo "email", sin acentos, con enies, abundantes tres puntos...). Pequeñas aclaraciónes entre [].

De vez en cuando busco los origenes (sino las razones) de algunas particularidades mias. El impulso mimetico de supervivencia me lleva a adoptar, a lo largo de este camino hacia la muerte que preferimos llamar vida, las costumbres de otros, antes que inventar alguna mia. Tal vez en la apropiacion haya algo creativo.
 
La costumbre de mencionar a varios autores y obras, no viene de los "papers" o libros comentando otros libros, sino del bueno de Stanislaw Lem (murio el anio pasado... no hay caso, yo soy yeta, todos los que leo se mueren). Hace algunas decadas, lei su "Solaris", donde habia algun pasaje (tipico de Lem), donde enumeraba autores y obras y papers, que trataban, a lo largo de siglos, explicar el planeta Solaris y sus caracteristicas tan especiales.
 
La costumbre de tratar un tema, nombrar a un autor, y a sus comentadores, me viene de una vieja discusion con mi profesora de filosofia en quinto anio. Ella decia que habia que ir al autor, yo recomendaba a los comentadores, porque descubrian fascetas que yendo al autor se nos escaparian (no podemos darnos cuenta de todo). Creo que los dos teniamos razon.
 
La costumbre de poner en boca de otros algun comentario cualquier sobre un tema fijo, cometiendo anacronismo y audacia, me viene tambien de hace decadas, sembrada por algun suplemento de La Nacion de los 60/70. En aquel entonces aparecia (creo que por semana), un fasciculo (que feo sin acento) en papel mas o menos comun, sobre un tema. Recuerdo el dedicado a Filosofia, donde en una doble pagina, habia un bebe, y distintos filosofos opinando sobre el mismo (Sartre mencionaba algo sobre la pizarra en blanco)..... Todos en ronda alrededor del baby, y a la derecha, la madre diciendo algo como: "Bueno seniores, debe ser muy interesante lo que dicen, pero me van a disculpar, tengo que darle de comer".... Excelente el fasciculo dedicado a Matematicas, mencionaba a Euler como "el hombre que calculo a Dios"... Mostraba los numeros perfectos, y la conjetura que afirmaba que todos eran pares.... Fermat, Gauss.... Otro influyente fue el de Ajedrez..... No, nones, nada de Go.... Hoy disfruto de la serie "Para Principiantes".
 
La costumbre de relacionar X con Y aunque tenga poco que ver, me viene de Burke y su Connections (si, la miniserie, las columnas, en poco tiempo aparecera la telenovela.... Burke sigue "robando" con ese formato, ahora tengo aca "El efecto carambola", me parecio mejor "Del hacha al chip"). Burke (y Gamow) me dieron tambien la fascinacion por la historia del conocimiento humano.
 
La costumbre de escribir es una reaccion a querer dejar de hablar: cualquiera que dicta un curso, a mi edad, sabe que lo mas pesado de la vida es hablar.... Quisiera usar algun sintetizador de voz, a la Stephen Hawkings.... Lo estoy pensando seriamente.
 
No se me da siempre, pero tambien para divertirme, acudo a la rima, con animus jocundi, como en
 
http://lists.ourproject.org/pipermail/solar-general/2004-July/009146.html
 
(me temo que solo entendible para informaticos, y alguna estrofa, solo dentro del contexto de esa lista).
 
La costumbre de jugar a conocer de algo en aparente profundidad, me viene de hace decadas: siempre envidie al pibe de esa serie de muniecos (supongo de los Anderson), que le pasaban una cinta y salia cirujano, astronauta, o lo que sea [era Joe 90 creo].... Cuanto tiempo ahorrado! Luego aparecio una pelicula con John Colicos, donde simulaba de todo, y hace poco la de Tom Hanks y el pibe de Titanic.
 
La costumbre de coleccionar libros, me viene de la infancia supongo. El vendedor de libros puerta por puerta, cubria la cuota visitandome. Anios mas tarde, me entere que era el tio de mi companiero de banco de la secundaria, el vasco Tovillas. El coleccionar libros y leerlos decadas despues, me viene de los tiempos donde conseguir un libro en la Argentina implicar rezar que estuviera en El Ateneo, o que las buenas senioras de la American Books te dieran bola para traerlo (lo que pasaba muy de vez en cuando). Hoy Platon esta en kiosko, junto a Paparazzi. Juro que vi en los tempranos 80, en El Ateneo un libro "Programando con APL aplicaciones contables", no lo compre, y nunca mas lo vi....
 
El coleccionarlos y nunca desprenderme de nada (salvo bajo presion onda "daselos a X que ya no lo usas"... extranio a los doce tomos de "Lo se todo"... snif... creo que los voy a comprar, los vi en un puesto del pasaje subterraneo que cruza 9 de Julio, cerca del obelisco, ideal para pollos cruzadores [lo del pollo, chiste privado de la lista donde escribí este email]), viene de lejos, pero fue reforzado por un episodio de Historias Fantasticas, de Spielberg. Mi novia dice que sufro de un sindrome, que tiene nombre y todo. Pero no le crean, ella es parcial, y piensa de esa manera porque tiene la esperanza inaudita de encontrarme cura (en mas de un sentido, supongo).

Agregaría

La costumbre de al dar una charla sobre un tema, atosigar con más temas, no es exactamente una copia exacta, pero veo la influencia del bueno del ingeniero Guido Vasallo, que tanto hizo porque yo aprendiera temas nuevos.

La costumbre de tratar de saber de más de un tema, viene de la admiración que me despertó la personalidad de Amadeo Jacques, tan bien presentado por Miguel Cané en su Juvenilia. Tal vez me motive cierta envidia al personaje de Rubin, insoportable sabelotodo, de Isaac Asimov y sus Cuentos de los Viudos Negros.

La costumbre por la matemática, es la más difícil de rastrear. Tiene varios orígenes: el descubrimiento temprano de algunas relaciones, el asombro ante que el multiplicar matrices cuadradas, se mantuviera la multiplicación de los determinantes, de nuevo Cané (en su extenso prólogo a Juvenilia, recuerda con cariño a un ex compañero de colegio, al que llamaban Binomio, por el de Newton). Un temprano libro con múltiples temas y ejercicios, me entretuvo durante años.

La costumbre por la ciencia, la vivió mi generación, que en la infancia vió llegar al hombre a la luna. Las lecturas de Verne (recuerdo haber pensado qué necesitaba para hacer algodón pólvora en la bañadera, luego de leer "De la Tierra a la Luna"). Pero creo que fue decisivo un hecho de mi infancia: luego de visitar a un tío lejano (habría que analizar alguna característica de mi familia para explicar lo de "lejano"), me vine con un regalo inesperado y hermoso: la colección completa de Tecnirama, unos diez tomos, de nuevo en fascículos. En la contratapa de cada uno, había artículos, que me parecieron no triviales: recuerdo uno que calculaba el radio del átomo de hidrógeno. Cuántas veces repasé la tabla periódica (que incluía un detalle de la distribución en capas de los electrones), cuántas veces seguí todos los artículos sobre química orgánica.

La costumbre de ir con libros en bolsas de un lado a otro, me la dieron las horas de viaje que insumía trasladarme desde mi Quilmes natal en el Gran Buenos Aires, al propio Buenos Aires. Prácticamente me eduqué en el colectivo 22, leyendo en el viaje de ida, y quízás en el de vuelta.

La costumbre de leer con suma dificultad novelas, me viene sembrada por la lectura de J L Borges: luego de sus pequeñas piezas magistrales, nadie quiere leer algo que dure más de un capítulo.

La costumbre de tratar de concentrarme en temas generales, y no muy específicos, y de nuevo, que quizás abarcando varios temas, me viene de la lectura de "Profesión", de Asimov. Un relato sobre la elección de la profesión y trabajo de un adolescente: en la Tierra del cuento, debía pasar un examen para ser seleccionado en cosas como "especialista en tornos Johnson X11", e ir a trabajar a los planetas exteriores, donde estaba la acción y el dinero. Hasta que descubre que en realidad, hay otra selección: la de las personas que crean los tornos, las técnicas y las ciencias, y todo lo interesante que hay para hacer.

Termina el email original con:
 
La costumbre de escribir cosas que no le interesan a nadie, sobre mi mismo, es una forma de imitar al hombre levantando la mano (el dibujo que fue en la sonda espacial, recuerdan a Sagan?), como diciendo "Ugh! Vengo en paz, no llevo armas, no vengo a romperte el upite! este soy yo...", la ficcion del sujeto... viste?

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: General