Angel "Java" Lopez en Blog

29 de Enero, 2007


Publicado el 29 de Enero, 2007, 11:10

Recordemos hoy a Mark Twain

El hombre ha estado aquí 3200 años. Que hicieran falta cien millones de años para prepararle el mundo, es prueba de que fue hecho para él. Supongo, no lo sé. Si utilizáramos la torre Eiffel para representar la edad del mundo, la capa de pintura de la protuberancia que corona la cima, representaría la porción que corresponde a la edad del hombre; y cualquiera se daría cuenta de que fue por esa capa por la que se construyó la torre. Imagino que se darían cuenta, no lo sé.

Con el tono irónico que lo caracteriza, y salvando errores de su tiempo en valores de años y eras, el bueno de Twain nos llama la atención sobre nuestra posición en el mundo.

Espero que se hayan dado cuenta, no?

(citado en "La flecha del tiempo", de Stephen Jay Gould, capítulo 1).

Por si no se dieron cuenta, somos un plin plin en el viento... :-)

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/


Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 29 de Enero, 2007, 11:07


Karl Popper prologa el excelente libro de Franco Selleri "El debate de la teoría cuántica", advirtiendo que el autor ha sobrevido a "los lavados de cerebro a los que somete la enseñanza tradicional de la mecánica cuántica, trata de pensar los problemas de manera absolutamente crítica e intenta eliminar las huellas de ese gran lavado de cerebro".

Popper ha escrito todo un libro dedicado a la cuántica, que no he tenido ocasión de leer, apenas me han llegado comentarios. Me temo que uno de los comentadores, el físico español Ynduráin, no es precisamente benévolo. Pero aún así, es interesante leer lo que tiene Popper que declarar:

Quizás el punto decisivo de ese lavado de cerebro sea el problema de la comprensión. Parte de la enseñanza de Bohr -líder espiritial y profesor de Heisenberg, Pauli y casi todos los demás fundadores de la mecánica cuántica- era: no intentes entender la mecánica cuántica, porque es casi completamente incomprensible. Y Bohr trató de explicar esta incomprensibilidad; es decir, trató de hacer la incomprensibilidad compresible. Su explicación era que sólo podemos entender situaciones similares a aquellas a las cuales estamos acostumbrados. Pero la única física a la que estamos bien acostumbrados es la macrofísica. La microfísica es sencillamente distinta y, por lo tanto, está en desacuerdo con muchas cosas a las que estamos acostumbrados. Esta es la razón por la cual somos incapaces de entender la microfísica y por la que no debiéramos hacer intento alguno para entenderla. Todos los modelos clásicos deben fracasar en situaciones de microfísica. Las entidades microfísicas son incognoscibles: son cosas en sí mismas. Y pueden mostrársenos bien como partículas, bien como ondas. El cómo se nos muestras depende de nosotros, del modo en el cual las observemos. Por supuesto, sólo podemos observarlas con la ayuda de instrumentos y, en consecuencia, su aparición dependerá de los instrumentos que usemos: podemos utilizar o una trampa para partículas o una trampa para ondas. Pero no podremos, jamás, utilizar ambas al mismo tiempo. Este es el argumento. Los experimentos de las partículas y los experimentos de las ondas son incompatibles.

Esta última frase no es cierta, como demuestra el análisis del ejemplo favorito de Bohr: el experimento de las dos rendijas. En este experimento obtenemos franjas de interferencia, la característica estándar de las ondas. Pero todas las franjas de interferencia son también (como todo el mundo sabe) lo característico de las frecuencias de partículos, de densidades de partículas, y esto es así en cada uno de los experimentos en los cuales intentamos atrapar u observar una onda.

Por lo tanto, tenemos ondas y partículas más bien que ondas o partículas: para cada tipo de partícula un tipo de campo. (No existe la "complementaridad" bohriana ni tampoco la "indeterminación" heisenbergiana- la llamada fórmula de indeterminación debe ser interpretada como relaciones de dispersión).

Pero si ambas, partículas y ondas, existen tal y como propuso hace sesenta años Luis de Broglie, en 1924, entonces la teoría de Bohr-Heisenberg es no sólo errónea sino engañosa: se mueve en una dirección equivocada. Una dirección más prometedora es la investigación de ondas (campos) y partículas, el modo en el cual están conectadas y sus interacciones.

El problema central aquí es, pues, éste: ¿existen las ondas vacías?

Popper escribe esto en 1984, cerca de los famosos experimentos de Aspect, pero cuando aún no se habían asentado todas las discusiones e interpretaciones posibles. Es interesante destacar su intento de poner una explicación de la cuántica, opuesta a la complementaridad de Bohr: para él, hay que estudiar el caso de que existan partículas y ondas. El libro de Selleri describe en algún momento, un intento de tal explicación, que espero poder detallar en algún "post": en el capítulo segundo, sección 6, menciona la teoría del potencial cuántico, basado en desdoblar la función de onda compleja, en dos funciones reales, más cercanas a la física clásica, dando interpretaciones del tipo onda Y partícula.

Igualmente, hasta donde entiendo, los problemas de la medida, la destrucción de las hipótesis de las variables ocultas locales desde Aspect y cía, y todo lo que ha sido investigado en los últimos veinte años, ha dejado en condiciones difíciles la salida propuesta por Popper.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia