Angel "Java" Lopez en Blog

30 de Enero, 2007


Publicado el 30 de Enero, 2007, 0:13

Sigmund Freud destaca en uno de sus escritos, que, durante la historia de la humanidad, ha habido dos descubrimientos, dos revelaciones de la ciencia, que de alguna forma han ido desplazando la idea de ser humano como centro del cosmos:

En el curso de la historia, en su cándido amor propio, ha tenido que soportar a la ciencia dos grandes ultrajes. El primero fue cuando se comprendió que nuestro planeta no era el centro del universo, sino que se trataba solamente de una mota en un sistema de mundos con una magnitud difícilmente concebible. El segundo fue cuando la investigación biológica privó al hombre del privilegio particilar de haber sido creado superior, para relegarle a un puesto de descendiente del reino animal.

En lo que debe ser una de las actitudes menos modestas escritas, Freud pasa a poner a su trabajo como la tercer gran herida, destronando la última barricada: la idea de que, aunque "venimos de los monos", tenemos una mente racional.

Me gusta destacar de esta declaración, que la ciencia ha contribuido de alguna forma a llegar a esta situación de cosas. Sin el análisis, experimentación, formación de modelos, meditación e interrogación de la realidad, todavía estaríamos imaginando, malamente, que todo esto, el Universo, o el ordenado Cosmos, es para nosotros. Aún quedan resabios de actitudes de "hombre como centro del universo", o similares, pero creo que estamos más "aware", más avisados, de la situación real.

Esa creencia tan arraigada del ser humano como centro, se origina (y creo firmemente que esto es así, y es origen de otras actitudes similares), en la gran situación que nos toca en la realidad: ser sujeto. Todo lo que experimentamos en nuestra vida, nos es dado a partir de vivencia de sujeto: siempre está el "yo siento", "yo pienso", "yo percibo", "yo esto y aquello". Solo con esfuerzo, pasamos a ponernos en un punto de vista más neutral. Pero la vivencia de sujeto (por llamarla de alguna manera), es lo que nos rige, desde nuestro estar en el vientre materno, hasta el cerrar los ojos en el último respiro.

De ahí, de ese asombroso estado, el sujeto, del temprano reconocimiento de nuestra finitud, que hacemos en la infancia, de todo eso, surgen nuestros miedos, inseguridades, y actitudes como la de arriba.

Lo de Freud, lo transcribí de la cita del primer capítulo del libro "La flecha del tiempo", del bueno de Stephen Jay Gould.

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 30 de Enero, 2007, 0:08

Franco Selleri, en su excelente libro "El debate de la teoría cuántica", discute, en el último capítulo, sobre las consecuencias de la paradoja de Einstein, Podolsky, Rosen, a la luz de los experimentos de mitad de los 80, del siglo pasado. Escribe como conclusión:

El desarrollo de la paradoja de EPR.... ocasionado por la investigación moderna, enfrenta a la ciencia actual con una clara alternativa. Una de las tres afirmaciones siguientes es, necesariamente, falsa:

1) Existen los objetos atómicos con independencia de las observaciones humanas.

2) El espacio es efectivo a la hora de separar objetos, es decir, todo tipo de interacción entre dos objetos tiende a cero cuando su distancia mutua se incremente de forma indefinida.

3) La mecánica cuántica es correcta.

Habrá que estudiar la validez de estas conclusiones, pero parecen plausibles. El tema de la física cuántica (me resisto a "mecánica cuántica", un resabio de la época newtoniana; además que induce a olvidarse de alguna forma de la electrodinámica cuántica, que creo que de eso se trata todo esto) es un tema fascinante, pero su interpretación implica un esfuerzo y cuidado mental, para no caer en falacias y falsas analogías.

El punto uno, en mi postura, es cierto. Me asombra todavía que aparezcan posturas como la de Wigner, que hacen intervenir a la conciencia (en especial la humana), para explicar algún fenómeno. Supongo que tendrá su asidero, pero igualmente, me gustaría opinar desde el llano: creo que es otra de las ideas surgidas de nuestra visión antropocéntrica, tan característica de tantas posiciones.

El punto tercero, es una apuesta, pero que por ahora ha dado su gran ganancia: la física cuántica nos ha probado todo su poder de predictibilidad (observemos de paso, que las distintas formulaciones, como la función de onda, son determinísticas, no incluyen el azar, este último aparece en cuanto queremos determinar el valor de un observable).

Así que me inclino, en caso de tener que acusar de falso a alguno, por desechar el punto segundo. Ahí hay un interesante camino a explorar: la no separabilidad de las interacciones (por no hablar de causa y efecto). Es un tema interesantísimo,   el estudiar los fenómenos de entrelazamiento, y entenderlos correctamente. Algunos, como Popper, han visto ahí la "acción a distancia". Otros, por los cuales me inclino, como el físico español Ynduráin, declaran que no es así, mencionando que no hay "intercambio de información". Debo estudiar más el punto, pero, insisto: es una pista que nos está dejando la naturaleza, una pista muy interesante.

Para delirar desde artículo, podría sugerir, desde mi mesa de café casi unipersonal que este "blog" (me temo que nadie me comenta nada.... snif... :-), las siguientes consecuencias de la no separabilidad.

La existencia de interacción entre "objetos" distantes, podría explicar algunos de los misterios de la cosmología moderna, como la aparente uniformidad de algunas distribuciones del universo, la "chatura" del espacio, y tantas coincidencias que aparecen a la hora de observar algunos valores que describen la situación actual del cosmos.

Creo que también es hora de examinar más cuidadosamente cuestiones que podrían involucrar la "esfera de las estrellas fijas", como la inercia según Mach.

Esan son pistas a explorar. Vivimos tiempos interesantes. Tantos misterios, tantas explicaciones. Siempre nos acompaña, ante tremendo trabajo, la frase inmortal de David Hilbert: "Debemos saber, sabremos".

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Ciencia