Angel "Java" Lopez en Blog

Febrero del 2007


Publicado el 23 de Febrero, 2007, 2:26

Desde hace años, Google es EL buscador que usamos como primera (y casi única opción). Yo creo que llegará el momento que se distingará la historia humana como antes y después de Google (algo así como que antes de Google es la prehistoria...)

No recuerdo donde lo leí o encontré, pero hay gente que juega a buscar en www.google.com una palabra y que resulte un solo enlace como respuesta. Yo llamaría a esa palabra una palabra unitaria en Google. ¿Conocen alguna?

Pues bien, desde aquí, destruiré alguna:

quilitol
otherdeliver
sobatorongueame

Hay una búsqueda similar, un juego, pero que exige DOS palabras, en

http://www.googlewhack.com/

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Internet

Publicado el 6 de Febrero, 2007, 11:02

Del newsletter de http://www.redtienda.com/ extraigo y publico:

  -- por Richard Quick, http://www.web-design-book.com
  -- http://www.redtienda.com/newsletter87.htm#1

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Por ajlopez, en: Emprender

Publicado el 4 de Febrero, 2007, 21:42

Encuentro, en mi revisión de libros que estoy haciendo durante ésta mi semana sabática, al librillo de Edgar Allan Poe, "Eureka", edición de Atlántida, que siempre me ha parecido algo delirante, pero con ciertos destellos de genio. Poe trata de mostrarnos, cómo con su intuición, llega a una explicación de todo (una teoría del todo, "theory of all", TOA, diríamos hoy). Para mi sorpresa, en el prólogo, recuerda un texto de él mismo, que por décadas me pareció muy interesante, pero del que no recuerdo el nombre. El presenta el texto como una carta del futuro encontrada en una botella. Ahí ataca tanto a Aristóteles, por su método deductivo, como a Bacon y su método inductivo. Ese texto mismo daría para toda una discusión. Pero por primera vez, encuentro en ese texto, algo que trae, de alguna manera, agua a mi molino: mi postura que "ser" es un verbo muy humano, y que ciertas cuestiones que tenemos como evidentes, son simplemente reglas del pensamiento humano, más que verdades evidentes de cómo la realidad es o funciona.

En la carta (notablemente insertada dentro del texto de "Eureka", pero que nació como un escrito autónomo de Poe), ataca a la lógica de John Stuart Mill, de esta forma:

¡Ah'! 'La capacidad o incapacidad de concebir algo - dice Mr. Mill con gran justeza - en ningún caso debe ser considerada como criterio de verdad axiomática'. Ahora bien, nadie en uso de razón negará que éste es un truísmo palpable. No admitir la proposición sería insinuar un cargo de inconstancia contra la Verdad, cuyo título mismo es sinónimo de constancia. Si la capacidad de concebir algo fuera tomada con criterio de verdad, entonces una verdad para Devid Hume rara sería una verdad para Joe...

Más adelante, viene el ataque

... Llegaremos de inmediato a una proposición que él considera el colmo de lo indiscutible, la quintaesencia de la innegabilidad axiomática. Es ésta: 'Los contradictorios no pueden ser ambos verdaderos, es decir, no pueden coexistir en la naturaleza'. Aquí Mr. Mill quiere decir, por ejemplo -y cito el caso de mayor eficacia posible-, que un árbol debe ser un árbol o no ser un árbol, que no puede al mismo tiempo ser un árbol y no serlo; todo lo cual es muy razonable en sí mismo y responderá notablemente bien como axiom hasta que lo comparemos con un axioma sentado unas páginas atrás, hasta que lo verifiquemos con la lógica que él mismo propuso. 'Un árbol -afirma Mr. Mill- debe ser un árbol o no serlo'. Muy bien; y ahora permítaseme preguntarle por qué. Para esta pequeña pregunta hay una sola respuesta. Desafío a cualquier hombre viviente a que invente una segunda. Esta sola respuesta es 'Porque nos resulta imposible concebir que un árbol pueda ser algo distinto de un árbol o no ser un árbol'. Esta, lo repto, es la única respuesta de Mr. Mill; no pretenderá insinuar otra; y sin embargo, según su propia exposición, su respuesta evidentemente no es tal, ¿pues no nos ha pedido ya que admitamos, como un axioma, que la capacidad o incapacidad no debe ser tomada en ningún caso como criterio de verdad axiomática? Así toda, absolutamente toda su argumentación anda a la deriva...

Interesante ataque de Poe al tercero excluído como verdad natural. Habría tanto para discutir de esta posición. Pero puedo adelantar que, en mi postura, para entender lo que la física del último siglo nos ha estado mostrando, podría ser necesario abandonar la lógica que hoy profesamos, así como alguna vez tuvimos que abandonar la geometría euclídea como algo que "era evidente".

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/
(yes!! it's my sabbatical week!!!....
http://ajlopez.wordpress.com/2007/01/27/sabbatical-week/ )

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 4 de Febrero, 2007, 21:09

Es difícil definir la filosofía. Ha ido cambiando a través del tiempo y esto es lo que vamos a tratar en este artículo. Viendo cómo la filosofía evolucionó, nos quedará quizás más claro, qué es en sí misma, y cuál es su objeto. Me guiaré con el excelente texto de García Morente, "Lecciones preliminares de filosofía", capítulo 1.

En principio, todos filosofamos, alguna vez en nuestras vidas. La filosofía se entromete en nuestras vidas, pensamientos, y valores. Y aunque no seamos filósofos profesionales, de alguna forma hacemos filosofía.

Es en ese hacer, donde se aprecia lo que es la filosofía. Más que definirla, mejor es vivirla. Es más interesante sumergirse a filosofar, que tratar de encontrar directamente una definición. Tomemos un ejemplo de Bergson, que cita García Morente.

Si uno ve el plano de París y lo estudia a conciencia, podrá conocer cuáles son sus calles, plazas, avenidas y monumentos principales. Podrá describir qué barrios la componen, y cómo es la distribución de éstos. Pero no podrá comparar ese conocimiento con veinte minutos de verdadero paseo por Paris. He ahí la diferencia. Si definimos la filosofía, no vamos a obtener más que alguna frase discutible. Primero tenemos que vivirla, aplicarla, hacerla, para luego tratar de encontrar alguna definición, lo cual, ya de por sí, será parte de hacer filosofía. El que haya vivido a Paris, podrá interpretar mejor el mapa.

[lavoz]
Uno podrá saber ya que la voz "filosofía" proviene del griego, y significa, "amor a la sabiduría". Los antiguos griegos no prentendían que el filósofo sea una fuente de saber, sino que sólo, en forma más modesta, aspirara al mismo. Pero esa forma de entender filosofía, sólo aparecería en los presocráticos. Tal vez Herodoto o Tucídides, consideraran de esa forma a un filósofo. Al poco tiempo, se transformó, de alguna forma, en la búsqueda de la sabiduría misma.

Acá vemos el primer problema: ¿qué clase de saber busca el filósofo? Se planteó tempranamente, que hay dos clases de saberes. Por un lado, la opinión, el simple conocimiento de la gente, que conoce sin haberse planteado la validez o alcance de ese conocimiento. Es lo que los griegos llamaron la "doxa" (raíz que aparece en nuestra palabra "paradoxa" paradoja). Ese saber no era el que buscaba el filósofo. Era otro saber, no basado en las creencias o mitos, sino un saber que haya pasado por algún pensamiento crítico, por la razón y el discernimiento.

Es notable que ese tipo de búsqueda haya aparecido en alguna parte de la Grecia antigua. ¿Cuáles fueron las condiciones para que eso pasara? Debemos dejar la cuestión para otro momento. Pero recordemos que en aquel entonces, siglos antes de Cristo, la cultura griega estaba inundada de mitos y explicaciones sobrenaturales, y la aparición de la razón y el espíritu crítico, era una especie de revolución.

Platón es uno de los que distingue entre esos dos tipos de saber. Por un lado, tenemos la "doxa", por otro la "episteme", la ciencia (en aquel entonces, ciencia era práctimente igual a filosofía). Filosofía ya no es solamente "amor a la sabiduría", sino la búsqueda de la "episteme", de ese saber especial, que no adquirimos de inmediato, sino a través de un trabajo, un esfuerzo previo, usando un método. Para Platón, ese método es reflexivo. Planteada una cuestión, intentamos una respuesta. Pero esa respuesta es puesta, digamos, en el horno de la crítica. Platón llama a su método la dialéctica. Primero anticipamos de alguna forma el saber que buscamos, encontramos una respuesta, pero esa respuesta es provisoria. Inmediatamente la negamos, discutimos, tratamos de desmenuzar esa tesis o afirmación, para encontrar lo que hay de verdad o mentira en lo que encontramos.

Vemos que son dos pasos: una primera aproximación, casi podemos llamarla intuición, y luego un camino, un refinamiento. Esa dialéctica puede ser un diálogo con uno mismo, aunque Platón la ejemplifica en diálogos donde hace participar a su admirado maestro Sócrates.

Cuando al final, llegamos a un conocimiento que resiste nuestros ataques, he ahí que obtenemos la "episteme", la sabiduría auténtica. Platón la llama ciencia.

Si bien este planteo de un tipo de saber y una forma de obtenerlo, había aparecido antes, es con Platón donde encuentra su forma mejor expresada, donde alcanza la madurez. Filosofía deja de ser "amor a la sabiduría", y pasa a ser la búsqueda de ese conocimiento especial, que va más allá de la opinión.

En el discípulo de Platón, Aristóteles, encontramos la misma disposición, la misma acepción del término. Pero lo que hace es avanzar terriblemente la amplitud de conocimientos que podemos obtener reflexivamente. Es con Aristóteles donde la filosofía se aplica a toda aspiración de conocimiento humano. Es Aristóteles filósofo, físico, biólogo, lógico, matemático (aunque sea estudioso de la matemática), pero es necesario aclarar que esa división de saberes, no existía en aquel entonces. Para Aristóteles, y durante muchos siglos después de él, todo era filosofía.

Igualmente, él contemplaba alguna división en lo que hasta ese entonces era sólo una palabra. La divide en: lógica, física y ética.

Lógica, para Aristóteles, era el estudio de los medios para llegar al conocimiento. Es ahí donde el estagirita establece conceptos que perduraron más de dos milenios, solamente renovados a partir del siglo XIX, con la aparición de la lógica matemática, y la evolución de la lógica propiamente dicha, en nuevas direcciones.

La física, como palabra, designaba la segunda parte de la filosofía de Aristóteles. Era el conjunto de nuestro saber sobre todas las cosas, sea lo que sea la cosa. Todas las cosas, abarcaban los animales, las piedras, las estrellas, el Sol, la Luna, la Tierra, los hombres y su mente o alma. La psicología de alguna forma, era parte de esta física.

La ética comprendía las actividades de los hombres, lo que el hombre es, produce, que no está en la naturaleza. Abarcaba entonces, la política, el arte, la familia, el Estado.

Vemos que en aquellos tiempos, la palabra filosofía abarcaba todo el conocimiento que podía alcanzarse racionalmente.

Sigue la historia, y llegamos a la Edad Media. Acá, la aparición del cristianismo y los maestros de la Iglesia, aportan una nueva forma de encarar la filosofía. Y aparece el primer desgaje: la teología. Los asuntos de Dios quedan afuera del conocimiento alcanzable mediante algún uso de la razón, y dependen de la fe. Es la primer gran escisión en la historia de la filosofía: ya no abarca a todo el conocimiento humano no basado en la "doxa". Ahora la fe y la teología tienen su propio apartado.

Pero el resto del conocimiento sigue cayendo dentro de la filosofía. Cuando Newton publica sus hallazgos en forma de libro, lo titula "Principios matemáticos de la filosofía natural". La filosofía era, como en la época de Aristóteles, la ciencia total de las cosas.

García Morente escribe (en realidad, son apuntes tomados de conferencias que dictó en la Universidad de Tucuman, aquí en mi pais, Argentina, en 1937), que en ese entonces, en Alemania, había facultades universitarias: la Facultad de Derecho, la Facultad de Medicina, la Facultad de Teología, y la Facultad de Filosofía. ¿Qué se estudiaba en ésta última? Todo lo que no era ni derecho, ni medicina, ni teología. En esa facultad se estudiaba, en Alemania, química, física, matemáticas, ética, psicología, metafísica, ontología.
 
En el siglo XVII, el gran campo de la filosofía, comienza a desgajarse nuevamente. Comienzan a apartarse de la filosofía, las ciencias particulares, que se van formando alrededor de un objeto propio de estudio. Pero además esta subdivisión se ve respaldada por la aparición de especialidades. Ya el filósofo comienza a no abarcar todo el conocimiento.

Todavía Descartes está al tanto de la filosofía, física y matemáticas de su tiempo, y hace contribuciones en todas esas ramas. Leibniz es otro ejemplo. Pero ya Kant, aún abarcando quizás gran parte del conocimiento de su tiempo, no conoce toda la física, toda la matemática, y ciertamente, no hace contribuciones a todas las ramas. No descubre nada en matemáticas o en biología.

Entonces, a partir del siglo XVIII no queda mente que se ocupe de toda la enciclopedia del saber humano, y la palabra filosofía no designa ya más a esa enciclopedia: por un lado está la física, por otro la matemática, van surgiendo la biología, la química, la astronomía y demás.

Llegados a este punto, podemos preguntarnos ¿qué quedaba para la filosofía? Pues todo lo que las demas ramas del saber humano no se habían llevado. Hay entonces un proceso de desgajamiento en la historia de la filosofía. Pero, sigamos preguntando, ¿qué queda? Llegados a nuestros días, queda la ontología, reflexión sobre los objetos en general, la metafísica, la teoría del conocimiento, la ética, la estética. En tiempos de García Morente, todavía se discutía si la psicología o la sociología tendrían que separarse o no de la filosofía. Hoy sabemos que de alguna forma se separaron. Pero para Augusto Comte, el que dio nombre a la sociología, ésta era una rama mimada de su filosofía positiva.

Queda claro el proceso de desgajamiento histórico. De alguna forma, hoy la filosofía, es el residuo de ese proceso. Pero ¿qué es lo que diferencia a lo que queda de lo que se separó? Examinemos qué es lo que distingue a lo que se separó.

Las ciencias que se apartaron de la filosofía, tienen un rasgo en común. Todas, separaron una parte de la realidad, y se ocuparon de ella. Aún la matemática en sus inicios, se basó en intuiciones que provinieron del manejo de la realidad. Pero todas esas ramas tienen entonces eso en común: un recorte explícito de su objeto.

En cambio, la filosofía se sigue ocupando del objeto desde un punto de vista universal y total. Hasta se ocupa de observar a las demás ciencias, desde afuera. Hay una filosofía de la ciencia, de la física, de las matemáticas, del conocimiento, de la sociedad. Pero siempre, de alguna forma, la filosofía espera abarcar la totalidad, no quedarse en un recorte.

Hemos llegado así a algun esbozo de definición, que espero haya quedado más clara que si hubiéramos dado una descripción inicial. Hemos discurrido, estudiado, navegado por la historia, para llegar ahora a un puerto, que ya nos parece más familiar y conocido.

Fuentes consultadas:
Lecciones preliminares de filosofía
Manuel García Morente
Editorial Porrúa (hay impresión de Losada)

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/
(yes!! it's my sabbatical week!!!....
http://ajlopez.wordpress.com/2007/01/27/sabbatical-week/ )

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 4 de Febrero, 2007, 21:08

Entremos en un problema, que me ha resultado esquivo y difícil, pero creo que interesante. No se espere encontrar aquí una resolución, una respuesta al problema, pero creo que podremos aprender, aclarar algunos conceptos, y durante el proceso, llegar a enunciar alguna crítica y postura propias mías.

Nuevamente, estoy en deuda con el excelente texto de García Morente, "Lecciones preliminares de filosofía", en especial, con la lección IV titulada "Ingreso en la ontología".

De alguna forma, vamos a discurrir sobre la ontología. Palabra rara, de definición esquiva, que no aparece sino tarde en filosofía. Creo que es invento de hace unos siglos, no apareció en los clásicos griegos, aunque de alguna forma ellos exploraron por primera vez el problema. Si bien la raíz de "ontología" es lo que llamamos ente, se la denomina "teoría del ser". He aquí alguna división, que no sé hasta qué punto siguen todos los filósofos, la distinción entre ente y ser. Pero ocupémonos entonces de la teoría del ser.

El primer y principal problema, es aclarar qué es el ser. Nosotros estamos habituados a "ser" como verbo: la mesa es verde, la mesa es grande, todo hombre es mortal. Como verbo, es un verbo inmenso. En inglés, por ejemplo, es un "to be" que también abarca lo que en español sería "estar". Creo que alemán ocurre otro tanto. Hace pocos días, leyendo un libro de Guthrie, encuentro que para los griegos, el verbo "ser" también es "existir". Tendré que revisar esa información, pero es interesante notar esa multitud de aplicaciones del verbo.

Pero cuando se plantea la teoría del ser, nos referimos a "el ser", a un sustantivo, abandonando al verbo. He aquí el problema, diría Hamlet. ¿Qué es, entonces, este "el ser"? No puede ser la mesa, o la humanidad, o Dios, o un centauro, o Julio César. Esos serán "seres" pero no son "el ser". Así como "azul", "rojo", son colores, pero no son "el color", de la misma forma tenemos que renunciar a señalar a algunos de los nombrados como "el ser".

Esperamos, al estudiar una disciplina, que ella nos indique, nos defina de alguna manera, el objeto de su estudio. Nos encontramos con lo que alguien llamó la aporía de la ontología: el ser es indefinible. Exploremos el caso.

Ante la pregunta ¿qué es el ser? no encontramos respuesta. Si queremos dar una definición de un concepto, podemos tomar el camino de incluir ese concepto en uno más general, y luego darle alguna nota distintiva. Así, humano puede ser definido como animal, y luego aplicarle alguna diferencia. Pero no es el caso con "el ser". No hay concepto más abarcador. No hay clase que lo abarque. He ahí una raíz del problema. En mi opinión, el concepto (aparece por fin la palabra concepto en este párrafo) de "ser", es un paso al límite de nuestra mente. Lo que hay son seres, pero el "ser" es apenas un concepto humano. No ha sido ésta la postura de gran parte de la historia de la filosofía. Creo que acá hay un filón a explorar, un tema interesante, que bien podría dar algun fruto  , o llegar a ser simplemente una discusión tipo cuántos ángeles pueden bailar sobre la punta de un alfiler. No sé dónde nos conducirá todo esto, pero me parece interesante explorar, investigar el problema, porque de alguna forma entronca con toda la historia de la filosofía, y devela alguna de las posturas y corrientes que aparecieron. Mi objetivo final es mostrar cómo la ciencia del último siglo, pone en entredicho este concepto, que se devela muy humano a mi parecer y opinión.

Sigamos con la discusión original. El concepto ser, no puede ser incluido en otro concepto más general (en informática, se podría asimilar a la clase de todos los objetos). Podemos intentar entonces definir un concepto de otra forma: enumerando sus notas características, para conseguir luego distinguir qué cabe o no cabe bajo ese concepto. Pero obtendremos el mismo resultado: "el ser" no puede ser determinado por características. Es un concepto muy amplio, el más amplio de todos. Adosarle una característica, es, de alguna forma, limitarlo, y dar lugar a que quede otra clase, otro concepto, con todo lo que no cumpla esa característica. Estaríamos creando el concepto "el ser", y algo por diferencia que no sea "el ser". No podemos: de "el ser", se puede predicar todo, no hay algo que podamos recortar. Así concluimos que de "el ser" no podemos predicar nada.

Llegamos al final de este camino. Ni por la inclusión en otro concepto, o por la enumeración de características, hemos podido dar con la definición de "el ser". Es un concepto indefinible. Pero podemos intentar cambiar la pregunta "¿qué es el ser?" por "¿quién es el ser?". Ya que no podemos definirlo, tal vez podamos señalarlo, tal vez podamos agitar nuestro dedo en una dirección y exclamar "aquí está el ser".

Si buscamos señalar al ser, y triundar, podríamos conocerlo así, por intuición, más que por definición. Pero también esta pregunta "¿quién es el ser?" presenta dificultades. No podemos señalar "la mesa". Claro que no es "el ser". Hay otros que no son "la mesa", entonces qué serían si la mesa fuera "el ser". Esa una proposición ridícula. Sigamos buscando, tratando de señalar algo que nos resulte evidente como "el ser".

Es aquí donde la pregunta toma un giro, que creo que la aparta de alguna forma de la búsqueda original. En la historia de la filosofía aparecieron algunas respuestas a esta pregunta, pero con un tono distinto a mi parecer. Exploremos el caso.

Por un lado, al hacer la pregunta, tendremos que buscar pretendientes a ser "el ser". Y debemos adoptar algún criterio para distinguir a un pretendiente falso, de otro más promisorio. Un criterio es ver que un pretendiente falso, es aquel que puede descomponerse, ser constuido por otros seres. He aquí un gran criterio, que desvía algo el problema en mi opinión. Al distinguir entre "el ser en otros" y "el ser en sí", aparece de alguna forma un intento de buscar, más que "el ser", el "substrato" de todo, lo que de alguna forma es, y se nos aparece en forma de cosas, en la realidad de ahí afuera. Terrible criterio, que ha hecho nacer corrientes filosóficas completas. Cada filósofo, grande o chico, ha prentendido, en algún momento, señalar cuál es el ser. Para algunos, lo Absoluto. Para otros, como Tales, el agua. Y así. Buscaron señalar lo que conformaba a todas las apariencias. Para Perménides, un árbol no era. Sólo era una apariencia de algo más, que perduraba aún cuando el árbol se quemara. Aparece una búsqueda algo distinta, como señalé arriba: se busca al "ser en sí", el que no es compuesto de otros seres, a lo que yo llamaría el "substrato". Pero tal vez, esta es una visión muy mía, que desvía la pregunta original. Igualmente insisto, descubro en varios lados ese desvío.

Sigamos buscando pretendientes a ser señalados como "el ser". Cuando algo así nos sea señalado, rechazaremos sus pretensiones si notamos que se puede descomponer en otros seres. De alguna forma, como señalamos más arriba, comenzamos a distinguir entre "ser en sí", y "ser en oros". Un falso pretendiente, será un ser que consiste en otros seres. He aquí un nuevo planteo de "ser": por un lado, el uno, el ser en sí, por otro, el ser en otro. De alguna forma, podemos asociarlos (y vaya gran asociación), a existir y consistir. Mientras que lo compuesto es apariencia, consiste en otro, esperamos encontrar otro, lo final, que existe en sí. Aparece un gran verbo, existir. ¿Cómo se ha colado en esta discusión?

Examinemos la pregunta "¿qué es el agua?". No queremos preguntar si el agua existe, sino en qué consiste, que nos describan qué es el agua. En cambio, cuando el Dios del Génesis enuncia "Que sea la luz", lo hace para que la luz comience a existir, que la luz, que no existía, exista. Así que cuando preguntamos "¿qué es la luz?", no preguntamos por su existencia. Pero podemos ampliar la pregunta original, por "el ser", adosándole el problema de la existencia. Tal vez, por este camino, encontremos alguna luz aclaratoria.

Recordemos las preguntas "¿qué es?" y "¿quién es?". Ahora las podemos desdoblar, al usar las dos acepciones que encontramos de "ser" en el párrafo anterior, en "¿qué es existir?", "¿quién existe?", y por otro, "¿qué es consistir?", y "¿quién consiste?". Reconozco cierto salto acá, pero sigamos explorando a ver si vale la pena este planteo.

Emprendamos "¿qué es existir?". Para García Morente, no hay respuesta. Existir es algo que intuimos directamente. Yo tendría otra opinión: existir es participar de la realidad. Acá ya de alguna forma, emito una postura: hay una realidad, hay existir en esa realidad. Lo que podemos después explorar es qué existe en sí y qué existe como compuesto de otros. Igualmente, llamaría la atención que la composición por otros, no invalida que "algo" existe de alguna forma en sí. He aquí un punto que no me queda claro de la discusión de García Morente. De alguna forma, rechaza muy fuertemente que al "ser en otros", no es un "ser auténtico". Pero me imagino, ingenuamente, que un organismo, es de alguna forma un "ser", que no es simplemente "ser en otros". Es sus partes y sus relaciones. Aparece acá el concepto de sistema, pero creo que éste no influye en la historia de la filosofía por siglos. Pero creo que es interesante plantearlo, recordarlo acá, en medio de esta discusión, para no perderlo de vista más adelante.

Bien, para García Morente, no hay respuesta a "¿qué es existir?", para mí, hay alguna respuesta intuitiva. Emprendamos la segunda pregunta "¿quién existe?". Acá podemos encontrar alguna contestación: yo existo, el mundo existe, Dios existe (para algunos), las cosas existen. Cada filósofo contesta a su manera esta pregunta. Alguien podría contestar: yo existo, pero las cosas no. Existen sólo en mi mente y en la mente de Dios. Alguien pensó y encontró esa respuesta. Otros afirmaron otras respuestas. Creo que en la contestación a esta pregunta, podemos encontrar el nacimiento de varias corrientes filosóficas.

Exploremos "¿qué es consistir?". Acá habrá también respuestas.  Vemos que hay cosas que consisten en otras. Pero habrá que estudiar cuáles son esas formas del consistir.

Finalmente "¿quién consiste?", para García Morente, no tiene contestación. Para él, le pasa como a "¿qué es existir?". Hasta que no sepamos "¿quién existe?", no sabremos "¿quién consiste?". Si podemos señalar quién existe en verdad, en sí, todo lo demás serán cosas que consisten en otras, hasta llegar en algún momento a consistir de otras que existen en sí. Desde esta perspectiva, solamente dos preguntas sobreviven en la ontología: "¿quién existe?", y "¿qué es consistir?".

Acá, García Morente anuncia que de la contestación a la primera pregunta, se ocupa la metafísica. Así, para él, ésta es una rama de la ontología. Y que la respuesta al qué es consistir, la busca lo que llama la teoría de los objetos.

Interesante planteo, que no encontré en otros lugares y libros. Hemos navegado, discurrido, desde la pregunta inicial "¿qué es el ser?", que al parecer no tiene contestación, hasta estas dos preguntas sobre quién existe y qué es consistir, que de acuerdo a como las contestemos, fundaremos una ontología y hasta un corriente en filosofía.

Hay algunos problemas, críticas, dudas, saltos que he señalado a lo largo de este texto. Creo que "el ser" es un paso al límite muy humano. Que existe lo que participa de la realidad, aunque acá tengamos que explorar qué es participar y qué es realidad. Pero anticipo ahí que participar será interactuar. El verbo "ser" y el concepto "el ser", son humanos. Son productos de nuestra estructura mental. En la realidad, los participantes actúan. Más que "el ser", tenemos "el hacer".

Es interesante descubrir que la pregunta sobre qué es consistir, podrá derivar en algún momento en alguna explicación sobre los seres como los organismos, que aparecen como algo emergente en todo esto que llamamos realidad, y que esperamos que tenga un orden, que sea un cosmos.

La búsqueda de qué es el ser, y qué es lo que existe en sí, creo que de alguna forma deberá ser influida por un desgajamiento de la filosofía, por la física. No puedo dejar de pensar en eso. Disculpen mi estructura mental, pero creo que la filosofía disociada de la ciencia, es la mitad de la filosofía. La filosofía actual deberá alimentarse de la ciencia actual. Los descubrimientos del último siglo y medio, desde la evolución, la relatividad, y notablemente, la física cuántica, son un desafío a la filosofía. Un guante arrojado, que no debe ser ignorado. Creo que grandes corrientes filosóficas se han disociado de la ciencia. Entonces, creo fervientemente, que tal disociación debe terminar.

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 1 de Febrero, 2007, 10:17

En "Últimos pensamientos", Henri Poincaré describe la geometría métrica y la proyectiva, pero aclara que hay una tercera:

... en la cual la cantidad está suprimida por completo, y que es puramente cualitativa: el Analysis situs. En esta disciplina dos figuras son equivalentes, siempre que podamos pasar de una a otra por medio de una deformación continua, cualquiera sea la ley de esta deformación, a condición de que respete la continuidad. Así, un círculo es equivalente a una elipse o también a una curva cerrada cualquiera, pero no es equivalente a un segmento de recta, porque tal segmento no es cerrado; una esfera es equivalente a una superficie convez cuaquiera pero no es equivalente a un toro, porque en un toro hay una abertura que la esfera no posee. Supongamos un modelo cualquiera y la copia de este modelo realizada por un dibujante poco diestro; las proporciones están alteradas, las rectas, trazadas por una mano tembloroso, han sufrido importunas desviaciones y presentan curvaturas malhadadas. Desde el punto de vista de la geometría métrica, y aun desde el de la geometría proyectiva, las dos figuras no son equivalente; por el contrario , lo son, desde el punto de vista del Analysis situs.

El Analysis situs es una ciencia muy importante para el geómetra. Da lugar a una serie de teoremas tan bien enlazados como los de Euclides, y Riemann ha construido sobre este conjunto de proposiciones una de las teorías más notables y más abstractas del análisis puro. Citaré dos de estos teoremas para hacer comprender su naturaleza: dos curvas planas cerradas se cortan en un número par de puntos. Si un poliedro es convexo, es decir, si no se puede trazar una curva cerrada sobre su superficie sin cortarla en dos, el número de aristas es igual al número de vértices, más el de caras, menos dos; y esto sigue siendo válido cuando las caras y aristas del poliedro son curvas.

Y he aquí lo que despierta en nosotros el interés por este Analysis situs; es que en él interviene verdaderamente la intuición geométrica...

Poincaré junto con Riemann, llevaron a la topología a nuevos rumbos. Es notable el trabajo de Poincaré apelando a topología en el análisis de problemas en física, como el de resolver la estabilidad de las órbitas de más de dos cuerpos. Interesante la mención a la intuición geométrica, sobre la que prosigue más adelante:

... Esta observación bien simple nos muestra el verdadero papel de la intuición geométrica; es para favorecer tal intuición que el geómetra tiene necesidad de dibujar figuras o, por lo menos, representárselas mentalemente. Ahora bien, si desprecia las propiedades métricas o proyectivas de estas figuras, si sólo se atiene a sus propiedades puramente cualitativas, solamente entonces la intuición geométrica interviene verdaderamente.

Ciertamente, la intuición geométrica es parte de nuestras habilidades como seres humanos. Por un lado, estamos orientados a lo métrico: dos ojos en el frente de nuestra cara, nos permiten apreciar distancias, tan importante para la supervivencia en un ámbito de predadores y presas. Por otro lado, nuestras intuiciones métricas son aproximadas. De ahí que tengamos de alguna forma, lo que Poincaré menciona, la intuición geométrica. Agregaría que semejante intuición es una de las más difíciles de incorporar en un programa de computación. Conceptos como "dentro de una curva plana" o "fuera de la curva cerrada" son difíciles de representar y manejar en forma de programa.

Citado en el prólogo de "Introduccíón a la topología combinatoria" de M. Fréchet y Ky Fan, Eudeba.