Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 10 de Julio, 2007, 1:32

En estos días, estoy leyendo el libro "¿Qué es filosofía?", del bueno de Ortega y Gasset. Es un libro que me ayuda a entender varios de los temas que he estado examinando en el último año y medio, como la modernidad, la aparición de la subjetividad, el ser, el idealismo, el yo, el otro, la realidad, la verdad, y otros problemas de la filosofía. Consta de lecciones, que son una transcripción de conferencias dadas en un teatro, para un público amplio. Me gusta el estilo del autor, que se esfuerza en exponer claramente, paso a paso, su argumento. Para entender el libro hace falta algun "background", como conocimientos de la historia de la filosofía y sus principales problemas.

En una nota (que no fue parte de la conferencia original), el bueno de Ortega se explaya sobre San Agustín:

San Agustín fue el primer romántico, formidable, gigantesco en todo, inclusive en su romanticismo, en la capacidad de angustiarse, de atormentarse a sí mismo, de picotearse el propio pecho con su curvo pico de águila imperial católica y romana. ¡A Adán paradisíaco sucede gemebundo Adán ensimismado! Y es curioso recordar que, en efecto, según el Génesis, cuando Adán y Eva son desterrados del jardín, lo primero que descubren es sus propias personas. Caen en la cuenta de sí mismos, descubren la existencia de su ser y sienten vergüenza porque se encuentran desnudos. Y porque se descubren así, se cubren con pieles. Noten ustedes: aquí el cubrirse es consecuencia inmedianta de descubrirse. Por lo visto, cuando el hombre encuentra su conciencia, su subjetividad, comprende que ésta no puede existir a la intemperie, en contacto con lo exterior, como la roca, la planta, el bicho, sino que el yo humano lo es porque se separa del contorno, se cierra frente a él. El yo es es ser encubierto, íntimo, y el traje es el símbolo fronterizo entre lo que yo soy y lo demás. Pero he dicho mal. Entre lo uno lo otro se intercala otra cosa. Adán, al descubrirse, se avergüenza de sí mismo, porque se avergüenza, se cubre. Lo que es inmediato, una y mismo cosa con descubrirse, es avergonzarse. ¿Qué significa esto? ¿Es la vergüenza, en serio, la forma como se descubre el yo, es la auténtica conciencia de sí mismo?

Esta nota está inserta en la Lección IX. Notable la imagen del águila católica, y el recordar del Génesis. Ortega plantea en las anteriores lecciones, que en el idealismo, el yo se "tragado al Universo", y que debemos ahora hacer una "operación quirúrgica". En impresionante prosa, prosigue poco después de aquella nota:

... Vamos más allá del idealismo, por tanto, lo dejamos a nuestra espalda como una etapa del camino ya hecho, como una ciudad en que hemos vivido y que nos llevamos para siempre posada en el alma. Nos llevamos el idealismo, es decir, lo conservamos. Era un peldaño en la subida intelectual: ahora ponemos el pie en otro que está encima del idealismo y no debajo de él. Pero, a este fin, necesitamos somerterlo a quirúrgica operación. En la tesis idealista, el yo, el sujeto, se traga el mundo exterior. El yo se ha hinchado ingurgitando el Universo. El yo idealista es un tumor: nosotros necesitamos operar una punción de ese tumor. Procuraremos emplear la mpas exquesita pulcritud y toda la asepsia recomendable. Pero era necesaria la intervención. El yo estaba muy malo, uy enfermo - de puro irle bien -. Para el griego el yo era un dtalle en elCosmo. Por eso Platón no usa casi nunca la palabra egó. A lo sumo dirá nosotros ...., esto es, la colectividad social, el conjunto público de los atenienses, o bien el grupo menor de los fieles de su Academia. Para Aristóteles el yo-alma es como una mano....que palpa el Cosmos, se amolda a él para informase de él, mano implorante de ciego que se desliza entre las cosas. Pero ya en Descartes asciende el yo al rango de primera verdad teorética y al hacerse mónada en Liebniz, al cerrarse en sí y segregarse del Cosmos grande, se hace un mundito íntimo, un microcosmos y es, según Leibniz mismo, un petit Dieu, un microteos. Y como el idealismo culmina en Fichte, en él también toca el yo el cenit  de su destino - y el yo es, lisa y llanamente, Universo, todo -. El yo ha gozado de una carrera brillante. No podrá quejarse. No puede ser más. Y, sin embargo, se queja - y se queja con razón -. Porque al tragarse el Mundo el yo moderno se ha quedado solo, constitutivamente solo. Parejamente, el emperador de China, por su propio rango supremo, está obligado a no tener amigos, que sería tener iguales - por eso uno de sus títulos es el de hombre solitario. El yo del idealismo es el Emperador de la China de Europa -....

Tengo pendiente de entender todavía lo que abarca el idealismo del que escribe Ortega; al parecer, se centra en el yo, en su pensamiento, en el Universo de pensamiento, más que en lo que llama el universo cósmico. No sé explicar aún cómo superpone "idealismo" con "Descartes" con "modernidad" (término que aparece cerca de estos párrafos citados). Es un tema interesantísimo para investigar.

Hasta donde entiendo, creo que una gran división de la filosofía ha sido, por una lado, la realidad, y por otro lado, la imagen de la realidad. Intuyo que ese idealismo que menciona se ha olvidado de la realidad, y se concentra en su imagen, tan centrada en el yo. Es acá donde Ortega toma el guante, y va desgranando su pensamiento, para salir de esa cárcel. Me falta aún comprender hasta donde llega, pero quería deja aquí planteado el tema.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Filosofía