Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 23 de Julio, 2007, 12:15

Aquí en mi pais, Argentina, solía aparecer en televisión una publicidad de un sitio web de subastas. En el aviso, un personaje, Mike, desafiaba a una audiencia de posibles clientes, a que le hicieran cualquier pregunta. Uno se atrevía a preguntar "¿Cuál es el sentido de la vida, Mike?". Y el bueno de Mike contestaba, pero se cortaba el sonido. Al final, todos quedaban embelesados con la respuesta, pero no se había escuchado nada.

Esa pregunta, es una gran pregunta. Creo que una de las primeras veces que me la he planteado, fue hace tiempo (no un ayer nomás), en mi adolescencia. Recuerdo el instante: al fondo del colectivo (transporte público) 22, con un compañero de estudios, que mencionó una frase que había leido en alguna parte: "Se vive para morir más tarde". Claro, sólo una broma, pero qué interesante pregunta plantearse para qué la vida, por qué estamos acá.

Bueno, son varias preguntas. Una es explicar cómo llegamos acá. Eso me ha ocupado desde casi siempre, en el estudio de la ciencia. Pero la pregunta de hoy es otra: ¿cuál es el sentido de la vida? (aunque siempre pienso que cualquier respuesta se ve influída por la contestación a ¿de dónde venimos?).

Así planteado, el usar la palabra "sentido" es algo pretencioso. En otro "post" comenté lo pequeño que es el ser humano en el Universo (ver Un plin plin en el viento). Bien podría ser que la vida de cada uno sea un mísero accidente, y que dotarla de sentido sea una aspiración ambiciosa y tal vez carente, justamente, de sentido. Es el problema de ignorar cuál es realmente nuestro lugar en el Universo. Podemos ser apenas una especie de bacteria, de hongo que pulula sobre una superficie planetaria, o ser realmente una parte, parte al fin, pero quizás con sentido, dentro de este cosmos.

Pero aún en medio de este estado de ignorancia, podemos por lo menos plantear cuál es la estrategia, lo que tenemos que hacer con la vida. Algunos persiguen la felicidad. Me temo que no es mi caso. Creo que la felicidad, en la acepción que tenemos común, es solamente un estado transitorio. No podemos pretender una vida feliz, sino momentos felices. En este sentido, felicidad es para mí lo que Serrat menciona como "de vez en cuando la vida, nos besa en la boca". Espero que todos Uds. hayan podido vivir un momento así. Un momento de felicidad, de exultación por estar vivo. Creo que no es la acepción que adoptan en la filosofía, pero me parece más cercano a lo que la gente piensa sobre la felicidad.

Pero para mí, esos momentos son un agregado, la frutilla de la torta, de lo que es la vida. Me gustaría tener momentos así cada día, pero no lo veo como justificación de una vida. La vida es una gracia, es un misterio, algo que se nos ha dado, no podemos, creo, solamente usarla para alcanzar la felicidad.

De vez en cuando me encuentro con la postura "la vida está para disfrutarla". Similar a la anterior, la rechazo. La vida es algo que se nos dió, que tenemos. Y estamos viviendo en medio de la humanidad, en medio de la historia, en medio de todo un cosmos. Me parece increíble que todo esto implique que el sentido de la vida sea el disfrute. No veo que sea así, de ninguna manera.

Hay quien quiere mejorar durante su vida, transformarse, como una búsqueda de una piedra filosofal humana, para alcanzar la paz interior. Tampoco me convence este camino. Me parece evidente que el fin de la vida de cada uno es la muerte, así que el alcanzar la paz interior o lo que sea que sea transformarse en un ser humano más completo, es todo un esfuerzo que al final se ve truncado por la muerte. Para ponerlo en el caso extremo, ¿de qué sirve alcanzar la paz interior, retirarse a un bosque y morir? Sólo sirve para uno, para estar bien, para satisfacer algo que sólo se explica desde nuestro egoísmo inherente, desde las anteojeras del "yo". Es un negar al "nosotros", como me parece que tantas veces hacemos.

Una vez, alguien perdió un brazo en un accidente. Al tiempo, un médico le entrega un brazo ortopédico. El paciente pregunta "¿qué hago con esto?". El médico lo mira y comenta "Es como cuando le regalan una guitarra: puede guardarla en el ropero, o puede convertirse en un gran concertista" (Ese paciente es hoy vicepresidente de mi país).

Lo mismo pienso que es la vida: es algo que se nos dió, algo con lo que hacer algo. Depende de cada uno de nosotros, guardarla en el ropero, o hacer algo con ella. El gran verbo es hacer. No es para disfrutarla, ser feliz, o alcanzar la paz interior (sin negar que en algún momento cada uno de nosotros pueda querer algo de esto). Es para algo más. Para hacer algo, para pasar por la vida, hasta la muerte, y haber hecho algo. Hay quienes, sin pensarlo, lo consiguen formando una familia. Pero igualmente recordaria: la vida está para hacer. Prefiero un neurótico que haga, que alguien con paz interior encerrado en una cabaña. Hacer consigue que nuestra vida influya en los demás. Que lo que es nuestra vida, influya, espero que de manera positiva, en las otras vidas. Podemos discutir hacia dónde dirigimos ese hacer. Puede ser la difusión de conocimiento, la formación de una familia, la creación de conocimiento, la lucha contra el sufrimiento humano (del que hay tanto, aunque en general, los que navegamos por Internet estamos en una situación casi diría privilegiada con respecto a tantos otros seres humanos). Pero somos una humanidad. Que nuestra vida no se pierda en la búsqueda del postre.

Que sea algo más. Pensemos, y hagamos.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Filosofía