Angel "Java" Lopez en Blog

25 de Julio, 2007


Publicado el 25 de Julio, 2007, 12:37

El 9 de Julio pasado, nevó por primera vez en 89 años en mi ciudad, Buenos Aires. Me temo que desde ese día, he caído en algún estado gripal, con faringitis y demás yerbas. Es incómodo a mi edad estar enfermo: he tenido que suspender actividades, especialmente cursos, lo que ha afectado y complicado la vida de otras personas. Espero poder el año que viene, hacer que un problema personal de este tipo, no produzca tantos resultados. El pasado viernes, he comenzado nuevamente a dar cursos, que es todo un esfuerzo: el problema del dictado es hablar, que para mi por lo menos, no es una actividad fácil, sino bastante cansadora. Pero igual, con disfonía, y demás, he vuelto al ruedo. He notado la diferencia de esfuerzo entre dar cursos, y mi otra actividad, el desarrollo de software. Desde principios del siglo, he caido en cuenta que el dar cursos implica una actividad física como hablar (a veces, 12 horas diarias), que es un obstáculo para dar efectivamente un curso. Esa es otra razón para ir pasando gran parte de lo que digo a escrito, como comentaba hace poco en Lo que no está escrito, no existe.

Mientras, quisiera comentar que en este tercer milenio, todavía no tenemos dominada a la gripe. En la actualidad, la medicina, si bien en sus prácticas busca una justificación con actitud científica (contrastación, puesta a prueba...), nuestro cuerpo y su funcionamiento sigue siendo en gran parte un misterio. Tenemos modelos de funcionamiento, pero mecanismos poco detallados. Apenas sabemos que alguna sustancia (digamos por ejemplo serotonina) produce algún efecto (por ejemplo euforia), sin saber en principio los mecanismos internos que se aplican. Estamos como Hume, en la posición donde causa y efecto es apenas una cuestión de costumbre, de hábito: producto de haber visto que ante el hecho A (ingestión de serotonina) se produce el hecho B (sujeto con euforia, sea lo que sea esto) (aclaro que no conozco si la serotonina produce euforia, lo pongo sólo como ejemplo).

De ahí, que la medicina actual está todavía en pañales. Siempre pienso, que si un médico dirigiera un taller mecánico, y le traen un auto con problemas de lubricación, recomendaría "tirarle encima baldes de aceite", que es una forma de decir "tome este medicamento, que no sabemos bien cómo funciona, y que va a esparcirse por todo el cuerpo, y que, casi de casualidad, va a producir un efecto favorable a lo que le pasa". Ciertamente que en el último siglo y medio, hemos adelantado, especialmente en la comprensión de la higiene, los sistemas internos, la citología, la biología molecular, y hasta la genética. Pero aún no sabemos los mecanismos internos de un organismo como el que posee el ser humano.

Es fascinante imaginar todo lo que podríamos lograr al conseguir ese conocimiento. Con nuestros adelantos científicos, hemos afectado la duración de la vida humana. Podemos discutir sobre la calidad, y sobre el alcance y difusión de ese "beneficio" (hoy tenemos mortalidad por hambre, en un planeta donde hay abundancia de alimentos, pero muy mal distribuidos). Pero es indudable, que el conocimiento humano está afectando cualquier historia que tenga el ser humano por delante.

Vivimos tiempos fascinantes.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: General