Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 17 de Agosto, 2007, 11:47

El obispo Berkeley, en su Tratado sobre los principios del conocimiento humano, discute no aceptar la existencia de ideas abstractas. Su discusión es clara, pero por alguna causa, no me convence: me parece que la abstracción ocurre, aunque no tengamos una "imagen abstracta", digamos, de un triángulo o de un hombre, sino siempre imágenes de un triángulo en particular u hombre en particular. Pero sí, creo, tenemos ideas abstractas, algo que manipulamos y manejamos, y que va más allá de la palabra "hombre", o "triángulo". Ya escríbí sobre el comienzo de ese Tratado en Berkeley y la filosofía.

Si bien, entonces, no estoy convencido de su explicación, es interesante recordar algún pasaje sobre los problemas del lenguaje y las palabras:

24.... Sería, por tanto, deseable que cada uno dedicara sus mejores esfuerzos a obtener una visión clara de las ideas que considere, separándolas de todo ese revestimiento y pompa de palabras que tanto contribuyen a cegar el juicio y a dividir la atención. En vano extenderemos nuestra vista a los cielos y escudriñaremos las entrañas de la tierra; en vano consultaremos los escritos de los sabios y seguiremos las oscuras huellas de la antigüedad. Si queremos contemplar el hermoso árbol de la ciencia, cuyo fruto es excelente y está al alcance de nuestra mano, sólo necesitaremos descorrer la cortina de las palabras.

Berkeley está en contra de la discusión metafísica, algo que retomará más adelante el bueno de Hume. Si bien su diatriba va en contra de las ideas abstractas, me gusta releer ese texto, desde el punto de vista de la falta de claridad que pueden aportar las palabras sin examen. Igual, no quisiera olvidar que el ataque de Berkeley va por otro lado.

25. A menos que nos cuidemos de separar los principios del conocimiento de la impedimenta y el engaño de las palabras, seguiremos razonando sobre ellas sin propósito alguno; podremos deducir indefinidamente unas consecuencias de otras, mas nunca seremos más sabios. Cuanto más lejos lleguemos,más nos perderemos y más profundamente nos enredaremos en dificultades y errores. Por tanto, a quien se proponga leer las páginas que siguen, le ruego que haga de mis palabras ocasión para ejercer su propio pensamiento y tratar de alcanzar, cuando lea, la misma cadena de pensamientos que yo tuve al escribirlas. Mediante este procedimiento, le será fácil descubir la verdad o falsedad de lo que digo. Estará a salvo del peligro de ser engañado por mis palabras, y no veo cómo podrá ser llevado a cometer un error si se limita a considerar sus ideas desnudas y sin disfraz.

Excelente. El bueno de Berkeley se molesta, se hace cargo, de exponer toda cadena de pensamiento que haya tomado. Me gusta interpretar su advertencia sobre las palabras, como una forma más de apoyar mi prédica por la claridad, y la disminución de la ambigüedad en un discurso. Se me dirá que el lenguaje es ambigüo: más razón para no entregarse a la oscuridad, más razón para desconfiar de una interpretación a "primera vista". Tantas palabras usamos y leemos, sin actitud crítica, sin ponernos a ver, a examinar, qué quería decir el emisor con tal vocablo. La mayor parte de las palabras son polisémicas.

Que me disculpe Berkeley por aprovechar sus sentencias, para llevar agua a mi molino. Pero me parece importante ir aclarando, reforzando, explicando, mi "lucha por la claridad".

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía