Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 21 de Agosto, 2007, 0:07

Quisiera hoy escribir sobre el tema de la esencia, que tendré que ir describiendo de alguna forma durante este "post".

Comencemos por lo que hacemos todos los días. Podemos salir de nuestro cubil, y pasear por los alrededores. El día es soleado, la temperatura agradable, y simplificando la situación, no tenemos a ningun otro mortal humano a la vista. Un día espléndido. Nos acercamos a un bosque, y entramos en él.

Vemos siempre que vamos percibiendo sensaciones, colores, olores, que llegan a nuestros sentidos. Pero no se quedan ahí. Esos manchones de color, lo identificamos como nubes, cielo, camino, bosque. Las sensaciones se organizan, mejor dicho, las organizamos. Es algo que hacemos a cada momento, y lo hace algo nuestro, pongámosle el nombre, durante este discurso, de mente (notemos que estamos en pañales sobre esa "parte" de nosotros, mientras que de corazón podemos contar las arterias y venas, mientras que de cerebro, podemos ubicar surcos y pliegues, en la palabra mente depositamos algo que todavía no tenemos claro; esto no impide que podamos discutir, solamente hay que estar "aware", advertidos, percatados, de que es un término provisorio, como prácticamente todo concepto; como siempre, el problema no es la rigurosidad o la ambigüedad, sino el estar consciente de en qué posición estamos).

Nos acercamos a un árbol. Lo reconocemos como árbol. De todas las sensaciones que nos llegan, lo recortamos, y aún a la distancia, nos lo presentamos en nuestra mente como algo sólido, como un objeto que está ahí afuera. Ese recorte de lo que nos es inmediato, esa formación en nuestra mente del modelo de la realidad, es algo que creo que hacemos desde hace centenares de millones de años.

No estoy hablando que tengamos el concepto de árbol, todavía. Solamente que vemos ahí un árbol, que lo recortamos, como recortaríamos piedra, o leopardo.

¿De dónde viene esa capacidad, digamos capacidad animal? Me imagino a los primeros organismos que aparecieron en el planeta, consiguiendo reponer su energía de distintas maneras. Algunos de la energía solar, otros del calor del entorno, no sabemos los detalles (puede que el aprovechamiento del sol sea algo que surgió avanzada ya la vida). Abandonemos por un momento el bosque actual, y viajando al pasado, a quizás algún mil de millenos de añosa atrás, a examinar la vida.

Fijémonos en un organismo, en esta expedición mental al pasado. Ese organismo se alimenta, se provee, de energía solar. Puede que flote en el agua, y se vea arrastrado por las corrientes, o esté fijo en una piedra. Para él, el ambiente apenas se diferencia en con luz y sin luz (me imagino a los árboles actuales en una situación similar, sumergidos en un universo unidimensional, con sólo luz y oscuridad para diferenciar).

Sigamos nuestra exploración por esta situación hipotética. La cuestión que en algún momento, un organismo "descubrió", "decidió" (todas metáforas) que era más eficiente, o le servía, simplemente asimilar otros organismos para sobrevivir, o no quedarse en un lugar, o depender de la corriente, para conseguir luz. Aparecio un organismo que se movía, que oponía resistencia al ambiente, y necesitaba diferenciarlo, necesitaba conocer su posición y lo inmediato que lo rodeaba.

Saltemos unos millones de años adelante, desde ese lugar. Nuestro organismo ahora se mueve, y tiene la forma de gusano. La parte delantera (hay delante, porque hay movimiento), es la conoce dónde va, qué le espera. Se desarrolla algún sentido, de temperatura, de luz, de acidez, lo que sea. Comienza a "ver" al ambiente, a interesarse en algo, y a actuar, moverse, en consecuencia.

Llega un momento en la evolución, que los sentidos, y el proceso de lo que proveen, se ve mejorado por la organización de las sensaciones, en algo más: una representación más fiel del ambiente. Ya no hay sólo luz u oscuridad, para nuestros organismos bajo examen. Comienzan a distinguir lo que es la piedra que les espera adelante, en el medio del nadar en la laguna, o lo que es fondo, o el alga, u otros organismos. Comienzan a percibir recortes del ambiente, que corresponden con algo ahí afuera. Esto es importante: lo que comenzaron a recortar, es lo que importaba en su supervivencia. Pocos organismos desarrollaron el recorte, el apercibimiento, por ejemplo, del campo magnético terrestre. A pocos les servía ese recorte para sobrevivir. No quiero dejar la impresión de alguna mano natural que impulse a una teleología de formación de sentidos. Pero creo que se entiende lo que trato de exponer: la evolución (por poner un artículo y un sustantivo) se encargó (de nuevo una metáfora) de desarrollar artefactos para que los organismos tuvieran más elementos para distinguir del entorno lo que les importaba. Un entorno que fue el entorno inmediato, porque de eso se trataba: de ver, sentir, distinguir, la piedra, el alga, el depredador, que estaba cerca, cercano en términos de las velocidades que los organismos manejan.

Ahora, toda esa representación, de las cosas (definamos acá cosa como objeto que existe en la realidad, independiente del sujeto), eran representaciones justamente de cosas, de algo importante, algo que estaba ahí afuera. Ningún pez desarrolló la capacidad de tomar las manchas amarillas que veía en todo a su alrededor, atrás, adelante, inmediatas o lejanas, y formarse alguna representación de todo eso como objeto, digamos "lo amarillo". No, sólo se formaron las representaciones que fueron importantes, y prácticamente todas, se dirigieron a representar cosas de ahí afuera: no representaciones inútiles para el objetivo de la vida. Dudo que algún gusano tenga representación de un arco iris.

Volvamos a nuestro bosque presente. El árbol que está ahí a unos metros, lo recortamos debido a esas capacidades que hemos ido heredando por millones de años. Recortamos árbol, venado, piedra, leopardo. Pero no son recortes arbitrarios. Corresponden a cosas, o por lo menos, a apariencia de cosas que están ahí afuera, oponiendo resistencia a nuestro movimiento por la vida. Las hemos dispuesto en el espacio, porque de alguna forma nos hemos ido formando, evolutivamente, el manejo de espacio, pero eso no significa que el espacio no existe: corresponde, se refiere, nuestro espacio, el de nuestras representaciones, a algo de la realidad. Tal vez nuestra representación del espacio sea distinta de la de una hormiga, o de la de un murciélago, pero lo cierto es que ha sido adecuado, por centenares de millones de año, a lo que pasaba con otras cosas reales ahí afuera.

Es interesante marcar un tema algo técnico: gran parte de esta discusión me ha surgido de estudiar algunos problemas de lo que se ha llamado algo pomposamente "inteligencia artificial". Durante años hemos tenido la capacidad de construir artefactos que midan, o "perciban" sensaciones del entorno. Pero se ha tardado décadas para que un artefacto, digamos robot, pueda procesar lo que una cámara de televisión le informa, y distinguir, en ese amasijo de sensaciones electrónicas, que aquello es un árbol. De ahí, me parece, la importancia de estudiar algo de inteligencia artificial, para poner en un mejor contexto los problemas que han surgido y de alguna forma se han resuelto, para ser los organismos que somos. Igual, tenemos que estar "aware" que la inteligencia artificial solamente trata de emular estos resultados. Olvidarse eso, es como tratar de estudiar los vuelos de los pájaros, estudiando los resultados aprendidos de la construcción de aviones. No necesariamente las dos ramas coincidirán en los problemas y soluciones.

Bien, hemos avanzado en el discurso, pero todavía no mencioné la esencia. Sigamos adelante.

No solamente recortamos el árbol de enfrente. De alguna forma, en algún momento de la evolución, apareció la capacidad de recortar, pero aplicar lo que manipulábamos de nuestra experiencia adquirida, y de nuestro cableado nervioso heredado, para dado un recorte (un árbol), aplicar lo que "conocíamos" a otro recorte (otro árbol). Apareció la formación de conceptos.

No puedo afirmar cuándo apareció. Se discute si los primates o los osos hormigueros tendrán alguna representación de leopardo general. Pero evidentemente, nosotros tenemos una representación de árbol, que nos sirve para aplicarlo a varios recortes de lo inmediato: al árbol de enfrente, al de más allá, al de la derecha, al que está del otro lado del río.

Llamemos, en este discurso, a eso, un concepto. ¿Y en qué consiste ese concepto? A que no solamente recortamos, sino que aplicamos lo que manejamos del concepto a varios recortes. No me hace falta cruzar el río, y tocar aquél árbol, para darme cuenta al tacto que está formado de madera (otro concepto). No hace falta quedarme a ver cómo aquél leopardo que me mira, me ataque: ya tengo el concepto de leopardo como predador peligroso para mi supervivencia.

Aclaremos: esto que llamo concepto es algo difuso de definir acá. Es algo para refinar. Pero lo que quiero destacar: tenemos algún concepto (y veremos, algún modelo) de lo que hay ahí afuera, y lo aplicamos a varios recortes. Nuevamente: no es fácil programar un robot para que haga recortes, tampoco es fácil hacer que tenga conceptos y modelos de esos recortes, o que se los forme por experiencia. Pero esa es otra operación que hacemos. No solo recortamos, tenemos modelos que aplicamos a lo que recortamos. No creo que ambas capacidades hayan aparecido simultáneamente. Tal vez algo tienen en común, pero llegó un momento que el tema de darle un modelo al recorte, de "recortar" algo como piedra, y actuar sin tocarla presuponiéndola dura, se convirtió en algo importante en nuestra evolución.

En el caso del ser humano, tenemos una herramienta más: el lenguaje. En mi opinión, la formación de conceptos, de modelos de los recortes que hacemos, apareció antes que el lenguaje. Hay otros que podrían discutir esto. Pero me parece evidente que los animales tienen recortes y modelos, podemos decir, conceptos embrionarios.

Pero la aparición del lenguaje, permite operar con los conceptos de una forma tal, que hasta hoy llegamos a identificar la palabra árbol con el concepto que tenemos de árbol.

Ahora bien, llegados a este punto, ¿por qué a esa cosa de allá la recortamos, le aplicamos el concepto árbol, y la llamamos árbol? Cuando el ser humano se pregunta eso, por la clasificación que hacemos de lo que se nos presenta, y se pregunta usando el pensamiento y el lenguaje (creo que hay pensamiento sin lenguaje), entonces surge el problema de la clasificación: qué es lo que eso sea árbol y no otra cosa, en nuestra mente. Ese es el problema de la esencia.

Vemos que el problema de la esencia es algo conceptual. No es algo que esté en el objeto directamente. Pero recordemos: no llegamos a "árbol" por accidente. Hay algo ahí afuera a lo que corresponde, hay lo que se denomina un referente. Ahora, que tenemos lenguaje y pensamiento, surge la necesidad de explicitar el proceso automático que hemos hechos por millones de años. Es la búsqueda de la esencia, qué hace que eso sea árbol y no leopardo.

Hay una esencia conceptual, pero hay algo que le corresponde ahí afuera. Creo que la esencia conceptual es un problema de definiciones, que tratamos de explicar ese recorte automático que hacemos. Y que la ciencia, o cualquier estudio que acerque verdades de la realidad, nos enseña en qué se base eso que hicimos durante tanto tiempo, nos enseña la esencia en el referente.

Tenemos entonces: esencia del concepto árbol, y esencia de su referente. Mi postura: la esencia del concepto la vamos explicitando con definiciones, con ayuda del lenguaje y de otros conceptos (árbol es ésto y ésto). Mientras, en los últimos siglos, hemos ido descubriendo qué hay detrás de la apariencia, del sentido, de lo que vemos de árbol, para descubrir que hay un organismo, con células, metabolismo, semilla, vida y muerte, más allá de lo que los simples sentidos nos han dado.

Yo llamaría esencia al primer sentido: esencia del concepto. Lo que es en realidad el árbol, es un tema que investigamos, y por ahora, hasta que alguien me muestre otro camino, es un tema en el que vamos avanzando con la ciencia. Entonces, de ahora en más, en este discurso, esencia es esencia conceptual.

La esencia, entonces, es un tema de clasificación. Es un tema de explicitar, de poner en conceptos y palabras, por qué ese recorte x, pertene al conjunto A de los árboles, en nuestros modelos conceptuales de la realidad que percibimos.

Llegados a este punto, analicemos algunas posturas sobre la esencia.

Alguien podría decir: la esencia de un objeto la consigo por la experiencia. Dudaría de esta frase. Creo que se refiere a otro proceso. Es un proceso animal: no tenemos en nuestra mente todo cableado para reconocer y recortar todo lo que se nos presenta. Pero tenemos algunos cableados: la posición de nuestros ojos hacia adelante, nos ayuda a captar la distancia, y tendemos a agrupar bajo un objeto único, a algo que se componga de elementos contiguos y que se mueven, a otra cosa, quizás un organismo. Recortamos a un puma o a un dragón, aunque sea la primera vez que veamos un puma o un dragón. Con la experiencia podemos aprender qué podemos esperar de un puma o un dragón. Pero la esencia es una operación conceptual. Es algo más que la experiencia, podemos decir sí que se basa en parte en la experiencia. Pero también en nuestros cableados y analogías. El tema de la analogía (reconocer a un organismo, como organismo, aunque sea la primera vez que lo captamos, es de alguna forma una analogía) es un tema importantísimo en nuestro funcionamiento. Así como hay cableado (detectamos rojo, color, olor, sonido, no campo magnético, armamos forma, movimiento, no otras cualidades, porque así está cableado nuestro sistema nervioso), también está la operación de analogía para dado algo nuevo, procesarlo de forma similar a algo anterior o ya dado.

Creo igual que el tema planteado en el párrafo anterior, amerita más análisis. Mi postura es que la esencia es muy conceptual, es algo que le ponemos nosotros, no es solo experiencia. Pero alguien podría replicarme: eso es la experiencia, captar y poner algo de nosotros para organizarla.

El tema de la esencia, de alguna forma, a nivel conceptual, opera así: a x, el recorte, lo clasificamos como perteneciente al conjunto A, el de los árboles, si cumple algunas condiciones. De alguna forma, nos basamos en sus propiedades. Explicitar la esencia, es ponernos de acuerdo en qué propiedades son importantes para que esa clasificación sea positiva.

Otra postura podría afirmar algo como que tenemos la esencia del objeto cuando lo percibimos directamente. Otra postura, diferente, es que solo conocemos el objeto cuando lo percibimos directamente (no confundir esencia con conocimiento, en este discurso). No podría entender ninguna de las dos posturas. Lo que percibimos del objeto de ahí afuera, apenas es lo que se nos ha cableado para la supervivencia. Es solamente apelando a la razón y al diálogo con la realidad (interrogarla, ponerla a prueba, por ejemplo, con alguna actitud científica), donde llegamos a ir más allá de lo aparente. Ninguna intuición humana (o de organismo) nos ha preparado para ir más allá de lo que nos ha interesado para la supervivencia. Es en el uso de la razón y el diálogo con la realidad, que hemos ido descubriendo que los objetos son parte de una realidad más grande, que aquella mancha en el cielo es toda una galaxia, y que hay otro lado de la luna. Esperar que la intuición directa, pura, abandonando el instrumento de la razón, nos dé o esencia o conocimiento de algo, es como pedirle a una hormiga que abandone su capacidad de acarrear hojas verdes, y resuelva problemas de análisis matemático. De vez en cuando, me encuentro con alguna postura sino igual, similar a las planteadas, donde se espera que, abandonando alguna capacidad como la razón, descubriremos alguna otra capacidad que nos sirva para captar y relacionarnos con la realidad profunda de una forma aparentemente mejor. Sigo sin entender el fundamento, la utilidad, de semejantes posturas, y no he visto a ninguna de ellas que siquiere muestre algo de resultado para el que la adopta (digo, resultado que pueda deberse a la adopción de esa postura, y no sea solamente un resultado accidental o debido a otras causas).

Otra postura podría considerar a la esencia de una cosa, como el funcionamiento de la cosa. Bueno, ahí deberíamos hablar de un intento de definición de esencia, que abandonamos hace unos párrafos: la búsqueda que realiza la ciencia. Acá, vamos más allá de concepto y de modelo. Vamos a mecanismo. Repasemos y aclaremos.

Si bien, más arriba, puse concepto y luego modelo, podría haber alguna diferencia, mínima. Mientras concepto de alguna forma, nos dá la clase de los arboles, el modelo de árbol es más que simplemente una palabra, o una clasificación. Nos asocia que todo x que recortamos, que ponemos dentro del conjunto A de árboles, tiene un modelo: sabemos que podemos quemar un árbol, por lo menos intentarno, que podemos talarlo, que si cruzamos el río, al tacto aparecerá como madera, que es sólido y no líquido, que no podemos correr y atraverso, y demás. Tenemos un modelo, lo que podemos esperar de interactuar con ese algo.

Para manipular un modelo, debemos tener algunas capacidades. Una que tenemos es la imaginación. No sé si es la capacidad mínima que tenemos para manipular un modelo. Bien podrían los primates tener algo que no cumpla con todo lo que esperamos de imaginación humana, pero que consiga de alguna forma, formase imágenes. Pero de una u otra forma, como seres humanos tenemos imaginación. En la imaginación operan los modelos de las cosas que recortamos. De nuevo, en inteligencia artificial hay todo un tema de problemas para generar modelos de lo que circunda a un robot, y que vaya formándose imágenes del futuro, de cómo se presentaría el ambiente, si decide avanzar, y agarrar aquella pelota o empujar tal bloque de madera que se le presenta. El estudio de esos problemas, me ha puesto en claro que tenemos esas operaciones mentales, el uso de imaginación y modelos.

Podría aventurar, que concepto de x es un conjunto de propiedades de x, y modelo, es cómo esperamos que x actúe en alguna circunstancia. Las propiedades me ayudan a clasificar lo que recorto, como "mesa" o como "árbol". El modelo me ayuda a planear, sin tener que actuar directamente.

El modelo de una taza de té, me dice que si la empujo fuera de la mesa, caerá, y probablemente se rompa. Si no sucediera así, me sorprendería. Me sorprendería si el leopardo resulta amigable, y así. Los modelos nos dan un marco para operar con la imagen que tenemos de la realidad.

La ciencia va más allá del modelo. El modelo nos dice que la luna tiene fases, de 28 días. La ciencia trata de explicar por qué es así el modelo. Trata de explicar por qué sucede X. Como seres humanos, muchos sucesos nos aparecen, y no sabemos por qué. Los llamamos contingentes. Explicar las fases de la luna (está iluminada por el sol, vean cómo las fases tienen relación con el sol, etc....) es dar algo más que el modelo: es explicar por qué el suceso X no es contingente, sino necesario.

Siempre hemos tendido a encontrar la necesidad de los sucesos que nos rodean. Ese impulso, es parte del origen de los mitos (no creo que sea la única causa de su adopción, la muerte, la finitud, las dudas que nos plantea imaginarnos el futuro, ahí debemos buscar la adopción de mitos). Pero en los últimos siglos, hemos encontrado que dialogando con la realidad, hemos avanzado en el descubrimiento de los mecanismos.

Hay corrientes del pensamiento, desde Pitágoras y Parménides, de alguna forma Platón, hasta podríamos decir Hegel, que se han recostado de manera exagerada, en la razón. La razón humana es solamente una herramienta, que emergió en la evolución. Sola, no puede hacer todo. Pero tenemos la realidad. Dialogar con la realidad, con actitud científica, con experimento, predicción y comprobación, con varios métodos científicos (no hay método único), es lo que nos ha ido permitiendo descubrir mecanismos, o imágenes y metáforas que corresponden de manera fructífera a los mecanismos que están abajo de la apariencia que se nos presenta.

Ni la intuición, ni los mitos, ni la razón en aislamiento, nos llevarán más lejos.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía