Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 31 de Agosto, 2007, 12:10

Sigo leyendo al Leviatán de Thomas Hobbes, y me sorprende la claridad con que trata algunos temas. Uno que me interesa sobremanera, el lenguaje, su uso y su abuso, lo trata en el capítulo IV, que no tiene desperdicio. Comencemos hoy a explorar este capítulo.

Primero recuerda a la imprenta, y a las letras, como grandes invenciones. Pero leemos:

... la más noble y beneficiosa invención de todas fue el lenguaje, que consiste en nombres o apelaciones y en su conexión, mediante las cuales, los hombres registran sus pensamientos, los recuerdan cuando han pasado y se los declaran también unos a otros para utilidad mutua y conversación, sin lo cual no habría existido entre los hombres ni república, ni sociedad, ni contrato, ni paz ni ninguna otra cosa que no esté presente entre los leones, osos y lobos.

Notable apelación a la diferencia con los animales. Creo que el ser humano tiene el lenguaje, pero no es lo más distintivo que posee. Tiene algo más, las capacidades de pensamiento abstracto, formación de modelos, de ahi, el manejo de una "realidad" posible en la mente. El lenguaje tiene varias funciones, y actualmente, nos aparece tan ligado al pensamiento, que no podemos verlo como una capacidad separada.

El primer autor del lenguaje fue el propio Dios, que instruyó a Adán en la denominación de las criaturas por él presentadas a su vista, aunque la Escritura no dice más de este asunto.

A Hobbes le asombra de alguna forma esta sola mención. ¿Y las demás palabras?

Pero fue suficiente para llevarle a añadir más nombres a medida que iban dándole ocasión la experiencia y el uso de las criaturas, y para unirlas gradualmente a fin de hacerse comprender; y así, con el paso del tiempo, fue consiguiendo el hombre tanto lenguaje como cosas a designar, aunque no tan copioso como el requerido para un orador o filósofo. Porque nada encuentro en la Escritura a partir de lo cual deducir directa o indirectamente que Adán recibió de Dios los nombres de todas las figuras, números, medidas, colores, sonidos, fantasías y acciones, y mucho menos los nombres de palabras y del lenguaje, como general, especial, afirmativo, negativo, interrogativo, optativo, infinitivo, todos los cuales son útiles; y menos aún los nombres de entidad, intencionalidad, quiddidad y otras palabras sin sentido de la Escolástica.

Aprovecha Hobbes para pegarle a la filosofía que lo precedió. Interesante su referencia a las escrituras, donde no ve que se le haya dado al hombre más que algunos nombres: según él, lo demás ha sido invención humana. Hobbes vive en un tiempo donde se pone en cuestión las enseñanzas de los antiguos, de la autoridad, pero no a Dios o al cristianismo.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía