Angel "Java" Lopez en Blog

Septiembre del 2007


Publicado el 30 de Septiembre, 2007, 17:28

El bueno de Aldo R. me alcanza este texto, atribuyéndolo al escritor uruguayo Eduardo Galeano. El texto original es de otro autor (ver el comentario de este post) y leer la desmentida de:

http://www.marcianoduran.com.uy/?p=277

Es un texto "Desechando lo desechable", del escritor uruguayo Marcelo Durán. Pueden ver el texto original en

http://www.marcianoduran.com.uy/?p=277#more-277

Disculpas desde acá, que

Dejo igual esta versión, como curiosidad, que creo logra transmitir el mensaje original:

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.

No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos. Los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!

Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.

¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por donde se entra. Lo más probable es que lo de ahora está bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

Es que vengo de un tiempo en que las cosas se compraban para toda la vida. ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.

¡Nos están fastidiando!¡¡ Yo los descubrí. Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?

Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!!¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de........... años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon. La goma solo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.

De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el "guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo" pasarse al "compre y tire que ya se viene el modelo nuevo".

Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo)

Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con que se consiguieron? 

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. .

¡¡Como guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡Guardábamos las chapitas de los refrescos! 

¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro.

Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela.

¡Tooodo guardábamos!

Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.

Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor. Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. 

¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín. Las cosas no eran desechables. Eran guardables.

¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver!!. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne! Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con que  intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna,  con la inscripción a mano en una sota de espada que decía  "este es un 4 de bastos". Los cajones guardaban pedazos izquierdos de  palillos de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden "matarlos" apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada. Ni a Walt Disney.

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: "Cómase el helado y después tire la copita", nosotros dijimos que sí, pero, ¡ minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.

Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos  de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. Ah ¡ No lo voy a hacer!

Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.

Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer.

No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.  No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour. Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.

Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado.

Yo he tenido cajones como los que describe. Y recuerdo tener a las gallinas en el fondo de casa, esperando reciclar de todo. Si no fuera por algunas mudanzas, tendría hasta el Billiken de los cincuenta años, el Rasti Matchbox 1000, y Mis Ladrillos. Sigo teniendo, eso sí, algunos libros de primaria, y hasta algún almanaque de los cincuenta, donde todo se llamaba Perón por estos lares.

Pero el texto apunta a otros temas: al contraste con lo que era esa vida, con la de hoy, la vejez, los cambios, la caducidad de todo....

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Publicado el 28 de Septiembre, 2007, 0:12

Supongamos que vivimos en el desierto, hace dos mil años, en una pequeña tribu, dedicada al ganado y a explotar un pequeño oasis. Un forastero nos visita y expone su concepción del mundo:

"El mundo es redondo, y descansa sobre ocho elefantes gigantes, que a su vez, se paran sobre el caparazón de una tortuga marina grandísima, que va nadando por un mar infinito".

Para nosotros, es asombroso. ¡Qué concepción! El forastero agrega:

"Los terremotos se producen porque alguno de los ocho elefantes mueve su pierna".

¡Notable persona! ¡tiene explicación para todo! ¡cuánta sabiduría ha llegado a nosotros! Lo que nos explica aclara la aparición de esos terribles movimientos telúricos, que de vez en cuando azotan nuestras tierras.

Realmente el forastero debe ser un hombre agraciado por los dioses, alguien que tiene una llegada al conocimiento que nosotros no tenemos.

El problema, tal como lo vemos hoy, con el diario del lunes, es que el forastero plantea un modelo, con mecanismo, una descripción de las partes y sus relaciones, del mundo, que es un modelo que no corresponde con la realidad. Pero su descripción está tan bien armada, que hasta explica fenómenos como los terremotos.

Claro, no teníamos forma de corroborar al modelo hace dos mil años. Hoy sí.

Creo que muchas exploraciones y creaciones de modelos, como el psicoanálisis, son muy especulativas. Y no veo que busquen más corroboración que una supuesta adecuación a lo que sucede, pero que en realidad no es una adecuación fuerte, simplemente un arreglo de los hechos al supuesto modelo de la realidad. Hoy se habla de inconsciente, como el forastero de nuestra historia habla de la pata de elefante.

No basta con tener un modelo. Hay que corroborarlo. La coherencia de lo que explique, no es signo de verdad o adecuación con la realidad, sino que hay que explorar más.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 26 de Septiembre, 2007, 16:14

Karl Marx, desde joven, estaba interesado en la filosofía y la ciencia. Pero siguiendo el mandato paterno, estudió Jurisprudencia, primero en la universidad de Bonn (1835-1836) y luego en la de Berlin (1837-1841).

El joven Karl, impetuoso y romantico, es miembro del "club de la taberna". El rector de Bonn lo condena un día de prisión "por embriaguez y escándalos nocturnos". También ingresa al "club de los poetas". En ese tiempo, repleto de entusiasmo, se bate a duelo y recibe un corte por encima del ojo izquierdo. Con temor, su padre lo regresa a Tréveris y luego lo envía a Berlin. En 1837 Marx le escribe una carte, uno de sus primeros textos que se han conservado:

Carta de Marx a su padre, 10-11-1837, desde Berlín:

Querido padre:

¿Cómo veo la vida? Como expresión de un afán espiritual que cobra forma en todas las direcciones: en la ciencia, en el arte, y en los asuntos privados. La poesía me acompaña, pero me tengo que dedicar a la jurisprudencia. Aunque siento la necesidad de la filosofía.

También desde Berlín, en 1836, le escribe a Jenny, su futura esposa, un cuaderno lleno de poesías, como:

No puedo realizar en la calma
lo que se impone a mi alma
y huyendo de las comodidades y el reposo,
me precipito siempre al combate.
Querría conquistar todo lo que otorgan los dioses,
explorar intrépidamente el dominio de las ciencias,
afirmar mi maestría en la poesía y en el arte.
Hay que atreverse a emprenderlo todo,
sin tregua ni descanso,
huir de la apatía que nos aparta
de la voluntad y de la acción,
no refugiarse en estériles meditaciones
y no doblegarse vilmente ante el yugo,
pues siempre nos quedarán el deseo
y la esperanza que nos llevan a la acción.

Interesante agitación que ya tenía de joven.

Textos citados en: Marxismo para principiantes, Néstor Kohan, Pier Brito, Editorial Era Naciente.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 25 de Septiembre, 2007, 0:48

Hoy me sorprende encontrar este párrafo del filósofo e impulsor de la ciencia, Francis Bacon (1561-1626) (no confundir con el pintor del mismo nombre) en su obra "Cogitationes de Natura Rerum".

Consta suficientemente que todo cambia, que nada perece verdaderamente y que la suma de la materia permanece entonces siempre igual. De la misma manera que fue necesaria la omnipotencia de Dios para que algo se creara a partir de la nada, así también se requiere de su omnipotencia, para que algo se reduzca a la nada. No importa si esto último se efectúa por destitución de la virtud conservadora o por un acto de disolución. Sólo es necesario que interceda un decreto del Creador.

Notable intuición, que antece a Lavoisier en varios años. No sé si alguien antes de Bacon mencionó la conservación de la materia. Creo recordar algún párrafo de Parménides o de Heráclito. Pero es en Bacon donde encuentro por primera vez este concepto en forma clara.

Quiero comenzar a estudiar algo de la obra de Bacon, quien ha influido de varias maneras en la aparición de la ciencia moderna.

Como curiosidad, puede leer sobre la atribución a Bacon de las obras de un imaginario Shakespeare:

http://www.geocities.com/theminde@btinternet.com/intro.htm

Hay algunas de sus obras disponibles en el Proyecto Gutenberg:

http://www.gutenberg.org/browse/authors/b#a296

Trabajos escaneados de Bacon:

http://www.archive.org/search.php?query=Francis%20Bacon%20AND%20mediatype%3Atexts

Más libros disponibles en línea

http://www.classic-literature.co.uk/british-authors/16th-century/francis-bacon/

El fragmento que destaco es mencionado en "Entre el atomismmo y la alquimia, la teoría de la materia de Francis Bacon", de Silvia Manzo, Editorial Biblos.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 24 de Septiembre, 2007, 0:48

Hace algún tiempo, había una publicidad en la televisión de mi pais, donde un joven, vestido de lama, mostraba su camino a la iluminación, luego de la aparición en su frente de una "tercer ceja". En una escena, viajando en un colectivo (transporte público) en Buenos Aires, un acólito, también vestido de amarillo, le preguntaba:

- Maestro, ¿de donde venimos, adonde vamos?

Y el supuesto maestro, serio, inmutable, contestaba:

- Venimos de Barracas, vamos a Caballito

(son barrios de mi ciudad)

Es una buena pregunta, la del discípulo. Y desde hace miles de años, distintos pensadores se la han hecho, tratando de esbozar una respuesta. Déjenme aquí, explayarme con mis posturas, ideas, y conjeturas. Una aclaración: la pregunta la trato como si preguntara sobre el ser humano, en general, no sobre un individuo en particular.

En primer lugar, veamos el "de donde venimos". Creo que llegados a esta altura del siglo XXI, es indudable que somos producto de la evolución. La evolución es un hecho, y hay una teoría de la evolución (con variantes a discutir), que explica los hechos. La genética también acudió en auxiliio de la teoría, y hoy tenemos abundantes pruebas de la relación biológica del ser humano con los primates. Así que, me temo, no venimos del barro, no venimos de un paraíso, a no ser que llamemos paraíso a la zona del Africa que abandonamos hace tiempo.

Hace poco, comentaba las palabras de E.O.Wilson en Carta a un pastor:

Pienso que la humanidad surgió en la Tierra por la evolución de formas inferiores de vida a lo largo de millones de años; para decirlo sin pelos en la lengua: que nuestros antepasados fueron animales similares a los grandes simios.

Bien, este es un punto importante: muchos pensadores, en la historia, ignoraron este dato, pensando que el ser humano era algo especial, o inmutable, o creado por una divinidad. Solamente con la ciencia y Darwin y sus seguidores, hemos llegado a descubrir lo que nos empecinamos en negar por otros medios: somos un ser vivo más, un organismo, un primate, con todo lo maravilloso que eso implica.

Claro, siempre podemos pensar que somos algo especial, que nuestra alma es inmortal, o que tenemos un soplo divino, algo que nos distingue del resto de la creación. Señores y señoras: no he visto nada de eso, en lo que he vivido.

Pero basta de nuevo acudir a la ciencia, para destronar cualquier pretensión de algo distintivo en el ser humano: la astronomía nos ha sacado del centro de todo, y hasta nos ha hecho ver lo inmenso que es ese todo. Y lo maravilloso que es todo lo que hay en la naturaleza.

Si todavía quedara alguna duda, quisiera recordar acá un famoso pasaje de la filosofía, que ya vimos en Un plin plin en el viento:

"En un apartado rincón del universo, donde titilan innumerables sistemas solares, hubo una vez una estrella en la que inteligentes animales inventaron el conocimiento. Fue ése el más orgulloso y mentiroso minuto de la "historia universal", pero sólo un minuto. Tras pocos resuellos de la naturaleza, la estrella se congeló, y los inteligentes animales hubieron de morir. Alguien pudo invetar una fábula así, y sin embargo no habría ilustrado de modo suficiente la situación tan lamentable, tan sombría y fugas, sin fines y contingente que presenta el intelecto humano dentro de la naturaleza; hubo eternidades en las que no existió; si desaparece, nada pasará. Pues no hay para ese intelecto otra misión fuera de la vida humana. Es sólo humano, y solo su dueño y productor lo toma de modo tan patético como si los goznes del mundo giraran sobre él. Pero si pudiéramos entendernos con el mosquito advetiríamos que también flota por el aire poseído por ese pathos y que se siente en él el centro alado del Universo" [...]


Nietzche, F., "Sobre verdad y mentira en sentido extramoral"

Somos eso, un pedo en una canasta del Universo. No se crean que somos mucho más.

Entonces, ¿hacia dónde vamos? Respuesta primera: vamos por el mismo camino que va el Universo. Vemos que el Universo cambia, tiene una historia, una evolución, un afán de organización que no sabemos si es accidental, contingente, emergente de sus leyes y bases, o teleológico, es decir, si todo ese movimiento de sus cambios tienen un fin determinado.

Yo me inclino por ver a la flecha de la historia del Universo como algo emergente de sus leyes básicas. Pero es una conjetura. No tenemos la más remota idea de por qué hay algo, en vez de la nada. No sabemos hacia dónde va todo este rebaño de miles de galaxias, en las que estamos inmersos.

Pero es indudable que estamos a bordo. Entonces, podemos contestar ¿hacia dónde vamos, "dentro" del Universo? Mi respuesta es más firme en este caso: pienso que somos uno más de los productos de la organización creciente que se ha dado en este lugar del cosmos, y no dudo que similares organismos han surgido, surgen y surgirán en cualquier lugar y circunstancia propicia. Pensar que somos el centro del universo, que la "historia humana" es "historia universal", es lo más pretencioso que cualquier criatura haya podido pensar. Los dioses, si existe, deben estar riéndose de nosotros por semejante soberbia.

No, somos una especie, una humanidad, que ha logrado alcanzar algunas características: pensamiento abstracto, comportamiento, ética, afectos y razón, organización de grupos. Pero no somos nada especial. No somos EL producto, el punto culminante de la creación. Somos apenas un organismo más entre otros que habrán aparecido. Un experimento que alguien ha lanzado, del cual somos apenas una instancia, una esquina perdida, tal vez algo más interesante, pero una instancia nada más, dentro de toda esta retorta de caldo cósmico, que se está cocinando.

Entonces, ¿hacia dónde vamos? Un vistazo a lo que ha pasado, me hace postular una respuesta: cada milenio que ha pasado, desde nuestra aparición sobre la superficie del planeta, hemos crecido, nos hemos expandido por más y más lugares. La razón y otras capacidades, nos han posibilitado explorar la realidad, y en el último medio milenio, nos hemos aprovechado de esas capacidades jugando con la ciencia. Así como somos un pedo en una canasta, somos un pedo que conoce, que investiga, que descubre y puede levantar la cabeza para observar galaxias inalcanzables, y elucubrar sobre todo el universo.

En nosotros, encontramos un organismo que está superando la evolución biológica, que tiene una cultura, una acumulación de conocimiento, una tendencia a formar grupos, tribus, cada vez con más individuos. Nos estamos moviendo, claramente, hacia el abandono de este planeta.

No hay "historia humana", en el sentido de Marx o del cristianismo: un camino donde el futuro es claro y determinado. No, no nos espera la redención, ni la desaparición de las clases. Es algo más complejo: somos lo que surja de las fuerzas del desarrollo humano. No somos un proyectil, que vaya en una dirección. Esto es importante entenderlo: cualquier especulación, aquí, o en otro lado, sobre el futuro humano, es justamente eso, pura especulación. Pero afirmaría que cualquier especulación que proponga una "historia", en el sentido de una serie de capítulos que nos vendrán indubitablemente, en el sentido de un destino que tenemos, es aún más especulativa y discutible.

Espero que en los próximos siglos, la humanidad, como conjunto, esté más conectada, más "aware", advertida, de lo que es y del lugar que ocupa en la naturaleza. Ciertamente, hoy la humanidad está dividad. No es claro para mí si alguna vez se unificará. Pero creo que cada siglo que pase, el conocimiento, las relaciones, y otras fuerzas, harán más cohesiva a nuestra especie, hasta que nuevamente se disperse.

¿Hasta dónde llegaremos? No lo sé. Especulo que podremos abandonar el planeta, pero es difícil ver si es físicamente posible para un organismo como el nuestro, llegar más allá. Arthur Clarke, planteaba, en "El fin de la infancia" que si bien podemos abandonar el planeta, el espacio estelar nos está negado. Pero, ¿acaso no estamos llegando al dominio de la biología? ¿no estaremos al borde de un salto evolutivo?

Un comentario más: aún con nuestras capacidades "especiales", bien podríamos ser apenas un hongo, un detrito depositado en la superficie de un planeta diminuto, un accidente, algo olvidable, un subproducto de este caldero universal, una mancha inservible, un error esporádico, un olvidable suceso.

Ante la duda, no seamos demasiado soberbios. Pero sigamos, sigamos construyendo la historia humana, y explorando la realidad.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 23 de Septiembre, 2007, 0:03

E.O.Wilson, en su libro "La creación, salvemos la vida en la Tierra", escribe como si estuviera conversando con un pastor religioso, de alguna rama protestante, presumo. Creo interesante, mostrar un fragmento de ese libro, aquí en la sección filosofía, porque expresa una postura parecida a la mía (alguna diferencia comentada hacia el final de este "post"). Leemos en el capítulo I:

Estimado Pastor:

Aunque no nos hemos encontrado personalmente, tengo la impresión de conocerlo bastante y me siento autorizado para dirigirme a usted como amigo. En primer lugar, tuvimos la misma formación religiosa, pues me crié en Alabama, en el seno de una familia baptista, congregación cristiana fundamentalista de los Estados Unidos. Respondí al llamado evangélico y fui sumergido literalmente en las aguas. Si bien no comparto ya las creencias cristianas sobre la intervención divina, estoy seguro de que, si nos encontráramos y habláramos sobre nuestras más íntimas concepciones, lo haríamos en un clima de respeto y buena voluntad porque nos unen muchos preceptos de conducta moral. En la medida en que estas cosas puedan todavía influir sobre la cortesía y la gentileza, quizá también tenga importancia el hecho de que los dos nos dediquemos a tareas intelectuales con un espíritu humanitario.

Le escribo para pedirle ayuda y consejo. Desde luego no hay manera de eludir las diferencias que separan nuestras respectivas cosmovisiones. Usted acepta el carácter trasncendental de las Sagradas Escrituras judeocristianas y cree en la inmortalidad del alma. Para usted este planeta es una suerte de estación hacia una segunda vida eterna pues la salvación está garantizada para los redimidos en Cristo.

Acá destaco en lo que más coincido:

Yo, en cambio, soy un humanista laico. Creo que la existencia es lo que hacemos de ella en cuanto individuos; que no hay garantía alguna de vida después de la muerte y que el cielo y el infierno los construimos nosotros en este planeta. No hay para nosotros otra morada. Pienso que la humanidad surgió en la Tierra por la evolución de formas inferiores de vida a lo largo de millones de años; para decirlo sin pelos en la lengua: que nuestros antepasados fueron animales similares a los grandes simios. En mi opinión, además, la especie humana está adaptada físicamente y mentalmente a la vida en la Tierra y no en cualquier otro lugar. No obstante, compartimos un código de conducta ética fundamentado en la razón, la ley, el honor y un sentido innato de la dignidad que algunos atribuyen a la voluntad de Dios.

Usted hablará de la gloria de una divinidad invisible; yo, del esplendor del universo que por fin se nos manifiesta. Usted dirá que Dios se encarnó para salvar a la humanidad; yo diré que Prometeo robó el fuego sagrado para liberar a los hombres. Puede ser que usted haya alcanzado ya la verdad última; yo la busco aún. Es posible que yo esté equivocado o que usted esté en el error. También es posible que los dos veamos sólo parte de la verdad.

¿Acaso estas discrepancias en nuestra cosmovisión nos separan en todo? No lo creo. Tanto usted como yo, como todos los seres humanos, bregamos por alcanzar las mismas metas de seguridad, libertad de elección y dignidad; en suma, por una causa que a nuestro parecer nos excede.

Si está de acuerdo, podemos intentar encontrarnos de este lado de la metafísica para encarar el mundo real que compartimos. Lo digo de esta manera porque está en sus manos resolver un enorme problema que me preocupa por demás y que espero que a usted también lo preocupe: le propongo que dejemos de lado nuestras diferencias para salvar la Creación...

Yo discutiría lo de:

En mi opinión, además, la especie humana está adaptada físicamente y mentalmente a la vida en la Tierra y no en cualquier otro lugar.

Creo que tenemos la capacidad de adaptarnos a otros lugares, y aún más, de adaptar otros lugares, pienso en planetas, a nuestras necesidades.

Con respecto a:

No obstante, compartimos un código de conducta ética fundamentado en la razón, la ley, el honor y un sentido innato de la dignidad que algunos atribuyen a la voluntad de Dios.

me parece algo grande aplicar "fundamentado". Si así fuera, sería más fácil adoptar esos códigos por una mayor cantidad de gente.

Y sobre

Tanto usted como yo, como todos los seres humanos, bregamos por alcanzar las mismas metas de seguridad, libertad de elección y dignidad; en suma, por una causa que a nuestro parecer nos excede.

me parece que "todos los seres humanos" es una expresión optimista. Hay gente que considera dignidad de distinta forma. Basta ver culturas donde a una mujer se la apedrea por haber sido infiel. No veo en todos lados una búsqueda de libertad de elección y dignidad, o por lo menos, no veo que tengamos todos los mismos referentes a esas expresiones. Pero tengo la esperanza, que con el tiempo, esas ideas de libertad de elección y dignidad, como la entedemos varios de nosotros, se vayan expandiendo, sin necesidad de hacer proselitismo ni religioso ni político, sino apelando a lo que llamaría la propia naturaleza humana y el buen sentido que deberíamos tener todos.

El resto del libro, Wilson lo dedica a llamarnos la atención sobre el medio ambiente, y el resto de la vida en la Tierra. Tengo mis dudas sobre las conclusiones de Wilson, pero deberé leerlo con más detenimiento. Como siempre, ya llegará un post comentando el libro completo, o una serie de artículos, sobre puntos en particular.

Los fragmentos son el comienzo del capítulo I de

La Creación
Salvemos la vida en la Tierra
de Edward Osborn Wilson
Editorial Katz

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 22 de Septiembre, 2007, 16:47

Robert B. Laughlin, premio Nobel de física de 1989, en su libro "Un universo diferente" escribe un párrafo que me gustaría destacar. Pone en el tapete que tenemos un impulso dirigido a buscar las causas últimas:

La disciplina científica a la que me dedico, la física teórica, se ocupa de las causas últimas de los fenómenos. Por supuesto, los físicos no tenemos el monopolio de la reflexión sobre el tema, pues todos pensamos alguna vez en las causas últimas, en mayor o menor medida. Debe ser un rasgo atávico que adquirimos cuando vivíamos en África y peléabamos por la supervivencia en un mundo físico en el que de hecho hay causas y consecuencias, relación que se manifiesta entre estar cerca de un león y ser devorado por él, por ejemplo. Así, los seres humanos estamos hechos para buscar las relaciones causales entre distintos fenómenos, y nos da placer encontrar reglas con implicaciones encadenadas. También estamos diseñados para no tolerar situaciones en las que nos inundan los hechos sin que podamos hallar en ellos significado alguno. Todos deseamos en secreto que exista una teoría última, un conjunto general de leyes de las que se desprenda toda la verdad que nos libre de la frustración que nos provocan los hechos. De ahí que la física teórica interese a muchas personas que no se dedican a la actividad científica, que deciden adentrarse en ella incluso cuando a veces les resulta demasiado técnica y abstrusa.

Creo que el rasgo que describe ha tenido importancia, tal como dice Laughlin, en nuestra supervivencia. Yo agregaría que tratamos de armar modelos, esa es una capacidad de nuestra mente. Y lo que sucede, es que si esos modelos son fundamentados con causas últimas, son mejores modelos, y más útiles incluso para la supervivencia. Una cosa es explicar la lluvia por el modelo "hay un dios de la lluvia", y otro, es buscar otra causa, una más acorde con la realidad, la causa real podríamos decir, para armar un modelo de lo que nos rodea.

Laughlin también da en el clavo, por lo menos en mi caso, al describir el interés de algunas personas, como yo, por la ciencia, y en especial por la física. Aclararía igual, que tal vez yo no quiero librarme de la frustración de los hechos. No lo pondría en esos términos. Mas bien, pienso que es interesante, y hasta diría importante, comprender, tratar de entender, el por qué de las cosas.

Me gusta también el párrafo, porque insinúa que tenemos operaciones mentales, de búsqueda de relaciones. Yo creo que tenemos una gran capacidad de asociación, además de la de formar modelos. Pero que esas capacidades no se van aplicando junto con la lógica, de ahí, la necesidad de revisar nuestras conclusiones, relaciones, modelos, concepciones del mundo.

El fragmento aparece en el capítulo I del libro:
Un universo diferente
La reinvención de la física en la edad de la emergencia
de Robert B. Laughlin
Editoria Katz

Lauhlin escribe para exponer su postura: la emergencia de muchas leyes de la física. Es un libro interesantísimo, aunque algo arduo, porque el autor no pone explicaciones detalladas, ni siquiera un diagrama, cuando expone su caso. Ya llegará el momento de comentar más en detalle el libro completo, y aclarar qué entiende este autor como emergente. Por ahora, extraemos de la Wikipedia:

A Different Universe: Reinventing Physics from the Bottom Down is a 2005 physics book by Robert Laughlin, a winner of the Nobel Prize in Physics. It argues against the overuse of reductionism in fields such as string theory, and emphasizes that the future of physics research is in the study of emergence.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 20 de Septiembre, 2007, 1:38

Cada vez más aparecen aplicaciones a usar directamente desde la web, y Google es uno de los sitios que más se ha preocupado por ese tema.

Ahora, el bueno de Miguel Angel Saez, me avisa que hay un nuevo servicio a partir:

http://docs.google.com

Podemos diseñar en línea nuestras propias presentaciones PPT:

Notable servicio que se agrega a lo que ya ofrecía: armar y modificar documentos y planillas de cálculo.

¿Llegará el día donde todo se pueda hacer desde el explorador de Internet? Look ma, no local disk... ;-)

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Internet

Publicado el 19 de Septiembre, 2007, 10:51

Edward O. Wilson es un biólogo, evolucionista, sobre el que tendría que discutir bastante, supongo que en la sección Ciencia de este blog. Ha tenido ideas que resultaron bastante discutidas entre biólogos y más allá. Es prácticamente el creador de la "sociobiología" y uno de los fundadores de la corriente que llego a la dilvugación en "El gen egoísta" de Richard Dawking. Pero hoy quisiera exponer un texto del libro de Wilson "Salvemos la vida en la Tierra" (yo lo tengo de Editorial Katz), que me alivia de escribir sobre el tema de la aparición de la ciencia (lo coloco en la sección filosofía, porque lo quiero catalogar en el futuro, en las discusiones sobre la filosofía de la ciencia):

Hace millones de años existía el instinto animal, al que se agregaron luego rudimentos de cultura, probablemente en la etapa de transición de los primates al hombre. En una etapa posterior de mayor inteligencia aun, surgió el sentido de lo sobrenatural, y de ahi los demonios, los fantasmas ancestrales y los espíritus divinos que poblaron el espíritu humano. Como no existía la ciencia, había que recurrir a la religión para explicar el lugar del hombre en el universo. Surgidas de los sueños, las imágenes religiosas fueron consagradas en la cultura por chamanes y sacerdotes. Los dioses habían creado al hombre. Esos seres que vivían rodeados por la naturaleza reservaron a los dioses las montañas sagradas, los lugares recónditos y los cielos. En algún momento del remoto pasado, los divinos humanoides habían creado el mundo y gobernaban ahora los destinos del hombre. La imagen engrandecida que los hombres iban concibiendo de sí mismos se elevó por encima de la naturaleza,pero ellos obedecían a los dioses como hijos y como siervos. Dirigidas con mano férrea por sus dioses, las tribus adquirían unidad y fuerza. Triunfaban sobre las tribus rivales y sus falsos dioses. También dominaban la naturaleza, destruyéndola de paso en gran medida. Los hombres creían que su destino no estaba en este mundo; se sentían inmortales, algo así como semidioses.

En el curso de ese proceso, surgió en Europa durante el siglo XVII una imagen alternativa del hombre. El arte y la filosofía comenzaron a desprenderse de los dioses, y la ciencia empezó a obrar con total independencia. Paso a paso, asediada a menudo por los devotos de las Sagradas Escrituras, la ciencia fue construyendo una cosmovisión alternativa fundamentada en una imagen del hombre verificable y autónoma. Duplicando los conocimientos adquiridos cada quince años durante los últimos trescientos cincuenta años, ha indagado el corazón mismo de la naturaleza y ha encontrado allí una fuerza creativa autónoma inimaginable antes por su vastedad. En esa nueva imagen se condensaron las antiguas rivalidades religiosas, que quedaron reducidas a meros conflictos tribales. La ciencia se ha transformado en la más democrática de las empresas que acometió el ser humano. No es ni religión ni ideología. No tiene pretensiones fuera de lo que puede comprobarse en el mundo real. Genera conocimiento de la manera más productiva y homogénea en la historia, y sirve a la humanidad sin rendir pleitesía a ninguna deidad tribal.

Varios pensadores discutirían muchas de las afirmaciones. Pero yo me alineo con gran parte de lo escrito por Wilson. Habrá que ver cuán "verificable y autónoma" es la imagen del hombre que plantea. Pero me gusta lo de "indagar el corazón mismo de la naturaleza" y el haber encontrado "una fuerza creativa autónoma inimaginable antes por su vastedad". Eso es lo que nos ha dado la ciencia: una perspectiva de lo que existe, que no habíamos conseguido anteriormente. En unos siglos, pasamos de Tierra y Sol, a un Universo tan inmenso, y a una realidad tan asombrosa, que tenemos que revisar todas nuestras posturas que parecían tan firmes.

Por más que algunas corrientes de pensamiento quieran poner a la ciencia como una nueva ideología y dios, no veo que realmente pase eso. La ciencia (para poner un sustantivo) es una actividad, que a pesar de sus integrantes, de los científicos, de sus prejuicios, cegueras, y preferencias, va avanzando con un diálogo con la realidad, que la hace avanzar, con retrocesos, pero con avances reales.

Igualmente, debería comentar en algún momento el resto del libro, donde Wilson se despacha con afirmaciones que considero dudosas.

Pero vaya por ahora esta muestra de su pensamiento.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 18 de Septiembre, 2007, 0:38

Ya había escrito sobre Second Life, el sitio donde uno puede vivir una "segunda vida", como persona virtual. Ahora me entero que la gente de IBM de Europa, ha organizado una huelga en el propio sitio.

Según:

http://www.noticiasdot.com/wp2/2007/09/17/empleados-de-ibm-llevan-su-huelga-a-second-life/

Trabajadores de IBM protestarán online por la propuesta de un recorte salarial de 1.000 euros y por la ruptura unilateral del acuerdo con los sindicatos

Los trabajadores de IBM comenzarán mañana la que será la primera huelga virtual de la historia en Second Life (Mundo Virtual) por la propuesta de la multinacional de recorte salarial de 1.000 euros al año a los trabajadores de la empresa en Italia y por la ruptura unilateral del acuerdo con los sindicatos.

A pesar de lo que dice esa noticia, parece que ya viene de antes el tema:

http://www.theregister.co.uk/2007/08/24/ibm_italy_strike/
http://www.union-network.org/uniwebmasters.nsf/slibm?openform

y hay que ver qué día se realiza finalmente.

Pero es notable cómo un sitio virtual es albergue para semejante manifestación. Ya he visto por ahí, presentaciones de productos y empresas, en el medio de Second Life.

Yo participaría de ese sitio, si me dejaran registrar con mi propio nombre o "nick". Pero ¿hasta dónde llegaremos con este tipo de actividades? Realmente, me resulta asombroso que la gente ocupe tanto tiempo en estas cosas.

Pero, como decía el Quijote, cosas verederes, Sancho... :-)

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Internet

Publicado el 17 de Septiembre, 2007, 0:45

El pasado 9 de Agosto fue dictada la primer clase de este cuatrimestre del curso de Cristina Lozano y Liliana Delgado, de Ideas y Organizaciones. El tema de este cuatrimestre será qué es el hombre. Recordemos el temario a visitar:

I- Marcando territorio: ¿Qué es “el hombre”?
Un habitante de dos mundos: Platón, Fedón
Un animal político, un ser social: Aristóteles, Política
Imagen y semejanza de Dios:  San Agustín , Confesiones 
Una cosa que piensa:  Descartes, Meditaciones metafísicas
Nunca un medio, sólo un fin: Kant, La religión dentro de los límites de la Razón
Animal simbólico:  E. Cassirer, Antropología filosófica

II- Un nuevo horizonte: El proyecto humano
Como protagonista de su  destino: Pico de la Mirándola, Discurso sobre la dignidad del hombre
A la luz del homo faber:  Marx, Manuscritos económico filosóficos
Hacia las relaciones con el otro: Sartre, El ser y la nada
Un ser-en-el-mundo: Heidegger, Ser y tiempo
En busca del espacio moral: Ch. Taylor, El malestar en la modernidad

III- Del otro lado  del cerco
Lo humano: “El minuto más altanero...”; Nietzsche, De la verdad y la mentira en sentido extramoral
Bajo sospecha: Freud, El porvenir de una ilusión  
Ciudadano de la gran ciudad: Subirats, El alma y la muerte; Kafka, América
En las garras de la sinrazón: Foucault, Historia de la locura
Un sujeto descentrado: Foucault, Las palabras y las cosas
Hombre y no-hombre: G. Agamben, Lo abierto. El hombre y el animal
El patriarcado en desorden: Castell, La era de la información
Mitos acerca de “lo femenino”: Simone de Beauvoir, El segundo sexo 
¿Una fórmula de ADN?:  D. Dennet , Dulces sueños ...

Quisiera en este post, resumir lo tratado sobre el problema del hombre, y agregar mis comentarios. La presentación del tema ocupó la primera media hora (cada clase dura dos horas), y luego pasamos a analizar a Pico della Mirandola, al cual dedicaré otro post. Encaremos ahora el problema del hombre.

Cada clase, es dirigida por una de las profesoras, con intervenciones de la compañera. En esta clase, dirige Liliana Delgado, ayudada por Cristina.

¿Qué es el hombre? Todos tenemos idea de quienes somos, pero es difícil definirlo, pasarlo a palabras y conceptos. Es una pregunta que ha sido tratada desde hace milenios. Exploremos algunos intentos de respuestas.

¿Qué es el hombre? ¿Cuál es su destino? ¿Cuál es su excelencia? ¿Cuál es su tarea, si la tiene? Occidente ha sido pródigo en respuestas. Como la mayoría de las preguntas que ha tratado de resolver la filosofia, está atravaseda por dualismos. Siempre se está privilengiando un elemento sobre otro: el espíritu sobre la materia, los sentimientos sobre la razón, o al revés. Hay intentos para salir de estos dualismos, porque dan una sensación de incompletitud, de no poder abarcar toda la respuesta posible.

En el programa de este cuatrimestre, hay pensadores clásicos (como Platón y Aristóteles) y otros más cercanos a nosotros (como Cassirer), que demarcan un territorio a partir del cual podemos pensar lo humano. Es lo que en el temario se agrupa bajo: I- Marcando territorio: ¿Qué es “el hombre”?

Como otro eje de esta propuesta, aparecen otros pensamientos. Como comenté, en esta clase comenzamos por Pico Della Mirandolla, y su Discurso sobre la dignidad del hombre. Son los pensadores de: II- Un nuevo horizonte: El proyecto humano

El tercer eje, es "el otro lado del cerco", salir de ese cerco de los dualismos, que han aprisionado todo el pensamiento occidental. El dualismo del que hablan Lozano y Delgado, es el planteado entre esencia humana y existencia humana.

Cuando Occidente piensa al hombre, lo hace desde el concepto de naturaleza humana, concepto que se ha naturalizado: estamos pensando todo el tiempo desde una naturaleza del hombre, que nos remite a una esencia fija. Recien se desbarata, se pone en cuestión, en el Siglo XX. Tal vez es nada, y se va construyendo segun el contexto.

Creo que acá Liliana se refiere a pensadores como Heidegger, o al bueno de Ortega y Gasset. Yo todavía tengo pendientes varias lecturas, pero recordemos acá a Ortega y su "yo soy yo y mis circunstancias", que destaca de alguna manera, que uno, como ser humano, nace y se desarrolla en un contexto.

Liliana destacó que aún sigue circulando en el lenguaje corriente que tenemos naturaleza humana.

En mi opinión, tenemos naturaleza humana, aunque no me queda claro en qué sentido la usa cada pensador que vamos a visitar. Para mí, somos antropoides con algunas capacidades adicionales, y no una tabla rasa, en blanco, sobre la que podemos dibujar cualquier cosa. Tenemos apetitos, deseos e impulsos, pero también (y aquí viene lo distintivo) podemos levantar la cabeza, tomar distancia, poner perspectiva, y antes de actuar, examinar lo que vamos a hacer. No somos un conjunto de actos reflejos. Por más que nuestros instintos y pulsiones estén integrados a nuestro actuar, tenemos la gran capacidad de la conciencia: podemos examinar las situaciones, examinarnos a nosotros mismos, formar conceptos y modelos, tener pensamientos abstractos, imaginar consecuencias. Y tenemos la voluntad de resistirnos a nuestros primeros impulsos.

No veo que tengamos una tarea, o excelencia: simplemente, estamos. Todos los descubrimientos de la ciencia, en estos últimos siglos, me muestran que el ser humano es algo contingente, una simple instancia en el universo, de algo asombroso: la vida, la organización creciente, la aparición de inteligencia. Pero somos como una hormiga: no somos EL INVERTEBRADO, con tarea y excelencia, solamente somos una instancia de la idea de vida inteligente. Bien podría ser que no estuviéramos aquí. Bien podría ser que si no hubiera caído un meteorito hace 65 millones de años, la vida inteligente del planeta tendría cola de tiranousaurio.

En cuanto a esencia humana, no comprendo exactamente a qué se refiere. Si es lo que hace que un ser humano sea un ser humano, y que si falta, es otra cosa, yo la asimilaría a naturaleza humana. Pero sospecho que varios pensadores incluyen como esencia humana al fin del ser humano, a la tarea que "tiene encargada", como podría ser el estudio de las causas finales de Aristóteles, tan adicto a lo teleológico, o el planteamiento del cristianismo, que nos dibuja un camino hacia la redención.

La pregunta de varios pensadores, se puede expresar en la duda ¿hay esencia humana o condición humana? de nuevo estamos en un dualismo, que es difícil romperlo. No me es claro a qué refiere el término esencia humana, que asimilo a naturaleza humana. Ante este dualismo, sólo puedo oponer lo expuesto arriba: tenemos naturaleza, derivada de nuestra evolución, y tenemos condición humana, derivado de nuestra capacidad de decidir, ver más allá y reflexionar sobre nuestras acciones.

Sigamos con la clase.

La naturaleza humana, que parecía desbaratado desde la filosofía del siglo XX (donde visitaremos Sartre y otros, para los cuales la existencia precede a la esencia, sea lo que sea que eso signifique), se desentierra desde la genética.

Acá detecto siempre algun prejuicio: la gente se resiste a considerar al ser humano como organismo, con genes, naturaleza animal, y demás. Parece siempre haber un resabio a considerarnos algo especial, algo que fue tocado por el dedo de un dios, y que estamos destinados a un futuro especialmente dado para nosotros, mientras que el universo simplemente fue creado para sernos dado como regalo en el paraíso.

Me parece saludable que la ciencia, la biología, la genética, surgan y se resistan a un discurso existencialista. Simplemente, hay, como siempre digo, estar "aware", advertido, percatado, de las limitaciones de cualquier aproximación unilateral al problema. El entierro de la naturaleza humana, por filósofos sentados en mesas de café, me parece algo a superar.

Pero, como durante curso del año pasado, surge la pregunta ¿en qué medida está condicionado por sus genes? Mi respuesta: estoy condicionado, hasta que me doy cuenta de las limitaciones y busco formas de superarlas. Por sus genes, el ser humano no puede volar. Pero vuela. Por sus genes, el ser humano no tiene garras ni fuertes dientes para desgarrar a su presa, pero mata y desgarra al leopardo. Somos genes, y más que genes. Tan simple como eso.

En una clase del año pasado, se planteó como ejercicio, que analizáramos qué factor era más importante para el desarrollo de una persona. Se enumeró (no tengo acá la lista completa) el entorno tecnológico, el entorno socioeconómico, los genes. Tengo pendiente escribir sobre esa clase, pero el ejercicio me ha tomado más de un año: muchas de las lecturas que he encarado en este último año, fueron guiadas por mi interés en ese problema planteado. En otro momento, escribiré más en detalle lo que he avanzado. Pero algo ya mencioné acá: tenemos naturaleza humana, también tenemos entorno, pero tenemos la voluntad. Aun con nuestros genes, aun dentro del ambiente que nos toque, podemos hacer más que reaccionar: podemos actuar.

Actualmente, el discurso de los genes es muy fuerte. No ocurría hace 25 años atrás, según Delgado. Imagino que en plena época posmoderna y de reacción a la modernidad, se veía con disgusto toda cosa que venga de la ciencia. Por suerte, eso no impidió que siguiéramos avanzando en la comprensión de la realidad.

Recordó Miss Delgado, que hoy se habla del gen del egoísmo. Ciertamente, expresiones como ésa aparecen, tal vez es más frecuente encontrarse con el gen de la obesidad, o el gen de la diabetes. Pero quisiera levantar la mano y mencionar: sólo algunos científicos apelan a semejante expresión. En el ámbito de la ciencia, se es conciente que esas expresiones son simplificaciones. Lo que sucede, es que muchas veces ese tipo de afirmaciones son las que llaman la atención en los medios, y son recortadas o puestas de tal forma, que aparecen como verdades escritas en piedras (por suerte, es frecuente que en la nota aparezca alguna entrevista a alguien que conozca del tema, y advierta que hablar de gen de tal cosa es una especulación bastante arriesgada; lamentablemente, suele ser un simple recuadro, luego de un título demoledor como "Se descubre el gen del amor").

Jorge, uno de los participantes, se alarmó un momento, mencionando que esto de ver en los genes la determinación del hombre, nos haría "volver a Adolfito y sus compañeros de clase". Bien, cualquier descubrimiento científico, se puede estirar y ver desde tantos puntos de vista, que hay que ser prudente. Basta ver lo que pasó con las ideas de Darwin, que desembocaron, vaya uno a saber cómo, en las ideas de Spencer, sobre la superioridad de algunos sobre otros. O ver cómo desde la relatividad del bueno de Einstein, se ha llegado a "todo es relativo" y similares. Como tantas veces, la culpa no la tiene la ciencia, sino el hombre, que, sin ser científico, toma cualquier idea y la lleva más allá de su aplicación razonable. No le temamos a la investigación biológica: solamente, estemos "aware", advertidos, lúcidos, de la diferencia entre una afirmación de la ciencia (conocimiento perfectible) y las conclusiones, afiebradas o no, que podemos sacar de ella.

Lozano, ante la alarma de Jorge, explicó lo siguiente: muchos pensadores consideran, que debido a que nuestra realidad está atravesada por tecnología, se hace imperioso pensar qué es el hombre, el hombre como razón, como logos, y repensar el concepto de persona, de dignidad, que trae el cristianismo. Una sociedad altamente tecnológica, atravesada por tecnología, donde el discurso científico, hace imperioso que el pensamiento revise, vea de nuevo, y busque una definición del hombre acorde a la realidad. Si la filosofía se ocupó siempre de la realidad, la realidad necesidad pensar al hombre.

Algunos comentarios míos: creo que la tecnología está entre nosotros y permea nuestras actividades, pero no hay que recargar sobre ella muchos de los problemas que tenemos entre manos. El pensar el hombre es imperioso, ya sea con tecnología o sin ella. Hay corrientes de pensamiento, que hacen de la tecnología un cuco, que afirman que "la tecnología", o "la tecnociencia" (palabrota inventada para poner en la misma bolsa términos distintos) es "algo" que nos lleva al desastre. Yo afirmaría que la tecnología es una herramienta, y que somos nosotros, los seres humanos, los responsables de usarla de una u otra manera. Sino, parece que fuera la "tecnociencia" la culpable, en vez de nosotros mismos, del estado de situación de las cosas.

Dicho esto, veamos que la ciencia (que es algo distinto de tecnología, si es que vamos a usarla así como sustantivo), especialmente la biología y sus aledaños, ha ido arrojando grandes luces sobre lo que es el hombre. Ninguno de los grandes pensadores de hace siglo y medio, tenía idea de lo que Darwin puso de manifiesto: el tiempo profundo, la evolución biológica, y que el hombre es el resultado de un proceso. Es ahí donde la filosofía tiene que volver a la ciencia. Hace unos siglos, un filósofo dominaba la ciencia de su tiempo. Hoy, veo, pocos son los pensadores de filosofía que conocen la ciencia que tenemos. Si queremos avanzar en la comprensión del hombre, bienvenida la filosofía y la instropección y la discusión del existencialismo: pero quisiera ver también ahí que, entre tantas corrientes de pensamiento, alguien recoja el guante de la ciencia, que con Darwin por una parte, y la física del último siglo, han descubierto más de la realidad que tanto seso aplicado a la filosofía de salón y café parisino.

Guadalupe, una de las asistentes, preguntó si el concepto de naturaleza humana estaba enterrado en el siglo pasado.

Delgado contestó: la filosofía no consideraba que era una esencia fija (algunos pensaban así, yo debería revisar la discusión al parecer famosa, entre Foucault y Chomsky ver Human Nature: Justice versus Power). Todos los acontecimientos del siglo XX, el sicoanalisis hicieron desbaratar esta idea de que hay una esencia fija (hmmm... yo no pondría al sicoanálisis como responsable de eso, me remontaría a la evolución, y a la sicología en general; los modelos del sicoanálisis son bastante especulativos). Se comenzó a pensar que el hombre se construye (ahí yo tendría que estudiar más lo que dice Ortega). La genética, asociada a la biotecnología, hace que se replantee la idea de hombre, y cuanto ya hay de dado por la vía de los genes. Esta idea (de algunas corrientes de pensamiento filosófico) de que no hay naturaleza humana, se ve desafiada por esta nueva postura. La idea de naturaleza humana, enterrada, ahora es un cadaver que se desentierra (como tantas veces, a la filosofía se le podría recitar aquello del Don Juan: "los muertos que vos matais, gozan de buena salud"... ;-)

Alberto planteó entonces que por genética se podría modificar la naturaleza humana.

A ver, tengamos claro algunos puntos, porque sino, mi opinión sobre el tema se esparce.

Primero: el ser humano es producto de un proceso evolutivo.

Segundo: el ser humano es un organismo. En mi postura, no hay alma separada de cuerpo, o alma inmortal.

De estos dos puntos, debemos recordar que, al ser producto de un proceso evolutivo, aún tenemos en alguna parte de nuestra cabeza, un pequeño cerebro de reptil.

Tercero: el ser humano tiene capacidades, como la conciencia, el pensamiento abstracto, la imaginación (podemos discutir la lista y las definiciones) que hacen que sea algo más que una ameba, que simplemente reacciona al medio. Como decía Rousseau, el ser humano es un "animal depravado": es decir, un animal que ha dejado de ser simplemente animal, ahora, no es un organismo que simplemente reacciona, sino que tiene más capacidades, reflexivas si se quiere decir así.

Cuarto: el ser humano, como individuo, y hasta como organismo, no se determina solamente con los genes. Como organismo complejo, debe aprender del entorno (de ahí, que en los mamíferos superiores, las crías no se separan de sus padres o manada original, sino que "se completan" en la crianza; aún nuestro organismo no está terminado al nacer: el sistema inmunológico se "construye" durante los primeros años de vida).

Volviendo al planteo de Alberto: el ser humano, al no ser solamente genes, y al tener capacidades que van más allá, por lo menos en cantidad, de las capacidades que encontramos en el resto de los animales, tiene una naturaleza que no depende solamente de los genes.

Con la aparición de la cultura, la acumulación de conocimiento, el pichón de humano que somos al nacer, se ve inmerso en un sistema de formación, un sistema que lo completa, que va más allá de los genes.

Pero es interesante, igualmente, especular cuál será nuestro futuro: estamos llegando a niveles de manejo de la genética, que habían sido vislumbrados solamente en la ciencia ficción. Es en esta rama de la literatura donde encontraremos algunas puntas de lo que puede ser nuestro futuro.

Por ejemplo, el relato corto "Sala de billar darwiniana" del bueno de Isaac Asimov, me llamó la atención sobre un punto: bien puede que la evolución no haya terminado, y que ahora, dejando de ser biológica, de paso a nuevas formas de cambio, ayudadas por la ciencia.

"El fin de la infancia" de Arthur Clarke, augura un futuro, pero para toda la humanidad, realmente alucinante. Lean el libro!!

"Más que humano" del siempre excelente y magnífico Theodore Sturgeon, camina por otros lares: la aparición de simbiosis entre individuos.

"Hacedor de estrellas" de Olaf Stapledon, es el que me ha abierto más la mente, a las posibilidades del universo y la vida, inteligente o no.

Y para el tema de cambios genéticos y en la naturaleza humana, tenemos para leer a Stanislav Lem y a Philip Dick.

Bueno, basta de ciencia ficción, tan interesante. Recordemos acá las ideas de Kurzweil, lean el post del bueno de Jorge Jaurena sobre la inmortalidad según este inventor y futurista. 

Volvamos a la filosofía. Algunas frases finales. Lozano destacó que el hombre era una esencia ideal, antes del siglo XX, y que esa esencia no es el mismo concepto que trae la tecnociencia (ese horrible término lo usa ella, no yo). Delgado describe que esa idea de pensar la naturaleza humana, era un paragüas desde donde se pensaba al hombre, y el siglo XX rompe ese paragüas. De nuevo, creo que se refiere a una corriente del pensamiento, identificar a todo el siglo XX con solo esa corriente, me parece exagerado. Hubieron descubrimientos científicos que influyeron decisivamente en el pensamiento.

En nuestra vida diaria, está viva la creencia de una naturaleza humana. El hombre es egoísta, decimos, porque "el hombre siempre fué el mismo". Creo que algo somos, pero vamos cambiando. Tenemos más cultura, información, conocimiento, otras perspectivas. Somos nosotros y nuestras circunstancias. Pero al pan pan, y al vino vino. Abracemos la ciencia, para ir dialogando con la realidad. Y tomemos la filosofía, para plantear las preguntas, y quizá alguna respuesta, de lo que va más allá de la ciencia.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 16 de Septiembre, 2007, 0:14

¿Qué es un emprendedor? A veces se piensa que un emprendedor es quien tiene una empresa. O quien tiene éxito. O alguien como Donald Trump o Bill Gates.

Yo creo que emprendedor es algo más o distinto: un emprendedor es alguien que hace. Con esta definición, todo quien se proponga hacer algo, es un emprendedor. El éxito se medirá según lo que haya encarado, no por la fama y el dinero. Y aunque no logre lo que decidió hacer, un espíritu emprendedor aprenderá del proceso y del camino recorrido, para seguir haciendo.

¿Nacemos emprendedores? ¿O nos hacemos? Es parte de la naturaleza encarar la vida. No somos piedras: desde el momento de nacer pataleamos, nos movemos, reaccionamos al ambiente, y tomamos decisiones. Todos tenemos entendimiento, imaginación, razón, buen sentido, voluntad. Y es parte de nuestras capacidades, decidir qué hacer con los días y noches que nos han tocado vivir.

Porque ése es el gran emprendimiento: qué hacer con nuestra vida. Desde formar una familia, hasta construir algo para los demás, es parte de lo que podemos emprender.

Veo tanta gente por ahí que va viviendo como un zombie, como si le llovieran los días y simplemente pasa "cruda" por la vida. Vean que no es cuestión de ser feliz o no: la felicidad es un estado, es, digamos, la frutilla de la torta. Tampoco es cuestión de ser mejor, o adquirir conocimiento o bienes, o autodominio, o mejorarse. Lo importante, creo, está en otro lado: si se es mejor, hacer algo con eso. Si se adquiere conocimiento, hacer algo con ese conocimiento. Si acumula bienes, que lo ayuden en lo que decida armar. Si educa su autodominio, hacer algo con esa capacidad. ¿De qué hubiera servido toda la humanidad de la Madre Teresa, si no hubiera emprendido el paso de actuar?

Pero si no se autodomina, haga, y en el camino, vaya aprendiendo qué necesita mejorar de sí mismo o busque a quienes lo ayuden a hacer. Si no conoce algo, igual haga, y vaya conociendo nuevas cosas o agrupándose con quien las conoce. Agregaría: pensar sobre lo que hacemos, revisar los valores que ponemos para decidir lo que hacemos; levantar la cabeza, cada tanto, para evaluar lo que hemos avanzado. No es sólo cuestión de moverse, sino saber qué es importante hacer, según nuestros valores.

No sea que lo sorprenda el fin del camino, y todavía esté pasando sin pasar. Emprenda la vida, día a día, desde hoy.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Emprender

Publicado el 14 de Septiembre, 2007, 14:42

Hoy viernes 14 de septiembre, comienzo mi segunda semana sabática del año. Abarca hasta el lunes 24 inclusive, y consiste en no tener reuniones, visitas a clientes, dictado de cursos, para dedicar el tiempo a investigar, organizar, leer, estudiar, escribir, pensar y crear.

Pensaba viajar a Mar del Plata, a meditar frente al océano Atlántico. Pero me quedaré por los alrededores de mi cubil, en Buenos Aires. También, tengo que participar en alguna charla de informática el jueves 20, asistir a cursos de filosofía (el de Lozano y Delgado, mencionado más abajo, y el de Laura Klein), y comenzar algún proyecto laboral que surgió hace una semana. Y espero participar del Torneo Argentino de Go, que comienza el sábado 22.

Ya tuve una semana sabática así este año ... Entre las actividades que quiero encarar en esta instancia, estará el de pasar en limpio varios "posts" que tengo pendientes, para este blog. Veamos:

- Posts sobre clases del curso de Cristina Lozano y Liliana Delgado (ver De nuevo, curso de filosofía y Retomando el curso de filosofía y Los puentes entre el arte, la ciencia y la tecnología). Ya voy por el cuarto cuatrimestre de los excelentes cursos de Ideas y Organizaciones, y es hora de pasar en limpio por lo menos dos clases, de las que tengo anotadas. Lo que sucede es que aparte de los apuntes, agrego mis propias notas, opiniones, textos, bibliografía y referencias. Eso hace que no sea tan simple publicar un post de este interesante curso.

- Posts sobre el tema el ser, la ontología, el devenir, Heráclito, Parménides, hasta Bergson, y algunas opiniones mías sobre el tema. Creo que el tema del ser es bastante oscuro y polisémico, lo que amerita algunas reflexiones escritas.

- Posts sobre libros, especialmente de historia de la ciencia, la matemática, y la filosofía. Tengo tantas lecturas pendientes, y tan interesantes. Pero creo que es importante pasar a escrito algún resumen, comentario, para tener un "entregable": algo que cumpla el papel de salida, de producto, ante la lectura enfrentada.

- Un post in pectore, desde hace meses, sobre el destino de la humanidad.

Fuera de este blog, tengo post pendientes, sobre desarrollo de software, y actividades relacionadas, en mi blog técnico. Más detalle ahí en mi post Semana Sabática.

Bueno, como verán, es una semana ambiciosa. Me gustaría que todas las semanas fueran así: sumergido en el estudio, y la creación. Pero, como saben, "El Maestro" todavía no ha sido reconocido, y cuando voy al Coto (supermercado de Argentina), y lleno el carrito, al salir, me paran y me piden que pague. Qué poca visión: todavía no han visto la luz :-)

Así, que luego de estos días, deberé volver a la lucha... ;-) ;-)

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: General

Publicado el 11 de Septiembre, 2007, 2:19

Es conocido que Platón escribió varias obras en forma de diálogos, donde hacía intervenir a distintos personajes, el principal era Sócrates.

He encontrado un pasaje al comienzo del díalogo El Sofista, donde uno de los participantes, denominado El Extranjero, representante de la escuela de Elea (ligada a Parménides y Zenón), conversa con Teeteto, joven matemático. Ambos aparecen en varios diálogos de Platón. En este caso, tratan el tema de qué es un sofista. Me gusta que El Extranjero apele a ponerse de acuerdo primero en algo:

.. Lo que ahora nos interesa es nuestra investigación conjunta. Creo que nos convendría comenzar por el estudio del sofista y tratar de esclarecer su naturaleza y definir lo que es. Por el momento, lo único que poseemos en común es el nombre. La cosa a la cual ambos aplicamos este nombre quizá sea algo propio de la mente de cada uno; pero siempre es deseable haber alcanzado un acuerdo acerca de la cosa en sí misma por medio de afirmaciones explícitas, en vez de contertarnos con utilizar el mismo nombre sin preguntarnos lo que significa. No es fácil, por cierto, comprender este grupo que deseamos examinar, ni decir qué significa ser un sofista...

Me gustaría destacar "nuestra investigación conjunta". Para Platón, y al parecer, para Sócrates, el diálogo no es una batalla de refutaciones, sino una búsqueda conjunta de alguna verdad.

Pero lo que me llamó la atención, es la advertencia sobre "haber alcanzado un acuerdo... en vez de contentarnos con utilizar el mismo nombre sin preguntarnos lo que significa". No quisiera estirar demasiado la intención de esta frase, pero me gusta porque pone de manifiesto que dos personas pueden estar dedicando el mismo nombre a "algo propio de la mente de cada uno": hay que buscar un punto de acuerdo, para no entrar en una discusión vana, que sucede cuando los términos que se emplean no están claros, o peor, cada parte los interpreta a su manera.

De ahí, mi insistencia en la claridad: definir es un problema, pero peor es no tratar de tener un acuerdo tentativo sobre lo que estamos discutiendo. La definición no tiene por qué ser definitiva, solamente servir de base para la discusión, y que tengamos alguna concordancia en las mentes sobre lo que estamos discutiendo.

Citado en La teoría platónica del conocimiento, de Francis M. Cornford, Editorial Paidós, Parte Segunda: El sofista.

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 10 de Septiembre, 2007, 0:03

Cerca del principio del diálogo Teeteto, Platón describe el método de Sócrates, al que compara con el dar a luz de las parteras, la mayeútica:

Mi arte mayeútica es, en general, como el de ellas; la única diferencia es que mis pacientes son hombres, no mujeres, y que mi trato no es con el cuerpo sino con el alma, que está en trace de dar a luz. Y el punto más elevado de mi arte es la capacidad de probar por todos los medios si el producto del pensamiento de un joven es un falso fantasmo o está, en cambio, animado de vida y verdad. Hasta tal punto me parezco a la partera, que yo mismo no puedo dar a luz sabiduría, y el reproche usual que se me hace es cierto: a pesar de que yo pregunto a los demás, nada puedo traer a luz por mí mismo, porque no existe en mí la sabiduría. La razón es la siguiente: el cielo me obliga a servir como partera, pero me ha privado de dar a luz. De modo que por mí mismo no tengo ninguna clase de sabiduría ni ha nacido nunca de mí descubrimiento alguna que fuera criatura de mi alma. Algunos de quienes frecuentan mi compañía parecen, al principio, muy poco inteligente; pero, a medida que avanzamos en nuestras discusiones, todos los que son favorecidos por el cielo hacen progresos a un ritmo tal que resulta sorprendente tanto a los demás como a sí mismos, si bien está claro que nunca han aprendido nada de mí; las numerosas y admirables verdades que dan a luz las han descubierto por sí mismo en sí mismos. Pero el alumbramiento, en cambio, es tarea del cielo y mía.

Creo que Sócrates se hace el modesto: gran parte de lo que ayuda a "parir" es su propio pensamiento, o el de Platón. Pero lo hace de tal manera, que el participante de su experimento (o de sus diálogos) cree que es un "hijo propio" lo que "da a luz".

Es difícil seguir ese método: tanto en la investigación (diálogo para ir refinando conceptos y aproximaciones a la verdad, no para discusiones inútiles), como en la exposición (diálogo para convencer, no a los participantes, sino al lector), el método de Sócrates no es fácil de aplicar. De ahí, que sus sucesores, como Aristóteles, hayan seguido más un método explicativo, donde a lo sumo discuten con ellos mismos, o con las ideas anteriores.

Teeteto es un diálogo fascinante: el problema del conocimiento de la realidad, se plantea a lo largo del diálogo, donde se presenta y refuta la postura de Protágoras, que afirmaba algo como "el hombre es la medida de todas las cosas". Claro que Platón hacia el final, trata de llevar agua a su molino, negando de alguna manera, la posibilidad de extraer conocimiento de la experiencia, del mundo sensible.

Igualmente, para cualquier interesado en el realismo, es importante repasar este diálogo.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 7 de Septiembre, 2007, 13:45

Encuentro en el blog Computerapia, del bueno de Juan Pablo García, este texto Tres Canteros, que quería publicar desde hace un tiempo. Con el permiso de Juan Pablo, lo reproduzco aquí:

Tres canteros al pie de una catedral, que están haciendo el mismo trabajo: tallar piedras.

Un hombre se acerca al primero y le dice “¿Qué haces?”

El cantero le dice: “Tallo piedras” y la hosquedad de su mirada parece que añade: “¿No lo está viendo?”

El segundo responde diciendo: “Me gano la vida” y con su gesto de resignación parece añadir: “Es duro, ¿sabe usted?”

El tercer cantero, al escuchar la pregunta, levanta la cabeza, mira a lo alto, le brillan los ojos y dice: “Estoy construyendo una catedral”

Caigamos en la cuenta de que la misma acción puede tener distintos niveles de significado, sin embargo, es el tercero quien indudablemente hace su trabajo buscando la excelencia, porque ve en el mismo una finalidad más elevada.

Fuente: Las causas del fracaso de las empresas (como aprender de la experiencia ajena)
Enrique Zamorano

Muchas veces, es cuestión de nuestra actitud. La gran capacidad humana es hacerse cargo de la propia vida y acciones. Y tener conciencia de lo que decidamos hacer. No podemos pasar por la vida simplemente sobreviviendo. Veamos más allá.

Ud. decide: ¿talla piedras? o ¿cuál es su catedral?

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Emprender

Publicado el 6 de Septiembre, 2007, 10:34

Hace un tiempo que tengo abandonada esta sección de Libros (que ahora es Libros y Lecturas). Si bien tengo varios libros para comentar, me temo que me cuesta escribir sobre el tema: cualquier resumen de un libro, sería una mutilación. Hoy no escribiré sobre un libro, sino para anunciar la presentación, acá en Buenos Aires, Argentina, de libros de autoras, de mujeres escritoras, en la colección Semillas de Eva, producida por la editorial Fundación Ross, que tiene su sede en Rosario. Es una colección dirigida por Gloria Lenardón, narradora rosarina.

Una de las autoras, es Liliana Heer, compañera mía del curso de Laura Klein. Visiten el sitio de Liliana:

http://www.lilianaheer.com.ar/

o la presentación:

http://lilianaheer.com.ar/lilianaheer.swf

donde tiene capítulos, y textos que ha publicado. Liliana ha planteado en el curso varios temas, y frases, que me han hecho emprender todo un camino de investigación, como "el otro es el lenguaje", "lo binario", y este último martes, un criterio no explícito para detectar "papers infames". Ya con todo eso, tengo para varios meses de pensar, gracias a la niña Heer.

En esta presentación, Liliana nos entrega su libro "Ex crituras profanas", un libro que le ha llevado, según sus propias palabras, treinta años de creación: es prácticamente un recorrido de su obra, preparado para esta colección.

Pueden leer más sobre esta colección:

http://www.lanacion.com.ar/opinion/nota.asp?nota_id=938762
http://www.lacapital.com.ar/2007/08/05/seniales/noticia_407923.shtml

Una de las autoras de la colección, es Angélica Gorosdicher. Eso me trae recuerdos de un relato suyo: "Chop Suey", excelente, que leí hace como un cuarto de siglo, en alguna revistar Parsec, dedicada la ciencia ficción. Y su inolvidable "Kalpa Imperial", VAYAN YA a leer la reseña:

Kalpa Imperial

o lean esta entrevista a Gorodischer.

Aquí el anuncio que me alcanza Liliana:

PRESENTACIÓN DE LA COLECCIÓN “SEMILLAS DE EVA”
 
Editorial Fundación Ross y librería Boutique del libro invitan a la presentación de la colección “Semillas de Eva”, que contará con la presencia de cinco escritoras que publicaron textos en dicha colección: Liliana Heer, Angélica Gorodischer, Susana Szwarc, Noemí Ulla y Luisa Valenzuela.
 
Viernes 7 de septiembre, 19.00 horas en la librería Boutique del Libro, de la calle Thames 1762. Entrada libre y gratuita.

Coordinan la mesa: Silvina Ross (Editora de Editorial Fundación Ross) y la escritora Gloria Lenardón (directora de la colección "Semillas de Eva").
 
Para que no se encuadre esta colección bajo conceptos fijos hay que hablar de intenciones, la Editorial Fundación Ross que publica “Semillas de Eva”, una colección integrada solamente por narradoras, no intenta excluir ni hacer especialmente tangibles escenas de género sino que desea investigar mejor una franja de la producción literaria global. Desea segmentar para una búsqueda más prolija que reúna una mayor cantidad de textos que sumen diversidad y variedad de lenguajes.
La colección “Semillas de Eva” encontró su raíz en la más legendaria de todas las mujeres, la Eva capaz de oponerse a la divina orden que le ofrecía el paraíso pero con una condición: apartarse del árbol central, no servirse de su naturaleza sabia. Eva desobedeció a Dios y se adueñó de los frutos prohibidos con al certeza de que trasponer el límite de ciertas flores significaba conocer.
Si el vínculo entre Dios y Eva, aceptado como verdad de fe o como construcción fantástica, pone a prueba la imaginación, no lo hace menos una colección que toca el cielo cuando en las estanterías se pone al alcance de un lector receptivo.
 
Los libros que se presentan son: “Ex crituras profanas” de Liliana Heer, “El sueño de Hipócrates” de Angélica Gorodischer, “Una felicidad liviana” de Susana Szwarc, “En el agua del río” de Noemí Ulla, “Acerca de Dios (o Aleja)”, de Luisa Valenzuela.

Ross Centro Cultural
Conferencias / Teatro para adultos y niños / Talleres / Presentaciones / Muestras / Música

Córdoba 1347 - Rosario - Argentina
Tel. 0341 4404820 /4485378 - Fax 4217639
prensa@libreriaross.com.ar / www.libreriaross.com.ar

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Publicado el 4 de Septiembre, 2007, 0:54

Sigo deleitándome con Thomas Hobbes, en su capítulo V del Leviatán, donde trata de la razón. Enumera las causas para el razonamiento absurdo, de una forma tal que serviría de cátedra a tanto pensamiento actual:

La primera causa de conclusiones absurdas la atribuyo a la carencia de método; a que no comienzan su raciocinio partiendo de definiciones, esto es, de significados convenidos para sus palabras, como si pudieran confeccionar un cómputo sin conocer el valor de las palabras numerales uno, dos y tres.

...

La segunda causa de afirmaciones absurdos la atribuyo al hecho de dar nombres de cuerpo a accidentes, o de accidentes a cuerpos, como hacen quienes dicen que la fe es insuflada o inspirada, cuando nada puede ser insuflado o soplado en algo incorpóreo....

La tercera causa la atribuyo a dar nombres de los accidentes de los cuerpos exteriores a nosotros a los accidentes de nuestros propios cuerpos, como hacen quienes dicen que el color está en el cuerpo, el sonido está en el aire, etc.

La cuarta, a dar nombres de cuerpos a nombres o lenguajes, como hacen quienes dicen que hay cosas universales... o una cosa general, etc.

La quinta, a dar nombres de accidentes a nombres y lenguajes, como hacen quienes dicen que la naturaleza de una cosa es su definición, que el poder de un hombre es su voluntad, y cosas semejantes.

La sexta, al uso de metáforas, tropos y otras figuras retóricas, en vez de las palabras apropiadas...

La séptima, a nombres que nada significan, pero que se utilizan y se aprenden por rutina de las escuelas, como hipostático, transubstancial, consubstancial, eterno ahora, y otras cantilenas por el estilo de los escolásticos.

Yo agregaría: y por el estilo de tanto filosófo cercano a estos años contemporáneos.

La razón es un privilegio humano, pero no todos lo usamos:

... la mayor parte de los hombres, aunque tienen uso de razón en una pequeña medida, suficiente para hacer operaciones hasta cierto grado, pueden servirse poco de ella en la vida común, donde se gobiernan, unos mejor y otros peor, de vida común, donde se gobiernan, unos mejor y otros peor, de acuerdo con sus diferencias de experiencia, velocidad de memoria e inclinaciones hacia diversos fines, pero, sobre todo, de acuerdo con la buena o mala suerte, y los errores de uno respecto de otro. Pues respecto a la ciencia, o a ciertas reglas de sus acciones, tan lejos están ellas que todo lo ignoran. Han pensado que la geometría es conjurar. Y en cuanto a las otras ciencias, quienes no han aprendido los principios y parte de su materia hasta el punto de poder comprender cómo adquirirlas y cómo se producen, son en esto como niños que, careciendo de una idea clara sobre la generación, creen a las mujeres cuando les dicen que sus hermanos y hermanas, no nacieron sino que fueron encontrados en el jardín.

No solamente ataca a quienes no usan la razón, sino a los que la usan incorrectamente:

... quienes no tienen ciencia se encuentran en una situación mejor y más noble con su prudencia natural que quienes razonando mal, o confiando en quienes razonan mal, se precipitan sobre reglas generales falsas y absurdas. Porque la ignorancia de las causas, y de las reglas, no aleja tanto a los hombres de su camino como confiar en reglas falsas, y tomar como causas de aquello a lo que aspiran las que no son sino causas de lo contrario.

... las metáforas y las palabras ambiguas y sin sentido son como ignus fatui; y razonar sobre ellas es vagar entre innumerables absurdos...

Amén, Mr. Hobbes.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 3 de Septiembre, 2007, 0:38

Hoy quisiera publicar la letra de la única canción a la que he prestado atención en estos últimos años. Me parece que me ha tocado, por tratar un tema, que a todos nos interesa, pero que de alguna forma eludimos. Es "Fantasma" del grupo Arbol:

Salgo volando
por la ventana,
y tantos días
quedan atrás.

Ya no me duelen
todas las cosas
que ayer
me podían molestar.

Son cajones que se cierran
para que nadie los vea.
Son palabras que no
pude decir.

Pero ya no me importa,
porque nada me toca,
y no hay nada vivo
dentro de mi.

Floto en el aire
desde esta tarde,
cuando mi cabeza
explotó.

Ahora el piso es de nubes
y me asomo cada tanto
a espiarte desde
donde estoy.

Y veo, y vuelo.
Y veo, y vuelo.

El barrio se ilumina
y la noche se hace día.
Brilla como un árbol
de navidad.

Y estoy alto muy alto,
y las luces de los autos
que se frenan cada tanto,
y vuelven a arrancar.

Y veo, a la gente corriendo
como una coreografía sin fin.
Y vuelo como en una avioneta,
el olor a fugazeta que cocina mamá.

Y me acuerdo de aquél día
en que decías:
"Si pudieras ser
un pájaro ¿Qué harías...?"

Ahora que floto
y no siento lo que toco
y la gente no me ve pasar.

Voy a aprovechar
para ir a buscarte,
y contarte
como es todo por acá.

Algunas mañanas pasa
la abuela Yolanda
y nos vamos juntos
a pasear.

Y te manda un saludo
el marido de pocha.
Que me juega al ajedrez
y no le puedo ganar.

Y dale para adelante
con el pibe de a la vuelta,
que a la tarde te pasó a visitar.

Yo te sigo esperando,
porque nada me apura
y algún día todos vienen para aca.

Y veo (y veo), y vuelo (y vuelo).
Y veo (y veo), y vuelo (y vuelo).

Y veo (y veo), y vuelo (y vuelo).
Y lloro (y lloro) un poco (un poco).

Más sobre la canción y el grupo:

http://www.bsasinsomnio.com.ar/letras-cancion-582.html
http://www.arbol.com.ar

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 2 de Septiembre, 2007, 2:00

Ya escribí varios "post" sobre un congreso de junio de 1968, en el Centro Internacional de Física Teórica de Trieste. Werner Heisenberg dictó una conferencia titulada Teoría, crítica y una filosofía. Ver:

Heisenberg, presentado por Dirac
Dirac y la cosmología

Escribí en la categoría de Ciencia de este blog, pero esta entrada la coloco en filosofía, porque me parece que está relacionada con la filosofía de la ciencia, que desde hace unos años me interesa, y que ha rebrotado en mi interés durante el año pasado.

En una sección muy interesante de la conferencia, Heisenberg comenta el desarrollo de su mecánica cuántica. Luego, narra un encuentro con Einstein. Heisenberg comenta sobre la filosofía que sustenta la evolución de su pensamiento físico:

"¿Qué clase de filosofía era la parte más importante en esta evolución?" En primer lugar pensé que esa filosofía era probablemente la idea de emplear solo cantidades observables. Pero cuando tuve que dar una conferencia en Berlín, en 1926, Einstein, que oyó la charla, me corrigió este punto de vista.

Einstein me pidió que fuera a su apartamento para que discutiéramos allí esas cuestiones. Lo primero que me preguntó fue: "¿Cuál fue la filosofía que estaba en la base de esta tan extraña teoría suya? La teoría parece excelente, pero ¿qué entiende usted por solamente cantidades observables?" Le contesté que ya no creía en las órbitas electrónicas a pesar de las huellas que se percibían en la cámara de niebla. Le dije que me parecía que deberíamos retornar a aquellas cantidades que realmente pueden observarse y que precisamente ésa era la filosofía que él mismo había empleado en la relatividad; porque también él había abandonado el tiempo absoluto y había introducido sólo el tiempo del sistema especial de coordenadas, etc. Einstein se echó a reir y luego me declaró: "Pero usted debe comprender que eso es completamente erróneo". Le respondí: "¡Pero por qué! ¿No es acaso cierto que usted empleó esa filosofía?" "Oh, sí" - dijo - "puedo haberla empleado, pero así y todo es una insensatez".

Einstein me explicó que en realidad se trataba de algo completamente opuesto. Me dijo: "El hecho de que usted pueda observar una cosa o no depende de la teoría que usted use. Es la teoría lo que decide lo que puede ser observado". Su argumentación era más o menos ésta: "La observación significa que establecemos alguna relación entre un fenómeno y nuestra comprensión del fenómeno. Algo ocurre en el átomo, la luz es emitida, la luz impresiona la placa fotográfica, nosotros vemos la placa fotográfica y así sucesivamente. En toda esta serie de sucesos entre el átomo y nuestro ojo y conciencia debemos suponer que todo funciona como en la antigua física. Si uno cambia la teoría relativa a esta sucesión de eventos, desde luego la observación se alterará". De manera que Einstein insistía en que es la teoría lo que decide sobre lo que uno puede observar. Esta observación de Einstein fue posteriormente muy importante para mí cuando Bohr y yo nos pusimos a discutir la interpretación de la teoría cuántica; después volveré a considerar el punto.

Tengo que leer sobre el pensamiento de Einstein acerca de las teorías, y la observación. No entendí todo lo que Heisenberg interpretó, y si lo interpretó en el mismo sentido que Einstein. Tengo varias lecturas pendientes sobre el tema, como algunos textos de Karl Popper, escritos de Einstein, y otros.

Más adelante, Heisenberg comenta sobre las matemáticas y la diferencia con la física. Pero eso vendrá en otro post.

(Texto de la conferencia citado en La unificación de las fuerzas fundamentales, Ed. Gedisa, Adbus Salam, Werner Heisenberg, Paul Dirac)

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía

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