Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 4 de Septiembre, 2007, 0:54

Sigo deleitándome con Thomas Hobbes, en su capítulo V del Leviatán, donde trata de la razón. Enumera las causas para el razonamiento absurdo, de una forma tal que serviría de cátedra a tanto pensamiento actual:

La primera causa de conclusiones absurdas la atribuyo a la carencia de método; a que no comienzan su raciocinio partiendo de definiciones, esto es, de significados convenidos para sus palabras, como si pudieran confeccionar un cómputo sin conocer el valor de las palabras numerales uno, dos y tres.

...

La segunda causa de afirmaciones absurdos la atribuyo al hecho de dar nombres de cuerpo a accidentes, o de accidentes a cuerpos, como hacen quienes dicen que la fe es insuflada o inspirada, cuando nada puede ser insuflado o soplado en algo incorpóreo....

La tercera causa la atribuyo a dar nombres de los accidentes de los cuerpos exteriores a nosotros a los accidentes de nuestros propios cuerpos, como hacen quienes dicen que el color está en el cuerpo, el sonido está en el aire, etc.

La cuarta, a dar nombres de cuerpos a nombres o lenguajes, como hacen quienes dicen que hay cosas universales... o una cosa general, etc.

La quinta, a dar nombres de accidentes a nombres y lenguajes, como hacen quienes dicen que la naturaleza de una cosa es su definición, que el poder de un hombre es su voluntad, y cosas semejantes.

La sexta, al uso de metáforas, tropos y otras figuras retóricas, en vez de las palabras apropiadas...

La séptima, a nombres que nada significan, pero que se utilizan y se aprenden por rutina de las escuelas, como hipostático, transubstancial, consubstancial, eterno ahora, y otras cantilenas por el estilo de los escolásticos.

Yo agregaría: y por el estilo de tanto filosófo cercano a estos años contemporáneos.

La razón es un privilegio humano, pero no todos lo usamos:

... la mayor parte de los hombres, aunque tienen uso de razón en una pequeña medida, suficiente para hacer operaciones hasta cierto grado, pueden servirse poco de ella en la vida común, donde se gobiernan, unos mejor y otros peor, de vida común, donde se gobiernan, unos mejor y otros peor, de acuerdo con sus diferencias de experiencia, velocidad de memoria e inclinaciones hacia diversos fines, pero, sobre todo, de acuerdo con la buena o mala suerte, y los errores de uno respecto de otro. Pues respecto a la ciencia, o a ciertas reglas de sus acciones, tan lejos están ellas que todo lo ignoran. Han pensado que la geometría es conjurar. Y en cuanto a las otras ciencias, quienes no han aprendido los principios y parte de su materia hasta el punto de poder comprender cómo adquirirlas y cómo se producen, son en esto como niños que, careciendo de una idea clara sobre la generación, creen a las mujeres cuando les dicen que sus hermanos y hermanas, no nacieron sino que fueron encontrados en el jardín.

No solamente ataca a quienes no usan la razón, sino a los que la usan incorrectamente:

... quienes no tienen ciencia se encuentran en una situación mejor y más noble con su prudencia natural que quienes razonando mal, o confiando en quienes razonan mal, se precipitan sobre reglas generales falsas y absurdas. Porque la ignorancia de las causas, y de las reglas, no aleja tanto a los hombres de su camino como confiar en reglas falsas, y tomar como causas de aquello a lo que aspiran las que no son sino causas de lo contrario.

... las metáforas y las palabras ambiguas y sin sentido son como ignus fatui; y razonar sobre ellas es vagar entre innumerables absurdos...

Amén, Mr. Hobbes.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía