Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 10 de Septiembre, 2007, 0:03

Cerca del principio del diálogo Teeteto, Platón describe el método de Sócrates, al que compara con el dar a luz de las parteras, la mayeútica:

Mi arte mayeútica es, en general, como el de ellas; la única diferencia es que mis pacientes son hombres, no mujeres, y que mi trato no es con el cuerpo sino con el alma, que está en trace de dar a luz. Y el punto más elevado de mi arte es la capacidad de probar por todos los medios si el producto del pensamiento de un joven es un falso fantasmo o está, en cambio, animado de vida y verdad. Hasta tal punto me parezco a la partera, que yo mismo no puedo dar a luz sabiduría, y el reproche usual que se me hace es cierto: a pesar de que yo pregunto a los demás, nada puedo traer a luz por mí mismo, porque no existe en mí la sabiduría. La razón es la siguiente: el cielo me obliga a servir como partera, pero me ha privado de dar a luz. De modo que por mí mismo no tengo ninguna clase de sabiduría ni ha nacido nunca de mí descubrimiento alguna que fuera criatura de mi alma. Algunos de quienes frecuentan mi compañía parecen, al principio, muy poco inteligente; pero, a medida que avanzamos en nuestras discusiones, todos los que son favorecidos por el cielo hacen progresos a un ritmo tal que resulta sorprendente tanto a los demás como a sí mismos, si bien está claro que nunca han aprendido nada de mí; las numerosas y admirables verdades que dan a luz las han descubierto por sí mismo en sí mismos. Pero el alumbramiento, en cambio, es tarea del cielo y mía.

Creo que Sócrates se hace el modesto: gran parte de lo que ayuda a "parir" es su propio pensamiento, o el de Platón. Pero lo hace de tal manera, que el participante de su experimento (o de sus diálogos) cree que es un "hijo propio" lo que "da a luz".

Es difícil seguir ese método: tanto en la investigación (diálogo para ir refinando conceptos y aproximaciones a la verdad, no para discusiones inútiles), como en la exposición (diálogo para convencer, no a los participantes, sino al lector), el método de Sócrates no es fácil de aplicar. De ahí, que sus sucesores, como Aristóteles, hayan seguido más un método explicativo, donde a lo sumo discuten con ellos mismos, o con las ideas anteriores.

Teeteto es un diálogo fascinante: el problema del conocimiento de la realidad, se plantea a lo largo del diálogo, donde se presenta y refuta la postura de Protágoras, que afirmaba algo como "el hombre es la medida de todas las cosas". Claro que Platón hacia el final, trata de llevar agua a su molino, negando de alguna manera, la posibilidad de extraer conocimiento de la experiencia, del mundo sensible.

Igualmente, para cualquier interesado en el realismo, es importante repasar este diálogo.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía