Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 24 de Septiembre, 2007, 0:48

Hace algún tiempo, había una publicidad en la televisión de mi pais, donde un joven, vestido de lama, mostraba su camino a la iluminación, luego de la aparición en su frente de una "tercer ceja". En una escena, viajando en un colectivo (transporte público) en Buenos Aires, un acólito, también vestido de amarillo, le preguntaba:

- Maestro, ¿de donde venimos, adonde vamos?

Y el supuesto maestro, serio, inmutable, contestaba:

- Venimos de Barracas, vamos a Caballito

(son barrios de mi ciudad)

Es una buena pregunta, la del discípulo. Y desde hace miles de años, distintos pensadores se la han hecho, tratando de esbozar una respuesta. Déjenme aquí, explayarme con mis posturas, ideas, y conjeturas. Una aclaración: la pregunta la trato como si preguntara sobre el ser humano, en general, no sobre un individuo en particular.

En primer lugar, veamos el "de donde venimos". Creo que llegados a esta altura del siglo XXI, es indudable que somos producto de la evolución. La evolución es un hecho, y hay una teoría de la evolución (con variantes a discutir), que explica los hechos. La genética también acudió en auxiliio de la teoría, y hoy tenemos abundantes pruebas de la relación biológica del ser humano con los primates. Así que, me temo, no venimos del barro, no venimos de un paraíso, a no ser que llamemos paraíso a la zona del Africa que abandonamos hace tiempo.

Hace poco, comentaba las palabras de E.O.Wilson en Carta a un pastor:

Pienso que la humanidad surgió en la Tierra por la evolución de formas inferiores de vida a lo largo de millones de años; para decirlo sin pelos en la lengua: que nuestros antepasados fueron animales similares a los grandes simios.

Bien, este es un punto importante: muchos pensadores, en la historia, ignoraron este dato, pensando que el ser humano era algo especial, o inmutable, o creado por una divinidad. Solamente con la ciencia y Darwin y sus seguidores, hemos llegado a descubrir lo que nos empecinamos en negar por otros medios: somos un ser vivo más, un organismo, un primate, con todo lo maravilloso que eso implica.

Claro, siempre podemos pensar que somos algo especial, que nuestra alma es inmortal, o que tenemos un soplo divino, algo que nos distingue del resto de la creación. Señores y señoras: no he visto nada de eso, en lo que he vivido.

Pero basta de nuevo acudir a la ciencia, para destronar cualquier pretensión de algo distintivo en el ser humano: la astronomía nos ha sacado del centro de todo, y hasta nos ha hecho ver lo inmenso que es ese todo. Y lo maravilloso que es todo lo que hay en la naturaleza.

Si todavía quedara alguna duda, quisiera recordar acá un famoso pasaje de la filosofía, que ya vimos en Un plin plin en el viento:

"En un apartado rincón del universo, donde titilan innumerables sistemas solares, hubo una vez una estrella en la que inteligentes animales inventaron el conocimiento. Fue ése el más orgulloso y mentiroso minuto de la "historia universal", pero sólo un minuto. Tras pocos resuellos de la naturaleza, la estrella se congeló, y los inteligentes animales hubieron de morir. Alguien pudo invetar una fábula así, y sin embargo no habría ilustrado de modo suficiente la situación tan lamentable, tan sombría y fugas, sin fines y contingente que presenta el intelecto humano dentro de la naturaleza; hubo eternidades en las que no existió; si desaparece, nada pasará. Pues no hay para ese intelecto otra misión fuera de la vida humana. Es sólo humano, y solo su dueño y productor lo toma de modo tan patético como si los goznes del mundo giraran sobre él. Pero si pudiéramos entendernos con el mosquito advetiríamos que también flota por el aire poseído por ese pathos y que se siente en él el centro alado del Universo" [...]


Nietzche, F., "Sobre verdad y mentira en sentido extramoral"

Somos eso, un pedo en una canasta del Universo. No se crean que somos mucho más.

Entonces, ¿hacia dónde vamos? Respuesta primera: vamos por el mismo camino que va el Universo. Vemos que el Universo cambia, tiene una historia, una evolución, un afán de organización que no sabemos si es accidental, contingente, emergente de sus leyes y bases, o teleológico, es decir, si todo ese movimiento de sus cambios tienen un fin determinado.

Yo me inclino por ver a la flecha de la historia del Universo como algo emergente de sus leyes básicas. Pero es una conjetura. No tenemos la más remota idea de por qué hay algo, en vez de la nada. No sabemos hacia dónde va todo este rebaño de miles de galaxias, en las que estamos inmersos.

Pero es indudable que estamos a bordo. Entonces, podemos contestar ¿hacia dónde vamos, "dentro" del Universo? Mi respuesta es más firme en este caso: pienso que somos uno más de los productos de la organización creciente que se ha dado en este lugar del cosmos, y no dudo que similares organismos han surgido, surgen y surgirán en cualquier lugar y circunstancia propicia. Pensar que somos el centro del universo, que la "historia humana" es "historia universal", es lo más pretencioso que cualquier criatura haya podido pensar. Los dioses, si existe, deben estar riéndose de nosotros por semejante soberbia.

No, somos una especie, una humanidad, que ha logrado alcanzar algunas características: pensamiento abstracto, comportamiento, ética, afectos y razón, organización de grupos. Pero no somos nada especial. No somos EL producto, el punto culminante de la creación. Somos apenas un organismo más entre otros que habrán aparecido. Un experimento que alguien ha lanzado, del cual somos apenas una instancia, una esquina perdida, tal vez algo más interesante, pero una instancia nada más, dentro de toda esta retorta de caldo cósmico, que se está cocinando.

Entonces, ¿hacia dónde vamos? Un vistazo a lo que ha pasado, me hace postular una respuesta: cada milenio que ha pasado, desde nuestra aparición sobre la superficie del planeta, hemos crecido, nos hemos expandido por más y más lugares. La razón y otras capacidades, nos han posibilitado explorar la realidad, y en el último medio milenio, nos hemos aprovechado de esas capacidades jugando con la ciencia. Así como somos un pedo en una canasta, somos un pedo que conoce, que investiga, que descubre y puede levantar la cabeza para observar galaxias inalcanzables, y elucubrar sobre todo el universo.

En nosotros, encontramos un organismo que está superando la evolución biológica, que tiene una cultura, una acumulación de conocimiento, una tendencia a formar grupos, tribus, cada vez con más individuos. Nos estamos moviendo, claramente, hacia el abandono de este planeta.

No hay "historia humana", en el sentido de Marx o del cristianismo: un camino donde el futuro es claro y determinado. No, no nos espera la redención, ni la desaparición de las clases. Es algo más complejo: somos lo que surja de las fuerzas del desarrollo humano. No somos un proyectil, que vaya en una dirección. Esto es importante entenderlo: cualquier especulación, aquí, o en otro lado, sobre el futuro humano, es justamente eso, pura especulación. Pero afirmaría que cualquier especulación que proponga una "historia", en el sentido de una serie de capítulos que nos vendrán indubitablemente, en el sentido de un destino que tenemos, es aún más especulativa y discutible.

Espero que en los próximos siglos, la humanidad, como conjunto, esté más conectada, más "aware", advertida, de lo que es y del lugar que ocupa en la naturaleza. Ciertamente, hoy la humanidad está dividad. No es claro para mí si alguna vez se unificará. Pero creo que cada siglo que pase, el conocimiento, las relaciones, y otras fuerzas, harán más cohesiva a nuestra especie, hasta que nuevamente se disperse.

¿Hasta dónde llegaremos? No lo sé. Especulo que podremos abandonar el planeta, pero es difícil ver si es físicamente posible para un organismo como el nuestro, llegar más allá. Arthur Clarke, planteaba, en "El fin de la infancia" que si bien podemos abandonar el planeta, el espacio estelar nos está negado. Pero, ¿acaso no estamos llegando al dominio de la biología? ¿no estaremos al borde de un salto evolutivo?

Un comentario más: aún con nuestras capacidades "especiales", bien podríamos ser apenas un hongo, un detrito depositado en la superficie de un planeta diminuto, un accidente, algo olvidable, un subproducto de este caldero universal, una mancha inservible, un error esporádico, un olvidable suceso.

Ante la duda, no seamos demasiado soberbios. Pero sigamos, sigamos construyendo la historia humana, y explorando la realidad.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Filosofía