Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 14 de Octubre, 2007, 1:28

Quisiera presentar un texto del biólogo Richard C. Lewontin, sobre el uso de la metáfora en la ciencia. Lewontin es un crítico del neodarwinismo, como el bueno de Stephen J. Gould. Pero aún tengo que leerlo detenidamente, para comprender su postura. Una de sus posiciones, es criticar la tendencia a ver todo producto de la evolución como efecto de una adaptación, crítica que me parece interesante y plausible. Mientras estudio el tema, leamos:

No es posible ocuparse de ciencia sin utilizar un lenguaje rico en metáforas. En teoría, todo el cuerpo de la ciencia moderna es un intento de explicar fenómenos de los cuales los seres humanos tienen una experiencia directa, aunque hace referencia a fuerzas y procesos demasiados pequeños, como las moléculas, o demasiado grandes, como todo el universo conocido; o bien se refiere al resultado de fuerzas que nuestros sentidos no pueden captar, como el electromagnetismo o incluso al resultado de interacciones extremadamente complejas, como el nacimiento de un organismo individual desde el momento en que queda concebido en forma de un óvulo fecundado.

De acuerdo, la metáfora se usa en ciencia. Pero no debemos olvidar, que esas metáforas son para nuestra mente, mientras que son corrobaradas por la interrogación de la realidad en forma permanente. La metáfora de la ciencia remite a algo "duro" ahí afuera. Lo que llamamos "onda" es algo que se comporta como las ondas que conocemos en multitud de experimentos, de asombrosa precisión. Pero es bueno estar "aware", advertido de que es una metáfora. Pero una metáfora muy cercana a lo que está ahí. Eso es por lo que lucha la ciencia. No por metáforas cualesquiera, sino por las que tengan una adecuación con la realidad cada vez más precisa.

Para que tales explicaciones no sean sólo proposiciones formales expresadas en un lenguaje técnico inventado, sino que estén basadas en la comprensión del mundo que hemos logrado con nuestra experiencia cotidiana, debemos recurrir al empleo de un lenguaje metafórico. Los físicos hablan de "ondas" y de "partículas", aunque no haya medio alguno en que se mueven esas "ondas" y pese a que dichas "partículas" no tengan consistencia alguna. Los biólogos hablan de los genes como "programas" y del ADN como "información". En realidad, todo el cuerpo de conocimientos de la ciencia moderna se apoya en la metáfora del mundo entendido como máquina, una metáfora introducida por Descartes en la quinta parte de su Discurso del método para comprender el funcionamiento de los organismos, pero que luego fue generalizada y llegó a ser una manera de interpretar todo el universo. "Hasta ahora he descrito esta Tierra y en general todo el mundo visible, como si fuese solamente una máquina, de la cual sólo debamos considerar las formas y los movimientos de sus partes". (Los principios de la filosofía, IV).

Bien, al fin ubico en qué parte Descartes comienza a referirse a máquina, y luego lo extiende a todo el universo. Yo no veo que esa metáfora esté muy alejada de la realidad: lo que hemos descubierto desde entonces, es que en sistemas complejos las partes interactúan entre sí, en una causalidad no trivial: pero lo mismo pasa con las partes de las máquinas.

Aunque al pensar la naturaleza no podemos prescindir del empleo de las metáforas, a veces corremos el riesgo de confundir la metáfora con la cosa real. Dejamos de ver el mundo "como si" fuese una máquina y comenzamos a pensar que es una máquina. En consecuencia, las propiedades que atribuimos al objeto que nos interesa y las preguntas que nos hacemos sobre él terminan por reforzar la imagen metafórica originaria, de suerte que terminan por desvanecerse aquellos aspectos del sistema que no entran en el enfoque metafórico. Com ha dicho Norbert Wiener, "el precio de la metáfora es la eterna vigilancia".

El remarcado es mío: excelente frase de Wiener, uno de los creadores de la cibernética, donde aparecen sistemas con retroalimentación y relaciones de causa y efecto entralazadas.

Estos fragmentos están al comienzo del libro Genes, organismo y ambiente, de Richard C. Lewontin, Editorial Gedisa. Lewontin hace esta introducción porque justamente el libro critica, desde su punto de vista, los excesos de metáforas en la biología.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia