Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 5 de Febrero, 2008, 14:37

El mejoramiento de proceso, "process improvement" en inglés, ha sido adoptado por empresas y organizaciones de todo el mundo. Ante el cambio constante de las tecnologías y ambiente de mercado, una organización no puede mantenerse con el mismo proceso en el tiempo.

Sin embargo, el adoptar un programa de mejoramiento de proceso, o aún, un proceso, suele provocar resistencia dentro de una empresa. Podemos enumerar seis mitos que abonan esa actitud:

Mito 1: Todo está bien, para qué cambiar

Una organización se resiste a adoptar un proceso de mejoramiento de proceso, porque imagina que el proceso que utilizan está bien, es lo que necesitan y no hay que tocarlo. Son exitosos, son líderes, están conformes con lo que tienen, y no ven razón para cambiar. ¿Para qué hacerlo, si funciona?

Bueno, lo mismo se debían preguntar los dinosaurios, hasta que el cambio los borró de la faz de la tierra.

Nada es permanente, y menos en estos tiempos. Una organización no puede sentarse en sus laureles, y no preocuparse por mejorar sus procesos, porque su competencia lo hará. Los cambios en tecnología son permanentes. Aun los cambios en la estructura interna de la empresa (nuevas sucursales, más empleados) pueden hacer evidente que el proceso que usa necesita ajustes, cambios y mejoras.

Mito 2: Lo que hacemos es tan único que no hay proceso

Eso se puede esperar de un arte, o de un artesano. O de una etapa inicial, emprendedora, de la historia de la empresa. Pero si lo que produce es exitoso, llegará el momento en que se necesitará que la producción sea controlada, repetible y mejorable. No tener proceso, llegado a esa etapa, es problemático. Una empresa no puede depender de la habilidad de unos pocos. Un producto exitoso debe poder producirse una y otra vez, y hasta mejorarse de forma consistente. Si no hay proceso definido, y un programa de mejoramiento de proceso, sólo estaremos produciendo en el aire, sin base firme.

Mito 3: El proceso destruirá nuestro estilo

Relacionado con el anterior mito: la empresa tiene un estilo, una especie de aura, que parece amenazada por la implantación de un proceso. En realidad, un proceso sólo hará evidente, explícito, lo que ya estaba haciendo. No se establece un proceso para siempre: sólo se lo pone en claro, se lo describe, para después ir mejorándolo, o cambiándolo.

Mito 4: No podemos afrontar el trabajo adicional del proceso

El proceso da trabajo, pero un trabajo que paga. Si el proceso está bien definido e implementado, las tareas adicionales que puede implicar a mediano y largo plazo se justifican por el mejor control y el aumento de la calidad del producto. Y cuanto más personas estén involucradas en la organización, más necesario se hace un proceso y su control y mejoramiento. El trabajo adicional pasará a ser, en vez de un gasto de tiempo y esfuerzo, una inversión que retorna ganancia.

Mito 5: El proceso es pesado

Es el mito más temido: si una organización no tiene proceso, cualquier adopción de uno implica, como vimos en el anterior mito, algunos pasos adicionales a los que venía ejecutando. Y la gente se imagina que esos pasos harán que toda la producción se vuelva más lenta o pesada. Como todo mito, algo de realidad puede tener: si el proceso se define en demasiado detalle, con muchos pasos adicionales, puede ser el caso. Pero todo depende de la definición del proceso. Como en todo, hay que buscar el justo punto. La disciplina que da un proceso, implica, como en el anterior punto, un trabajo. Pero se debe manejar de tal forma, que ese trabajo dé sus frutos.

Mito 6: Es sólo una moda más

Es común que en la jerga empresaria, aparezcan nuevas ideas, metodologías, siglas. En la jerga de "process improvement", se apela a ISO 9000, CMMI, Six Sigma, y otras. Pero hay que ver dos puntos: son marcos de trabajo y estándares, que se establecieron desde hace años, basados en principios racionales. Y el otro punto: han sido adoptados por empresas que han visto mejorado su proceso, de forma medible y evidente. No es sólo una moda: es algo probado. Como siempre, deberá cada organización evaluar su necesidad o no de adoptar un modelo y un proceso de mejoramiento continuo, su costo, sus etapas de implementación. Pero desde hacer más de dos décadas, varias de estas ideas han sido adoptadas en empresas occidentales. Y tenemos el ejemplo de Japón, que con su concepto de "kaizen" (en japonés, "cambiar para mejorar") ha venido teniendo éxito tras éxito desde la postguerra.

Fuente consultada: Process Improvement Essentials, James R. Persse, Editorial O'Reilly

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Empresa