Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 20 de Febrero, 2008, 10:49

Sigo leyendo el clásico de Eric Temple Bell, "Historia de las matemáticas" (el libro más conocido de Bell es Men of Mathematics), excelente lectura. La historia de las matemáticas es fascinante. Como en estos días estoy viendo algunos temas relacionados con la Teoría de Galois, estuve leyendo sobre la influencia de esas ideas en la historia. Al final de un excelente capítulo X "La aritmética generalizada", Bell se permite discutir sobre cómo la sociedad trataría hoy a genios como Gauss, Abel o Galois, comparándolo con su época (cerca 1945):

... qué haría la "sociedad" hoy día por un Gauss, un Abel, o un Galois. Estadistas, y entre ellos Disraeli, han dicho que la sociedad es un asno; inspeccionándola más de cerca se revela como una abstracción nebulosa. Sin embargo, nos valdremos de aquel primer término, porque casi todo el mundo tiene una imagen clara de lo que significa.

Gauss, hijo de un jornalero y sin un centavo, fué educado por la sociedad representada por el duque de Brunswick. Hoy día hubiera sido educado a expensas del estado, por lo menos en Estados Unidos.

Abel, sin duda, hubiera sido enviado por las autoridades sanitarias municipales a un sanatorio donde quizá se hubiera curado.

Galois con casi absoluta seguridad no sería considerado persona respetable, estaría bajo la custodio de la policía por algún motivo inventado, o en un campo de concentración. Hay muy pocas pruebas de que los maestros sean hoy menos impotentes ante la incómoda presencia de un cerebro de extraordinaria inteligencia, de lo que eran en tiempos de Galois, aunque los custodios del derecho y del orden sean menos nerviosos de lo que fueron cuando sentenciaron a Galois a seis meses de cárcel por un tecnicismo legal. La fábula de Esopo del pavo real y los cuervos contiene  un elemento de permanencia: tú eres diferente de nosotros; márchate o te desplumamos.

Sin embargo, la sociedad ha aprendido algo que no sabía cuando permitió que Galois malgastara su vida en un duelo. No se consideraba a Galois "radical peligroso" a causa de sus matemáticas, sino a causa de su política que ahora nos parece extrañamente respetable. Era republicano, y con ese motivo se ofreció una recompensa por su captura. La sociedad de la realeza estaba preocupada por la continuada seguridad de su prolongada decadencia. Cuando consideramos los intereses de los individuos que componen la sociedad, ésta, de manera muy sensible, y poco después de 1830, fue completamente indiferente a las ideas revolucionarias que Galois tenía en matemáticas. Pero, poco despues de 1920 la sociedad descubrió que una teoría puramente matemática, la relatividad o la biometría, para ser concretos, puede encerrar peligrosas amenazas para el modo político de pensar. En Rusia se consideró con sospecha a la biometría; en Alemania a la relatividad. Parece, pues, injusto decir que la sociedad ha permanecido estacionaria desde que en 1832 eliminó a Galois.

Como en muchos párrafos de su libro, Bell aprovecha un hecho de la historia, para llevar agua para su molino. Imagina a Galois en un campo de concentración (Bell escribe esto durante la segunda guerra mundial). Y llama la atención sobre el rechazo de algunas ideas científicas, por razones políticas.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/