Angel "Java" Lopez en Blog

13 de Marzo, 2008


Publicado el 13 de Marzo, 2008, 11:32

Encuentro descripto el pensamiento de J.S.Mill en el libro de Martin Gardner "Los porqués de un escriba filósofo". Escribe Gardner en su primer capítulo:

Dice Mill: "... aceptad el fanerón simplemente tal cual. No os preocupéis por lo que pueda haber detrás de él, y definid simplemente el mundo exterior como el conjunto de "objetos" de vuestro fanerón que no sean influenciables por vuestra voluntad". Como estas regularidades, ya sean cosas o gente, son lo que todos consideramos el mundo exterior, el problema del substrato no se plantea nunca. Se convierte en un pseudo-problema. La materia es, para Mill, la "posibilidad permanente de sensación". No hace falta postular ningún substrato, ni material ni divino. Un árbol está obviamente fuera de nosotors, en el sentido de que está ahí tanto si lo miramos como si no. Sigue existiendo, no porque Dios lo perciba, sino porque es una parte del fanerón que se comporta así. ¿Por qué decir más? Hablar de un substrato, material o mental, que sea la causa de que el árbol exista no añade nada nuevo a lo que ya sabemos. No hace falta demostrar la existencia de un mundo exterior porque está "ahí" por definición. El conjunto de todos los objetos de nuestro fanerón, que existen independientemente de la experiencia que tenemos en ellos, constituye lo que entendemos por "mundo exterior".

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La mayoría de los filósofos, admite Mill, fantasea que hay algún tipo de substrato material o espiritual detrás del fanerón. Mill no cree que esto tenga nada de erróneo; lo encuentra simplemente superfluo. En la terminología moderna, afirmar la existencia de tal substrato no añade ningún significado adicional a aquello que se puede afirmar en el lenguaje del fenomenalismo.

Yo no veo que sea así, no comparto la opinión de Mill. No entendí lo de "posibilidad permanente de sensación". No pienso que es superfluo postular un susbstrato, algo detrás de los fenómenos. Claro que es una apuesta, pero es, para mí, evidente, que ese camino ha sido fructífero, y tiene todas las visas de ser lo que corresponde en la realidad. No hay sólo fenómenos. Hay algo más. Manejamos fenómenos por ser organismos, por ser la forma que tenemos de relacionarnos, con eso que está separado de nosotros.

Pero todo indica que en la realidad, detrás del fanerón, hay cosas en sí. Sigamos postulando modelos, mecanismos, haciendo corroboraciones, usando pensamiento crítico y experiencia, en este gran juego y misterio que es el Universo.

Relacionados:

El solipsismo, según Martin Gardner
El fanerón en Aristóteles
El cubo de Reichenbach
Un tercer enfoque ante el fanerón

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía