Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 26 de Marzo, 2008, 13:27

Ayer comentaba sobre la renuencia de los griegos a efectuar experimentos, aunque Aristóteles y sus seguidores no rechazan la experiencia. Ver:

Experiencia y experimento

Bueno, al menos sus seguidores inmediatos tienen en cuenta la experiencia: ya llegados a la época de Galileo, muchos la rechazan, por ejemplo, se niegan a ver a través de un telescopio, por abrazar y seguir los preceptos del estagirita, que había "decretado" la inmutabilidad de los cielos. Por supuesto, Aristóteles no había "decretado" eso: sólo había usado su mejor juicio, basado en la experiencia, para afirmar eso. Si hubiera habida una explosión de supernova en su tiempo, probablemente hubiera cambiado de parecer.

Pero dejando la especulación, sigamos explorando el tema de experimento, experiencia y experimento mental. Encuentro en el libro que Roberto Torretti, "The Philosophy of Physics", una refutación de Galileo a una afirmación de Aristóteles. Galileo fue partidario de la experimentación y aún del experimento mental.

Aristóteles había afirmado que un barco flota más en mar abierto (tiene más volumen sobre su línea de flotación) que en una bahía. Lo explicaba diciendo que en mar abierto había más agua que ayudaba a flotar al barco. Galileo, en cambio, explicó que no depende de la cantidad de agua que rodea al barco.

Con los elementos de los tiempos de Aristóteles (y aún de Galileo), era difícil llevar a cabo una medición en medio de un mar abierto, en constante movimiento. Tal vez alguna experiencia mal evaluada, había hecho que Aristóteles llegara a su conclusión. Galileo no estaba en mejor forma para comprobar la veracidad o falsedad de lo afirmado por el griego. Pero propuso un experimento (no está claro si lo llevó a cabo, todo indica que sí):

Colocamos un pequeño contenedor flotante en un tanque de agua. Lo vamos llenando con pequeños bolas de plomo, hasta que se hunde. Contamos la cantidad de bolas de plomo necesarias para lograr el hundimiento. Luego, repetimos el experimento con un tanque "cien veces más grande" (según sus palabras), y encontraremos que hacen falta la misma cantidad de bolas de plomo para hundirlo.

Esta experiencia de Galileo no se les había ocurrido a los griegos, para los cuales el concepto de experimento artificial iba, al parecer, en contra del estudio de lo natural. Fue gracias a Galileo y otros, que el experimento artificial comenzó a ser aceptado. El caso de usar un plano inclinado para estudiar la caída de los cuerpos, en lugar de ir directamente a observar las caídas naturales, es otro caso a favor de la postura de Galileo.

Hoy, por lo menos en las ciencias físicas, estamos plagados de experimentos artificiales. En la naturaleza encontramos (salvo raras excepciones, como en los rayos cósmicos) nada más que neutrones, protones y electrones, los primeros sólo constituidos de quarks d y u, según el modelo estándar. Pero gracias al experimento artificial, hemos avanzado y visto más allá, planteando modelos más ricos, que parecen corresponder más con la realidad "real", con lo que es el caso, para utilizar una expresión de la filosofía.

Uno no puede dejar de preguntarse, qué hubiera pasado si el experimento artificial hubiera sido abrazado por la mentalidad griega. En los griegos, vemos dos tendencias: una, el racionalismo total (de la mano de Parménides, y luego Platón de alguna manera), y luego el empirismo (experiencia como inicio del conocimiento) con razón (para formación de hipótesis y modelos) de Aristóteles, pero al que le faltó lo que lo llamo la actitud científica de diálogo con la realidad, por ejemplo, por medio del experimento artificial (por supuesto que la realidad no dialoga con nosotros: nosotros planteamos preguntas, desde nuestros conceptos y modelos, y la realidad "responde" con hechos a los que tenemos que dar una forma, de nuevo, con nuestras capacidades de entendimiento).

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Ciencia