Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 27 de Marzo, 2008, 14:42

Hay grandes preguntas que, desde hace siglos, vienen ocupando a los filósofos de Occidente. Podemos rastrear su origen en la antiguedad griega.

Una es preguntar por ¿qué es?, por lo que es la realidad, por lo que existe en ella, por lo que tomamos por ser en nuestra mente. Esta relación entre ser en realidad y en mente, y existir, ha complicado la pregunta, y hay que entender en cada pensador, a cuál vertiente se refiere. También de esa pregunta se han derivan otras, por ejemplo, cómo está compuesta la realidad, o, vinculadas a nuestras capacidades de conocimiento, preguntas como ¿podemos contestarla? ¿qué podemos conocer? ¿hay métodos para obtener ese conocimiento?. De alguna forma, la pregunta por lo que es (en la realidad o en nuestra mente) y lo que existe (en el mundo real, y en otros mundo), ha hecho nacer a la ontología, mientras que las preguntas sobre las capacidades del conocimiento humano ha dado lugar a la epistemología (creo que este término, derivado del griego epysteme, renace en el mundo anglosajón, desplazando al término gnoseología, que parece más adecuado a esta cuestión del conocimiento en general).

Los primeros que trataron de contestar la pregunta, sin apelar al mito, fueron algunos filósofos presocráticos, llamados fisicistas, porque preguntaban sobre la "physis", que podemos traducir por naturaleza. Uno fue Tales de Mileto, que planteó que todo está hecho de agua, y que el mundo de la naturaleza era un despliegue de ese elemento.

Ante el despliegue de maravillas que es el mundo, cualquier filósofo comienza a preguntarse por la realidad, y al descubrir que la apariencia es engañosa, la pregunta se hace más rica, amplia y profunda. Luego de algunas respuestas de los fisicistas, Heráclito levanta la mano y declama que nada es, sino que todo cambia. Parménides replica que el ser es uno, y que lo que vemos son apariencias, negando el cambio. Platón pone que lo que vemos es apariencia, y lo real son lo que llama "Ideas", de ahí que a su postura se la denomina "realismo idealista" (no tomar "idealista" como lo tomamos en el lenguaje común; en esta expresión se está usando como referido a las ideas).

Hay quienes han tomado esa pregunta sobre lo que es, y la han estirado para que aparezca "el ser" y una serie de cuestiones, que han sido planteadas, en mi opinión, de forma algo enrevesada, confundiendo lo que es con lo que existe y con el concepto de "ser" con el que nos manejamos en la mente (dicho sea de paso, Parménides es el primero que confunde el pensar con la realidad, el que pone la razón humana como algo especial que está mapeada con la realidad última: es el primero que se comió la fruta del fondo de clericó, y lamentablemente, ejerció su influencia por siglos). El tema merece algún clarificación. Aristóteles trató de arrojar luz sobre el tema, pero eso no evitó que otros volvieran sobre el mismo, oscureciéndolo hasta nuestros días.

Pero volvamos a la pregunta original. El dar una respuesta a ¿qué es? ha dado origen a distintas posturas, entre ellas las variantes del realismo. Los que hayan tenido la paciencia de leer algunos de mis posts, ya conocen que me decanto por una forma de realismo, que deberé describir más en detalle. Con el paso de los siglos, aparece la ciencia moderna, digamos, cerca del Renacimiento, con Galileo, Descartes, Bacon y otros (hay que ser justos: hubo interesantes antecedentes en la Edad Media). Newton aún escribe que lo suyo es "filosofía natural", justamente, la filosofía que se interroga por la naturaleza. La ciencia tomó su camino, en ramas como la física, la química, la biología, y se alejó del cuerpo completo de la filosofía.

Hoy asistimos a una lamentable separación de filosofía y ciencia. Si hoy alguien quiere discutir a Zenón desde el punto de vista de los descubrimientos científicos, es tachado de cientificista. Si uno trata de la realidad, en términos de realismo científico, puede ser ignorado por toda corriente de pensamiento que todavía se entretiene en ontologías racionales, que a mí me parecen juegos mentales y de palabras.

Pero hay otra pregunta que ha trabajado la filosofía desde hace siglos. Ante la capacidad del ser humano de tomar conciencia de sus actos, de formarse modelos, de tener conciencia y reflexión, surge la cuestión ¿qué hacer? Esa es la pregunta por la acción humana: ¿hay algún destino de acción humana? ¿un ser humano debe tener un camino a tomar? El primero en poner esta pregunta en el tapete de la filosofía ha sido Sócrates. El no se interesaba por el resto de la naturaleza, de la que pensaba que era algo inalcanzable, sino por estudiar lo que el ser humano producía y hacía (encuentro un paralelo con lo que siglos despues sería la postura de Giambatista Vico).

Es la misma pregunta que centurias despues se plantearía Kierkegaard, y otros, no olvidarse de Kant. Encontramos respuestas de forma notable en Marx, por ejemplo.

Esa es la otra gran pregunta que debería ocuparnos. Hay filósofos que la han tomado como la única pregunta. Yo quisiera no confundir el alcance de las dos. Me parece que una pregunta como ¿qué es? es fundamental, y abarca todo el cosmos. La pregunta sobre ¿qué hacer? es importante, pero para nosotros, para la humanidad. Aun cuando la vida de cada persona le impone el peso de buscar la respuesta a ¿qué hacer?, no descuidaría la primer pregunta. Y la cuestión sobre qué es, y si uno tiene una postura realista, sobre la realidad, ayuda y da marco a lo que tenemos que explorar para decidir sobre la acción humana.

Esas dos preguntas sobre lo que es y sobre lo que hacer, habían sido contestadas con una respuesta, por el mito y la religión. Creo que hoy es claro que una cosa es el Universo, y otra cosa es el ser humano, apenas un organismo más perdido entre toda esta maravilla. O que, por lo menos, tenemos que partir de esa separación para ir avanzando con paso firme. Si seguimos pensando que somos especiales, y que lo que hay que hacer es vivir en medio de todo lo que nos fue dado, como asegura la tradición judeo cristiana (releer el Génesis), nos perdemos la gran oportunidad de descubrir nuestro lugar en el Universo.

Y hay una tercera pregunta, notable, profunda, que produce, en momentos de tranquila meditación, algo de vértigo. Creo que el primero que la planteó fue Leibnitz: la gran pregunta es ¿por qué hay algo, en vez de nada?

¿Por qué todo esto? ¿por qué el universo, este mundo terrestre, la humanidad, mi vida? ¿por qué?

Algunos posts relacionados con estos temas:

La misión de la filosofía
La casita de Descartes
Estrellas desde la balsa
Conocimiento humano, filosofía y ciencia, en Bertrand Russell
La filosofía y la ciencia
De donde venimos, adonde vamos
Oye Mike, ¿cuál es el sentido de la vida?
La realidad ahí afuera
El problema del ser
Que es la realidad
No sé si se dan cuenta
Ser y existir
Un plin plin en el viento

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Filosofía