Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 2 de Abril, 2008, 0:25

El año pasado, en una reunión del excelente curso de filosofía de Ideas y Organizaciones, un asistente mencionó el tema de las jergas: en particular, le asombraba y desconcertaba el uso de jerga en informática. En parte nació el tema en ese momento, por una discusión sobre "jerga" en filosofía.

Quisiera hoy escribir una defensa de la jerga en varios ámbitos, que creo que es distinta de la "jerga filosófica" en un punto esencial. Puede que asombre un poco mi intento de defensa de jerga, cuando por aquí en mi blog he escrito tanto en favor de la claridad:

A favor de la claridad
Donde defiendo la claridad en la transmisión de conocimiento y opiniones

Comunicación y contexto
Recordando algún texto de Albert Jacquard "una palabra sólo tiene sentido en un determinado contexto."

Sócrates y los nombres
Sobre la necesidad de ponerse de acuerdo en las referencias de lo que hablamos

La claridad en Hume y Russel, según Einstein
Ejemplos de claridad en filosofía, según el bueno de Einstein

Estirando el lenguaje
Alguna advertencia sobre el uso de las metáforas

Lenguaje filosófico y claridad
Diferenciando entre pensar y transmitir el pensamiento

(disculpen tanta autoreferencia, pero este post está dedicado a la persona que puso el tema de la jerga en el tapete, y quisiera darle algun contexto sobre mi postura)

Espero que quede clara mi posición en este post de hoy: la jerga no es, en muchos ámbitos, algo que atente con la claridad, sino al contrario. Describiré qué tipo de jerga posibilita la claridad. Como mi ámbito profesional es la informática, me resisto a tratar el tema de jerga computacional. Vayamos a un terreno más neutral: las matemáticas.

Tengo acá en mi biblioteca un libro sobre esquemas (Schemes), donde se habla de esquemas, espectros, anillos, y si mi esfuerzo, encuentro otros libros (me bastaría consultar "el Penrose", "el Munkres", "el Fraleigh") que hablan de fibrados, funciones holomorfas, aplicaciones biyectivas, continuidad, grupos isomorfos, categorías, functores contravariantes, condiciones de cadena ascendente/descendente, autovalores, invariantes, tensores, matrices, vectores, conjuntos, clases, grupos de homotopía y de homología, dimensiones, espacios vectoriasl, bases normadas, transformaciones unitarias, y puedo seguir aburriéndolos con más y más jerga matemática (y divirtiéndome un poco, tratando de recordar términos... ;-).

Y sin embargo, un matemático, en principio, entiende a otro matemático. ¿por qué? ¿acaso tienen una afinidad especial, una intuición supresensible, un cable de conexión invisible entre sus mentes? ¿un esquema mental especial, otra forma de abordaje de la realidad? Temo desilusionarlos: no, lo que sucede, desde hace años, es que cada palabra de esa jerga, aparentemente confusa, está bien definida. Como otras veces he escrito, nadie tiene que interpretar a Euclides.

Lo mismo pasa (en general), en ámbitos como la informática, la química, la física, la biología y otros. Solamente se suscintan discusiones cuando se tratan temas de fundamento. Pero, en la mayor parte de estos casos mencionados, la jerga no atenta contra la claridad. Esto es así porque la "supuesta jerga", en realidad, es un glosario de términos que todos conocen. Podrá haber diferencias mínimas (ejemplo: en algunos ámbitos de las matemáticas, anillo es lo que es anillo conmutativo en otros), pero queda claro en el contexto, a qué se refiere cada palabra especializada.

Claro, hay veces donde hay discusiones: vean la discusión en torno a "especie" en la historia de la biología.

Ahora bien, cuando salimos de esos ámbitos, y llegamos a la filosofía, bueno, el panorama es desolador. Cada autor aparentemente "importante" del último siglo por lo menos, parece que quiere rearmar todo el diccionario, desecha el anterior bagaje, y se lanza a usar las mismas palabras en sentidos personales que no aclara. Vayan a ver cómo cada autor utiliza "mundo", "hecho", "idea", "espíritu", "verdad", cada uno a su manera.

También sucede que el autor crea nuevas palabras, con definiciones nebulosas o inexistentes. Se me dice que eso "es pensar". Dudo que sea pensar. Si alguien piensa, y quiere expresar lo que piensa, bien puede tomarse el trabajo de expresarlo claramente. Se me dice "hay limitaciones en el lenguaje". No veo que sea así: luego vienen comentadores del autor, que explican lo que quiso decir. Cuando hay discrepancias entre los comentadores, se debe más a la ambigüedad inicial del autor, que a la dificultad de expresar algo.

Al final, si les creo a sus comentadores, y releo con detenimiento, Heidegger dice lo que podría haber dicho Bucay (sin despreciar a Bucay ;-): estamos arrojados en el mundo. Y Sartre, entre tanta palabrería, termina diciendo cosas que no veo que sean inexpresables en lenguaje más simple. Sé que mi posición es dura, pero creánme, es fruto de algunas décadas de intentar entender el porqué de tanta palabrería, cuando podría haberse descripto lo mismo de una forma más simple.

Volvamos a la jerga, al glosario. El beato Mario Bunge (beato, porque más que "el bueno de Bunge" está camino a la santidad en "mi panteón", gracias a su esfuerzo por ser claro, aunque no comparta todo lo que expone), digo, el beato Bunge hasta ha escrito glosarios al final de sus libros, y nos ha brindado un diccionario de filosofía (como su conocido Ferrater Mora, hace poco descubrí que se conocieron). Notable. Ese es un ejemplo de "jerga clara": donde cada palabra es definida, o por lo menos, se intenta definirla, o se acepta claramente cuál es su vaguedad o problema. Pueden leer:

Dasein según Bunge

para ver cómo el viejo se divierte con el tema de la paparruchada.

Otro ejemplo: es conmovedor (y espero que entiendan que no debería serlo) ver cómo Popper, en su libro "Miseria del historicismo", se toma el trabajo de definir justamente "historicismo", que, desde su punto de vista, tiene un sentido distinto de lo que otros autores manejan.

Baste un ejemplo de hace tiempo, para encontrar un filósofo sin jerga vaga: el bueno de David Hume, que tan bien trató de explicar su posición, sin necesidad de apelar a enrevesados párrafos o palabras vagas. ¿Dónde quedó esa forma de escribir, en la filosofía?

Puedo no esperar que la filosofía use un lenguaje común. Pero creo que puedo esperar, de cada autor, que defina su propia jerga, un glosario sería bienvenido. Como, llegado a esta altura de mi vida, semejante pretensión de mi parte parece destinada al fracaso y a la indiferencia, he escrito

Para triunfar en filosofia

Liga de los levitadores contra los ventiladores de techo

El problema no es la jerga. ¿Capisce? :-)

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Filosofía