Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 12 de Abril, 2008, 11:20

Es interesante leer las "Confesiones" de San Agustín, para entender cómo una persona es llevada hacia el catolicismo, en una Edad Media ya lejana (una Edad Media que duró 10 siglos, que pasaron de distinta forma en distintos lugares).

Agustín se pregunta por lo que ve, por el mundo que descubre en las cosas. Y se pregunta a qué Dios ama. ¿Dónde está? Leo en el capítulo X, capítulo VI:

Pero ¿qué viene a ser esto? Yo pregunté a la tierra y respondió: No soy yo eso; y cuantas cosas se contienen en la tierra me respondieron lo mismo. Pregunté al mar y a los abismos, y a todos los animales que viven en las aguas, y respondieron: No somos tu Dios; búscale más arriba de nosotros. Pregunté al aire que respiramos y respondió todo él con los que le habitan: Anaxímenes se engaña, porque no soy tu Dios. Pregunté al cielo, sol, luna y estrellas, y me dijeron: Tampoco somos nosotros ese Dios que buscáis. Entonces dije a todas las cosas que por todas partes rodean mis sentidos: Ya que todas vosotras me habéis dicho que no sois mi Dios, decidme por lo menos algo de él. Y con una gran voz clamaron todas: ÉL es el que nos ha hecho.
Estas preguntas que digo yo que hacía a todas las criaturas, era sólo mirarlas yo atentamente y contemplarlas; y las respuestas que digo me daban ellas, es sólo presentárseme todas con la hermosura y orden que tienen en sí mismas.

Luego se examina, y llega a conciliarse con el Génesis:

Después de esto, volviendo hacia mí la consideración, me pregunté a mí mismo: Tú ¿qué eres?, y me respondí: soy hombre. Y bien claramente conozco que soy un todo compuesto de dos partes, cuerpo y alma, una de las cuales es visible y exterior, y la otra invisible e interior. ¿Y de las dos es de las que debo valerme para buscar a mi Dios, después de haberle buscado recorriendo todas las criaturas corporales que hay desde la tierra al cielo, hasta donde pude enviar por mensajeros los rayos visuales de mis ojos? No hay duda en que la parte interior es la mejor y más principal, pues ella era a quien todos los sentidos corporales que habían ido por mensajeros, referían las respuestas que daban las criaturas, y la que como superior juzgaba de la que habían respondido cielo y tierra, y todas las cosas que hay en ellos diciendo: Nosotras no somos Dios, pero somos obra suya. El hombre interior que hay en mí, es el que recibió esta respuesta y conoció esta verdad, mediante el ministerio del hombre exterior. Es decir, que yo considerado según la parte interior de que me compongo, yo mismo, en cuanto al alma, conocí estas cosas por medio de los sentidos de mi cuerpo. Pregunté por mi Dios a toda esta grande máquina del mundo y me respondió: Yo no soy Dios, pero soy hechura suya.

Agustín, como tantos, concibe al ser humano como alma y cuerpo. Está influido por el platonismo y el neoplatonismo. Al parecer, no era muy conocida en su tiempo, la obra de Aristóteles, por ejemplo, su "De Anima".

Luego, descubre que el ser humano es el único, aparentemente, que se pregunta estas cuestiones (un Heidegger temprano... ;-):

Esta hermosura y orden del universo ¿no se presenta igualmente a todos los que tienen cabales sus sentidos? Pues ¿cómo a todos no les responde eso mismo? Todos los animales, desde los más pequeños hasta los mayores, ven esta hermosa máquina del universo; pero no pueden hacerle aquellas preguntas, porque no tienen entendimiento, que como superior juzgue de las noticias y especies que traen los sentidos. Los hombres sí que pueden ejecutarlo, y por el conocimiento de estas criaturas visibles pueden subir a conocer las perfecciones invisibles de Dios; aunque sucede que, llevados del amor de estas cosas visibles, se sujetan a ellas como esclavos; y así no pueden juzgar de las criaturas, pues para eso habían de ser superiores a ellas. Ni estas cosas visibles responden a los que solamente les preguntan, sino a los que al mismo tiempo que preguntan, saben juzgar de sus respuestas. Ni ellas mudan su voz, esto es, su natural hermosura, ni respecto de uno que no hace más que verlas, ni respecto de otro, que además de esto se detiene a preguntarles, no es que a aquél parezcan de un modo y a éste de otro, sino que presentándose a entrambos con igual hermosura, hablan con el uno y son mudas para con el otro, o por mejor decir, a entrambos y a todos hablan; pero solamente las entienden los que saben cotejar aquella voz que perciben por los sentidos exteriores, con la verdad que reside en su interior.

Y al final, llega a justificar un dios trascendente a las cosas:

Esta verdad es la que me dice: No es tu Dios el cielo ni la tierra, ni todo lo demás que tiene cuerpo. La misma naturaleza de las cosas corporales, a cualquiera que tenga ojos para verlas, le está diciendo: Esto es una cantidad abultada; y ésta precisamente es menor en la parte que en el todo. De aquí se infiere, que tú, alma mía, eres mejor que todo lo corpóreo, porque tú animas esa abultada cantidad de tu cuerpo, y le das la vida que goza; lo que cuerpo ninguno puede hacer con otro cuerpo. Pero tu Dios está tan lejos de ser corpóreo, que aun respecto de ti, que eres vida del cuerpo, es Dios tu vida.

Argumentos similares han sido sostenidos a lo largo del tiempo. Ante el asombro de las cosas, plantear un Dios creador de todo. Recordemos que para los antiguos griegos, no era tan claro que hubiera un creador. Cuando Tales dice que todo era agua, no plantea un creador. Y así otros griegos. El concepto de creador parece tomar fuerza con la llegada del cristianismo a occidente, alimentado de la tradición judaica.

Vemos que Agustín justifica la existencia de Dios, al observar las cosas. Ese uno de los caminos que se ha intentado para esa tarea.

Siglos más tarde de Agustín, Tomás de Aquino, ya empapado de Aristóteles, reconciliará (con dificultad, con varios pases mágicos... ;-) al estagirita con el catolicismo.

Otros posts sobre Agustín de Hipona:

La curiosidad según San Agustín
Un descubrimiento de San Agustín
San Agustín, el yo, el idealismo, segun Ortega y Gasset

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía