Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 12 de Mayo, 2008, 1:19

Desde hace unos meses, tengo un excelente libro, de John Dupré, titulado El legado de Darwin, subtitulado Qué significa hoy la evolución. Tengo la edición de Editorial Katz.

Encuentro en la página 70 de mi edición, una descripción de su postura, que bien podría hacer mía. Mejor que lo explique Dupré, que yo mismo:

He descrito mi propio perspectiva como "naturalista", y debo explicar qué quiero decir con ese calificativo un tanto resbaladizo. Esta palabra tiene muchos usos dentro de la filosofía, y algunos de ellos son bastantes polémios. En este caso, lo empleo en un sentido relativamente simple, algo que tal vez podría describirse de manera más precisa pero poco elegante como anti-sobrenatural. Tal como este término intenta sugerir, mi naturalismo se resiste a aceptar la existencia de espíritus, almas y, de especial importancia en este caso, dioses. Esta posición puede parecer intolerante o arrogante: seguramente no conocemos todo lo que existe y bien puede resultar que existan cosas muy diferentes de las que actualmente aceptan las respetables academias científicas. Acepto sin amarguras este hecho. Pero mi objeción a las almas, las deidades y cosas semejantes no se basa en un mero prejuicio.

Exactamente. No debemos sostener una postura por prejuicio. Es imposible sacarse todos los prejuicios de encima, pero debemos encontrar un punto de apoyo de nuestras posturas que vaya más allá de los prejuicios. Y como siempre, estar "aware" de la existencia de esos prejucios.

Se basa más bien sobre un principio, el principio de que nuestra creencia en la existencia de algo debería estar fundamentada, en última instancia, por la experiencia. Este es el principio del empirismo, que ha sido tan esencial para gran parte de la filosofía occidental durante varios siglos, o tal vez milenios.

Dupré ahora hace una importante aclaración, sino, gran parte de lo que sostiene la ciencia no caería en el emperismo:

El principio debe interpretarse de manera amplia: la experiencia en la que basamos, por ejemplo, nuestra creencia en la existencia de los electrones es compleja y no se relaciona de manera simple con la presencia de los electrones. Algo semejante ocurre en el caso de los agujeros negros. No obstante, existen evidencias relevantes y hay argumentaciones que relacionan esa evidencia con las conclusiones que esas evidencias demuestran.

Hay quien dice "yo nunca he visto un átomo". Yo los veo todos los días, en las consecuencias del uso de la teoría atómica. Si los átomos no existen, deberíamos a esta altura inventarlos... ;-)

Concuerdo con la descripción de su posición naturalista. La creencia en un alma humana, hasta donde ví en las últimas décadas, es una creencia, justamente, no soportada por evidencia alguna. Se me dirá que pido demasiado, que no a todo se le puede pedir una evidencia. Pero creo que el afirmar algo como la existencia de un alma humana es una gran afirmación, no pequeña, que por lo tanto necesita de todo el respaldo de la evidencia. Hasta ahora, veo que esa creencia es parte de nuestra tan humana tendencias de considerarnos especiales.

Pueden visitar la página de John Dupré en la Universidad de Exeter:

http://www.huss.ex.ac.uk/sociology/staff/dupre/index.php

O su entrada en la Wikipedia

http://en.wikipedia.org/wiki/John_Dupr%C3%A9

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Filosofía