Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 17 de Mayo, 2008, 11:34

Este post podría ir también en la sección de filosofía. Pero lo coloco en ciencia, por su relación con la evolución biológica. Julian Huxley era nieto de Thomas Henry Huxley, el llamado "bulldog" de Darwin. Tengo un ensayo suyo, sobre el progreso biológico, en su libro "Ensayos de un biólogo", de Editorial Sudamericana. En un fragmento, justamente critica una idea de Henri Berson:

El hecho de progreso biológico ha preocupado a muchos observadores. Algunos han quedado satisfechos con creer que la singular fórmula mágica de la "selección natural" la explicaría adecuadamente y sin más dificultades, olvidando que ha de haber por lo menos algunos puntos de diferencia entre una selección natural que produce un tipo degenerado y una selección natural que conduce al progreso.

Yo no veo la necesidad de tal distinción.

Algunos biólogos la han puesto, junto con todos los otros procesos evolutivos que parecen mostrarnos un desarrollo en líneas predeterminadas, bajo el encabezamiento de Ortogénesis, estos, la (¡hipotética!) tendencia de los organismos a desarrollar justamente un tipo de potencialidad latente. Berson se ha preocupado particularmente de eso; se rehusa a aceptar que haya algo que hacer con la Selección Natural o cualquier proceso determinista, y lo atribuye a su elan vital.

Aquí, como a menudo en otras partes, Bergson se revela como buen poeta pero pésimo hombre de ciencia. Su visión intelectual de la evolución como un hecho, como algo que ocurre, como conjunto que ha de ser aprehendido en un modo unitario, no ha sido superada. Parece verlo tan nítidamente como ustedes o yo podemos ver una carrera de cien yardas, manteniendo simultáneamente en su espíritu los diferentes incidentes y movimientos para formar un cuadro. Pero entonces va a darnos una descripción simbólica de lo que ve, y piensa que sus símbolos habrán de servir de sustitutivo de las explicaciones analíticas.

Aparecen los símbolos humanos, tan humanos, para tratar de explicar la realidad.

Hay un "impulso de vida"; y de hecho éste impulsa la vida por los peldaños del progreso. Pero decir que el progreso biológico está "explicado" por el élan vital, equivale a decir que el movimiento de un tren está "explicado" mendiante un élan locomotor de la máquina; es caer en el error tan a menudo condenado por los filósofos en los sabios, y ridiculizado en ambos por los satíricos, que consiste en dejar en suspenso o por lo menos descartar una dificultad dándole un nombre largo.

El élan vital es una idea de Bergson. Pero es una idea, un modelo sin contrastación. Ese es el problema del racionalismo puro. Sin apelar a la compulsa con la experiencia, cualquier cosa se puede explicar apelando a algo a lo que le ponemos nombre. Ideas como "élan vital", "alma", y hasta "mente", necesitan un estudio detallado para considerar que representan algo de la realidad. En el caso de la ciencia, las ciencias cognitivas están poniéndose a la altura del estudio de lo que llamamos mente. La ciencia biológica ha sabido dominar las variantes y sutilezas de la evolución biológica, sobre la que tanto hay que estudiar y discutir todavía. Ciencia, filosofía de la ciencia, y filosofía, pueden colaborar ayudándose mutuamente en esos caminos.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia