Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 30 de Junio, 2008, 9:35

Quisiera hoy detenerme en tres palabras, para ofrecer una descripción dentro de mi jerga. Son concepto, modelo y mecanismo.

Entiendo por concepto algo que manejamos en nuestra mente de distintas formas. Hay varios tipos de conceptos, pero mi interés de hoy es en los conceptos que aplicamos a las cosas o hechos de la realidad. Para ayudar a entender de qué tipo de concepto estamos hablando, pongo un ejemplo. Yo tengo un concepto de "gato" que me permite reconocer a un gato cuando lo veo, y diferenciarlo de "perro". Claro que puedo tener alguna dificultad de pasarlo a lenguaje: cualquier grupo de cualidades que se me ocurra puede que deje afuera a instancias que yo seguiría considerando gatos. Piensen en lo fácil que es tener y manejar el concepto de "mesa" y lo difícil de definirlo. Si me dicen que "mesa" es tabla con cuatro patas, al momento se nos ocurren objetos mesas de tres o menos o más patas. Si decimos tabla con patas, cómo diferenciar una mesa de un banquito. Y podría seguir. Como decía un juez americano: "no sé definir pornografía, pero la reconozcono cuando la veo". Lo mismo diría siglos antes San Agustín del tiempo. Igual creo que en todos estos casos, podemos formular alguna definición tentativa, para poder entendernos, cuando manejamos intersubjetivamente el concepto "mesa", "gato", o "alma".

Pero como seres humanos y organismos, no nos quedamos sólo con conceptos. Tenemos modelos. Los modelos nos permiten imaginar, manipular en la mente, tener idea, de cómo se comportará la realidad, sus cosas y procesos. En el caso de "gato", al verlo sobre la alfombra, nos imaginamos que podrá moverse, asustarse, que lo podremos levantar sin gran esfuerzo, y que tenemos que cuidarnos de que nos rasguñe. Todo ese conocimiento e imaginación que ejercemos sin movernos de donde estamos, sin acercarnos al gato, es porque tenemos un modelo de gato. Si el gato comenzara a ladrar, a volar, o a ponerse invisible dejando solamente flotando su sonrisa, nuestro modelo se vería defraudado.

Hemos desarrollado, durante nuestra evolución, primero la capacidad de ordenar nuestras sensaciones, separar "cosas" de lo que hay afuera, y eventualmente, llegar a conceptos. Sospecho que muchos animales pueden separar en cosas lo que les llega por los sentidos, pero que pocos llegan a un nivel conceptual, tal vez sólo los primates, o sólo el hombre.

La capacidad de formar y manipular modelos, también parece reciente en tiempos evolutivos, pero sólo puedo especular. Vean que el tener modelos nos permite predecir las consecuencias de nuestras acciones.

Sigamos. Desde hace unos milenios, no sólo nos conformamos con conceptos y modelos. Buscamos mecanismos. Cuando algunos explicaban el rayo como producto de la ira de Zeus, o el cambio de las estaciones a ciclos en las relaciones de los dioses, buscaban ofrecer un mecanismo: una explicación de por qué las cosas y procesos son como son. Los primeros mecanismos tomaron con el tiempo la forma de religiones.

Pero desde hace unos siglos, la aparición de la ciencia moderna nos dá otro tipos de mecanismos, que han dado muestra de su efectividad y plausibilidad, de una forma muy alejada del mito. Como argumentaba en otro post, la ciencia no se conforma con leyes.

Ciencia es más que leyes

Para leyes, nos hubiéramos quedado con la de leyes de Kepler, que eran un modelo de nuestro sistema solar. Con las leyes de Kepler, podemos predecir la posición de los planetas. Pero fue con la llegada del mecanismo de la gravitación universal, de la mano de Newton, donde las arbitrarias elipse de Kepler tuvieron una explicación. Claro, ahora hay que buscar un mecanismo para la propia gravitación, y de eso se ha estado ocupando la física, especialmente el último siglo, desde la aparición de la teoría de la relatividad general.

Insisto: me resisto a pensar, como algunos filósofos, que la ciencia busca leyes. Lo que busca son conceptos, modelos, leyes, y mecanismos. Cuanto más mecanismo ofrezca una teoría, mejor. Una teoría, como la de Plank, explica el modelo (la curva del espectro del cuerpo negro), con un mecanismo (la energía se reparte en cuantos). Como en el caso de la gravedad, ahora, hay que explicar el mecanismo del mecanismo.

Para esto está la ciencia. La filosofía puede criticar los conceptos, algunos fundamentos. Pero la ciencia, para validar sus mecanismos, no se basa en su coherencia, sino en la correspondencia parcial y mejorable con lo que pasa en la realidad. A veces, hay varios mecanismos para explicar lo que pasa. Algunos serán equivalentes, como las formulaciones de Heisenberg y Schrodinger de la inicial mecánica cuántica. Otras serán diferentes, como el big bang versus el steady-state de Gold y Hoyle.

Un mecanismo no tiene por qué tener un descripción matemática. Podemos avanzar en ciencias sociales, sin tener que armar un psicohistoria asimoviana exacta. Lo que ha sucedido es que las descripcíones matemáticas han tenido éxito en las ciencias físicas. Lo útil del mecanismo dentro de la ciencia, es su poder de explicación. Pensemos en la evolución biológica. Es uno de los mejores ejemplos que se me ocurren ahora de mecanismo. Por supuesto, la ciencia no se conforma conque el mecanismo parezca explicar el asunto en cuestión, lo pone a prueba, lo corrobora, busca acrecentar su plausabilidad. En el caso de la evolución biológica, fue mejorando la descripción del mecanismo, y encontró múltiples corroboraciones, desde la biología molecular, la genética, el estudio de los fósiles, y el trabajo de campo.

Gran parte de estos temas, de conceptos, modelos y mecanismos, se aplican a la inteligencia artificial. Cuando un agente autónomo, dotado de cuerpo, interactua con un ambiente externo, tiene que obtener de sus sentidos ideas de las cosas que lo rodean, formular o postular modelos, interactuar para ver si los modelos son correctos, y eventualmente, si su programación es sofisticada, plantear mecanismos para explicar los modelos descubiertos.

Pero eso es un tema que toca más mi trabajo profesional, la informática. Por ahora, basta señalar que gran parte de los problemas de la filosofía, con respecto a la mente y como funcionamos, tienen algún correlato en la inteligencia y vida artificial. Hay una gran discusión en ambos bandos, sobre si estas analogías llevaran a algún buen puerto. Veremos que nos deparan los años.

En mi opinión, me parece interesante plantear muchos temas de filosofía de la mente en la inteligencia artificial: a pesar que con los años se pueda descubrir que sea el camino incorrecto (como sería el tratar de explicar el vuelo de las palomas por lo que sabemos de construir aviones Boeings), en el estado actual de la filosofía, brinda un punto de apoyo para conceptos, modelos y mecanismos, que aclaran tantos temas que en manos de sólo filósofos, quedarían en la nebulosa por años.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía