Angel "Java" Lopez en Blog

9 de Julio, 2008


Publicado el 9 de Julio, 2008, 12:02

Estoy leyendo el libro "Causa y azares, historia del caos y de los sistemas complejos", de Gabriel Mindlin:

Causas y azares cuenta la historia del caos y de los sistemas complejos, de cómo se descubrió que pequeñísimas variaciones en las condiciones iniciales de un sistema podrían dar lugar a resultados insospechados, es decir, cómo los sistemas son capaces de comportarse caóticamente.

Leo estos párrafos cerca del comienzo:

La ciencia es un oficio digno. Cada mañana, abstraidos, capturados, tomamos por preguntas que sólo podrían compartir con un reducidísimo número de personas, casi siempre ajenas a sus mundos afectivos, enfrentan una tarea cuya cotidianidad es el fracaso. Al ser interrogados fuera del ambiente laboral acerca de sus actividades, suelen sentir que sus problemas son infinitamente pequeños. Ensayan, con suerte diversa, especular con aplicaciones más o menos remotas de su saber. La sensación de ser parte de un esfuerzo colectivo para generar conocimiento está extendida, pero tanto como la convicción de que la contribución propia queda escondida en algún pliegue inaccesible del gran tejido. Hay un secreto, entonces, que da cuenta de la obcecación del seseo de hacer ciencia. Hay una fuerza motora que, creo profundamente, da ánimo durante los largos días de fracaso y hastío. A veces, pasa ciencia. Ocurre muy de tanto en tanto, pero la sensación es indescriptible. Es un momento en que el investigador siente, con una convicción visceral, que le ha sido revelado un secreto. Ese momento de intimidad con la naturaleza, me parece, es el verdadero motor de este oficio. Algunos no conciben su ejercicio fuera de un marco de pertinencia social. Otros no pueden evitar seguir los caprichos de su curiosidad, y sus oportunidades de trabajo quedan sujetas entonces a la decisión de la sociedad de financiar sus proyectos. Pero creo que unos y otros buscan más que el reconocimiento social o el de los pares. Buscan ese momento mágico, en que pasa ciencia.

Espero que quede claro que la actividad científica, una actividad humana, es llevada a cabo por los científicos no por el impulso de dominar la naturaleza. Podrá, quizás, haber otras personas, gobiernos, poderes, que traten de aprovecharse del impulso de la ciencia. Pero los científicos, en definitiva, no son como Bacon los pinta, o como Adorno interpreta a Bacon, no son personas en busca de dominio. Es el misterio, el develarlo, lo que los mueve.

Veo que el asombro ante todo lo que existe, y sus por qué, es lo que movió durante siglos a pensadores, durante mucho tiempo a los filósofos, ahora también, desde algunas centurias, a los interesados por la ciencia.

Pueden visitar la página de Gabriel Mindlin en:
http://www.df.uba.ar/users/gabo/

Gabriel, como yo, nació en Quilmes, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Cursó la licenciatura en Física en la Universidad de La Plata y su doctorado en Drexel University (Filadelfia, Estados Unidos). Fue investigador de la Universidad de California en San Diego (Estados Unidos), profesor de la Universidad de Navarra (España), y en la actualidad se desempeña como profesor en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA e investigador del Conicet. Recibió los premios De Robertis, Bunge y Born, y Arthur Winfree del ICTP (Trieste). Es autor de más de setenta publicaciones en revistas internacionales y de dos libros de su especialidad.

Uno de sus intereses, es la física del canto de los pájaros. Leo ahí:

"Cuando los calculos complicados resultan falsos, cuando los mismos 
  filosofos no tienen nada que decirnos, es excusable volverse hacia el 
  parloteo fortuito de las aves, o hacia el lejano contrapeso de los astros."

 Margueritte Yourcernar, "Memorias de Adriano".

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/


Por ajlopez, en: Filosofía