Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 17 de Julio, 2008, 11:20

Sigo leyendo el libro de Erwin Schrödinger "Ciencia y Humanismo", editorial Tusquets. En una de las primeras páginas, discute cuál es el valor de la ciencia natural, cómo se ha tomado esa pregunta, y finalmente, expone su postura (omití frases en griego):

Tendrán sin duda en la punta de la lengua la pregunta, ¿cuál es, para usted, el valor de la ciencia natural? A lo que respondo: su objetivo, alcance y valor son los mismo que los de cualquier otra rama del saber humano. Pero ninguna de ellas por sí sola tiene ningún alcance o valor si no van unidas. Y este valor tiene una definición muy simple: obedecer el mandato de la deidad délfica: [griego], conócete a ti mismo. O, por decirlo en pocas palabras según la profunda retórica de Plotino (Enn. VI, 4, 14): [griego] "Y nosotros, ¿qué somos en el fondo?". El propio Plotino prosigue: "Quizás fuéramos antes ya de que existiera la creación, seres humanos de otro tipo, o cierta clase de dioses, una combinación pura de alma y espíritu unida a todo el universo, parte del mundo inteligible, no separados y distanciados, sino unos en el todo".

Es interesante que Schrödinger plantee que la pregunta es por nosotros mismos. Pienso como él, aunque opinio que deberíamos concentrarnos en una pregunta más amplia, ¿qué es todo lo que existe?. Siempre me ha parecido que concentrarnos en nosotros mismos, si bien es importante para nosotros, es ponerse en un punto de vista, digamos, algo sesgado. Sigue Schrödinger:

Nazco en un medio y no sé de dónde vengo, adónde voy ni quién soy. Esto le pasa a todo el mundo. El hecho de que todos hayan estado siempre en esta situación y vayan siempre a estarlo, de nada me sirve. La cuestión candente es dónde y adónde; lo único que podemos observar es nuestro entorno presente. Por ello nos esforzamos en averiguar lo más posible. Eso es la ciencia, aprendizaje, saber; ésa es la verdadera fuente de todo el esfuerzo espiritual del hombre. Tratamos de averiguar lo más posible sobre el medio espacial y temporal del lugar en que nos encontramos por el hecho de nacer. Y, conforme aprendemos, nos gusta, lo encontramos sumamente interesante. ¿No será quizás ése el fin para el que estamos aquí?

Dudo que tengamos un fin, o por lo menos, avanzaría en el conocimiento sin presuponer eso. Es bueno que Schrödinger se plantee "Nazco en un medio..." y en pocas palabras pone lo que Heidegger tardaría pesados capítulos en poner en descubierto.

Parece claro y evidente, pero hay que decirlo: el saber aislado, conseguido por un grupo de especialistas en un campo limitado, no tiene ningún valor, únicamente su síntesis con el resto del saber, y esto en tanto que esta síntesis contribuya realmente a responder al interrogante [griego] ("¿qué somos?").

Para mí, es cada vez más claro y evidente que no somos más que organismos, entre tantos que hay en el Universo, y no veo que seamos algo super especial. Hay dos preguntas que tenemos que contestarnos: ¿qué es?, a cuya respuesta nos ayuda inmensamente la ciencia natural, y otra pregunta importante, pero importante solo para nosotros, ¿qué hacer?. No me asusta contestar a "¿qué somos?" con "somos organismos". No veo que tengamos que caer en la desesperación por no ser los "hijos de Dios", o por no tener alma inmortal. Tenemos vida, y el impulso de vivirla. Tenemos nuestras capacidades, y acumulamos cultura. Sigamos adelante.

La ciencia (natural y más) nos ayuda a contestar entonces a ¿qué es?, acepto que lo que ha pasado, en muchos casos, es que la actividad científica está guiada en el fondo por contestar a ¿qué somos?. Nada de lo que es, nos indica inequívocamente qué hacer. Ahí entra nuestra libertad, y el auxilio de la filosofía, para ver más allá de nuestros impulsos individuales e inmediatos.

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Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia