Angel "Java" Lopez en Blog

28 de Julio, 2008


Publicado el 28 de Julio, 2008, 12:22

Tengo varios escritos de Mario Bunge, donde describe el realismo, sus variantes, y el realismo que él suscribe. Mi postura también es realista, aunque menos detallada que la del beato Bunge (recuerden, no es el bueno de Bunge, es el beato B ... :-). Ayer encontré unos párrafos de el último libro de Bunge que compré: "Mitos, Hechos y Razones", que es muy interesante.

Hay un capítulo que es una conferencia dada a empresarios. Bunge explica, con su claridad habitual, qué tiene para aportar la filosofía a las ciencias empresariales (notablemente, Bunge dirigió una tesis sobre Investigación Operativa, en Wharton, creo, y codirigió otras dos más sobre el tema, luego con lo s años, ha enfriado su entusiasmo por la IO). Argumenta que para toda actividad empresaria es necesario conocer el mundo tal cual es, no sólo como a nosotros nos parece. En una sección titulada "Ontología, o filosofía del ser y del devenir", leo:

Hay tres cuestiones ontológicas básicas que se presentan en todos los campos del conocimiento de la realidad. La primera es: ¿cómo hemos de concebir el mundo: como compuesto de ideas, o de cosas concretas o materiales, algunas de las cuales son capaces de idear? O sea ¿debemos adoptar el idealismo o el materialismo? La elección del idealismo o el materialismo (o naturalismo) tiene consecuencias prácticas.

En efecto, si el mundo es una colección de ideas, entonces para conocerlo no hace falta la experiencia, y para controlarlo y cambiarlo no es necesario actuar. Si así fuera, bastaría pensar. Pero es claro que no es así: cada vez que ignoramos el mundo real, éste se nos cae encima, como le ocurre al empresario que persiste en fabricar artículos que no gustan. Hay que "asumir" el mundo. Y, para evitar que se nos caiga encima, hay que entenderlo. De ahí la importancia de las ciencias y técnicas fácticas, sea que traten de la naturaleza o de la sociedad.

Es interesante que incluya a las ciencias de la sociedad. Hay varios puntos que tengo que estudiar y meditar sobre la actividad científica en los temas de la sociedad. Bunge ha escrito en abundancia sobre el tema.

La segunda cuestión ontológica es: ¿cómo debemos concebir el mundo? ¿Como un bloque, como una colección de individuos o como un sistema de sistemas? Este es el trilema globalismo-individualismo-sistemismo... La elección de uno de los tres cuernos tiene consecuencias prácticas. Si optamos por el globalismo, nada podremos hacer, porque ninguno de nosotros será otra cosa que una insignificante gota en un océano. Tampoco podremos hacer mucho si adoptamos el individualismo, ya que el ser aislado no existe, ni al nivel atómico ni al nivel social. Ya lo dijo Ortega y Gasset con su gracejo e impresición habituales: "Yo soy yo y mi circunstancia". Sólo el sistemismo alienta y explica la acción eficaz que cada uno de nosotros pertenece a más de un sistema social, y en que interactúe con otros o contra otros a la luz de una visión sistémica y no sectorial de las cosas. En resumen, para actuar eficazmente hay que empezar por averiguar cómo son las cosas reales.

Tal vez para algunos de Uds. resultará trivial lo de arriba. Es que así debiera ser. Pero hay cantidad de pensadores que solamente han adoptado o el holismo o el individualismo, o aun más, han abandonado el realismo. El sistemismo, promovido por Bunge, donde todo es un sistema o parte de un sistema, es una forma interesante e importante de abordar la realidad. Uno de los ámbitos más interesantes para encontrar sistemas, es en la biología. La filosofía de la biología, donde tiene que abordarse una ciencia con historia (evolución biológica), y donde hay distintos niveles, es un tema, para mí, fascinante.

Finalmente, la tercera cuestión ontológica es: ¿cómo cambian las cosas? Es decir, ¿cuáles son los mecanismos y ritmos del devenir? La opinión tradicional es que todo cambio es meramente cuantitativo: que consiste en moverse, crecer o decrecer, de modo que las cosas sólo difieren por su posición, tamaño y complejidad. Esta opinión fue refutada hace dos siglos por la química, la biología y la historia. Estas tres disciplinas han mostrado la importancia de los cambios cualitativos, de la emergencia y extinción de sistemas dotados de propiedades sistémicas o emergentes, que no tienen sus partes. Sin embargo, el concepto mismo de emergencia sigue provocando extrañeza en muchos, pese a que la vida es una secuencia de emergencias y sumergimientos más o menos sorpresivos.

Acá está otro tema bungeano: la emergencia de cualidades en distintos sistemas, cualidades no presentes en las partes. No solamente emergencias (que emergen) sino también sumergimientos (que desaparecen).

Es en estos temas: sistema, historia, emergencia, donde el realismo científico de Bunge brilla.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Filosofía