Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 8 de Agosto, 2008, 11:19

Algunos conocen mis discusiones, saben de mi interés por el lenguaje (el lenguaje común) humano. Como ejemplo, puedo leer al bueno de Jorge Jaurena, muy generoso conmigo en:

Angel López: Un intelecto de horizontes múltiples

Pienso que el lenguaje cumple funciones de comunicación, y, algo importantísimo (difícil de obtener en inteligencia artificial aún), de autoreflexión sobre algunas actividades mentales. Pero también afirmo que el lenguaje es apenas uno de los resultados de varias operaciones mentales. Tengo que "postear" sobre la evolución del lenguaje, pero todo indica (especulativamente) que el lenguaje humano es un "recién llegado" al género "homo". Un leve evidencia de lo accesorio del lenguaje para otras operaciones mentales es lo que comenté en:

Niños y lenguaje

Si bien el lenguaje es importante en la formación de nuestro pensamiento, podemos siempre estar "aware" de esa influencia, en cuanto adoptamos un camino hacia el saber crítico. Como tantas veces escribo, no es posible deshacerse de la serpiente humana, pero es posible hacer el esfuerzo, y estar "aware" de las influencias de nuestras operaciones mentales en la formación de nuestras representaciones de la realidad. Hoy leo un fragmento del beato Bunge, respecto al lenguaje (no conocía su posición frente al tema), con respecto a "Lenguaje como pintura del mundo":

El joven Wittgenstein sostuvo que el lenguaje representaba el mundo.

Es claro para mí que no, más aún con la experiencia indirecta que nos da la inteligencia artificial, donde las representaciones aparecen antes que el lenguaje, y en la introspección misma que ejercito. Pero habrá que ver qué quería decir Wittgenstein.

O, para decirlo como Russell, todo "átomo" de significado se corresponde con un hecho simple ("atómico") del mundo real. Una concepción relacionado es la de los lingüistas Sapir y Whorf, quienes afirmaron que todo lenguaje común constriñe el pensamiento y, además, está comprometido con alguna concepción del mundo. (El corolario es claro: estudia el lenguaje y conocerás el mundo - o al menos el modo en que el hablante concibe el mundo y su conducta.)

O peor: cambia tu lenguaje para cambiar tu conducta, como apela tanta variante de la Programación Neurolingüística, o algún Coaching Ontológico (hasta mencionan a Wittgensttein y todo).

Estas concepciones son versiones del realismo ingenuo (o teoría de la reflexión del conocimiento). Ignoran el hecho de que todas las expresiones lingüísticas, incluyendo las descripciones de cuestiones de hechos, son simbólicas y que, por lo tanto, están sembradas de convenciones. También pasan por alto el hecho de que el lenguaje común es insuficiente para describir la mayoría de los hechos que estudian los científicos y los tecnólogos.

Un pequeña digresión: yo puedo jugar al ajedrez o al go, sin apelar al lenguaje. Hay otras operaciones mentales que influyen en cómo pensamos y actuamos. Podría llamarla una rama de la imaginación, que como señala Ortega y Gasset, es la gran actividad que distingue al humano. Yo diría que es la formación y manipulación de modelos.

A pesar de estas objeciones obvias, durante un tiempo la visión del lenguaje como pintura del mundo ganó popularidad entre los antropólogos. En particular, algunos de ellos informaron que determinadas lenguas modernas amerindias carecían de palabras para designar el tiempo y no poseían formas verbales pasadas. Estos antropólogos concluyeron que esos pueblos ignoran el cambio. Con el tiempo se ha demostrado que, aun cuando el vocabulario de esos lenguajes nativos carezca de una palabra para designar el tiempo, sus hablantes no tienen ninguna dificultad para trasmitir informacion sobre el devenir. (Por otro lado, Buda y los filósofos eleáticos, que negaron la realidad del cambio, hablaban idiomas que contenían palabras para designar el tiempo y los cambios).

Bueno, acá veo que Bunge apela a su "dureza". Los eleáticos negaban la realidad del cambio, pero aceptaban hablar de la apariencia, y de ahí el uso de esas palabras.

Aparentemente, sólos los filósofos citan todavía las hipótesis de Sapir-Whorf y de Wittgenstein.

Una introducción a lo que dicen Sapir y Whorf (no, no es el klingon de Star Trek.... :-), lo pueden leer en:

Sapir–Whorf hypothesis

Justamente en ese artículo, se menciona una especie de ironía a esa hipótesis, citando al conocido "newspeak" de George Orwell. Al parecer, informar que la inflación de un país es mínima, HACE que sea mínima.... :-)

El texto del beato Bunge lo encuentro en su "Diccionario de Filosofía", editorial Siglo Veintiuno, como parte de la entrada "lenguaje".

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/

Por ajlopez, en: Filosofía