Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 7 de Octubre, 2008, 13:53

Hoy leo a Ortega y Gasset, refiriéndose a la ciencia (lo que yo llamaría la actividad científica). Bunge, recordando una frase del filósofo español, la menciona comentando "la habitual imprecisión" de su autor. El texto que sigue es bastante claro, a mi parecer, y mi postura está alineada con lo que describe. Igualmente, comentaré algunos puntos de  discrepancia, que me ayudan a comprender mejor mi propia postura:

Los hechos, los datos, aun siendo efectivos, no son la realidad, no tienen ellos por sí realidad y como no la tienen, mal pueden entregarla a nuestra mente. Si para conocer, el pensamiento no tuviese otra cosa que hacer sino reflejar una realidad que está ya ahí, en los hechos, presta como una virgen prudente esperando al esposo, la ciencia sería cómoda faena y hace muchos milenios que el hombre habría descubierto todas las verdades urgentes. Mas acontece, que la realidad no es un regalo que los hechos hacen al hombre. Siglos y siglos los hechos siderales estaban patentes ante los ojos humanos y, sin embargo, lo que estos hechos presentaban al hombre, lo que estos hechos patentizaban no era una realidad, sino todo lo contrario, un enigma, un arcano, un problema, ante el cual se estremecía de pavor.

En algunas frases, yo reemplazaría "hechos" por "fenómenos". Lo que se nos presenta a nosotros son los fenómenos. Hecho es estado o cambio de estado de alguna cosa en la realidad. Pero no se nos presentan los hechos, sino los fenómenos. Cuando un investigador vió la traza curva que deja un electrón sometido a un campo magnético en una cámara de niebla, lo que vió, lo que se le presentó, es el fenómeno de la traza, no el hecho de la trayectoria del electrón. Aún "electrón" es un concepto humano, que es nuestro modelo de alguna cosa X a la que hoy llamamos electrón (el que exista la "cosa en sí" X a la que se refiere nuestro constructo "electrón" es parte del realismo científico). Así como alguna vez llamamos "átomo" a algo indivisible, y hoy es algo que refiere a un concepto distinto. Pero las dos acepciones de átomo, refieren a un mismo X de la realidad, a lo largo del tiempo. No cambian las cosas, cambian nuestros conceptos.

Me gusta lo de "hechos siderales". Durante milenios, tuvimos ante nosotros los movimientos de los planetas. Hubo que esperar a Kepler para encontrar un modelo que describiera las órbitas como elipses, y con ciertas reglas de movimiento. Tuvimos que conseguir un Newton, para ir más allá de un modelo, y dar con un mecanismo que explicara lo que sucedía en los cielos. Es muy interesante cómo Ortega toma lo dado como un "enigma":

Los hechos vienen a ser, pues, como las figuras de un jeroglífico. ¿Han reparado ustedes en la paradójica condición de tales figuras? Ellas nos presentan ostentosamente sus clarísimos perfiles, pero ese su claro aspecto está ahí precisamente para plantearnos un enigma, para producir en nosotros confusión. La figura jeroglífica nos dice "¿Me ves bien? Bueno, pues eso que ves de mí no es mi verdadero ser. Yo estoy aquí para advertirte que yo no soy mi efectiva realidad. Mi realidad, mi sentido está detrás de mí, oculto por mí. Para llegar a él tienes que no fiarte de mí, que no tomarme a mí como la realidad misma, sino, al contrario, tienes que interpretarme y esto supone que has de buscar como verdadero sentido de este jeroglífico otra cosa muy distinta del aspecto que ofrecen sus figuras".

Bueno, por lo menos Ortega tiene el sentido común de afirmar que hay algo detrás de todo lo dado. Otros dirían "hay interpretaciones, no hechos". Pero lo que hay es: hechos en la realidad, fenómenos que se nos presentan, interpretaciones de todo eso, para formar modelos y explicar con mecanismos, lo que es la realidad. Una postura realista, un realismo científico, apuesta (no la puede demostrar, la puede mostrar como altamente plausible) a la existencia de una realidad, y a que esa realidad no es "Alicia en el pais de las maravillas", donde pasa cualquier cosa, sino que responde a un cosmos, a un orden. Prosigue el texto:

La ciencia es, en efecto, interpretación de los hechos.

Yo pondría, en mi jerga, "interpretación de los fenómenos, que son la sombra de los hechos".

Por sí mismos no nos dan la realidad, al contrario, la ocultan, esto es, nos plantean el problema de la realidad. Si no hubiera hechos no habría problema, no habría enigma, no habría nada oculto que es preciso des-ocultar, des-cubrir. La palabra con que los griegos nombraban la verdad es alétheia, que quiere decir descubrimiento, quitar el velo que oculta y cubre algo. Los hechos cubren la realidad y mientras estemeos en medio de su pululación innumerable estamos en el caos y la confusión. Para des-cubrir la realidad es preciso que retiremos por un momento los hechos de en torno nuestro y nos quedemos solos con nuestra mente. Entonces, por nuestra propia cuenta y riesgo, imaginamos una realidad, fabricamos una realidad imaginaria, puro invento nuestro; luego, siguiendo en la soledad de nuestro íntimo imaginar, hallamos qué aspecto, qué figuras visibles, en suma, qué hechos produciríaesa realidad imaginaria. Entoncs es cuando salimos de nuestra soledad imaginativa, de nuestra mente pura y aislada y comparamos con los hechos efectivos que nos rodean. Si casan unos con otros es que hemos descifrado el jeroglífico, que hemos descubierto la realidad que los hechos cubrían y arcanizaban.

Esta faena es la ciencia; como se ve consiste en dos operaciones distintas. Una puramente imaginativa, creadora, que el hombre pone de su propia y libérrima sustancia; otra confrontadora con lo que no es el hombre, con lo que le rodea, con los hechos, con los datos. La realidad no es dato, algo dado, regalado - sino que es construcción que el hombre hace con el material dado.

En la última frase, Ortega insinúa realidad como construcción. Ese tipo de frases es las que hay que tratar con mayor precisión. Yo la hubiera escrito "la representación, imagen, modelo (... otras palabras más...) de LA realidad es construcción del hombre". Sino, caemos en eso de que la realidad es una construcción humana. Hay que ser precisos, sino, un par de razonamientos más y caemos en un relativismo, que no me asusta, pero que no veo como verdadero, luego de treinta años de meditar sobre esos temas.

Ortega destaca la imaginación humana. Para mí, es una gran operación mental que tenemos como organismos humanos. La imaginación es, más que una sola operación mental, un conjunto de ellas, que con el tiempo, la ciencia irá desbrozando y aclarando. Es lo que nos permite formarnos "realidades internas", mejor dicho, representaciones y modelos de la realidad. Dudo que una ameba o una vaca tengan imaginación. Parece más posible que la poseen, en algún grado, animales como los mamíferos. Pero es la imaginación la que nos da la posibilidad de jugar en nuestras mentes, hacer planes, prever situaciones. Es la imaginación la que nos permitió organizarnos en grupo para ir a cazar los bisontes que imaginábamos iban a aparecer por aquel valle. Es la imaginación la que nos hace comprender, ante nuestro primer contacto con la muerte, que en algun momento nosotros también estaremos muertos. Casi diría que es la operación mental humana por excelencia (en inteligencia artificial, se trata muchas veces de dotar a agentes autónomos, robots, de la capacidad de representarse lo externo, para ir previendo situaciones y decidir cursos de acción). Continúa Ortega:

No debía ser necesario hacer constar esto, todo el que se ocupa de labores científicas debiera saberlo. Toda la ciencia moderna no ha hecho sino eso y sus creadores sabían muy bien que la ciencia de los hechos, de los fenómenos tiene en un cierto momento que desentenderse de éstos, quitárselos de delante y ocuparse en puro imaginar.

Ciertamente, muchos filósofos vieron a la ciencia como una especie de recolección de datos, pasaje por "un" método, aplicar algo de inducción, y como producto, alguna ley. Es claro que eso sólo es un modelo imaginado por los filósofos, no es lo que ha pasado en la realidad. No es de sorprender que a Kuhn le llame la atención que no sea así, luego de sus lecturas de historia de la ciencia y de lo que algunos supusieron que era "el método científico". Pero debería ser claro que en la actividad científica, hay un componente humano, que es la formación de modelos, y la postulación de mecanismos. Claro que la actividad científica no termina ahí. No basta encontrar un modelo que case con los fenómenos. La actitud científica va más allá: se trata de ver si no hay otros modelos posibles, y el modelo que uno propone debe corresponder a algún mecanismo en algún momento. Hay también una gran apuesta en muchos modelos: que la realidad es simple, que el mejor modelo es el que hace menos suposiciones o que se basa en menos principios, una "navaja de Occam" que trata de buscar el modelo "más simple".

El texto de Ortega que estoy citando es de la lección I de su curso publicado luego como libro "En torno a Galileo". Todo esto es preludio a presentar la operación de creación de modelos en Galileo:

Así, por ejemplo: los cuerpos lanzados se mueven de innumerables modos, suben, bajan, siguen en su trayecto las curvas más diversas, con las más distintas velocidades. En tan inmensa variedad nos perdemos y por muchas observaciones que hagamos sobre los hechos del movimiento, no lograremos descubrir el verdadero ser del movimiento. ¿Qué hace, en cambio, Galileo? En vez de perderse en la selva de los hechos entrando en ellos como pasivo espectador, comienza por imaginar la génesis del movimiento en los cuerpos lanzados cujus motus generationem talem constituo. Mobile quoddam super planum horizontale proiectum mente concipio omni secluso impedimento.

Así inicia Galileo la jornada cuarta de su libro postrero titulado Diálogo de las nuevas ciencias o Discorsi e dimostrazione in torno a due nueve scienze attenenti a la Mecanica ed ai movimenti locali. Estas nuevas ciencias son, nada menos, la física moderna. "Concibo por obra de mi mente un móvil lanzado sobre un plano horizontal y quitando todo impedimento". Es decir, se trata de un móvil imaginario en un plano idealmente horizontal y sin estorbo alguno - pero esos estorbos, impedimentos que Galileo imaginariamente quita al móvil son los hechos -, ya que todo cuerpo observable se mueve entre impedimentos, rozando otros cuerpos y por ellos rozado. Comienza, pues, por construir idealmente, mentalmente, una realidad. Sólo cuando tiene ya lista su imaginaria realidad observa los hechos, mejor dicho, observa qué relación guardan los hechos con la imaginada realidad.

Mucho de lo que leemos, puede convercernos o no. Me agrada la exposición de Ortega, pero más allá del agrado, tenemos siempre que tomar todo con una actitud crítica, para no aceptar alguna postura simplemente porque coincide con nuestros modelos. A mí me gusta Bunge, no por eso lo acepto inmediatamente. Hay que estar "aware", advertidos de que no somos vulcanos, tenemos más que razón, tenemos afectos, inclinaciones, sentimientos, que influyen en lo que aceptamos como "verdadero". No podemos separarnos de eso, pero podemos ser concientes de esa influencia, y estar siempre preparados para hacer un esfuerzo para disminuirla. Conozco mucha gente, que luego de formarse un modelo del mundo, sólo acepta lo que coincide con ese modelo. Es muy común encontrar eso en gente "de izquierdas" o "de derechas". Todo dato, fenómeno, descripción, lo interpretan como mejor concuerda con sus preconceptos. Yo también tengo "un modelo", pero me lo discuto cada tanto, y sino, por lo menos estoy advertido de su existencia y génesis, de sus fortalezas y debilidades. Hace décadas que lo estoy confrontando, y prosigo haciéndolo.

La descripción de Ortega de la actividad científica, es cercana a lo que pienso. Hay datos, fenómenos, y hay modelos que planteamos humanamente. También hay confrontación con la realidad, y hay algunos supuestos, como la apelación a la simplicidad y a la existencia de mecanismos subyacentes, que hasta ahora han sido fructíferos. No es sólo datos y de ahí, sacamos ciencia. Si se hubiera comprendido mejor esto, hubiéramos tomado menos literalmente a Francis Bacon, y nos habríamos ahorrado varias páginas de Kuhn, y algunos libracos de Feyerabend.

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Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía