Publicado el 18 de Octubre, 2008, 12:34
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Sigo leyendo el libro de ensayos de Jorge Estrella "¿Tiempo o eternidad?". En un post anterior me explayaba sobre mi postura con respecto a lo que plantea en su segundo ensayo "Saber y saber qué hacer". Pero no mencioné el texto. Leamos hoy algún fragmento:
Ahora viene un punto importante, para todo realismo no ingenuo, la suposición de orden, de que en el fondo, como escribía en el post mencionado, no hay un "Alicia en el país de las maravillas" donde todo puede pasar de cualquier manera:
En la última frase está el salto que habrá que justificar, hasta ahora me parece no sustentable: el pasar del orden natural a saber qué hacer nosotros.
Tendría que revisar cuál es el "grueso de la filosofía occidental". Yo veo que en muchas posturas, se filtra, entre el racionalismo, la idea que muestra al ser humano como algo especial. La gran esperanza humana, ser algo divinos, y hasta inmortales, no es algo fácil de eludir en muchas corrientes de pensamiento. Pero como mencionaba en mi anterior post sobre el tema, hemos descubierto un orden en el universo, gracias a la ciencia. Pero de ahí, al salto de "extraer la norma de acción adecuada", hay un gran paso. En primer lugar, ¿qué es lo adecuado? Una acción puede ser adecuada para mi placer, pero afectar a otros. Otra acción puede ser adecuada para un país y afectar a sus vecinos. Alguien preferirá construir fábricas en un lugar prístino para crear fuentes de trabajo, y otro indicará lo "inadecuado" que es eso para la preservación del ambiente. Pero también es difícil prever las consecuencias de una acción. Dado el presupuesto que tenemos, ¿lo invertimos en educar a la generación actual, o lo invertimos en un acelerador de hadrones? Tal vez, el invertir en el acelerador, provoque avances que beneficien a la sociedad en el futuro. O tal vez no. Entonces, hay dos problemas principales: no sabemos ver, aún, todas las consecuencias de una acción. Y más importante, llega un momento que tenemos que evaluar, poner un valor, una escala de valores, como en el caso fuentes de trabajo vs. ambiente. Nada en la naturaleza nos dice qué hacer. Nos dice, a lo sumo, "si hacemos esto, pasará esto". Y esto tampoco es seguro, dada la complejidad del sistema que seguramente tendremos frente a nosotros. No hay psicohistoria, todavía (y no parece haber esperanzas para su existencia), tal como la imaginaba Asimov, donde los especialistas de psicohistoria podían prever el destino humano, y hasta accionar para corregir desviaciones. No, no es tan simple contestar a ¿qué hacer? Otros post surgidos de la lectura y meditación sobre este libro en: La ficha humana Nos leemos! Angel "Java" Lopez |

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