Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 13 de Noviembre, 2008, 9:28

En estos dias leo:

Nada más frecuente y natural en cuantos intentan enseñar al mundo algo nuevo en la filosofía y las ciencias, que insinuar alabanzas de sus propios sistemas, vituperando todos aquellos que han sido anteriores a los suyos. Verdaderamente, si se contentasen con lamentar la ignorancia en la que aún hoy continuamos, referente a las más importantes cuestiones que pueden presentarse al tribunal de la razón humana, pocos habría de los que tienen trato con la ciencia que realmente no conviniesen en ello. Es fácil, para el que sabe juzgar, percibir los endebles fundamentos que tienen aun aquellos sistemas que han conseguido el mayor crédito y llevado sus pretensiones al más alto grado de corrección y profundidad en sus razonamientos. Principios aceptados bajo fianza, consecuencias defectuosamente deducidas de ellos, falta de coherencia en las partes y evidencia en la totalidad, esto es lo que puede ser hallado en cada uno de los sistemas de los más importantes filósofos, y lo que parece haber traído la desgracia a la filosofía misma.

Parece escrito hoy. Pero no, es la introducción al "Tratado de la Naturaleza Humana" de David Hume, que ya había mencionado en Un fragmento de Hume.

Lo que sigue también parece de actualidad:

No se requiere un conocimiento profundo para descubrir la actual condición de imperfección de las ciencias; incluso la gente sin acceso puede juzgar, por el ruido y el clamor que escucha, que no todo marcha bien. No hay nada que no sea objeto de debate y de opiniones contrarias por parte de los hombres instruidos. La más trivial cuestión no escapa a nuestra controversia, y en los más trascendntales problemas no somos capaces de dar ninguna solución cierta. Las disputas se multiplican, como si todo fuese inseguro, y estas disputas son llevadas con el mayor calor, como si todo fuese cierto. En medio de este bullicio no es la razón la que se lleva el premio, sino la elocuencia, y nadie debe jamás desesperar de ganar prosélitos para la más extravante hipótesis, si tiene arte suficiente para presentarla con un colorido favorable. La victoria no es ganada por los hombres de armas, que manejan la pica y la espada, sino por los trompeteros, tamborileros y músicos de la armada.

Hoy veo que triunfa más lo literario, lo que conmueve o parece profundo pero no lo es, que un discurso claro. La claridad hoy se ve como pedestre.

Hume luego describe la situación de su época, donde comienzan varios pensadores a rebelarse contra la metafísica en el aire:

De aquí, según mi opinión, procede el prejuicio común contra los razonamientos metafísicos, aun entre aquellos que profesan como escolares, y tienen un justo aprecio de todas las partes de la literatura. Por razonamientos metafísicos, no comprenden aquellos de una rama particular de la ciencia, sino cualquier argumento que es de algún modo abstruso y requiere alguna atención para ser comprendido. De tal modo hemos perdido nuestro tiempo en tales investigaciones que comúnmente las rehacemos sin vacilar y tratamos, ya que debemos estar avisados contra errores y desilusiones, de que ellas, al menos, sean naturales y entretenidas. Y verdaderamente nada, sino el escepticismo más extremo junto con un elevado grado de indolencia, puede justifcar esta aversión a la metafísica. Si la verdad está de algún modo dentro del alcance de la capacidad humana, es cierto que debe permanecer muy produnda y oculta; y esperar que llegaremos a ella sin dificultad mientras los más de los genios han fracasado, debe ser estimado como vano y presuntuoso. No pretendo una tal ventaja para la filosofía que voy a desarrollar, y consideraría una gran presunción si fuera demasiado fácil y clara.

Hoy veo que hay dos bandos: uno, como el que describe Hume, que ve a la metafísica, y en general, a la filosofía, como algo derivado de "discusiones bizantinas", y otro, que ve lo abstruso como profundo, independientemente de su rigor.

Y aquí es donde Hume hace un giro, para explicar la escritura de su libro: señala que hay que estudiar la naturaleza humana, para entender qué operaciones mentales tenemos, cómo "funcionamos":

Es evidente que todas las ciencias tienen una relación en mayor o menor grado con la naturaleza humana, y aunque alguna parezca estar demasiado lejos de ella, todas se remiten a ella de un modo y otro. Aun las matemáticas, la filosofía natural y la religión natural de alguna manera dependen de la ciencia del hombre, ya que se hallan bajo el conocimiento de los hombres y son juzgadas por sus poderes y facultades. Es imposoble decir qué cambios y perfeccionamientos podríamos hacer en estas ciencias si pudiésemos conocer en su totalidad la extensión y la fuerza del entendimiento humano y explicar la naturaleza de las ideas que empleamos y las operaciones que realizamos en nuestros razonamientos. Y estos perfeccionamientos son, la mayor parte de ellos, esperados en la religión natural; pues, no contenta con la enseñanza de la naturaleza de las fuerzas superiores, lleva sus investigaciones más lejos, a su disposición referente a nosotros y a nuestros deberes para con ella; por consiguiente, no somos nosotros los únicos seres que razonamos, sino también uno de los objetos respecto del cual razonamos.

Esa capacidad de razonar sobre sí mismo, esa reflexividad, es propia del ser humano. Habrá que estudiar cuándo apareció esa capacidad, cómo se explica. Yo la veo ligada fuertemente a la aparición del lenguaje hablado, luego transformado en lenguaje "pensado". Ahora, Hume está totalmente entusiasmado con su programa:

Si de este modo las ciencias de las matemáticas, filosofía natural y religión natural conservan una tal dependencia del conocimiento del hombre, ¿qué podrá ser esperado en las otras ciencias cuya conexión con la naturaleza humana es más estrecha e íntima? El fin primordial de la lógica es explicar los principios y operaciones de nuestra facultad de razonar y la naturaleza de nuestras ideas; la moral y la estética consideran nuestros gustos y sentimientos; y la política considera los hombres como unidos en sociedad y dependientes entre sí. En estas cuatro ciencias, Lógica, Moral, Estética y Política está comprendido casi todo lo que tiene importancia para ser conocido, o puede tender hacia el perfeccionamiento del espíritu humano. En efecto, aquí reside el único expediente del que podamos asegurarnos en nuestras investigaciones filosóficas, para abandonar el tedioso método que hasta ahora hemos seguido, y en lugar de tomar de vez en cuando un castillo o una aldea en la frontera, marchar directamente a la capital o centro de estas ciencias, a la misma naturaleza humana, de la que una vez siendo dueños podemos en todas partes conseguir una fácil victoria. Desde este punto , podemos extender nuestras conquistas sobre todas aquellas ciencias que más estrechamente conciernen a la vida humana, y podemos después proceder con sosiego a decubrir más completamente aquellas que son objeto de pura curiosidad. No hay cuestion de importancia cuya decisión no esté comprendida en la cienca del hombre; y no hay ninguna que pueda ser decidida con alguna certidumbre antes de que estemos familiarizados con esa ciencia. Por tanto, al pretender explicar los principios de la naturaleza humana proponemos un sistema completo de las ciencias, construido sobre una base casi enteramente nueva y la única sobre la que puede descansar con alguna seguridad.

El se imagina como "el Newton" de la esta nueva ciencia, que poca atención había tenido. Hume pone todas sus fichas en estas ideas de su juventud, tanto que al final de su vida, luego de haberse dedicado a otras obras y trabajos, en su testamento, aún recuerda al Tratado como su más importante obra.

Y como la ciencia del hombre es el único fundamento para las otras ciencias, de este modo el único fundamento sólido que podemos dar a esta ciencia misma debe residir en la experiencia y la observación. No es una reflexión sorprendente considerar que la aplicación de la filosofía experimental a las cuestiones morales, venga despúes de la aplicación a las cuestiones naturales aproximadamente a la distancia de un siglo, pues hallamos que de hecho aun casi el mismo intervalo entre los orígenes de estas ciencas; y contando desde Tales a Sócrates, el espacio de tiempo es casi igual al moque hay entre lord Bacon y algunos filósofos modernos en Inglaterra, que han empezado a aponer la ciencia del hombre sobre una base nueva,  y han atraído la atención y excitado la curiosidad del público. Tan cierto es esto que ,  a pesar de que otras naciones puedan rivalizar con nosotros en poesía y aventajarnos en algunas otras artes, los progresos en la razón y la filosofía pueden solamente pertenecer al país de la tolerancia y la libertad.

Seguramente se refiere a Locke y a Berkeley. De alguna forma, Inglaterra se transformó en una incubadora de estas ideas, de lo que se llamó el empirismo inglés, que veo como una reacción al racionalismo cartesiano.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/
http://twitter.com/ajlopez

Por ajlopez, en: Filosofía