Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 21 de Noviembre, 2008, 10:27

El otro día transcribía una descripción del conductismo por el beato (más que bueno) Mario Bunge en:

El conductismo, según Bunge

explicando la caída de esa rama de la psicología en los EE.UU. y en el mundo.

Hoy leo otra explicación, esta vez de Sherry Turkle:

Hacia fines de la década de 1960, la hegemonía conductista se había quebrado, lo mismo que las inhibiciones sobre el estudio de la memoria y de los procesos interiores de la mente. Ciertamente, dentro de la psicología académica apenas subsistían huellas de la metodología conductista. El conductismo no había sido refutado por un experimento crítico. Había muchos factores que incidían en esta revolución científica, incluyendo el clima político y cultural de los años 60. Y el más importante fue la computadora.

Lo que pasó es que en el ámbito de la computación, se adoptaron las palabras y conceptos que los conductivistas habían prohibido, como mente, memoria.

El papel de la computadora en la caída en desgracia del conductismo no fue técnico. Fue la misma existencia de la computadora lo que proporcionó la legitimación a una forma radicalmente distinta de ver la mente. Los computadores científicos habían necesitado desarrollar un vocabulario para hablar sobre lo que sucedía dentro de sus máquinas, los "estados internos" de los sistemas generales. Si las "mentes" de las nuevas máquinas tenían estados internos, seguramente la gente también. El psicólogo George Miller, que estaba en Harvard durante el apogeo del conductismo, ha descrito la forma en que los psicólogos comenzaban a sentirse embarazados por no serles permitido discutir sobre la memoria ahora que las computadores tenían una:

Los ingenieros nos mostraron cómo construir una máquina que tenía memoria, una máquina que tenía un propósito, una máquina que jugaba ajedrez, una máquina que podía detectar señales en presencia de ruido, etcétera. Si ellos podían hacerlo, entonces la clase de cosas que podían decir sobre las máquinas deberían serle permitidas a los psicólogos decirlas de los seres humanos.

La presencia de la computadora volvió a legitimar el estudio de la memoria y de los estados interiores en la psicología científica. Muchos conctos técnicos que los psicólogos tomaron de la computación (ideas de la cibernética y de la teoría de autómatas) han existido antes que las computadores se hicieran más seductoras por causa de ellas. "De repente", dice Miller, "los ingenieros estabana utilizando los términos mentalistas que los psicólogos de corazón tierno deseaban usar, pero de los que les habían dicho que eran anticientíficos". Las ideas computacionales, el lenguaje computacional y la presencia física de las máquinas crearon un clima intelectual en el que era permisible hablar de los procesos mentales proscritos por el conductismo. La presencia de la computadora sirvió de mito sustentatorio para la nueva psicología de los estados interiores que llegó a conocerse como la ciencia cognitiva.

Bunge no menciona estas causas, porque es más reluctante a la hora de mentar la inteligencia artificial. Prefirió dar ejemplos de las ciencias, para explicar el abandono del conductismo. Es interesante que Turkle mencione esta otra causa, aunque habrá que sopesar su real influencia. Independientemente de su importancia, siempre hay que levantar la mano, y no dejarse llevar por la idea de que la mente es como una computadora (no es eso igual lo que dice Turkle). Todavía estamos estudiando qué son y cómo funcionan nuestras operaciones mentales. Pero es interesante tener cerca los intentos de la inteligencia artificial, para contrastar con nuestros avances en las ciencias cognitivas.

Los programas de computadora proporcionaron una vía para discutir las creencias y las reglas como causantes de la conducta. ¿Por qué el peón comió al peón? Los psicólogos de la vieja guardia hubieran rechazado "porque el peón bloqueó al alfil" como una explicación causal. Eso sería meramente exponer las "razones" del jugador de ajedrez. Pero si la mente es un programa, las razones se transforman en explicaciones. Gran parte del atractivo que la computadora ejerce sobres los psicólogos radica en que ella les permite abrir esa caja negra que es la mente. Una vez que la caja se abre, la computadora sugiere formas de llenarla con conceptos próximos a los de la comprensión de sentido común.

Lo de "si la mente es un programa", es un gran "si". Es un tema a discutir. Yo diría que todo indica que la mente es un conjunto de procesos, no un órgano o ente que flota por ahí. Y como proceso, es algo que se ejecuta en un cuerpo. De ahí a compararlo con un programa de computación, es un gran salto. Por lo menos, hay que estudiar por un lado, más en detalle los procesos mentales, y por el otro extremo, ir estudiando el soporte físico de esos procesos.

Este fragmento es parte de un ensayo de Sherry Turkle "Inteligencia artificial y psicoanálisis: una nueva alianza", que encuentro en la recopilación de Gedisa "El nuevo debate sobre la inteligencia artificial. Sistemas simbólicos y redes neuronales", que en el original era una publicación de MIT Press de 1988: "The artificial intelligence debate False starts, real foundations". La edición de Gedisa es una traducción del bueno de Carlos "Billy" Reynoso, que tanto me ayudó en mi carrera.

Más adelante, en ese ensayo, Turkle patina un poco: comienza a trazar paralelismos entre el psicoanálisis y la inteligencia artificial de aquella época, que no veo que sean más que accidentales, y que tampoco luego dieron ningún fruto apreciable.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia