Angel "Java" Lopez en Blog

Enero del 2009


Publicado el 29 de Enero, 2009, 8:16

Ya estuve escribiendo sobre reduccionismo en:

Emergencia y reducción ontólogica

donde describí lo que llamaría reduccionismo ontológico: un reduccionismo que aparece en la realidad misma. Distingo de un reduccionismo epistemológico, como operación de camino de conocimiento. Quisiera explicar algo la diferencia.

En el anterior post, la visión que teníamos de la realidad, era la del "Creador del Universo". No se nos escapaba nada de la realidad en ese relato. Pero, desde el punto de vista humano, cuando procuramos aprehender la realidad, conocerla, no tenemos conocimiento de todos los mecanismos y relaciones. De ahí, que la reducción sea algo difícil en algunos casos. Sin embargo, veo que en la actividad científica, tenemos la esperanza (yo pienso que justificada), de encontrar en el reduccionismo como actividad de conocimiento, un paralelo de la reducción de la realidad.

La realidad se ha desarrollado en niveles, que no estuvieron siempre presentes. Cuando estudiamos y tratamos de conocer un nivel (como el nivel de la vida, de la química o de la física), queremos descubrir y entender las leyes y mecanismos de ese nivel, y crear modelos para explicarlo. En mi postura, veo que cada ley, mecanismo y modelo de nivel N, se puede derivar de leyes, mecanismos y modelos del nivel anterior, digamos N-1.

Eso no implica que un hecho X en el nivel N se pueda explicar con pocos elementos del nivel N-1. A veces, para explicar un hecho X, tenemos que sumar tantas fuentes, causas e interacciones, que es difícil abarcar esa explicación completa. Un ejemplo: la altura de un ser humano, no sólo depende de sus genes. Depende también de su historia, de la alimentación que tuvo en su infancia, y podemos seguir enumerando factores.

Vean que no digo que "reducción" se refiere a "partes". Me refiero a niveles. Las cualidades del agua, no se explican solamente con moléculas de agua. Se explican con las moléculas, y con las interacciones entre ellas, que pueden incluso cambiar a las partes. Pero afirmo que todas esas interacciones, y cambios, se pueden explicar en el nivel de la física, para explicar toda la química del agua.

De ahí que propugno un reduccionismo epistemológico moderado. Espero poder brindar ejemplos, contraejemplos, y más definiciones de reducción y reduccionismo, que como tantas palabras, se usan de distintas maneras. Un punto interesante que quier comentar, es la diferencia entre micro reducción (parecido a lo que intento explicar) y macro reducción. También quisiera comentar las acepciones de reduccionismo que plantea Ernst Mayr. Y la postura que defiende Steven Weinberg, con más casos de éxito que describe.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 24 de Enero, 2009, 11:33

Desde mayo del año pasado estoy usando Twitter Siempre pueden leer mis mensajes o seguirme desde:

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Había comentando por entonces algo sobre el uso de Twitter en:

Twitter y la gente

Ya había posteado un video explicando para qué sirve en mi blog técnico:

Usando Twitter

pero es un video en inglés. Ahora, encuentro el mismo video en:

Twitter en plain english con subtítulos

al mismo video, pero traducido con subtítulos en español:

Para algunos, podrá ser una aplicación olvidable. Para mí, me ha resultado muy, pero muy útil, siguiendo a gente de la que me interesa conocer opiniones, o temas que le interesan. Es una forma de estar en contacto con las actividades de gente que conozco personalmente, o que no conozco pero de la que me parece interesante seguir sus actividades. Nada sustituye al contacto personal, pero Twitter es una forma de aumentar la "social awareness" que tenemos de lo que pasa en nuestra profesión o ambiente.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 23 de Enero, 2009, 7:14

Tengo varios posts pendientes sobre el tema de la reducción, el reduccionismo, y sistemas, tanto comentando mi postura, como la de científicos e investigadores, como Steven Weinberg, el beato Mario Bunge, Ernst Mayr, y Rohald Hoffmann. Ya escribí algo en:

Reduccionismo según Steven Weinberg
Reducción y análisis según Ernst Mayr

Quiero hoy, aclarar algo sobre mi postura, con un cuento sobre la emergencia, para explicar lo que llamo reducción ontológica, reducción en las propias cosas.

Imaginemos que hubiera un Creador del Universo. Antes de que existiera nada, este Creador estaba aburrido, y decide, en un gran impulso, crear al Universo. El Creador decide armarlo, con unos parámetros iniciales: tal es la carga del electrón, tal la masa del neutrino (si es que tiene alguna), tales las propiedades de los quarks y así (déjenme en este relato ficticio, usar los conceptos humanos que hemos adquirido en el modelo estándard de partículas elementales).

Al comienzo de la existencia del Universo, no hay átomos ni estrellas ni galaxias ni vida. Al poco tiempo de un Big Bang inicial, la temperatura del Universo baja lo suficiente, para la creación de nucleones, y al tiempo, de átomos.

¿Acaso tuvo que hacer algo el Creador para que aparecieran nucleones, y luego átomos? Tanto nucleones como átomos, se pueden considerar sistemas. Y son emergentes, novedades cualitativas que no estaban presentes al comienzo de la historia.

Pero no le hizo falta intervenir al Creador para su creación. Lo mismo miles de millones de años más tarde, cuando surge la vida (es en biología donde más interesante se pone la postura sistémica). En el siglo XIX se creía que la materia orgánica necesitaba de algo que iba más allá de la física y la química, algo que se llamó vitalismo. Esa posición ha sido en gran parte abandonada, siendo el primer golpe a la misma, la síntesis de la urea. Hoy sabemos que muchas moléculas "orgánicas" aparecen en el espacio, en el medio del polvo galáctico, como producto de complejas interacciones que quedan por investigar.

Pero a lo que voy: todos los emergentes, nacieron por el transcurso del tiempo, por accidentes históricos (hay que considerar la historia en el estudio de la naturaleza), por la realización múltiple de sistemas (no hay una sola galaxia, y apuesto a que no hay sólo un planeta con vida). Pero en todo ese proceso, el Creador no tuvo que "poner el dedo" y crear una nueva ley, fuerza. Todo mecanismo, ley, interacción que apareció, se basó en lo ya existente. Lo emergente es consecuencia de lo ya existente.

Esa es la fasceta que quisiera destacar hoy de mi postura ante la reducción ontológica (reducción a nivel de las propias cosas, no a nivel de conceptos humanos). La realidad se nos aparece parcialmente. La vamos conociendo a través de anteojos de conocimiento humano. Pero aún con todas esas limitaciones, algo vamos vislumbrando de la realidad. Y, en mi postura, es "claro y evidente" que todo mecanismo en un nivel, se explica con dos puntales: mecanismos en otro nivel inferior más la interacción de partes en el nivel que se analiza.

Por supuesto que son dos puntales (como ya mencioné en el post que mencioné arriba, sobre Weinberg y el reduccionismo): explicar la ley de los gases, implica conocer los mecanismos de las moléculas del gas Y (un gran Y) hacer interactuar una gran cantidad de esas moléculas. Esa es la reducción a la que apunto en muchos de mis comentarios.

Hay otra reducción, que podemos llamar epistémica, relacionada con la adquisición de conocimiento, por parte de los humanos. De nuevo ahí, mi postura se podría denominar reduccionismo moderado. Necesitamos el análisis por reducción, pero también necesitamos la síntesis adecuada. Pero no tenemos que caer en el holismo a ultranza, ni despreciar el reduccionismo, o, en el otro extremo, llegar a olvidarnos de la síntesis y las relaciones.

Hay varias acepciones para reducción y reduccionismo, que espero iré explorando en otros posts.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 21 de Enero, 2009, 10:29

Hoy no voy a escribir nada, les regalo Pappo y amigos:

Otra versión

Para que se empachen

Mas en http://delicious.com/ajlopez/pappo

Lo mío es un apostolado.... ;-)

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 20 de Enero, 2009, 8:28

Ayer citaba a H.L. Mencken:

El lugar del hombre en la naturaleza

Hoy sigo hoy recordándolo, con un fragmento de 1918, que él citaba de nuevo en su recopilación A Mencken Crestomathy:

La vieja idea antropocéntrica de que la vida de todo el universo gira en torno de la vida del hombre, de que la existencia humana es la suprema expresión del proceso cósmico, parece encaminarse felizmente hacia el infierno donde moran los delirios desbaratados.

Bueno, fue algo optimista.

El hecho es que cuanto  más se estudia la vida del hombre a la luz de la biología general, más desprovista parece de trascendencia. La raza humana, que otrora pasaba por ser la preocupación capital y la obra maestra de los dioses, empieza a asumir ahora el aspecto de un subproducto casual de sus gigantescas, inescrutables y probablemente absurdas actividades.....

Más adelante

... el hombre es quizás una enfermedad local del cosmos, una especie de eczema o de uretritis pestífera. Hay, claro está, distintos grados de eczema, y así también hay distntos grados de hombres. Sin duda un cosmos afligido por una simple infección de Beethovens no consideraría necesario llamar al médico. Pero un cosmos plagado de socialistas, escoceses y corredores de Bolsa debe de sufrir espantosamente. No es extraño que el Sol esté tan caliente y la Luna tenga ese color verde tan diabético.

Es duro con socialistas, escoceses y corredores de bolsa, en esa frase desbarranca. Pero sigo pensando que es interesante leerlo. Es importante que cada vez estemos más "aware" de nuestra situación en el Universo, que no es nada privilegiada o marcada por un destino.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 19 de Enero, 2009, 2:14

He descubierto en este siglo, a H.L. Mencken, que con su estilo siempre me ha recordado a Mark Twain. Mencken es algo duro en algunos puntos, pero es siempre interesante de leer, y hasta se disfruta su estilo, además de sus ideas iconoclastas. Quisiera compartir con Uds. un texto, que se alinea con lo que vengo escribiendo sobre el rechazo de toda postura antropocéntrica. Es de un texto de 1919, que Mencken republicó en una obra de revisión, A Mencken Crestomathy:

Como he dicho, la biología moderna ridiculiza la teoría antroprocéntrica del mundo, pero esto no equivale a postular, naturalmente, que alguna vez la mayoría de los hombres renunciarán a ella. Por el contrario, cuanto más dudosa resulte, tanto mayor será la veneración que habrán de tributarle. Ciertamente, hoy la veneran como no la veneraban en los Tiempos de la Fe, cuando la doctrina de que la mujer era ruin compensaba por lo menos la idea de que el hombre estaba hecho a semejanza de Dios. ¿Qué otra cosa se oculta detrás de la caridad, la filantropía, el pacifismo, el adoctrinamiento moral y los restantes sentimentalismos en boga? Todos y cada uno de estos sentimentalismos se fundan sobre la teoría de que el hombre es un animal glorioso e inefable, y de que tenemos el deber de facilitar y asegurar su presencia ininterrumpida en el mundo. Pero es obvio que esta idea está saturada de engreimiento. Por lo que a los animales concierne, incluso en un espacio tan reducido como el de nuestro mundo el hombre es un producto chapucero y ridículo. Pocas otras bestias son tan estúpidas y cobardes como él. El gozquejo más ordinario está dotado de sentidos muchos más agudos y es infinitamente más valeroso, sin olvidar que es más honesto y confiable. Desde muchos puntos de vista las hormigas y las abajeas son muchísimos más inteligentes e ingeniosas: organizan su gobierno con menos querellas, despilfarros e imbecilidades. El león es más bello, más solemne, más majestuoso. El antílope es más veloz y más grácil. El gato doméstico común es más aseado. El caballo, sudado al cabo de la faena, tiene mejor olor. El gorila es más bondadoso con sus crías y más fiel a su esposa. El buey y el asno son más laboriosos y pacíficos. Pero al hombre le falta lo que quizás es la más noble de las cualidades: el coraje. No solo se siente mortalmente asustado frente a todos los otros animales de su mismo peso, o de la mitad de su peso, con excepción de unos pocos que ha envilecido mediante el apareamiento consanguíneo, sino que también les tiene un miedo espantoso a los de su propia especie, miedo que no se circunscribe a la acción de sus puños y pezuñas, sino incluso a la de sus risas.

No hay otro animal que esté peor adaptado a su entorno. Cuando llega al mundo, la cría del hombre es tan frágil que si la descuidaran durante dos días seguidos moriría irremisiblemente,y esta debilidad congénita perdura hasta el fin de su existencia, aunque luego esté más o menos encubierta. El hombre pasa mucho más tiempo enfermo que cualquier otro animal, tanto en su estado salvaje como en medio de la civilización. Está sujeto a más dolencias distintas y las padece más a menudo. Se agota y lesiona más fácilmente. Su muerte es más horrible y casi siempre prematura. Casi todos los otros vertebrados superiores viven más tiempo y conservan sus facultades hasta una edad más avanzada, por lo menos en estado salvaje. En este contexto incluso los monos antropoides les llevan mucha ventaja a sus primos humanos. El orangután se aparea a los siete u ocho años, cría una familia de setenta u ochenta hijos, y a los ochenta años está tan sano y rozagante como un europeo a los cuarenta y cinco.

Hay partes de esta inventiva, que me recuerdan a un relato del bueno de Stanislav Lem: el hombre es juzgado, ante otras culturas inteligentes de la galaxia, y es encontrado un ser desagradable, totalmente descartable, que no merece la mínima misericordia, ni posee una cualidad importante.

Todos los errores e incompetencias del Creador llegan a su apogeo en el hombre. Como pieza de mecanismo, no se encuentra otra peor. Si se lo confronta con el salmón o el estafilococo, incluso ellos producen la impresión de ser maquinarias seguras y eficientes. Tiene los peores riñones que se conocen en la zoología comparativa, y los peores pulmones, y el peor corazón. Su ojo es menos idóneo que el de la lombriz, si se piensa en el trabajo que debe ejecutar: si un fabricante de instrumentos ópticos produjera un aparto tan imperfecto, sus clientes lo linchanrían. El hombre es el único de los animales terrestres, aéreos o marinos, que es inepto por naturaleza para adentrarse en el mundo que habita. Debe vestirse, protegerse, fajarse, acorazarse. Su situación es eternamente idéntica a la de una tortuga nacida sin caparazón, un perro sin pelo, un pez sin escamas. Si le faltaran sus pesados y molestos arreos estaría indefenso incluso ante las moscas. Tal como Dios lo hizo ni siquiera tiene una cola para espantarlas.

Ahora llego al único rasgo de incuestionable superioridad natural que caracteriza al hombre: tiene alma. Esto es lo que lo distingue de todos los otros animales y lo que lo convierte, en cierto sentido, en su amo. Hace miles de años que se discute la exacta naturaleza de dicha alma, pero podemos referirnos con algún fundamento a su función. Esta consiste en poner al hombre en contacto directo con Dios, en sensibilizarlo a la presencia de Dios y, sobre todo, en impartirle semejanza con Dios. Pues bien, piénsese en el colosal fracaso de este artefacto. Si aceptamos la hipótesis de que el hombre se parece realmente a Dios, debemos admitir por fuerza la teoría imposible de que Dios es un cobarde, un idiota y un engreído. Y si aceptamos que después de tantos años elhombre no se parece a Dios, lo primero que salta a la vista es que el alma humana es un mecanismo tan ineficiente como el hígado o la amígdala, y que probablemente el hombre lo pasaría mucho mejor, como es indudable que el chimpancé lo pasa mejor, sin ella.

A lo que Mencken llama alma, yo lo llamaría mente y conciencia. Es eso lo que nos distingue más de muchos animales. La capacidad de reflexionar, de tener introspección, de armar modelos que nos permiten prever el futuro. Cuando nos aparece la muerte de un congénere, adivinamos la propia.

Así es, en verdad. La presencia del alma humana suministra un solo resultado práctico, a saber: nutre al hombre con vanidades antropomórficas y antropocéntricas... en síntesis, con supersticiones presuntuosas y descabelladas. Se jacta y se pavonea porque es dueño de esta alma, y olvida el hecho de que no le sirve para nada. Por lo tanto, es el supremo payaso de la creación, la reductio ad absurdum de la naturaleza animada. Se comporta como lo haría una vaca si esta se convenciera de que podría saltar sobre la Luna y ordenara toda su vida en función de esta teoría. O como lo haría un escuerzo que alardeara eternamente de poder batirse con leones, o de poder volar sobre el Himalaya, o de poder atravesar a nado el Helesponto. Y sin embargo esta es la pobre bestia que nos invitan a venerar como si fuera una joya incrustada en la frente del cosmos. Este es el gusano que nos invitan a defender como si fuera el favorito de Dios sobre la Tierra, con sus millones de cuadrúpedos más valeroso, más nobles, más honestos: sus leones soberbios, sus leopardos ágiles y vistosos, sus elefantes imperiales, sus perros fieles, sus ratas intrépidas. Este es el bicho que nos exhortan a reproducir, con infinitas dificultades, penurias y gastos.

Mencken exagera en el tema de los animales. Les atribuye cualidades que sólo se pueden aplicar a un ser humano con conciencia.

Pero igual, da para pensar.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Publicado el 18 de Enero, 2009, 15:34

Un libro que todos, en algún momento de nuestras vidas, deberíamos leer, aunque sea salteado, es el gran "Pensamientos" de Blaise Pascal. No coincido con Pascal en todo (una de sus muletas, como otros de sus contemporáneos, es confiar en un "Dios", que a veces parece muy interesado en los asuntos humanos). Encuentro en ese libro, en el capítulo primero, este texto, que describe la situación del ser humano ante todo lo que existe:

Que el hombre contemple, pues, la naturaleza entera en su alta y plena majestad; que aparte su vista de los objetos bajos que le rodean. Que mire esa deslumbrante luz, que es como un punto en comparación con el amplio giro que describe este astro, y que se maraville de que un recorrido tan grande no sea más que algo pequeñísimo si se compara con la curva de los astros que giran por el firmamento. Pero si nuestra vista se detiene ahí, que la imaginación vaya más lejos; antes se cansará de imaginar que la naturaleza de proporcionarle materia. Todo ese mundo visible no es más que un imperceptible pormenor en la inmensidad de la naturaleza. Nada puede darnos una idea aproximada de ello. Por mucho que hinchemos nuestras concepciones más allá de los espacios imaginables, sólo engendraremos átomos si los comparamos con la realidad de las cosas....

Más adelante:

Que el hombre, reflexionando sobre sí mismo, considere qué es comparado con todo lo que es; que se mire perdido en ese rincón apartado de la naturaleza y que, desde esta estrecha mazmorra en la que se encuentra alojado, quiero decir el universo, aprenda a estimar la tierra, los reinos, las ciudades y a sí mismo en su justo valor. ¿Qué es un hombre en medio del infinito?

Esto es lo que tenemos que darnos cuenta: nuestra situacion ínfima ante todo lo que nos rodea.

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Estrellas desde la balsa

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Angel "Java" Lopez
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Publicado el 17 de Enero, 2009, 8:53

Ya he mencionado alguna vez, entre comillas, las palabras "claro y evidente", queriendo indicar que algo que considero "claro y evidente", lo es, por lo menos para mí, luego de haber meditado sobre el tema durante mucho tiempo, y no haber llegado a otra alternativa.  Es decir, si escribo que algo X es "claro y evidente", significa que después de años, no veo otra postura aceptable que X. Como parte de lo que considero "claro y evidente" puedo enumerar:

- Hay una realidad
- La realidad no es "Alicia en el país de las maravillas", lo que sucede en la realidad tiene un funcionamiento, los hechos ocurren no porque sí, sino por alguna relación con otros hechos
- Los seres humanos somos organismos
- Los seres humanos somos mortales
- No tenemos alma inmortal
- No hay "Dios" que nos haya creado a imagen y semejanza
- Los seres humanos no somos algo "especial" en el medio del Universo

Claro que cada una de esas afirmaciones vale un post y más (ya habré tratado alguno de esos temas, de una u otra forma, en anteriores posts).

Tomemos por ejemplo la afirmación "hay una realidad". No es que haya llegado de un día para el otro a esa afirmación. Si bien por años la tome como evidente, luego la cuestioné, pero cada vez que lo hice, no pude sino llegar de nuevo a la afirmación de partida. No hay más que una realidad. Cualquier afirmación "la realidad es como yo la veo" no es sino una mala expresión para "la imagen, la representación, el modelo, etc. de la realidad es como lo yo lo armo o veo". Pero no puedo dejar de ver a la postura del realismo, como la más plausible, la más firme, aunque indemostrable (no hay refutación del solipsismo).

Una vez aceptada esa afirmación, y viendo que cualquier expresión de relativismo se refiere a las imágenes o representaciones de la realidad, más que a la realidad misma, basta con aceptar que la realidad tiene un funcionamiento, para dar un primer soporte a nuestras ansias de entenderla. No es que lo que sucede en la realidad sucede porque si. Hay causa y efecto, hay causalidad, aunque no se agota en eso la relación entre los hechos que suceden (hay interacciones mutuas).

 

Como ya escribí varias veces, veo "claro y evidente" que somos organismos, no somos hermanos de los ángeles, ni tenemos un "Dios" que nos cuida o que nos tiene deparado un destino. Ya es hora que como seres humanos, y hasta como humanidad, dejemos de creer en esas fantasías. Todos son creencias que tienen sus raíces en nuestra capacidad de formar modelos de la realidad, para tratar de entenderla, por un lado, y la angustia ante lo desconocido, y ante el misterio final que nos plantea la existencia de la muerte. Pero no veo que el modelo "hay Dios" tenga una mínima evidencia, sino, solo está basada en nuestras expectativas.

Alguien podría argumentar que un existencia sin Dios, sin destino, podría ser aterrorizante u oscura. Pues fíjate, que a mí no se me estremece nada, al considerar que no hay destino ni "Dios que nos creo a su imagen y semejanza". Tampoco me angustia la ausencia de alma inmortal. Simplemente es así, no hay más que esto que vivimos, una vida fascinante, un don extraordinario, que recorremos día a día. Pero no entiendo a quien se desespera ante la ausencia de un dios o una inmortalidad perdida.

Espero que haya quedado "claro y evidente" que todo esto no es producto de un dogma, o de algo que simplemente me apropié y lo adopté tal cual. Pienso que cada uno de nosotros debe plantearse la lista de afirmaciones "claras y evidentes" que debe aceptar, pero siempre pasando por el proceso de los años: revisando, desafiando, poniendo a prueba, buscando alternativas, cada tanto, de lo que nos parece tan firme y aceptable.

Nos leemos!

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Por ajlopez, en: Filosofía

Publicado el 16 de Enero, 2009, 8:18

Hace unos días, escribí sobre Steven Weinberg en

Reduccionismo según Steven Weinberg

comentando un fragmento de su libro "El sueño de una teoría final, la búsqueda de las leyes últimas de la naturaleza". Es un excelente libro, que en cada capítulo muestra y discute la historia del último siglo en física, la actividad científica, posiciones filosóficas, todos temas interesantes.

Hay un capítulo dedicado a la belleza en las teorías físicas. Durante unos párrafos, Weinberg expone y discute sobre la estructura de la teoría de la relatividad general de Einstein, que ha seducido a varios científicos aún antes de estar comprobada, gracias a su consistencia interna, a su derivación a partir de unos pocos principios. Weinberg señala muy bien, que una teoría física no tiene que ser sencilla para ser bella: las ecuaciones planteadas por la relatividad general no son sencillas, y tiene soluciones simples sólo en casos triviales. Su belleza aparece al ver que la teoría tiene una estructura que hace que se construya y se sustente desde pocos puntos de partida. Un cambio en alguna de las condiciones, y la teoría pierde consistencia.

En un momento del capítulo, compara a ese tipo de belleza con otras:

La clase de belleza que descubrimos en las teorías físicas es de un tipo muy limitado. Es, hasta donde he sido capaz de expresar con palabras, la belleza de la simplicidad y de la inevitabilidad: la belleza de la estructura perfecta, la belleza de que todo encaja, de que nada puede cambiar, de la rigidez lógica. Es una belleza sobria y clásica, como la que encontramos en las tragedias griegas. Pero este no es el único tipo de belleza que hallamos en las artes. Una obra de Shakespeare no tiene esta belleza, al menos no en el grado que la tienen algunos de sus sonetos. Es frecuente que el director de una obra de Shakespeare decida cortar párrafos enteros. En la versión cinematográfica de Hamlet de Olivier, Hamlet nunca dice: "Oh, que miserable, que abyecto esclavo soy....!". Y, pese a todo, la representación funciona, porque las obras de Shakespeare no son estructuras sobrias y perfectas como la relatividad general o el Edipo rey; son grandes composiciones abigarradas cuya confusión refleja la complejidad de la vida. Esto forma parte de la belleza de sus obras, una belleza que para mi gusto es superior a la belleza de una obra de Sófocles, o a la belleza de la relatividad general para nuestro caso. Algunos de los más grandes momentos en Shakespeare son aquellos en que deliberadamente abandona el modelo de la tragedia griega e introduce un exótico cómico proletario, un portero, o un jardinero, o un vendedor de higos, o un sepulturero, inmediatamente antes de que sus personajes principales encuentren sus destinos. A decir verdad, la belleza de la física teórica sería un mal ejemplo para las artes, pero tal como es nos proporciona placer y guía.

Ya en otros posts escribí sobre lo difícil que es entender algunas partes de la física, sin mostrar fórmulas o sin comprender los modelos matemáticos que se usan para describir el comportamiento de una parte de la realidad. Es el caso de la física de partículas, la especialidad de Weinberg. Lean cómo es consciente de este tema, y sanamente se lamenta:

También en otro aspecto me parece que la física teórica es un mal modelo para las artes. Nuestras teorías son muy esotéricas necesariamente lo son porque estamos obligados a desarrollar estas teorías utilizando un lenguaje, el lenguaje de la matemática, que no se ha convertido en parte de la cultura general del publico educado. A los físicos generalmente nos disgusta el hecho de que nuestras teorías resulten tan esotéricas. Por el contrario, he oído en ocasiones a artistas que hablaban orgullosamente de que su trabajo solo es accesible a un punado de eruditos y justificaban esta actitud citando el ejemplo de algunas teorías físicas, como la relatividad general, que también pueden ser entendidas solo por los iniciados. Puede que los artistas, como los físicos, no sean siempre capaces de hacerse entender por el gran público, pero el esoterismo por el esoterismo es simplemente estúpido.

Vaya esto como muestra de que la actividad científica, en general, no busca la oscuridad, sino la verdad de sus modelos. Y que sirva de rapapolvo para aquellos que no persiguen la claridad, al exponer sus ideas.

Nos leemos!

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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 8 de Enero, 2009, 8:32

Esta semana, gracias a un enlace de @slederman en Twitter, encuentro al Cubo de Yoshimoto:

Hecho de 24 pirámides, está divido en dos partes, que pueden formar un cubo no sólido, en el que encaja un dodecaedro estrellado. Notable invención del diseñador Naoki Yoshimoto, que lo inventó cuando estaba investigando formas de dividir a un cubo en partes, en 1971.

El post original del video en

http://www.brocoum.com/philip/?p=63

Más detalle de como funciona

Yoshimoto Cube

Ahí tienen un interesante sitio para visitar:

The World of Geometric Toy

Polyhedral Toy

Pueden encontrar la descripción del Museo de Arte Moderno (MOMA) en:

MOMA Yoshimoto Cube

Más puzzles de todo tipo:

http://home.comcast.net/~l-whiting/attbi/EbayPuzzles.html

Nos leemos!

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Publicado el 6 de Enero, 2009, 12:17

En estos días, estoy releyendo un libro que compré hace años, del siempre interesante Steven Weinberg. Es "El sueño de una teoría final, la búsqueda de las leyes últimas de la naturaleza". La primera vez que lo leí, me concentré en la descripción de la física de partículas, y de algunas anécdotas de la historia de la ciencia. Pero el libro de Weinberg abunda en referencias a la filosofía de la ciencia, la epistemología, la explicación científica, el auge y caida del positivismo, y tiene una defensa del reduccionismo, que se acerca a lo que pienso del tema. Así que voy a aprovechar lo que él escribe, para comentar hoy sobre reduccionismo. Leo:

Si usted pregunta por qué las cosas son como son y si, cuando se le da una explicación en términos de algún principio científico, usted pregunta por qué dicho principio es verdadero y si, como un niño maleducado, sigue preguntado ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?, entonces, más tarde o más temprano, alguien le llamará reduccionista.

Hoy, el reduccionismo es visto como una "mala palabra" en muchos ámbitos, por ejemplo, en las ciencias sociales, actitud que veo exagerada. Sigamos, Weinberg comenta bien que hay varias acepciones de reduccionismo. Como tantas veces comento por este blog, hay que ponerse de acuerdo en el uso de una palabra en un discurso, muchas discusiones se producen simplemente por usar la misma palabra para referirse a dos cosas o situaciones diferentes:

Diferentes personas dan diferentes significados a la palabra, pero supongo que una característica común de la idea que todo el mundo tiene del redccionismo es un sentido de la jerarquía, de que algunas verdades son menos fundamentales que otras a las que las anteriores pueden ser reducidas, como la química puede ser reducida a la física. El reduccionismo se ha convertido en un mal ejemplo en la política científica; el Consejo de la Ciencia de Canadá atacó recientemente al Comité Coordinador de los Servicios Agrícolas de Canadá por estar dominado por reduccionitas. (Presumiblemente, el Consejo Científico entendía que el Comité Coordinador hace demasiado hincapié en la biología y la química de las plantas).

;-) ;-)

Escribe esto alrededor de 1992. No conozco el caso de Canadá que menciona, apareció en la revista Science de agosto de 1991.

Los físicos de partículas elementales son especialmente susceptibles de ser calificados de reduccionistas, y el desdén por el reduccionismo a menudo ha enturbiado las relaciones entre ellos y otros científicos.

Lo que se oponen al reduccionismo ocupan un espectro ideológico muy amplio. En el extremo más razonable están quienes objetan las más ingenuas formas de reduccionismo. Yo comparto sus objeciones.

Yo también comparto una posición ingenua de reduccionismo, como la que diría que los químicos tienen que abandonar la química, y estudiar directamente la física sobre la que se basan. O que sólo con reduccionismo vamos avanzando en nuestro conocimiento científico.

Me considero un reduccionista, pero no pienso que los problemas de la física de partículas elementales sean los únicos problemas interesantes y profundos de la ciencia, ni siquiera de la física. No creo que los químicos tengan que dejar cualquier otra cosa que estén haciendo y dedicarse a resolver las ecuaciones de la mecánica cuántica para moléculas diversas. No creo que los biólogos tengan que dejar de pensar en plantas y animales completos y pensar sólo en las células y el ADN. Para mí, el reduccionismo no es una guía para programas de investigación, sino una actitud hacia la propia naturaleza. No es ni más ni menos que la percepción de que los principios científicos son los que son debido a principios científicos más profundos (y, en algunos casos, accidentes históricos).

Es más que interesante que Weinberg mencione la historia. Mucho de lo que tenemos que explicar, se debe a principios, leyes, mecanismos, que han actuado en el tiempo, y por lo tanto tienen historia. ¿Qué significa esto? Un ejemplo: no podemos asegurar que nuestra aparición en la tierra, como organismos humanos, haya sido consecuencia sólo de la evolución. Hubo accidentes. Si es verdad una teoría de la extinción de los dinosaurios, las sillas de hoy no tienen un agujero para pasar la cola reptiliana que tendrían los dinosaurios inteligentes que hubieran evolucionado, porque simplemente cayó un meteorito hace 65 millones de años, y permitió que una rama de los mamíferos desembocara en nosotros. Un ejemplo especulativo, pero que sirve como ejemplo de la importancia de la historia en las explicaciones de lo que hoy hay.

... y que todos estos principios pueden ser rastreados hasta un sencillo y conexo conjunto de leyes.

Yo prefiero hablar de mecanismos, como aclaré en otros posts. Una ley como la de los gases, se explica por el mecanismo de las velocidades de gran cantidad de átomos. Por supuesto, ese mecanismo, en su despliegue y ejecución, se basa en leyes, como la conservación del momento. Cada ley, encuentra un mecanismo subyacente, y el mecanismo basa su funcionamiento en leyes más fundamentales, podría decir. Pero podrá llegar un momento en la ciencia, que una ley no encuentre mecanismo. Esta es la situación de algunas partes de la mecánica cuántica. Hoy conocemos la "ley", el formuleo, cómo actúa, pero no sabemos el por qué. Veremos qué depara el futuro en este tema. Tal vez en el fondo de todo, sólo encontremos leyes. Una parte de los científicos, espera que esas leyes sean ineludibles, que se obtengan alguna vez y se vea claramente que no había posibilidad de otras leyes básicas (como la conservación de la energía). Otro bando está especulando que las leyes últimas (o constantes y relaciones), sean sólo un accidente, justamente, un accidente histórico. En ese camino está la idea de "paisaje cósmico" de Leonard Susskind (que tendré que comentar en otro post). Adelanto mi posición: alguna parte de la postura de Susskind es muy especulativa, y hace afirmaciones muy grandes sin evidencia. Algo comenté sobre el tema en

Un universo diferente, Susskind vs Laughin

Sigamos con Weinberg:

En este momento de la historia de la ciencia parece que la mejor manera de aproximarse a estas leyes es a través de la física de las partículas elementales, pero este es un aspecto incidental del reduccionismo y puede cambiar.

Lean como Weinberg no adopta un dogmático "debe ser así". Como buen científico, conoce de historia de la ciencia, y sabe que puede aparecer evidencia y razones para cambiar de énfasis en la búsqueda de las leyes fundamentales. Pero sigue describiendo otro grupo, alterado por el reduccionismo. La descripción me parece muy interesante y adecuada:

En el otro extremo del espectro están los adversarios del reduccionismo que están horrorizados por lo que ellos sienten que es la frialdad de la ciencia moderna.

Confieso que no veo esa frialdad en la ciencia. Me parece una de las actividades humanas más fascinantes y "cálidas".

En la medida en que ellos y su mundo pueden ser reducidos a una cuestión de partículas o campos y sus interacciones, ellos se sienten disminuidos por dicho conocimiento. El hombre del subsuelo de Dostoyevski imagina a un científico diciéndole: "la naturaleza no te consulta; le traen sin cuidado tus deseos o que te gusten o no sus leyes. Tú debes aceptarla como es... ", y él responde: "buen Dios, qué interés puedo tener en las leyes de la naturaleza y la aritmética si por una razón u otra no me gustas dichas leyes...".

Weinberg se refiere a la obra de Dostoyevski "Notes from underground".

Y en su extremo más extravagante están aquellos obsesionados con la holística, aquellos cuya reacción al reduccionismo toma la forma de una creencia en energías psíquicas, fuerzas vitales que no pueden describirse en términos de las leyes ordinarias de la naturaleza inanimada.

Yo veo en esas posturas, una búsqueda de una justificación para considerarnos seres super especiales, distintos de otros organismos. Hay un resabio de la creencia "somos como dioses", algo distinto, fuera de las leyes. No veo evidencia que sostenga semejante gran afirmación.

No voy a tratar de responder a estas críticas con una animada charla sobre las bellezas de la ciencia moderna. La imagen del mundo reduccionista es fría e impersonal. Tiene que ser aceptada tal como es, no porque nos guste, sino porque así es como el mundo funcione.

¡Aguante Weinberg! Totalmente de acuerdo en lo "aceptar tal como es".

En la parte media del espectro de los antirreduccionistas se sitúa un grupo menos desinteresado y mucho más importante. Son los científicos que se enfadan cuando oyen decir que sus ramas de la ciencia descansan en las leyes más profundas de las física de partículas elementales.

Y acá aparece en escena la relación de Weinberg con Ernst Mayr, excelente biólogo y muy interesante filósofo de la biología, del que ya algo comenté en otro post:

Reducción y análisis según Ernst Mayr

Pienso que la filosofía de la biología es el camino más accesible para comenzar a entender los sistemas, y comenzar a ver al universo como un cosmos de niveles, sistemas, con reducción de un nivel a otro, y con aparicion de emergentes, novedades, en cada nivel. No por nada, el beato (más que bueno por este blog, en "olor de santidad") Mario Bunge ha escrito en colaboración todo un libro sobre la filosofía de la biología. Un tema fascinante.

Durante algunos años he estado discutiendo sobre el reduccionismo con un buen amigo, el biólogo evolucionista Ernst Mayr, quien entre otras cosas nos ha proporcionado nuestra mejor definición operativa de una especie biológica. La discusión comenzó cuando, en un artículo de 1985, arremetió contra una línea de un artículo de Scientific American (sobre otras cuestiones) que yo había escrito en 1974. En este artículo, yo había mencionado que en física esperamos encontrar unas pocas leyes generales sencillas que nos permitan explicar por qué la naturaleza es como es y que, actualmente, lo más próximo que tenemos a una visión unificada de la naturaleza es una descripción de las partículas elementales y sus interacciones mutuas. Mayr calificó esto de en su artículo como un "horrible ejemplo de la forma de pensar de los físicos" y me calificó de "reduccionista intransigente". Yo respondí en un artículo en Nature que no soy un reduccionista intransigente; yo soy un reduccionista transigente.

Como tiene que ser todo reduccionista. Tengo pendiente lectura más detallada de Mayr. Tendría que seguir comentando sobre las posturas de Weinberg en otro post. Baste hoy como aperitivo este escrito. Ahora, algunas posturas mías.

Hay un reduccionismo ontológico, que se refiere a la realidad. En la realidad, no veo otra cosa que reducción, que explicación de lo que pasa en un nivel, basado en lo que hay en un nivel más básico. El ejemplo clásico, explicar la humedad del agua, una propiedad humedad que tiene el agua, pero no sus constituyentes (ninguna molécula de agua es "húmeda"), no necesita más que DOS puntas donde apoyar su explicación: la leyes que rigen a las moléculas, y la interacción de gran cantidad de moléculas, que produce lo que llamamos agua y humedad. Cualquier cualidad emergente, es emergente por la interacción de muchas partes, pero se explica finalmente por esa interacción, basada en leyes, mecanismos, de un nivel más básico.

Ahora, otra cosa es el reduccionismo gnoseológico. Como humanos, no podemos simplemente estudiar las moléculas de agua  por separado, y deducir la conducta del agua en su conjunto. En principio es posible, pero no lo es en la práctica. Es más fácil estudiar directamente el nivel, digamos, de la biología, que tratar de explicar el funcionamiento de una ameba en términos de átomos y moléculas.

Hume escribió que no podíamos llegar a conocer la explicación final de la naturaleza (tiene una hermosa frase, donde se refiere a los "ultimate springs", creo recordar de memoria). Wittgenstein, en alguna parte de su Tratactus, escribió que no hay explicación de un hecho (debería buscar la cita exacta). La actividad científica desmiente semejantes posturas.

Pueden visitar la página del bueno de Steven en

http://www.ph.utexas.edu/~weintech/weinberg.html

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 3 de Enero, 2009, 18:28

Hoy encontré en un "tweet" de @Werner una pequeña joyita, un charla de Richard Feynman,

en su post

The Universe in a Glass of Wine

parte de la obra en DVD

Computers From The Inside Out - The Feynman Lecture on Heuristics (1985)

Ahí encontraran el audio original, y el texto en inglés:

A poet once said "The whole universe is in a glass of wine." We will probably never know in what sense he meant that, for poets do not write to be understood. But it is true that if we look at a glass closely enough we see the entire universe. There are the things of physics: the twisting liquid which evaporates depending on the wind and weather, the reflections in the glass, and our imaginations adds the atoms. The glass is a distillation of the Earth's rocks, and in its composition we see the secret of the universe's age, and the evolution of the stars. What strange array of chemicals are there in the wine? How did they come to be? There are the ferments, the enzymes, the substrates, and the products. There in wine is found the great generalization: all life is fermentation. Nobody can discover the chemistry of wine without discovering, as did Louis Pasteur, the cause of much disease. How vivid is the claret, pressing its existence into the consciousness that watches it! If our small minds, for some convenience, divide this glass of wine, this universe, into parts — physics, biology, geology, astronomy, psychology, and so on — remember that Nature does not know it! So let us put it all back together, not forgetting ultimately what it is for. Let it give us one more final pleasure: drink it and forget it all!

que traduzco libremente:

Un poeta una vez dijo "El universo entero está en un vaso de vino". Probablemente nunca conoceremos en que sentido lo dijo, los poetas no escriben para ser entendidos (risas). Pero es verdad que si uno mira a un copa de cerca uno ve el universo entero. Estan ahí todas las cosas de la física: el líquido circulando en torbellino, que se evapora dependiendo del viento y del tiempo, la reflexión en la copa, y nuestra imaginación añade los átomos. La copa es una destilación de las rocas de la Tierra, y en su composición podemos ver el secreto de la edad del universo, y de la evolución de las estrellas. ¿Qué extraño arreglo de sustancias químicas hay en el vino? ¿Cómo llegaron a estar ahí? Estan los fermentos, las enzimas, los substratos, y los productos. Ahí en el vino se encuentra la gran generalización: toda vida es fermentación. Nadie puede descubrir la química del vino sin descubrir la causa de tanta enfermedad, como lo hizo Luis Pasteur. ¡Cuán vívido es el clarete, presionando con su existencia en la conciencia de quien lo mira! Si nuestras mentes pequeñas, por alguna conveniencia, divide esta copa de vino, este universo, en partes - física, biología, geología, astronomía, psicología, y así - recuerden que la Naturaleza no conoce de esas particiones! Así que pongamos todo junto de nuevo, sin olvidar para qué es todo esto en última instancia. Démonos un último placer: ¡bebamos y olvidemos todo!

Es una gran descripción. Somos polvo de estrellas, y todo lo que nos rodea, la más minúscula pieza de nuestro mobiliario, tiene atrás la historia de todo un cosmos. En estos últimos siglos, hemos comenzado a darnos cuenta de la historia del universo, de cómo todo ha ido deviniendo. Y también estamos "aware" de la necesidad de partir para analizar, pero también de no perder el horizonte. A veces se critica a la ciencia por esa "partición", pero en realidad, la actividad científica la realiza como táctica. Cualquier científico que levante un poco la cabeza, sabe los "cortes" que ha hecho.

La imagen la tomé del sitio dedicado a Feynman:

http://www.geocities.com/feynmang/index.htm

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia

Publicado el 1 de Enero, 2009, 18:01

Hace un tiempo escribí el post:

La casita de Descartes

Ahí recordaba el texto de Descartes:

... como para empezar a reconstruir la casa en que se vivo no basta haberla derribado y haber hecho acopio de materiales y arquitectos, o haberse ejercitado uno mismo en la arquitectura y haber trazado cuidadosamente el plano, sino que también hay que proveerse de alguna otra habitación en donde pasar cómodamente el tiempo que dura el trabajo, de igual modo, con el fin de no permanecer irresoluto en todas mis acciones mientras la razón me obligase a serlo en mis juicios, y no dejar de vivir desde luego lo más felizmente que pudiese, me formé una moral provisional que consistía solamente en tres o cuatro máximas que voy a exponer...

Así comienza la tercera parte de su Discurso del método. Examinemos hoy esas máximas que propone para su moral provisional. Primero, son máxima para una moral, no para un método de conocimiento. Segundo, es provisional. No parece que haya escrito mucho más que este capítulo sobre este tema en sus obras, aunque ha mencionado el tema de la moral provisional y sus máximas en varias de sus cartas.

Consistía la primera en obedecer las leyes y costumbres de mi país, conservando constantemente la religión en que Dios me ha concedido la gracia de que me instruyera desde niño, rigiéndome en las restantes cosas según las opiniones más moderadas y más apartadas de todo exceso, que fuesen comúnmente aceptdas en la práctica por las personas más sensatas con quienes tuviera que convivir.

Hay aquí una reminiscencia de la ética de Aristóteles, donde cada virtud está en un justo medio. También hay un "donde fueres, haz lo que vieres", aunque apelando a la moderación. Como educando de los jesuitas y actor de su tiempo, Descartes se cuida de no olvidar a Dios en su escrito. Más adelante

Mi segunda máxima fue la de ser lo más firme y resuelto que pudiese en mis acciones y seguir con tanta constancia en las opiniones más dudosas, una vez resuelto a ello, como si fueran muy seguras.

Esto contrasta con su duda metódica, en la búsqueda de conocimiento verdadero. Claro que esta máxima se refiere a moral, a lo que hacer, más que ha lo que es, al conocimiento de la realidad. Hoy veo que es necesario abrazar alguna forma de esta máxima, mientras que en la vida se va revisando cada tanto nuestras bases morales. Hay que actuar, pero hay que estar "aware", advertidos, de lo que asumimos como base para nuestro accionar, en general no tiene un piso fijo y firme, como explicaba en el post de la casita.

Y finalmente, la tercera máxima:

... fue procurar siempre vencerme a mí mismo antes que a la fortuna y alterar mis deseos antes que el orden del mundo; y acostumbrarme a creer que sólo nuestros pensamientos están enteramente en nuestro poder, de manera que, después de haber obrado lo mejor que hemos podido, en lo tocante a las cosas exteriores, cuanto nos sale mal es absolutamente imposible para nosotros.

Gran regla. Todos los comentadores coinciden en ver acá la influencia del estoicismo. Solos dueños de nuestros pensamientos.

... me parecía bastante para impedirme desear en el porvenir nada que no pudiese adquirir y mantenerme contento... Confieso, sin embargo, que se necesita un largo ejercicio y reiteraas meditaciones para acostumbrarse a mirar todas las cosas desde este punto de vista; y creo que en esto consistía principalmente el secreto de aquellos filósofos que en otros tiempos pudieron sustraerse al imperio de la fortuna y competir en felicidad con sus dioses.

Clara alusión a la frase estoica: el sabio es tan feliz como un dios. Hoy el estoicismo está casi olvidado, pero me inclino ante él. Pienso que en esta época de tanto centro en "la búsqueda de la felicidad" mediante lo material, un gajo de estoicismo debería ser bienvenido.

Esta entrada ha sido inspirado por el post de @mtorchiari en su blog:

Resoluciones de Año Nuevo

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Filosofía