Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 6 de Enero, 2009, 12:17

En estos días, estoy releyendo un libro que compré hace años, del siempre interesante Steven Weinberg. Es "El sueño de una teoría final, la búsqueda de las leyes últimas de la naturaleza". La primera vez que lo leí, me concentré en la descripción de la física de partículas, y de algunas anécdotas de la historia de la ciencia. Pero el libro de Weinberg abunda en referencias a la filosofía de la ciencia, la epistemología, la explicación científica, el auge y caida del positivismo, y tiene una defensa del reduccionismo, que se acerca a lo que pienso del tema. Así que voy a aprovechar lo que él escribe, para comentar hoy sobre reduccionismo. Leo:

Si usted pregunta por qué las cosas son como son y si, cuando se le da una explicación en términos de algún principio científico, usted pregunta por qué dicho principio es verdadero y si, como un niño maleducado, sigue preguntado ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?, entonces, más tarde o más temprano, alguien le llamará reduccionista.

Hoy, el reduccionismo es visto como una "mala palabra" en muchos ámbitos, por ejemplo, en las ciencias sociales, actitud que veo exagerada. Sigamos, Weinberg comenta bien que hay varias acepciones de reduccionismo. Como tantas veces comento por este blog, hay que ponerse de acuerdo en el uso de una palabra en un discurso, muchas discusiones se producen simplemente por usar la misma palabra para referirse a dos cosas o situaciones diferentes:

Diferentes personas dan diferentes significados a la palabra, pero supongo que una característica común de la idea que todo el mundo tiene del redccionismo es un sentido de la jerarquía, de que algunas verdades son menos fundamentales que otras a las que las anteriores pueden ser reducidas, como la química puede ser reducida a la física. El reduccionismo se ha convertido en un mal ejemplo en la política científica; el Consejo de la Ciencia de Canadá atacó recientemente al Comité Coordinador de los Servicios Agrícolas de Canadá por estar dominado por reduccionitas. (Presumiblemente, el Consejo Científico entendía que el Comité Coordinador hace demasiado hincapié en la biología y la química de las plantas).

;-) ;-)

Escribe esto alrededor de 1992. No conozco el caso de Canadá que menciona, apareció en la revista Science de agosto de 1991.

Los físicos de partículas elementales son especialmente susceptibles de ser calificados de reduccionistas, y el desdén por el reduccionismo a menudo ha enturbiado las relaciones entre ellos y otros científicos.

Lo que se oponen al reduccionismo ocupan un espectro ideológico muy amplio. En el extremo más razonable están quienes objetan las más ingenuas formas de reduccionismo. Yo comparto sus objeciones.

Yo también comparto una posición ingenua de reduccionismo, como la que diría que los químicos tienen que abandonar la química, y estudiar directamente la física sobre la que se basan. O que sólo con reduccionismo vamos avanzando en nuestro conocimiento científico.

Me considero un reduccionista, pero no pienso que los problemas de la física de partículas elementales sean los únicos problemas interesantes y profundos de la ciencia, ni siquiera de la física. No creo que los químicos tengan que dejar cualquier otra cosa que estén haciendo y dedicarse a resolver las ecuaciones de la mecánica cuántica para moléculas diversas. No creo que los biólogos tengan que dejar de pensar en plantas y animales completos y pensar sólo en las células y el ADN. Para mí, el reduccionismo no es una guía para programas de investigación, sino una actitud hacia la propia naturaleza. No es ni más ni menos que la percepción de que los principios científicos son los que son debido a principios científicos más profundos (y, en algunos casos, accidentes históricos).

Es más que interesante que Weinberg mencione la historia. Mucho de lo que tenemos que explicar, se debe a principios, leyes, mecanismos, que han actuado en el tiempo, y por lo tanto tienen historia. ¿Qué significa esto? Un ejemplo: no podemos asegurar que nuestra aparición en la tierra, como organismos humanos, haya sido consecuencia sólo de la evolución. Hubo accidentes. Si es verdad una teoría de la extinción de los dinosaurios, las sillas de hoy no tienen un agujero para pasar la cola reptiliana que tendrían los dinosaurios inteligentes que hubieran evolucionado, porque simplemente cayó un meteorito hace 65 millones de años, y permitió que una rama de los mamíferos desembocara en nosotros. Un ejemplo especulativo, pero que sirve como ejemplo de la importancia de la historia en las explicaciones de lo que hoy hay.

... y que todos estos principios pueden ser rastreados hasta un sencillo y conexo conjunto de leyes.

Yo prefiero hablar de mecanismos, como aclaré en otros posts. Una ley como la de los gases, se explica por el mecanismo de las velocidades de gran cantidad de átomos. Por supuesto, ese mecanismo, en su despliegue y ejecución, se basa en leyes, como la conservación del momento. Cada ley, encuentra un mecanismo subyacente, y el mecanismo basa su funcionamiento en leyes más fundamentales, podría decir. Pero podrá llegar un momento en la ciencia, que una ley no encuentre mecanismo. Esta es la situación de algunas partes de la mecánica cuántica. Hoy conocemos la "ley", el formuleo, cómo actúa, pero no sabemos el por qué. Veremos qué depara el futuro en este tema. Tal vez en el fondo de todo, sólo encontremos leyes. Una parte de los científicos, espera que esas leyes sean ineludibles, que se obtengan alguna vez y se vea claramente que no había posibilidad de otras leyes básicas (como la conservación de la energía). Otro bando está especulando que las leyes últimas (o constantes y relaciones), sean sólo un accidente, justamente, un accidente histórico. En ese camino está la idea de "paisaje cósmico" de Leonard Susskind (que tendré que comentar en otro post). Adelanto mi posición: alguna parte de la postura de Susskind es muy especulativa, y hace afirmaciones muy grandes sin evidencia. Algo comenté sobre el tema en

Un universo diferente, Susskind vs Laughin

Sigamos con Weinberg:

En este momento de la historia de la ciencia parece que la mejor manera de aproximarse a estas leyes es a través de la física de las partículas elementales, pero este es un aspecto incidental del reduccionismo y puede cambiar.

Lean como Weinberg no adopta un dogmático "debe ser así". Como buen científico, conoce de historia de la ciencia, y sabe que puede aparecer evidencia y razones para cambiar de énfasis en la búsqueda de las leyes fundamentales. Pero sigue describiendo otro grupo, alterado por el reduccionismo. La descripción me parece muy interesante y adecuada:

En el otro extremo del espectro están los adversarios del reduccionismo que están horrorizados por lo que ellos sienten que es la frialdad de la ciencia moderna.

Confieso que no veo esa frialdad en la ciencia. Me parece una de las actividades humanas más fascinantes y "cálidas".

En la medida en que ellos y su mundo pueden ser reducidos a una cuestión de partículas o campos y sus interacciones, ellos se sienten disminuidos por dicho conocimiento. El hombre del subsuelo de Dostoyevski imagina a un científico diciéndole: "la naturaleza no te consulta; le traen sin cuidado tus deseos o que te gusten o no sus leyes. Tú debes aceptarla como es... ", y él responde: "buen Dios, qué interés puedo tener en las leyes de la naturaleza y la aritmética si por una razón u otra no me gustas dichas leyes...".

Weinberg se refiere a la obra de Dostoyevski "Notes from underground".

Y en su extremo más extravagante están aquellos obsesionados con la holística, aquellos cuya reacción al reduccionismo toma la forma de una creencia en energías psíquicas, fuerzas vitales que no pueden describirse en términos de las leyes ordinarias de la naturaleza inanimada.

Yo veo en esas posturas, una búsqueda de una justificación para considerarnos seres super especiales, distintos de otros organismos. Hay un resabio de la creencia "somos como dioses", algo distinto, fuera de las leyes. No veo evidencia que sostenga semejante gran afirmación.

No voy a tratar de responder a estas críticas con una animada charla sobre las bellezas de la ciencia moderna. La imagen del mundo reduccionista es fría e impersonal. Tiene que ser aceptada tal como es, no porque nos guste, sino porque así es como el mundo funcione.

¡Aguante Weinberg! Totalmente de acuerdo en lo "aceptar tal como es".

En la parte media del espectro de los antirreduccionistas se sitúa un grupo menos desinteresado y mucho más importante. Son los científicos que se enfadan cuando oyen decir que sus ramas de la ciencia descansan en las leyes más profundas de las física de partículas elementales.

Y acá aparece en escena la relación de Weinberg con Ernst Mayr, excelente biólogo y muy interesante filósofo de la biología, del que ya algo comenté en otro post:

Reducción y análisis según Ernst Mayr

Pienso que la filosofía de la biología es el camino más accesible para comenzar a entender los sistemas, y comenzar a ver al universo como un cosmos de niveles, sistemas, con reducción de un nivel a otro, y con aparicion de emergentes, novedades, en cada nivel. No por nada, el beato (más que bueno por este blog, en "olor de santidad") Mario Bunge ha escrito en colaboración todo un libro sobre la filosofía de la biología. Un tema fascinante.

Durante algunos años he estado discutiendo sobre el reduccionismo con un buen amigo, el biólogo evolucionista Ernst Mayr, quien entre otras cosas nos ha proporcionado nuestra mejor definición operativa de una especie biológica. La discusión comenzó cuando, en un artículo de 1985, arremetió contra una línea de un artículo de Scientific American (sobre otras cuestiones) que yo había escrito en 1974. En este artículo, yo había mencionado que en física esperamos encontrar unas pocas leyes generales sencillas que nos permitan explicar por qué la naturaleza es como es y que, actualmente, lo más próximo que tenemos a una visión unificada de la naturaleza es una descripción de las partículas elementales y sus interacciones mutuas. Mayr calificó esto de en su artículo como un "horrible ejemplo de la forma de pensar de los físicos" y me calificó de "reduccionista intransigente". Yo respondí en un artículo en Nature que no soy un reduccionista intransigente; yo soy un reduccionista transigente.

Como tiene que ser todo reduccionista. Tengo pendiente lectura más detallada de Mayr. Tendría que seguir comentando sobre las posturas de Weinberg en otro post. Baste hoy como aperitivo este escrito. Ahora, algunas posturas mías.

Hay un reduccionismo ontológico, que se refiere a la realidad. En la realidad, no veo otra cosa que reducción, que explicación de lo que pasa en un nivel, basado en lo que hay en un nivel más básico. El ejemplo clásico, explicar la humedad del agua, una propiedad humedad que tiene el agua, pero no sus constituyentes (ninguna molécula de agua es "húmeda"), no necesita más que DOS puntas donde apoyar su explicación: la leyes que rigen a las moléculas, y la interacción de gran cantidad de moléculas, que produce lo que llamamos agua y humedad. Cualquier cualidad emergente, es emergente por la interacción de muchas partes, pero se explica finalmente por esa interacción, basada en leyes, mecanismos, de un nivel más básico.

Ahora, otra cosa es el reduccionismo gnoseológico. Como humanos, no podemos simplemente estudiar las moléculas de agua  por separado, y deducir la conducta del agua en su conjunto. En principio es posible, pero no lo es en la práctica. Es más fácil estudiar directamente el nivel, digamos, de la biología, que tratar de explicar el funcionamiento de una ameba en términos de átomos y moléculas.

Hume escribió que no podíamos llegar a conocer la explicación final de la naturaleza (tiene una hermosa frase, donde se refiere a los "ultimate springs", creo recordar de memoria). Wittgenstein, en alguna parte de su Tratactus, escribió que no hay explicación de un hecho (debería buscar la cita exacta). La actividad científica desmiente semejantes posturas.

Pueden visitar la página del bueno de Steven en

http://www.ph.utexas.edu/~weintech/weinberg.html

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia