Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 6 de Febrero, 2009, 7:42

Como ya saben los lectores de mi blog, Mario Bunge es más que bueno, es el "beato Bunge", gracias a su esfuerzo por exponer con claridad, con ejemplos, con diagramas, con definiciones y demás ayudas, que hacen que uno pueda participar y entender sus posturas, en vez de estar luchando con su interpretación. Hace un tiempo, encontré una entrevista, con su voz, que pueden oir en:

http://concienciaytrabajo.blogspot.com/2006/11/entrevista-mario-bunge.html

Vayan y escuchen la palabra!

Me permito transcribir sus palabras, y comentarlas. El tema con el que arranca, es con el problema de la mente:

El problema filosófico es muy viejo, tiene varios miles de años, es el problema de que es la mente y como se relaciona con el cerebro.

Hay dos filosofías de la mente, muy diferentes, una la apriorista, la tradicional, que ignora el cerebro, y otra la científica, que sostiene que las funciones mentales son procesos mentales. Esta última se basa en algun conocimiento de la neurociencia y de la psicología cognitiva, y la psicología social. Está muy cerca de la ciencia.

Bunge escribió un interesantísimo libro sobre el tema, donde expone su postura monista, materiales, donde la mente es un proceso cerebral.

Pero la enorme mayoria de los filósofos, la enorme de los cursos sobre filosofía de la mente que se dan en las univesidades, no tienen en cuenta la existencia misma del cerebro, es por eso no tienen influencia sobre los científicos. Los científicos serios que quieren entender los procesos mentales estudian el cerebro.

Esos filósofos de la mente, como digo, ignoran los hallazgos modernos sobre los procesos mentales, tantos los cognitivos como los afectivos, de modo que una lectura de los filósofos puede serles dañina, como les ocurrió a los físicos cuando empezaron a estudiar a los filósofos positivistas que negaban la posibilidad de conocer los átomos, entonces los propios científicos o muchos de ellos, se negaron a hacer física atómica.

Aun se vió la influencia del positivismo en la segunda parte del siglo pasado. Tendría que escribir en algún momento sobre la matriz S en la física de altas energías.

Un científico, por bueno que sea, y que sea filosóficamente ingenuo, no va a enseñarnos muchos sobre la filosofía de su propia ciencia, tiene que ser un filósofo refinado, o un científico refinado. Como lo era Einstein, por ejemplo, o Galileo, que eran no solo físicos de primera sino también filosófos de primera. Otro parecido se puede decir de Descartes o de algun otro.

Interesante escuchar esa opinión de Bunge sobre Galileo y Descartes, la esperaba de Einstein.

Un tema que le interesa a Bunge, es el desarrollo de las ciencias sociales. Muchos piensan que son ciencias que no pueden tener los mismos métodos que las ciencias más duras. Pero Bunge se encarga de aclarar los puntos:

Todavía las ciencias sociales son inmaduras, todavía muchas de ellas están siendo indebidamente influidas por filosofías oscurantistas, tales como el kantismo que sostiene la imposibilidad de estudiar los hechos sociales. El kantismo o kantianismo, o las escueles que han saliddo del kantianismo, como por ejemplo la hermeneutica, hablan de la comprensión o interpretación en lugar de la explicación. Son ideográficas, o sea, pretenden atenerse a hechos individuales y no buscar pautas generales, y pretenden que la intuición antes de la razón es el órgano del conocimiento.

Es mucho más patente la influencia de estas filosofías sobre la sociología y otras ciencias sociales, que en la física. Por ejemplo, Max Weber, uno de los fundadores de la sociología moderna, empieza muchos de sus escritos, en particular su obra póstuma principal, Economía y Sociedad, con una larga descripción de la filosofía que aprendió ... afortunadamente despues de esas primeras páginas tan aburridas, Weber se olvida de ellas, y hace ciencia social auténtica. Pero con todo, ha hecho perder mucho tiempo a mucha gente.

Como he escrito en este blog, la ciencia no se ocupa solo de leyes, sino también trata de mecanismos, y busca explicar lo que sucede en la realidad:

Hay gente que sostiene que las ciencias se deben limitar a describir, no deben explicar las cosas, tienen que limitarse a describir como son, sin buscar los mecanismos detrás de las apariencias. Yo creo que eso es naturalmete el primer paso, describir como son las cosas. El segundo paso es tratar de entenderlas, y para eso hay que saber como se producen las cosas, cuales son los mecanismos detrás de las cosas, y esto vale tanto para la sociología como para la economía, la física, la química y la biología.

Volviendo al tema de las ciencias sociales, Bunge afirma que no son, en principio, diferentes en método a las demás ciencias.

El método de todas las ciencias es el mismo, pero los asuntos, los tópicos de que tratan, son diferentes. Por ejemplo, el científico social y el psicólogo social pueden recurrir al cuestionario, pueden preguntarle al sujeto que piensa sobre tal cosa, como valora tal otra, cosa que el físico atómico no puede hacer. Hay ciertas diferencias de temas que involucran diferencias de técnicas de exploración del mundo.

Es interesante que destaque la importancia de la actitud humana, nuestra capacidad de tomar decisiones, de crear nuevas formas de sociedad y conducta:

Además, hay que tener en cuenta que las tentativas de la reducción de las ciencias sociales a la biología han fallado. Y han fallado porque ignoran que nosotros los seres humanos, aunque somos animales, somos animales artificiales, nos hacemos a nosostros mismos, nosotros inventamos nuestras propias convenciones sociales, nuestras pautas de conducta, no son puramente biológicas. Al ser inventadas son históricas, van cambiando en el transcurso del tiempo, de modo que la biología no puede explicar eso. Pero las ciencias sociales no pueden ignorar ciertos hallazgos básicos de la biología, por ejemplo, que los niños desnutridos no desarrollan un cerebro normal, por lo tanto no pueden aprender normalmente. Es decir, todas las ciencias sociales tienen que tener en cuenta los hallazgos de la biología, pero no pueden intentar aprederlo todo de la biología.

Por eso, yo no creo en la sociobiología ni tampoco en la psicología evolutiva, que es un lindo programa, pero por ahora es puro macaneo, pura fantasía. Pretenden explicar como resultado de la selección natural, cómo surgen las normas sociales, las jerarquías sociales.

Recuerdo mi primer encuentro con la sociobiología, hace como un cuarto de siglo, al leer por encima el libro de Wilson, prácticamente su fundador. Me pareció demasiada ambiciosa, pretendiendo explicar tantos temas distintos, desde las comunidades de abejas, hasta las sociedades humanas. Tengo pendiente leer de psicología evolutiva, que parece ser una de las ramas que nacen de la exageración de la evolución biológica.

Luego, Bunge trata de las seudociencias en mi país:

En Argentina, sobre todo a partir del famoso brujo, aquel ministro de Isabel Peron, Lopez Rega, y antes de eso, desde la irrupción del psicoanálisis en los años treinta, las seudociencias tienen mucho predicamento en la Argentina. Incluso se enseñan en las universidades, hay profesores de
psicología y filosofía que enseñan seudociencia. Eso es una desgracia. Hemos perdido la tradición iluminista, cientifista, que predominó entre 1880 y 1940. Recordemos a José Ingenieros, era un cientifista, el primero en escribir en castellano libros sobre psicología fisiológica, muy avanzados en su tiempo. En aquella época no había seudociencias, salvo en las supersticiones populares. Pero en la universidad se trataba de enseñar ciencias auténticas. Fue a partir de los años 60 que empezaron a enseñarse seudociencias. Por ejemplo, en las facultades de sicología, que yo sepa, no hay laboratorios de psicología, se enseña solamente psicoanálisis. Es como si en la facultad de química se enseñara solamente alquimia.

Es curioso, y es muy triste, porque la Argentina fue el primer país latinoamericano donde se fundó un laboratorio de psicología experimental, Humberto Piñero, en 1898. Hoy no hay. Despues estuvo en la facultad de filosofía durante muchos años, actuó Crisofedo Jacob, que era un distinguido neurocientífico importado de Alemania, pero que no hizo impacto sobre la psicología.

La argentina ha ido para atrás en muchos temas, en psicología no es que no ha avanzado, ha ido para atrás.

Ante las dificultades para hacer ciencia en Argentina, Bunge rescata la labor de los científicos argentinos:

Eso le da a uno esperanzas, el hecho de que hay gente que esta prácticamente aislada del resto de la comunidad cientifica mundial, que tiene muy pocos medios, apenas recursos para mantener laboratorios y bibliotecas y sin embargo siguen adelante. Para mí son héroes, así como son héroes los docentes de las escuelas primarias y secundarias, que siguen enseñando a pesar de las condiciones difíciles, de los magros salarios, son los únicos héroes que hay en el mundo.

Siempre es bueno leer y oir a gente lúcida, como Bunge.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/
http://twitter.com/ajlopez

Por ajlopez, en: Filosofía