Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 14 de Febrero, 2009, 10:09

Hace ya unos meses, se comentó un artículo en una lista privada. Hoy quisiera compartirlo con Uds. Es un artículo del científico y escritor argentino Marcelino Cereijido

La patria bolichera

Vayan y lean. Poco podría agregar a tan buena descripción, análisis y diagnóstico, de la situación de la ciencia en mi pais, Argentina. Aunque es un artículo de 1999, podría suscribirse aún hoy día, tal vez con más fuerza aún.

Algunos extractos:

...Si bien la Argentina tuvo y tiene investigación excelente (porque eso depende de unos pocos miles de personas inteligentes y entrenadas), no tiene ni jamás tuvo ciencia, porque nunca pudo desarrollar la visión del mundo sin la cual no hay ciencia.


...Mientras que ellos [el primer mundo] atravesaban las etapas de Reforma, Renacimiento, revolución científica, Iluminismo, Ilustración, Enciclopedismo, Revolución Industrial, lo que hoy es Tercer Mundo se atrapaba en otras muy distintas de Contrarreforma y oscurantismo.

... la Argentina tiene investigación pero no ciencia. Prueba de ello es que cuando el oscurantismo destruye las universidades o las sofoca presupuestariamente, no hay una sola cámara empresarial, un solo sindicato que lo lamente, y luego se torna coherente y habitual que las masas de obreros acaben pidiéndoles trabajo a San Cayetano y a la Virgen de Luján. Una sociedad que no tiene un uso para el conocimiento científico y que confía, en cambio, en imágenes milagreras, evidencia no tener la visión imprescindible para el desarrollo de la ciencia.

En mi pais, ciencia es sólo importante para los científicos, prácticamente. Hay una luz de esperanza, para el futuro, porque la ciencia es una parte importante de lo que se estudia en las escuelas, en los primeros años de formación. Pero por lo que ví, el conocimiento científico al que se llega cuando se ingresa a una universidad, es bastante disparejo (muchos simples exámenes de ingreso pueden llegar a causar estragos, por la cantidad de personas que los reprueban). Otra punta de esperanza, es cierto auge de la publicación local de libros de ciencia y matemáticas.

...lo único que debaten dichos líderes son medidas económicas; en cambio, el conocimiento científico (y la reforma hacia una estructura social sin la cual es imposible desarrollarlo y utilizarlo) brilla por su ausencia.

...la Argentina se diferencia de la mayoría de los países del Tercer Mundo en que algunas de sus universidades mantienen la capacidad de producir investigadores de altísima calidad, muchos de los cuales acaban marchándose a la Provincia Argentina de Ultramar (como la llamé en La nuca de Houssay).

"La nuca de Houssay" es el libro más conocido de Cereijido.

Este fragmento es un golpe a la mandíbula:

Los líderes bolicheros proponen resolver primero los problemas nacionales y luego, con el dinero que sobre, desarrollar el conocimiento científico moderno. Situación insólita si las hay, porque posponer el conocimiento para cuando se resuelvan los problemas es aceptar que hay problemas para cuya solución es preferible contar con la ignorancia.

En el artículo, Cereijido comenta una visita a Argentina (él vive en el extranjero):

los lugares que visité están hermosos y en las universidades de Quilmes, San Martín y muchos otros aguantaderos científicos se incuban esperanzas que, si el hipereconomicismo y el posmodernismo no los destrozan, podrían sacar al país de la mishiadura.

Veremos qué depara el futuro de la ciencia en la Argentina, y otros países hermanos.

Pueden visitar la página de Cereijido en:

http://www.fisio.cinvestav.mx/academicos/cereijido/

La lista de sus libros

http://www.amazon.com/s?ie=UTF8&search-type=ss&index=books&field-author=Marcelino%20Cereijido&page=1

Tengo pendiente de lectura su libro "La nuca de Houssay" subtitulado "La ciencia argentina entre Billiken y el exilio". Leo en el comentario de la editorial:

Para saber qué relación hay entre ciencia e historia -científicos y sociedad-, esta obra de Marcelino Cereijido da en el clavo con un tino notable. Tratando en parte la vida del científico Bernardo A. Houssay, el lector encuentra una narración amena y aleccionadora acerca de cómo se desenvuelve el mundo académico y político de países que, como Argentina, de pronto no saben qué hacer con sus intelectuales, si tratarlos con pinzas, si exigirles respuestas a los problemas nacionales o si, como dice su autor, por ignorancia honestamente declarada, mandarlos a lavar platos. Incluso con los más connotados, como el propio Houssay, premio Nobel de Medicina, a quien Cereijido conoció primero a distancia -tanta, que no alcanzó a verle más que la nuca, de ahí el título-, y después como su discípulo, tan cercanamente, que cuando el maestro se alteraba, le conocía muy bien un ligero temblor en el labio:
-"¿Dónde están sus resultados?", preguntaban Houssay y su tic-, y el (siempre) joven Cereijido ya estaba en profesión de ciencia, camino que había comenzado en la infancia con lecturas de la revista de divulgación Billiken, y que lo llevó, como a varios otros, al exilio, o a la otra frontera de la patria. ¿Qué relación tienen, cuando se tocan, la ciencia y la historia? En este libro, que puede servir de espejo latinoamericano y ubicarse en muchas sociedades actuales, está lo indispensable para saberlo, ahora con una nueva edición en la que el autor agrega prólogo, notas y apéndice actualizador.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/
http://twitter.com/ajlopez

Por ajlopez, en: Ciencia