Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 6 de Marzo, 2009, 8:14

Varias veces escribí en este blog, sobre la necesidad de la claridad, en cualquier diálogo. Muchos escritos de filosofía no se caracterizan por la claridad, lo que lleva a la mal interpretación permanente. Encuentro claridad en pensadores como los buenos de Hume y Russel, y por supuesto, en el más que bueno, el beato Mario Bunge. Hace unos días mencioné su libro "El problema mente-cerebro", un problema que ha dado trabajo, y sigue dándolo, a pensadores y científicos. Leo ahí, al final la introducción, cómo Bunge defiende la necesidad de claridad:

Nuestro marco de referencia será tan exacto como sea posible, porque creemos en la claridad, sobre todo cuando estamos tratando con cuestiones enrevesadas y controvertidas. Esto hace que no intentemos responder a la pregunta de si la existe sin haber definido previamente el concepto de mente: ya ha havido durante miles de años suficiente oscuridad sobre este punto, oscuridad debida a la repugnancia mostrada por filósofos y teólogos a establecer sus tesis con un mínimo de claridad.

Es notable que se reconozca esa actitud de muchos filósofos.

Por supuesto, no intentaremos definir todos y cada uno de nuestros términos, pues esto nos haría caer en la circularidad. Tomaremos prestados algunos de ellos de la biología y otros de la filosofía exacta, y caracterizaremos nuestros conceptos básicos (indefinidos) por medio de postulados (o supuestos iniciales), del mismo modo que hace en las ciencias exactas. Y al postular (o suponer), tanto como al definir, intentaremos mostrar con la mayor claridad posible la estructura de nuestros conceptos.

Esto no impide la discusión. Bunge no pone los postulados como dogmas, sino que los sustenta. Y permite avanzar en la discusión de un problema. Luego, uno puede discutir uno o varios de los puntos de partida, pero por lo menos queda claro para todos, cuales son esos puntos, y cuando se usa una frase, como "sistema neural" en el libro, uno ya sabe a qué se refiere, porque cada término en Bunge queda claramente definido. Las definiciones no son definiciones cerradas: cualquiera puede discutirlas.

Por esto representaremos las  propiedades cerebrales como funciones matemáticas, interpretaremos los estados cerebrales como valores de listas de ciertas funciones, y los procesos cerebrales como secuencias de esos estados. Al proceder de este modo, en lugar de hacerlo del modo informal característico de casi toda la literatura sobre el problema mente-cerebro, evitamos la oscuridad y establecemos una conexión de gran fuerza con la neurobiología matemática y la filosofía exacta.

Posts relacionados:

Sócrates y los nombres
A favor de la claridad
Liga de los levitadores contra los ventiladores de techo
La claridad en Hume y Russel según Einstein

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
http://www.ajlopez.com/
http://twitter.com/ajlopez

Por ajlopez, en: Filosofía