Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 16 de Marzo, 2009, 9:41

Sigo comentando sobre el reduccionismo. Recordemos, que hay varias acepciones, variantes, de lo que se entiende por reduccionismo. Hoy leo a Leonard Susskind, y su libro "El paisaje cósmico", editorial Crítica. En su capítulo 1, "El mundo según Feynman", trata de partículas elementales, electrodinámica y cromodinámica cuántica, y presenta los diagramas de Richard Feynman. En la mitad, escribe sobre el reduccionismo:

La Naturaleza parece estar organizada de un modo jerárquico: las cosas grandes están hechas de cosas más pequeñas que, a su vez, están hechas de cosas todavía más pequeñas hasta que llegamos a las cosas más pequeñas que somos capaces de descubrir. El mundo diario está lleno de tales jerarquías. Un automóvil no es otra cosa que sus partes: ruedas, motor, carburador y demás. El carburador, a su vez, está formado de partes más pequeñas tales como reguladores de entrada, palancas del estárter, inyectores y muelles. Hasta donde se puede decir las propiedades de las cosas más pequeñas determinan el comportamiento de las más grandes. Esta visión, según la cual el todo es la suma de sus partes y la Naturaleza puede entenderse reduciéndola a los componentes más simples y más pequeños, se denomina reduccionismo.

Bien, moderemos un poco lo que describe Susskind. Yo propugno por un reduccionismo, no de partes, sino de partes y relaciones. En muchos lugares de la naturaleza, entonces, aparecen sistemas: partes, relaciones, estructura. Lo que propongo es que las relaciones de un nivel también se explican por los mecanismos del nivel anterior. Ejemplo: en química, no aparecen leyes o mecanismos fundamentales nuevos, sino que son todos derivados de la física. Pero el agua no es sólo moléculas de agua: sus propiedades no son la suma de las partes, sino también producto de las relaciones y modificaciones de esas partes, puestas en conjunto. Así que no coincido con "el todo es la suma de las partes", pero sí coincido con "el comportamiento de las cosas más pequeñas determinan el comportamiento de las más grandes".

Veamos como Susskind admite los conflictos que presenta el reduccionismo en la ciencia:

El reduccionismo está considerado una palabra sucia en muchos ámbitos académicos. Remueve pasiones casi tan fuertes como las que la evolución excita en ciertos círculos religiosos. La noción de que todo lo que existe no es más que partículas inanimadas despierta las mismas inseguridades que la idea similar de que nosotros los seres humanos somos meros vehículos para nuestros genes egoístas. Pero, guste o no, el reduccionismo funciona.

En mi postura, funciona, porque así es en la realidad: hay un reduccionismo en la historia de la realidad, toda novedad cualitativa aparece apoyada en los mecanismos del nivel anterior.

Todo mecánico es un reduccionista, al menos durante las horas de trabajo. En ciencia, el poder del reduccionismo es fantástico. Las leyes básicas de la biología están determinadas por la química de las moléculas orgánicas como el ADN, el ARN y las proteínas. Los químicos reducen las propiedades complejas de las moléculas a las de los átomos y es entonces cuando los físicos toman el mando. Los átomos no son otra cosa que colecciones de electrones orbitando en torno a núcleos atómicos. Como aprendemos en los cursos elementales de las ciencias, los núcleos están compuestos de protones y neutrones. Éstos, a su vez, están hechos de quarks. ¿Hasta dónde llega esta imagen de "muñeca rusa" de la Naturaleza? ¿Quién sabe? Pero la física del siglo XX ha tenido éxito llevando el reduccionismo hasta el nivel de las denominadas partículas elementales. Por leyes de la física, yo entiendo las leyes de estos hasta ahora bloques constituyentes más pequeños. Será importante tener una idea clara de cuáles son estas leyes antes de que podamos empezar a preguntar por qué son las leyes.

Susskind dedica gran parte del libro, a describir esas leyes, como las conocemos hasta ahora.

En una nota al pie, agrega:

Es una cuestión controvertida si el reduccionismo funciona para el estudio de la mente. Mi opinión es que el comportamiento de la materia animada está sujeto a las mismas leyes de la física que la materia inanimada. No conozco ninguna prueba en contra. Por otra parte, el fenómeno de la consciencia no ha sido aún plenamente explicado por la ciencia reduccionista.

Es un tema a decidir cuánto tiene para aportar el reduccionismo al estudio de la mente. Hay sistemas, como el de la mente, o sistemas sociales, que tal vez sean demasiados complejos para encararlos de esa forma: dependen de demasiadas relaciones, o de relaciones que no se nos presentan claras aún.

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Nos leemos!

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Por ajlopez, en: Ciencia