Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 6 de Abril, 2009, 11:28

George Gamow, además de destacadísimo físico, fue un escritor y divulgador de la ciencia excelente (tal vez, el mejor que yo haya leído). En su excelente Biografía de la física, menciona varias anécdotas sobre Niels Bohr, con el que estudió antes de la Segunda Guerra Mundial. Leo:

Es prácticamente imposible describir a Niels Bohr a una persona que nunca trabajó con él. Probablemente su cualidad más característica era la lentitud de su pensamiento y comprensión. Cuando a fines de la segunda década del siglo y principios de la tercera el autor de este libro fue uno de los "muchachos de Bohr" que trabajaban en el instituto de Copenhague con una beca de Carlsberg (la mejor cerveza del mundo), tuvo muchas ocasiones de observarle. Al atardecer, cuando un grupo de discípulos de Bohr "trabajaban" en el Instituto Pas Blegdamsvejen discutiendo o jugando al ping-pong en la mesa de la biblioteca con tazas de café en ella para hacer más difícil el juego, aparecía Bohr diciendo estar muy cansado y que gustaría "hacer algo". Hacer algo significaba indefectiblemente ir al cine, y las únicas películas que le gustaban eran las tituladas "Lucha a tiros en el rancho Lazy Gee" o "El jinete solitario y una muchacha sioux". Pero era penoso ir con Bohr al cine. No podía seguir el argumento y nos preguntaba constantemente, con gran enojo del resto del público, cosas como ésta: "¿Es ésta la hermana del cowboy que mató de un tiro al indio que trataba de robar un rebaño de ganado que pertenecía a su cuñado?".

La misma lentitud de reacción mostraba en las reuniones científicas. Muchas veces, un joven físico visitante (la mayoría de los físicos que visitaban Copenhague eran jóvenes) hablaba brillantemente de sus recientes cálculos sobre algún intricado problema de la teoría cuántica; todo el mundo, en el público, comprendía claramente el razonamiento, menos Bohr. Todos empezaban entonces a explicarle la sencilla cuestión que no había entendido, y en medio de la baraúnda acaba todo el mundo por no entender nada. Por último, después de mucho tiempo, Bohr comenzaba a comprender y resultaba que lo que él había comprendido sobre el problema presentado por el visitante, era absolutamente distinto de lo que éste pensaba, y su interpretación era la correcta, mientras que la del visitante estaba equivocada.

Ese era el poder de Bohr. A veces, comprendemos la solución al problema, pero la esencia del problema y de la solución misma se nos escapa. Bohr era una persona que podía llegar al quid de la cuestión, más que quedarse en el formuleo. Eso es lo que se necesita en física.

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Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia