Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 7 de Abril, 2009, 11:07

Ayer publicaba un pasaje del excelente libro de George Gamow, Biografía de la física (sólo comparable a sus Treinta años que conmovieron la física) en:

Bohr según Gamow (Parte 1)

Hoy sigo leyendo más anécdotas sobre Niels Bohr:

Otro ejemplo de la lentitud de pensamiento de Bohr era su poca habilidad para encontrar una rápida solución a los crucigramas. Una tarde, el autor fue a la casa de campo de Bohr en Tisvileleje (al norte de Jutlandia), donde Bohr había estado trabajando todo el día con su ayudante, León Rosenfeld (de Bélgica), en un importante trabajo sobre las relaciones de incertidumbre... Ambos, Bohr y Rosenfeld, estaban completamente agotados por el trabajo del día y, después de cenar, Bohr indicó, para descanso, resolver un crucigrama de alguna revista inglesa. La cosa no marchó muy bien y, una hora más tarde, Fru Bohr ("Fru" significa en danés señora) sugirió que debíamos irnos todos a dormir. Quién sabe a qué hora de la noche, Rosenfeld y yo, que compartíamos la habitación de invitados en el piso superior, fuimos despertados por unos golpes en la puerta. Saltamos de la cama preguntando: "¿Qué hay? ¿qué ocurre?" Entonces oímos una voz apagada a través de la puerta: "Soy yo, Bohr. No quiero perturbarles, pero quiero decirles que la ciudad industrial inglesa con siete letras, que termina en ich, es Ipswich".

Su expresión favorita era "No quiero decir que ... pero ... ", y muchas veces entraba con una revista abierta en las manos diciendo: "No quiero criticar, pero quisiera comprender cómo un hombre puede escribir tales absurdos".

Otra anécdota sobre Niels Bohr [...]. Una vez, ya tarde, por la noche (hacia las once por los relojes de Copenhague), el autor volvía con Bohr, Fru Bohr y un físico holandés, Cas Casimir, de una cena dada por uno de los miembros del Instituto de Bohr. Cas era un experto escalador de fachadas, y a menudo podía vérsele en la biblioteca del Instituto encaramado cercad del techo, en lo alto de los estantes de libros, con un libro en la mano y las dos piernas estiradas a lo largo. Ibamos por una calle desierta y pasamos al lado del edificio de un banco. La fachada del banco, formada por grandes bloques de cemento, llamó la atención de Casimir y escaló dos pisos. Cuando bajó, Bohr quiso igualar hazaña y ascendió lentamente por la fachada del banco. Algo confusos, Fru Bohr, Casimir y yo, estábamos debajo observando la lenta ascención de Bohr por la pared. En este momento, dos guardias de la ronda de noche se aproximaron rápidamente por detrás, dispuestos a la acción. Miraron a Bohr que pendía entre el primero y el segundo piso, y uno de ellos dijo: "Oh, no es más que el profesor Bohr", y ya completamente tranquilos siguieron su camino.

Bohr no sólo fue un gran físico. Fue un gran mentor, alguien no dudaba de rodearse de gente más rápida, inteligente o creativa.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia