Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 24 de Abril, 2009, 11:16

Leonard Susskind apenas tenía veintitantos años, cuando se mudó a Washintong Heights, en Nueva York, a cinco kilómetros al norte de la Universidad de Columbia. Ese lugar forma parte de Manhattan pero, según cuenta Susskind en su libro "El Paisaje Cósmico", se parece en muchos aspectos al Bronx donde creció.
Describe su primer encuentro en el nuevo trabajo que tomó:
Yo acababa de llegar de un año de trabajo posdoctoral en Berkeley para ser ayudante de la Belfer School. Los exóticos edificios de Yeshiva no se parecían en nada al campus de Berkeley o de Harvard ni a cualquier otro campus. Encontrar el departamento de física iba a ser un desafío. Un tipo barbado en la calle me dirigió hacia el último piso de un edificio, donde había una especie de torreta o cúpula. No parecía prometedor, pero era el único trabajo que tenía, de modo que entré y subí por la escalera de caracol. Arriba había una puerta que daba a un despacho oscuro y muy pequeño que contenía una voluminosa estantería llena de grandes tomos encuadernados en cuero, cuyos títulos estaban todo escritos en hebreo. En el despacho etaba sentado un caballero de barba gris y aspecto de rabino leyendo un tomo antiguo. La placa decía:
Departamento de física
Profesor Posner
"¿Es éste el departamento de fìsica?", pregunté absurdamente.
"Sí -dijo-, y yo soy el profesor de física. ¿Quién es usted?"
"Yo soy el nuevo profesor ayudante, Susskind." En su rostro apareció una mirada amable pero muy enigmática.
"Vaya, nunca me dicen nada. ¿Qué nuevo profesor?".
"¿Está aqué el director?" balbuceé.
"Yo soy el director. De hecho, soy el único profesor de física y no sé nada de que venga uno nuevo." En esa época yo tenía veintiséis años, una mujer y dos hijos pequeños, y temí estar en paro.
Confundido y avergonzado, salí del edificio y empecé a cruzar la calle cuando vi a un conocido de la facultad llamado Gary Gruber. "Hola Gruber, ¿qué estás haciendo aqué? Precisamente vengo del departamento de física. Pensaba que estarìa lleno de físicos pero parece que sólo hay un viejo rabino llamado Posner."
A Gruber le pareció mucho más divertido que a mí. Se rió y dijo: "Creo que probablemente ibas al departamento de licenciados, no al de estudiantes. Está a la vuelta de la esquina en la calle 184. Yo soy ahì un estudiante licenciado". ¡Qué alivio! Caminé hasta la calle 184 y busqué en el lado de la calle que Gruber me había indicado, pero no ví nada que se pareciera a una facultad de ciencias. La calle era tan sólo una hilera de bajos comerciales bastante cutres. En uno de ellos anunciaba: "Abogado Fianzas". Otro estaba vacío y tapado con maderos. El mayor era un establecimiento del tipo de los que celebran comuniones y bodas judías. Parecía que ya no funcionaba, pero en el sótano quedaba un pequeño establecimiento que preparaba comida kosher. Al principio pasé de largo, pero en una segunda pasada miré con más atención. Una pequeña placa junto a la del proveedor de comida decía:
Belfer Graduate School
y señalaba a un amplio tramo de escaleras. Ls escaleras tenían una vieja alfombra raída y, desde el piso inferior, llegaba el olor de la comida. No estaba seguro de si el aspecto de ese lugar me gustaba más que el anterior. Subí a una gran habitación que al parecer fue en un tiempo una sala de baile para bodas y comuniones. Entonces era un gran espacio con sofás, sillas cómodas y, para mi alivio,pizarras. Pizarras significaban físicos.
Alrededor del espacio había unos veinte despachos. Toda la facultad estaba contenida en esa sala. Habría sido muy deprimente si no fuera por el hecho de que varias personas estaban manteniendo una viva conversación sobre física en uno de los extremos. Y lo que es más, reconocí a algunos de ellos. Vi a Dave Finkelstein, que me había conseguidor mi nuevo trabajo. Finkelstein era un carismático y brillante físico teórico que acababa de escribir un artículo sobre el uso de la topología en la física teórica. También vi a P.A.M. Dirac, presumiblemente el mayor físico teórico del siglo XX después de Einstein. Dave me presentó a Yakir Aharonov, cuyo descubrimiento del efecto Aharonov-Bohm le había hecho famoso. Estaba hablando con Roger Penrose, que ahora es sir Roger. Roger y Dave eran dos de los más importantes pioneros en la teoría de los agujeros negros. Vi una puerta abierta con una placa que decía Joel Lebowitz. Joel, un físico-matemático muy conocido, estaba discutiendo con Elliot Lieb, cuyo nombre también era conocido. Era la colección de físicos más brillante que jamás había visto reunidos en un lugar.
La física del siglo XX ha sido cada vez más una actividad colectiva. Pero siempre ha habido personalidades que destacan. Es notable este encuentro de Susskind, donde prácticamente perdido en medio de edificios cualesquiera, encuentra la crema de la crema de la física, discutiendo de temas que formaron la historia de la física de los últimos años.
Nos leemos!
Por ajlopez, en: Ciencia