Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 2 de Julio, 2009, 12:00

En la historia de la ciencia pocas veces una idea abstracta ha sido recibida con tanto entusiasmo por la comunidad científica, como ha sido la invención del logaritmo. Quisiera recordar hoy a la persona que los inventó (por lo menos, el primero que publicó la idea). Su nombre era John Napier. Estas líneas son una traducción libre en mis palabras, de un fragmento del libro "e: The story of a number" de Eli Maor.

Era hijo de Sir Archibald Napier, y su primera esposa, Janet Bothwell. John nació en 1550 (no se conoce la fecha exacta), en la finca de su familia, Merchiston Castle, cerca de Edinburgo, en Escocia. Se conocen pocos detalles de su vida. A la edad de 13 años fue enviado a la Universidad de St. Andrews, donde estudió religión. Regresó a su tierra en 1571, casándose con Elizabeth Stirling, con quien tuvo dos hijos. Su esposa muere en 1579, se casa con Agnes Chisholm, con quien tiene diez hijos más. El segundo hijo de este matrimonio, Robert, sería más tarde su albacea literario. Despues de la muerte de Sir Archibald en 1608, John retorna a Merchiston, donde, como el octavo señor del castillo, pasó el resto de su vida.

Los primeros intereses de Napier no apuntaban a las matemáticas. Su principal interés era la religión, o mejor dicho, el activismo religioso. Era un ferviente protestante, y gran oponende del papado. Publicó su postura en A Plaine Discovery of the whole Revelation of Saint John (1593), un libro donde atacaba agriamente a la iglesia católica, clamando que el papa era el anticristo e instando al rey escocés James VI (después James I de Inglaterra) a purgar su casa y corte de "papistas, ateos y neutrales". Predijo un Día del Juicio que vendría entre 1688 y 1700. El libro fue traducido a varios idiomas y tuvo 21 ediciones (diez en vida del propio Napier), haciendo que el autor estuviera confiado de haber dejado su nombre en la historia.

Los intereses de Napier no se limitaban a la religión. Como dueño d etierras, estudiaba cómo mejorar sus cosechas y ganado, expimentando con sales y otros elementos para fertilizar su suelo. En 1579 inventó un dispositivo hidraúlico para controlar el nivel de agua sobre las zonas de sus tierras donde tenía carbón a cielo abierto. Pensaba también temas militares, temiendo que el rey Felipe II de España invadiera Inglaterra. Tenía planes para construir grandes espejos que podrían incendiar las naves enemigas, como recordando la defensa de Siracusa por Arquímedes, 18 siglos antes. Tenía pensado construir una pieza de artillería que "limpiaría el campo cuatro millas a la redonda, matando a todas las criaturas que tuvieran un pie de alto", también una especie de tanque de combate, y hasta un dispositivo para "navegar bajo las aguas, con buzos y otras estratagemas para dañar al enemigo", todas ideas que antecedieron a tecnología militar moderna. No se conoce que se haya construido alguna de esas máquinas.

Como hombre de diversos intereses, se cuentan varias historias de Napier. Era pendeciero, y frecuentemente aparecía dispuntando con sus vecinos e inquilinos. De acuerdo a una historia, Napier se irritó porque los pichones de un vecino, descendían en su tierra y se comían su grano. Napier le advirtió al vecino que si no podía contener a sus pichones, él los tomaría, pero el vecino ignoró la advertencia, pensando que no los podría atrapar. Al día siguiente, el vecino encuentra sus pichones medio muertes en las tierras de Napier. Este simplemente había regado su grano con una fuerte bebida con alcohol, emborrachando a los pichones.

Según otra historia, Napier creía que uno de sus sirvientes le estaba robando en su casa. Se les dijo que un gallo negro revelaría cuál era el ladrón. Los sirvientes fueron puestos en una sala oscura, donde se les dijo que tocaran el gallo que tenían atrás de ellos. Napier había manchado al gallo con negro de humo. Encendió la luz, y ordenó a los sirvientes que mostraran sus manos. El culpable tenía las manos limpias, al no haberse atrevido a tocar al gallo.

Pero a pesar de lo que pensaba, Napier no sería recordado en la historia por su libro religioso, sino por su descubrimiento en matemáticas, que llegó en un momento oportuno, para ayudar en varias ramas de la ciencia. Ya comentaré en otro post, cómo eran esos primeros logaritmos de Napier, algo bastante diferentes de los actuales.

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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