Angel "Java" Lopez en Blog

Publicado el 12 de Julio, 2009, 9:34

Voltaire escribe, desde su perspectiva del siglo XVIII, en su "Disertación sobre los cambios experimentados por nuestro planeta":

En las montañas de Hesse se ha hallado una piedra que parecía llevar la imprenta de un rodaballo, y en los Alpes, un lucio petifricado y se llega a la conclusión de que el mar y los ríos han fluido, por turnos, sobre las montañas. ¿No sería más natural sospechar que estos peces, traídos por un viajero, al estropearse fueran arrojados y se petrificaran con el paso de los tiempos? Pero esta idea es demasiado simple y poco sistemática. Se dice que se ha descubierto un ancla de barco en una montaña suiza; pero no se reflexiona sobre el hecho de que hasta allí se habían transportado a pie grandes cargas y sobre todo cañones; que se pudo haber utilizado un ancla para sujetar las cargas en una grieta de alguna roca; que es muy probable
que esta ancla procediera de los pequeños puertos del lago de Ginebra; que tal vez la historia del ancla sea pura leyenda; y se prefiere afirmar que se trata del ancla de un barco que se amarró en Suiza antes del diluvio. [...] Se han visto también en las provincias de Italia, de Francia, etc.,  pequeñas conchas que se asegura son originarias del mar de Siria. No deseo discutir su origen; pero, ¿no podría ser que la multitud de peregrinos y cruzados que llevó su dinero a Tierra Santa trajera consigo algunas conchas?

Es interesante ver como Voltaire se resiste a la evidencia (escasa, hay que admitirlo, en aquellos de tiempos) de cambios geológicos, que hicieron que lugares que hoy son montañas, habían estado en otros tiempos sumergidos bajo el agua. No ha sido algo que fue aceptado de la noche a la mañana, y se
debió juntar más evidencia, y adosar explicaciones, para que en el ambiente de la ciencia, y luego, de la sociedad toda, se fuera admitiendo que hubo cambios que se prolongaron en grandes periodos de tiempo.

Este año se cumplieron 200 años del nacimiento de Darwin. El fue influido, en su pensamiento, por la lectura (y luego la amistad) de Lyell, que fue, entre otros, quien introdujo el cambio gradual en geología, apelando a grandes períodos de tiempo. A Lyell se lo reconoce como padre del uniformismo. Hoy también se propone que hay cambios catastróficos, o puntuales, tanto en geología como en evolución biológica. Uno de los defensores de esa postura ha sido el bueno de Stephen Jay Gould (1941-2002), del que tanto tendría para postear en este blog, pero ya llegará el tiempo. Recomiendo, por ahora, y sin hesitar, la lectura de sus libros de divulgación, como "La vida maravillosa", "La falsa medida del hombre", y con respecto al tema de este post, "La flecha del tiempo". Pueden visitar también http://www.stephenjaygould.org/

Encuentro este fragmento de Voltaire en el monográfico Temas 54: Darwin, de Investigación y Ciencia (Scientific American).

Nos leemos!

Angel "Java" Lopez
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Por ajlopez, en: Ciencia